martes, 25 de enero de 2011

Bielorrusia 8 (2010) Fauna observada

Aquí dejo la lista de fauna vista entre el 26 de abril y el 2 de mayo de 2010. En el trayecto hasta la estación de campo pudimos añadir algunas aves de zonas abiertas, pero por lo demás refleja lo que  puede dar de sí una zona de bosques y turberas como aquella.

AVES
 

Aquila pomarina. Foto: Oscar Gutiérrez

CIGÜEÑAS (Ciconiidae)
-Cigüeña común (Ciconia ciconia)    
-Cigüeña negra (Ciconia nigra)

  
GARZAS (Ardeidae)
-Cisne cantor (Cygnus cygnus)    
-Ánade azulón (Anas platyrhynchos)    
-Silbón europeo (Anas penelope)    
-Cerceta común (Anas crecca)    
-Porrón osculado (Bucephala clangula)
 

RAPACES (Accipitridae, Falconidae)
-Pigargo europeo (Haliaetus albicilla)    
-Águila pomerana (Aquila pomarina)    
-Águila moteada (Aquila clanga)
-Milano real (Milvus milvus)    
-Aguilucho pálido (Circus cyaneus)    
-Aguilucho cenizo (Circus pygargus)
-Aguilucho lagunero (Circus aeruginosus)    
-Busardo ratonero (Buteo buteo)
-Gavilán común (Accipiter nisus)
-Azor común (Accipiter gentilis)    
-Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus)




GALLOS DE MONTE (Tetraonidae)
-Urogallo común (Tetrao urogallus)    
-Gallo-lira común (Tetrao tetrix)
-Grévol común (Bonasa bonasia)

RALLIDOS (Rallidae)
-Polluela pintoja (Porzana porzana): Solo escuchada

GRULLAS (Gruidae)

Grus grus. Foto: Jose A. González
-Grulla común (Grus grus)    

LIMICOLAS (Charadriidae, Scolopacidae)
-Chorlitejo grande (Charadrius hiaticula)
-Avefría europea (Vanellus vanellus)
-Andarríos grande (Tringa ochropus)    
-Andarríos chico (Actitis hypoleucos)    
-Chocha perdiz (
Scolopax rusticola)    
-Agachadiza común (Gallinago gallinago)    

GAVIOTAS (Laridae)
-Gaviota reidora (Larus ridibundus)
-Gaviota cana (Larus canus)


PALOMAS (Columbidae)
-Paloma torcaz (Columba palumbus)    

CUCOS (Cuculidae)
-Cuco común (Cuculus canorus)    

RAPACES NOCTURAS (Strigidae)
-Cárabo común (Strix aluco)    

ABUBILLAS (Upupidae)
-Abubilla (Upupa epops) 


PICOS (Picidae)
Dendrocopos medius. Foto: Oscar Gutiérrez
-Picamaderos negro (Dryocopus martius)    
-Pito cano (Picus canus)    
-Pico picapinos (Dendrocopos major)    
-Pico mediano (Dendrocopos medius)    
-Pico dorsiblanco (Dendrocopos leucotos)

-Pico menor (Dendrocopos minor)
-Torcecuello euroasiático (Jynx torquilla)   


ALAUDIDOS (Alaudidae)
-Alondra común (Alauda arvensis)    

GOLONDRINAS (Hirundinidae)
-Golondrina común (Hirundo rustica)

BISBITAS Y LAVANDERAS (Motacillidae)
-Bisbita común (Anthus pratensis)    
-Bisbita arbóreo (Anthus trivialis)    
-Lavandera blanca (Motacilla alba)    



 TURDIDOS (Turdidae)
-Chochín común (Troglodytes troglodytes)  
-Petirrojo europeo (Erithacus rubecula)
-Ruiseñor ruso (Luscinia luscinia): Solo escuchado
-Ruiseñor pechiazul (Luscinia svecica)    
-Colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus)    
-Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros)
-Tarabilla norteña (Saxicola rubetra)
-Zorzal común (Turdus philomelos)    
-Zorzal alirrojo (Turdus illiacus)
-Zorzal real (Turdus pilaris)    
-Zorzal charlo (Turdus viscivorus)    
-Mirlo común (Turdus merula)

CARRICEROS, CURRUCAS Y MOSQUITEROS (Sylviidos)

Phylloscopus sibilatrix. Foto: Oscar Gutiérrez
-Curruca capirotada (Sylvia atricapilla)    
-Curruca zarcerilla (Sylvia curruca)    
-Buscarla pintoja (Locustella naevia): Solo escuchada
-Buscarla unicolor (Locustella luscinioides): Solo escuchada
-Carricero común (Acrocephalus scirpaceus): Solo escuchado
-Mosquitero común (Phylloscopus collybita)    
-Mosquitero musical (Phylloscopus trochilus)    
-Mosquitero silbador (Phylloscopus sibilatrix)    
-Reyezuelo sencillo (Regulus regulus)

PAPAMOSCAS (Muscicapidae)
-Papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca)
-Papamoscas collarino (Ficedula albicollis)    

PARIDOS (Paridae)
-Carbonero común (Parus major)
-Carbonero garrapinos (Parus ater)    
-Carbonero palustre (Parus palustris)
-Carbonero sibilino (Parus montanus)    
-Herrerillo capuchino (Parus cristatus)    
-Herrerillo común (Parus caeruleus)    

TREPADORES (Sittidae)
-Trepador azul (Sitta europaea)

AGATEADORES (Certhiidae)
-Agateador norteño (Certhia familiaris)

ALCAUDONES (Laniidae)
-Alcaudón norteño (Lanius excubitor)

Ficedula albicollis. Foto: Oscar Gutiérrez
CORVIDOS (Corvidae)
-Urraca (Pica pica)
-Arrendajo común (Garrulus glandarius)
-Grajilla común (Corvus monedula)
-Graja euroasiática (Corvus frugilegus)    
-Corneja cenicienta (Corvus cornix)
-Cuervo común (Corvus corax)    

ESTORNINOS (Sturnidae)
-Estornino pinto (Sturnus vulgaris)

GORRIONES (Passeridae)
-Gorrión molinero (Passer montanus)

FRINGILIDOS (Fringillidae)
-Pinzón vulgar (Fringilla coelebs)    
-Pinzón real (Fringilla montifringilla)    
-Jilguero (Carduelis carduelis)
-Verderón común (Carduelis chloris)    
-Lúgano (Carduelis spinus)
-Camachuelo común (Pyrrhula pyrrhula)    
-Picogordo (Coccothraustes coccothraustes)    

ESCRIBANOS (Emberizidae)
-Escribano palustre (Emberiza schoeniclus)    
-Escribano cerillo (Emberiza citrinela)
-Triguero (Emberiza calandra)


MAMÍFEROS

Excrementos Lynx lynx. César Aguilar

-Nóctulo grande (Nyctalus lasiopterus)    
-Lobo (Canis lupus)
-Perro mapache (Nyctereutes procyonoides): Solo huellas
-Zorro rojo (Vulpes vulpes)
-Visón americano (Neovison vison)
-Marta europea (Martes martes)    
-Tejón euroasiático (Meles meles): Solo huellas
-Nutria paleártica (Lutra lutra): Solo huellas y excrementos
-Lince Boreal (Lynx lynx): Solo huellas y excrementos
-Jabalí euroasiático (Sus scrofa)    
-Corzo (Capreolus capreolus)
-Ciervo rojo (Cervus elaphus)    
-Alce (Alces alces)
-Bisonte europeo (Bison bonasus)    
-Liebre europea (Lepus europaeus)    
-Liebre variable (Lepus timidus)
-Ardilla roja (Sciurus vulgaris)
-Castor europeo (Castor fiber)


ANFIBIOS Y REPTILES

Bombina bombina. Foto: Oscar Gutiérrez

-Sapo de espuelas pardo (Pelobates fuscus)    
-Sapo común (Bufo bufo)
-Sapo de vientre de fuego (Bombina bombina)
-Rana bermeja (Rana temporaria)
-Rana verde europea (Pelophylax lessonae)    
-Lagarto agil (Lacerta agilis)
-Lagartija de turbera (Zootoca vivipara)    
-Lución común (Anguis fragilis)
-Culebra de collar (Natrix natrix)    
-Víbora europea (Vipera berus)

sábado, 22 de enero de 2011

Bielorrusia 7 (2010) Anfibios y reptiles


Natrix natrix haciéndose la muerta. J. Álvarez
Un viaje naturalista con Javier Álvarez no puede acabar solo en especies de pluma y pelo, hay que ponerse también a buscar anfibios y reptiles. Ese esfuerzo se lo agradecemos el resto del grupo, que vamos en ese tema bastante más verdes. Las fechas eran buenas también para ello, así que al final dimos con 5 especie de anfibios y otras tantas de reptiles. Algunas fueron de amplia distribución y más próximas a nuestra fauna ibérica como el sapo común (Bufo bufo) o el lución común (Anguis fragilis). Pero incluso entre algunas de esas comunes, nos llevamos alguna “sorpresa” como el comportamiento de la culebra de collar (Natrix natrix) de hacerse la muerta mientras la manipulábamos, algo que no habíamos visto ninguno de nosotros. En esas condiciones la pobre bicha fue más fotografiada que una “celebrity” en la gala de los Oscar.

 

Pelobates fuscus. Foto: Oscar Gutiérrez
Recorriendo los caminos, de vez en cuando veíamos algunos bichos atropellados, entre ellos el sapo de espuelas pardo (Pelobates fuscus). Aún muy “despanzurrados”, son fáciles de distinguir por las callosidades de las patas traseras que les dan el nombre y que utilizan para excavar y enterrarse en el suelo. Sin embargo, no dábamos con ninguno hasta que una noche regresando de una espera pudimos ver unos cuantos tras una tarde de lloviznas. Otras veces para dar con anfibios como la rana verde europea (Pelophylax lessonae) y el sapo de vientre de fuego (Bombina bombina) acabamos empapados de agua. Aunque los oíamos en varios encharcamientos, sin sacaderas ni nada era complicado confirmar qué eran, así que poco a poco acercándonos por las orillas acabamos hundiendonos en las “traicioneras” turberas pero con los bichos en la mano.

  
Lacerta agilis. Foto: César Aguilar
También en prados y zonas soleadas cogimos al lagarto ágil (Lacerta agilis), un bicho con un colorido y un diseño precioso. Y por fin la “guinda” de los reptiles de la zona, la víbora europea (Vipera beris). No hizo falta irse muy lejos para encontrarla ya que la hallamos en unos prados de hierba alta cerca de las casas donde nos quedábamos. Tras una captura “a tumba abierta” de Javier, que se tiró en plancha como si fuera cualquier otra cosa, la bicha estaba la mar quieta para la sesión de fotos. Tuvo suerte que su encuentro fue con unos naturalistas que solo querían fotografiarla y dejarla ir. El encuentro con algún lugareño a buen seguro que no habría acabado así.





Vipera beris. Foto: Javier Álvarez
Hace tiempo que leí que la aversión a culebras y serpientes era un comportamiento innato en nuestra especie, y por tanto no aprendido. En aquel estudio comprobaron que era uno de los pocos miedos comunes a todas las culturas humanas, por lo que en algún momento de nuestra historia evolutiva debió sernos de utilidad para nuestra supervivencia y desde entonces ahí llevamos esa impronta. De todos modos nada hay que no se pueda cambiar con educación, pero vamos que ahí se encuentra el origen de que religiones como la cristiana hayan encontrado tan fácil que la gente asocie "el mal" con una serpiente … casi nada …  jugando con nuestros miedos subconscientes.

miércoles, 19 de enero de 2011

Bielorrusia 6 (2010) Primavera temprana

Pulsatilla sp. Foto: César Aguilar
Los árboles caducifolios de estos bosques a penas han comenzado a brotar y esta luminosidad favorece la aparición de las primeras flores de la primavera. Entre las que pude identificar están las anémonas (Anemone nemorosa, A. ranunculoides), aleluyas (Oxalis acetosella), violetas (Viola sp), hepáticas (Hepatica nobilis), pulsatillas (Pulsatilla sp) y escuamarias (Latraea squamaria). En los suelos encharcados era también muy característica la hierba centella (Caltha palustris), así como un buen numero de especies de musgos como el Sphagnum, típico turberas. De los helechos me llamaron la atención los licopodios (Lycopodium sp, Diphasium sp), unos helechos con aspecto de musgo que tapizaban los suelos más secos de los bosques de coníferas. Los días húmedos y “calidos” también favorecieron que pudiéramos ver algunas setas de primavera, entre ellas la curiosa Gyromitra con su aspecto de colmenilla arrugada.



Hierba centella (Caltha palustris) C. Aguilar
Un paisaje algo más escaso eran los robledales, que pudimos visitar junto a un río de cierta entidad con presencia náyades en sus orillas. Allí estaban los árboles más viejos de ese bosque con pies de hasta 600 años. Aunque con esa edad uno esperaría encontrarse árboles descomunales, hay que tener en cuenta que en estas latitudes con climas tan rigurosos el ritmo de crecimiento es bastante menor. Los pies eran realmente grandes pero de no ser por lo que nos comentó Vadim de los estudios que han hecho allí, nosotros no les habríamos echado tantos años. En cuanto a las aves, todos estos bosques con las hojas comenzando a brotar tenían en ese momento muy buena visibilidad, aunque aún algunos pajarillos migrantes estaban por llegar. 




Pico dorsiblanco (Dendrocopos leucotos)
Foto: Oscar Gutiérrez
Muchos árboles de las zonas que recorrimos se veían muy “trabajados” por pícidos y así pudimos ver especies como el pico dorsiblanco (Dendrocopos leucotos), el pito cano (Picus canus), el pico mediano (Dendrocopos medius) o el pito negro (Dryocopus martius) entre las especialidades de la zona. En el sotobosque pajarillos como el mosquitero silbador (Philloscopus sibilatrix), la curruca zarcerilla (Sylvia curruca) y el papamoscas collarino (Ficedula albicollis). Sin embargo lo que realmente nos sorprendió fue la escasez de urogallos (Tetrao urogallus) y gallos lira (Tetrao tetrix). Cuando los primeros días vimos un macho en celo a pocos metros, pensamos que eso sería lo habitual, pero esto solo volvió a repetirse en una ocasión y otro tanto sucedió con los gallos lira. El hábitat nos parecía bueno y la época era la más adecuada para ver las exhibiciones de celo, así que era un poco raro. Sin embargo estas especies  han sufrido un gran declive en los últimos tiempos en la zona. Nuevamente parece que la presencia de dos especies invasoras como el visón americano y el perro mapache, han incrementado la depredación oportunista y han afectado en especial a aves como éstas que crían en el suelo.






Hembra de urogallo (Tetrao urogallus)
Foto: Jose A. González
En cuanto a grandes aves la zona cuenta con el atractivo de las cigüeñas negras (Ciconia nigra), las grullas (Grus grus) y las águilas pomeranas (Aquila pomarina) que pudimos ver de forma habitual. De cigüeña negra visitamos un nido dentro del bosque donde había criado otros años, pero que estaba desocupado esta temporada. Otro tanto nos pasó con otro que visitamos en el que habían criado anteriormente águila pomerana y cárabo uralense pero sin ocupar tampoco año. En realidad las extensiones de bosques son tan enormes que dar con los sitios de nidificación de esas especies es solo cuestión de casualidad y este año no parece que estabamos de suerte.

martes, 18 de enero de 2011

Bielorrusia 5 (2010) Tras el rastro del lobo

Rastro de lobo. Foto: J. A. González
Vadim es especialista en el estudios de carnívoros pero especialmente en los del lobo. A lo largo del año realiza numerosos recorridos para conocer su distribución, ya que éstos andan mucho por pistas y senderos del bosque. El lobo presenta grandes territorios y dedica gran parte de su tiempo a desplazarse por él. Así, tanto en invierno con nieve como el resto del año con los suelos arenosos, es posible “seguirles la pista” a base de caminar y caminar. A mediados de mayo, cuando comienzan a criar, Vadim se dedica a buscar las madrigueras y realmente da con ellas, aunque a nosotros eso nos parece como buscar una aguja en un pajar. A lo largo de esos días vimos todo tipo de rastros: huellas, excrementos, restos de depredación o escarbaduras que utilizan como marcajes.










Madriguera de lobo vieja. Foto: César Aguilar
Las fechas en las que estamos son tempranas para la búsqueda de madrigueras, pero en distintos recorridos visitamos algunos territorios de años anteriores. A veces excavan estas madrigueras en los pocos montículos del terreno que hay aquí, como sucede en las acumulaciones de tierra de explotaciones de turba. Otras veces son solo un agujero profundo a ras de suelo como uno que visitamos del año anterior. En la elección de estos sitios parece que influye mucho el evitar el impacto de los mosquitos sobre los cachorros. Ya desde mediados de mayo la explosión de mosquitos es tal, que a veces tienen que cambiar varias veces de sitio a toda la camada. Ver en este hábitat a los lobos tiene su dificultad, ya que no hay lugares con amplia visibilidad para hacer las esperas. Por otra parte somos muchos y el lobo tiene buen olfato como para detectarnos más fácilmente estando juntos.


Lobo (Canis lupus) observado.  Jose A. González
Son varias las esperas que dedicamos a la especie, tratando de verlos aparecer en una pista en la que encontramos muchos rastros y que estaba cerca de un lugar de reunión de un grupo. Al final solo dos del grupo, Jose y Manolo, lograron ver un ejemplar y bastante bien pues les pasó por la propia pista cuando ellos estaba ocultos en su margen. El resto que estábamos en los otros tramos no tuvimos tanta suerte, ni ese día ni los otros. Tampoco fue poca cosa lo que contaron ellos y Javier y Oscar cuando durmieron allí una noche. No llegaron a verlos pero estuvieron oyendo muy de cerca aullidos y ruidos de persecuciones durante parte de la noche. Yo aquel día estaba “doblado” de tanto madrugón y volví a dormir a las casas de la estación para regresar a la espera del amanecer, así que tuve que oírles contar la historia con la resignación del que sabe que se ha perdido algo alucinante.


Corzo al amanecer. Foto: Jose A. González
En estos bosques llenos de ungulados y con la especie gestionada como cinegética, los lobos mantienen un número de manadas, que según Vadim es de unos ochenta y tantos ejemplares en unas 10-12 manadas. Sin embargo lo que nos deja alucinados es lo que nos cuenta del área próxima a Chernobil, la del desastre nuclear de los ochenta. La parte colindante con esa zona de Ucrania fue desalojada de gente hace casi tres décadas, pero de vez en cuando entran investigadores. Allí habrá radioactividad a raudales, pero aun con todas las malformaciones que produzca, sin la presión de la gente las poblaciones ungulados se han incrementado hasta las tasas que permite el medio y con solo los lobos como depredador natural. Según contaba aquello estaba como un “Serengueti” por la cantidad de alces, corzos, ciervos y otros ungulados, algo que permitía imaginar como fue Europa antes de que nuestra especie transformara el medio. En comparación con el bosque en el que ahora estábamos, para la misma superficie, él había calculado una población de lobos de nada menos que el triple, unos 250 ejemplares. ¡Pena de radioactividad!

lunes, 17 de enero de 2011

Bielorrusia 4 (2010) "Bisontes a lo neandertal”

Bisontes (Bison bonasus).  Foto: Javier Álvarez
Aquí la rutina de observación en el bosque es levantarse sobre las cuatro de la mañana para tener más posibilidades con la fauna, aunque luego al final de la mañana regresábamos a descansar un rato, antes de seguir por la tarde. La estrella de los mamíferos de la zona es el bisonte, el animal terrestre de mayor tamaño de Europa. En otros tiempos estuvo extendido por todo el continente, pero ahora solo quedan pequeñas manadas libres en el este de Europa, la más conocida de ellas es la del bosque de Bialowieza en Polonia. Vadim controla por rastros por donde anda moviéndose un grupo los últimos días. Sin embargo, el primer día solo vimos huellas y excrementos, ya que caminan mucho dentro del bosque y son difíciles de ver. Por suerte el segundo día encontramos un grupo de varios ejemplares de lejos, en uno de los pocos prados abiertos de la zona, y ahí ya le saltó a Vadim el “resorte” del rastreador bielorruso.



Bisontes a la carrera. Foto: Manolo Esteban
Mientras andábamos montando los telescopios nos indicó que le siguiéramos rápidamente para verlos desde otro sitio mejor. Lo que no podíamos imaginar era el estilo de observación que nos esperaba, algo que podríamos llamar “bisontes a lo neandertal”. Dando un rodeo por dentro del bosque, y prácticamente a la carrera, emprendió una aproximación al grupo que nos llevó a escasos cien metros de ellos. Claro, esto hay que imaginarlo con siete tíos pertrechados de trípodes, telescopios, cámaras y prismáticos corriendo derechitos hacia ellos, … y sucedió lo que tenía que pasar. La observación muy de cerca pero los bichos a la carrera. Si cambias los trípodes por lanzas ahí que estaríamos metidos en una de esas escenas de caza paleolíticas que vemos en las pinturas rupestres. ¡Muy fuerte! La verdad es que, entre el subidón de adrenalina por ver un bicho de ese tamaño y la propia escena, no sabíamos que pensar.


Rascadero de bisontes. Foto: J. A. González
Ya el segundo día que dimos con el mismo grupo pusimos “nuestras” condiciones de observación. Lo cierto es que no es lo mismo aproximarse una persona que siete y la forma de ver fauna cuando tienes óptica adecuada cambia mucho. A buena distancia y con el uso de los telescopios, la siguiente vez ya pudimos verlos tranquilamente mientras se desplazaban y comían en grupo y además todo el tiempo que quisimos. Incluso en varias ocasiones llegamos a ver como se enfrentaban por los cuernos dándose pequeños cabezazos. Después de ese día, llegamos a ver otros rastros distintos de huellas y excrementos, como inmensos revolcaderos en el suelo o árboles desraizados por el viento que utilizaban de rascaderos. En los últimos días, en una ocasión en que nos separamos, Jose y Manolo llegaron a ver unos ejemplares muy muy cerca. Al parecer los sorprendieron desde el propio coche dentro del bosque a escasos metros de la pista por la que circulaban.


Marta (Martes martes). Foto: César Aguilar
Andando mucho pudimos ver un gran número de rastros de otros mamíferos y Vadim que los controlaba como nadie, nos iba explicando cada uno. Así vimos rastros de todo tipo de ungulados y de carnívoros como zorro, tejón, marta, lobo o lince boreal. También de dos especies invasoras como el visón americano y el perro mapache. Especialmente me sorprendió la abundancia de los de lince boreal, un animal que creía más escaso y del que vimos huellas y excrementos por muchos lugares. Yendo y viniendo con los coches por las pistas, también nos cruzábamos con algunos ungulados y en una ocasión sorprendimos una marta cazando en unos prados abiertos con un par de árboles solitarios. Cuando nos aproximamos para verla, se encaramó en uno de esos árboles sin posibilidad de marchar de allí, así que pudimos hacer buenas fotos a una especie que de otro modo habría sido imposible.


Zorro (Vulpes vulpes). Foto: César Aguilar
Sin embargo ver mamíferos no era fácil con ese plan y más siendo siete personas caminando, así que tras unos días haciendo recorridos por bosques y turberas, cambiamos de táctica. Le pedimos a Vadim que nos llevara a sitios para hacer esperas a primera y última hora del día. Los sitios abiertos no son muy abundantes y como a penas hay desniveles tampoco es fácil encontrar sitios donde se dominen zonas amplias a telescopio. Aun así nos fuimos repartiendo a diario en grupos de dos o tres en los lugares que nos decía y con paciencia vimos castores, alces, ciervos, corzos, jabalíes, zorros o martas. Si los mamíferos no aparecían al menos podíamos deleitarnos con algunas aves, entre ellas becadas y agachadizas en vuelos y cantos de celo.

Bielorrusia 3 (2010) Caminando las turberas

Canales de drenaje. Foto: J.A. González
La escasez de pendientes en estos bosques hace que los suelos tiendan fácilmente a encharcarse y a desarrollar turberas. En esas condiciones los abedules se ven favorecidos frente a pinos y abetos. Los primeros se usan fundamentalmente para leñas, mientras pinos y abetos tienen un mayor interés maderero y económico. Es por ello que aquí el manejo forestal consiste en hacer canales que drenen los suelos y favorezcan las condiciones que hacen crecer a los pinos y abetos. Esta red de canales de drenaje es la que facilita los recorridos dentro del bosque. La mayoría de los trayectos que hacemos fuera de las pistas siguen alguno de ellos, ya que sirven de orientación en un paisaje forestal tan homogéneo y extenso como este.




Vadim frente a presa y cabaña de castor. C. Aguilar
Los canales de drenaje en muchas ocasiones son difíciles de cruzar lo que, por otra parte, dificulta los recorridos. Aún llevando botas de goma, su profundidad no permite pasarlos en cualquier punto. Por ello cuando necesitamos cruzarlos hay que buscar árboles caídos que los atraviesen o presas de castor que los cierren. Son precisamente estos rastros, los de castor, de los primeros que podemos ver en abundancia desde el primer día en los recorridos. Las presas son muy frecuentes en los canales, y en las turberas dan lugar a unos encharcamientos de mayor profundidad donde los grupos familiares construyen las típicas cabañas de troncos. Por muchos sitios encontramos además troncos trabajados y ramas descortezadas, mayoritariamente de abedules. La especie parece realmente abundante, aunque durante el día no es habitual llegar a verlos.



Abedul trabajado por castor (Castor fiber). C. Aguilar
Los taludes de los canales están también repletos de agujeros otro tipo de madrigueras de castor. Son galerías bajo tierra, viejas y colapsadas con las que hay que tener cuidado para no hundirse en ellas. Vadim nos cuenta que la situación de mayor “riesgo” o susto que ha vivido en estos bosques, no ha sido ni con lobos ni con bisontes, ha sido precisamente con esas madrigueras. En una ocasión el techo de una ellas cedió bajo sus pies y quedó hundido en la tierra hasta la cintura, con tal casualidad que había un castor abajo en ese momento. En realidad no sabe para quien fue mayor el mayor susto, si para él o para el castor, pero el caso es que el bicho quedó entre sus piernas y salió a la superficie subiéndole por encima. Cualquiera que haya visto lo que son capaces de hacer estos bichos en los árboles, entenderá la situación de pánico que supone tener a un castor atrapado entre tus piernas si le da por morder donde “no debe”… ¡uf mejor no imaginarlo!. Por suerte el bicho salió de allí y todo quedó en un susto.
 

 
Alce (Alces alces) sorprendido. Oscar Gutiérrez
La comunidad de mamíferos de este bosque es bastante completa y solo hay dos especies recientemente extinguidas. Uno es el visón europeo, que se vio desplazado por la expansión del visón americano en un proceso que literalmente lo “barrió” de casi toda Europa. Ahí radica la importancia del núcleo de visón europeo que actualmente queda en el norte de España, sobretodo el de la cuenca alta del río Ebro. La otra especie que desapareció de este bosque fue el oso, aunque sí queda en otras zonas del país. Según nos cuenta, tras la segunda guerra mundial la situación de hambruna en Bielorrusia hizo que se incrementará mucho la presión de caza en los bosques. El oso no era especialmente perseguido para ese fin, pero la caza de jabalíes con perros parece que llegó a perjudicar mucho a la especie, en especial a los oseznos que eran presa fácil. En algunos bosques se mantuvo, pero en otros no. Ahora parece que se están planteado su reintroducción en este bosque y andan estudiando un proyecto con la colaboración de algunos países de la Unión Europea.

jueves, 13 de enero de 2011

Bielorrusia 2 (2010) Paisajes rurales

Cabañas de la estación de campo. C. Aguilar
Mires por donde mires aquí solo hay árboles: abetos, pinos silvestres y abedules. En este bosque los pastizales o zonas abiertas son muy escasas y están asociadas a turberas, arroyos o casas dispersas como éstas que utiliza Vadim para sus trabajos de campo. Estamos en un área donde aún usan pozos de cigüeñal como los que pueden verse en los Arribes del Duero en Zamora. Nuestra base para estos días está formada por un conjunto de tres casas de madera de tipo tradicional, conservadas tal cual fueron y que Vadim solo se ha encargado de llenar con todo tipo de “trastos”etnográficos que ha ido recogiendo por ahí. Telares, ruecas, trineos, canoas, alambiques, cedazos, cestos, herrajes, candados, vasijas, etc.




Ira cocinando al fuego. Foto: J. A. González
Luego está toda la serie de “trastos” propios de una estación biológica, entre ellos cráneos de lobos, linces, tejones, turones o comadrejas y cornamentas de ciervos o alces, incluso a veces con utilidad práctica como percheros. Vamos, que esto parece la cabaña del mismísimo Jeremíah Johnson, el de la película de Sydney Pollack. Aquí todas las edificaciones tienen una o más chimeneas con las que calentar el espacio y, sin más aislamiento que la estructura de madera, mantienen el calor de manera sorprendente. El fuego también lo usamos para cocinar a diario, pues allí no había ningún tipo de cocina o quemador, aunque de eso se encargaron Vadim y su compañera Ira, los anfitriones bielorrusos. Bueno, y allí una casa no es una casa que se precie sin una sauna. A base de leña del bosque, las piedras del “hogar”se ponen “a mil” de temperatura  para después arrojar sobre ellas el agua que producirá el vapor. Son saunas que sanan el frío y que tienen una utilidad higiénica, y no lúdica como aquí la entendemos, ya que hacen las funciones nuestras duchas.




Lada al galope. Foto: Manolo Esteban
Desde este acogedor campamento nos dedicamos a recorrer las distintas zonas del bosque circundante. Pese a la escasez de población, toda la zona esta recorrida por una retícula de caminos que permiten acceder a las diferentes zonas. Para ello contábamos con un par de coches, un todoterreno y un viejo Lada como nuestros antiguos Simca 1000 españoles. El suelo de todas estas pistas es arenoso aunque, salvo en sitios contados, no hay problemas para circular si no te sales de carril central donde la arena está compactada. A mi me recordaba, a veces, al tipo de conducción que se practica en los trabajos de campo dentro del Parque Nacional del Doñana. 





Rellenado agujeros de castor. Foto: C. Aguilar
Una parte del bosque está formado por turberas y zonas encharcadas, y en esos sitios las pistas tienen que ir compactadas y un poco elevadas del piso de alrededor y eso es un problema para su mantenimiento. Sucede que aquí el castor es uno de los mamíferos más abundantes y utiliza esas zonas inundadas como hábitat. Uno de los tipos de madrigueras que construyen es la cabaña de troncos que todos tenemos asociada a este animal, pero otro son unas galerías subterráneas que hacen en los taludes de ríos y zonas inundadas, con entradas bajo el agua. Esos taludes, en algunos casos, no son otra cosa que las propias pistas de tierra que atraviesan los encharcamientos. Así que, bajo el firme de la pista, puede haber una galería de castor que con el tiempo acabará desplomándose y dejando un tremendo agujero donde puedes meter una rueda entera del coche y darte un buen susto. Así que de vez en cuando, toca rellenar con piedras esos agujeros en una labor de mantenimiento que ninguna “institución” va a hacer allí.


Huellas de bisontes. Foto: J. A. González

Por otra parte, al igual que en Doñana, contar con un sustrato arenoso es un lujo para conocer los hábitos de los mamíferos del bosque. Estas pistas son un libro abierto donde los animales que las cruzan o las recorre, dejan huellas y otros rastros marcados. Además, si acabas pasando por los mismos sitios con cierta frecuencia, puedes llegar a saber con bastante exactitud cuanto de recientes son los rastros que ves ya que con cada pasada de coche vas borrando las huellas detrás de ti.

Bielorrusia 1 (2010) Buscando el este

Gueto judío en la escala de Varsovia. C. Aguilar
Un par de años me había costado convencer a algunos de mis amigos del Grupo Ornitológico de La Rioja para visitar Bielorrusia, como para que ahora un volcán en erupción nos dejase en tierra. Ya casi lo hemos olvidado, pero durante algunas semanas no se hablaba de otra cosa. Un volcán de nombre impronunciable, el Eyjafjallajökull, en Islandia había entrado en erupción en abril de 2010. El espacio aéreo europeo quedó cerrado por la nube de cenizas y nosotros teníamos que volar el 24 de abril. Tuvimos suerte entonces ya que, tras las cautelas iniciales, los organismos reguladores de la aviación europea comenzaron a permitir vuelos la semana previa y la situación se normalizó. Por otra parte, conseguir los visados para el país tampoco había sido fácil ni barato así que teníamos menos flexibilidad que en otros viajes. En el “gabinete de crisis” que preparamos una semana antes, con unas cañas de por medio, ya hablábamos de abandonar o de la opción "inviable" de ir conduciendo hasta allí por las bravas. Finalmente pudimos volar a Minsk con escala en Varsovia, donde aún quedaban los crespones negros en las banderas por la muerte del presidente y buena parte del gobierno polaco en un accidente aéreo.




65 aniversario del fin de la ocupación. C. Aguilar
Bielorrusia es un país bien curioso, casi en el “eje del mal”, pues aunque formalmente es una democracia allí ganaron las elecciones los comunistas de la vieja guardia y ahí siguen, cambiando leyes para no marcharse. Cuando llegamos aún andaban celebrando los 65 años del fin de la ocupación del país al acabar la Segunda Guerra Mundial. En cualquier caso nosotros íbamos a ver naturaleza que de eso el país anda bastante sobrado. Desde hace algunos años tenía el contacto de Vadim Sidorovich, un especialista en carnívoros muy amigo de un compañero estonio con el que trabajo, Madis. Vadim se había ofrecido a enseñarnos los bosques de la zona en la que trabaja y guiarnos para tratar de ver fauna y rastros de mamíferos. Él es especialista en lobos pero la zona tiene otros alicientes “de pelo” como linces boreales, alces, castores y ¡bisontes en libertad!. Disponer de un anfitrión así, para un país difícil de visitar y sin apenas turismo, era una propuesta muy apetecible.



Tras registrarnos en la comisaría. M. Esteban
Entre unos y otros, reuní para el viaje a tres buenos amigos del GOR (Diego Benavides, Javier Álvarez y Oscar Gutiérrez) y a dos guardas de Aragón que resultaron también excelentes compañeros (José A. Gonzalez y Manolo Esteban). El plan de viaje era atípico, pues no íbamos a desplazarnos visitando espacios naturales por el país como en otras ocasiones. La idea era quedarnos los diez días de estancia en unas casas que Vadim utiliza como estación biológica en medio de un bosque donde realiza sus estudios. Desde allí haríamos recorridos por diferentes zonas, probando suerte con distintas especies y haciendo muchos recorridos a pie a diario. En la elección de las fechas pesó evitar los numerosos mosquitos que, a esas latitudes, ya te hacen la vida imposible a partir de mediados de mayo. También la visibilidad dentro del bosque es mayor, con un arbolado aún comenzando a brotar.



Paisaje rural saliendo de Minsk. César Mª Aguilar
El bosque en cuestión no tiene ni siquiera una figura de protección, pero tiene una buena comunidad de mamíferos y una superficie de unos 5.000 Km2, tantos como La Rioja entera. Para llegar tardamos cerca de una hora por carretera entre paisajes rurales desde Minsk y otra hora más por pistas de tierra. Todo el país es completamente llano y muy forestal y en ese sentido no hay grandes diferencias de paisajes salvo las zonas húmedas o las cultivadas. Aunque para esos días Vadim nos ofrecía por especialidad enseñarnos todo tipo de rastros de mamíferos, nosotros también albergábamos esperanzas para aves, anfibios y reptiles. Aun así para algunos pajarillos migrantes era aún un poco pronto, pero de cualquier forma diez días en un bosque tenían que dar para mucho.


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