sábado, 5 de febrero de 2011

Algunos libros de viajes por Perú 1

El pasado verano al regreso del viaje por Perú me entró una “compulsión” lectora de libros de viajes para prolongar un poco más la sensación de las vacaciones. Durante buena parte de las tardes de verano me aposté en mi metro cuadrado de felicidad (mi mini balcón a la calle San Juan) a saborear esas historias de lugares que ahora ya había conocido con mis propios ojos. Unos libros me llevaron a otros y comenzando con los de Perú, acabé pasando por geografías como Colombia, Brasil, Chile, Etiopía o Afganistán (p.e. el libro que ya comenté de J.G. Pallarés “Viaje al país de los Kafires”) y también por temáticas no exclusivamente viajeras, también musicales, políticas, sociales o etnográficas con escritores autores como Ryszard Kapuscinski, Carmen Sarmiento, Ruyard Kipling o Santiago Roncagliolo entre otros. Pero ahora quería comentar algunos de temática viajera que ando ojeando estos días que estoy planeando un nuevo viaje a Perú. Son cinco libros, cuatro de autores españoles y uno de un norteamericano. Empiezo por este último.

El descenso del Amazonas
Joe Kane
Ediciones B 1998. Barcelona
ISBN 84-406-8716-8

Este libro lo “descubrí” hace la friolera de nueve años y me quedé tan impactado de los paisajes del Amazonas y de la travesía en kayak, que creo que aquello fue el germen de mi idea de visitar en algún momento la cuenca amazónica y por otra parte de echarme a los ríos en kayak. Lo primero lo hice realidad en el reciente viaje a Perú y lo segundo lo vengo practicando desde hace más de cinco años en el río Ebro remando por libre, con nulo espíritu deportivo, pero perdiéndome sin prisas por islas, meandros y "madres" del río. En los próximos meses sacaré un artículo sobre esas experiencias en kayak por el río Ebro en la revista “Piedra de Rayo”, que más adelante espero traer también a este blog.

 


Pero volviendo al viaje de Joe Kane, lo que más me gusta de la histoira es que el tipo se vio envuelto en el primer descenso completo del río casi sin quererlo y por supuesto sin haber montado nunca antes en un kayak, personalmente esas historias me atrapan. En realidad era el periodista al que habían contratado los de la expedición deportiva para hacer el diario de la travesía y luego un libro, pero por diversos problemas en el equipo fue uno de los que acabó paleando hasta la desembocadura. Creo que después no ha vuelto a hacer nada parecido, ni ganas que debieron quedarle, pero por azar y por su buena manera de escribir, aquella travesía y el libro que dejó se han convertido ya en clásicos. Si el plan era ambicioso, el momento no podía ser más inoportuno, mediados de los 80 con zonas del país tomadas por Sendero Luminoso que incluso llegaron a tirotearles desde las orillas. El relato se sigue con el corazón en un puño pues, aunque sabes que terminaron la travesía, cuesta imaginar el modo de superar tantas dificultades, no solo técnicas si no también debidas a roces y confrontaciones dentro del propio equipo en situaciones tan tensas. Así recordaba yo este libro y su relectura no me ha defraudado, para mí uno de los mejores libros de viajes en mucho tiempo.

La expedición Uru
Kitin Muñoz
Plaza y Janes 1990. Barcelona
ISBN 84-01-24020-4

Me hice con este ejemplar rebuscando en una feria del libro antiguo de Logroño en el 2003 y volví a releerlo el verano pasado. Pero seamos claros desde el principio, el autor y personaje del libro, Kitín Muñoz, me cae “gordo” no lo oculto. Un ex militar viajando con antiguos amigos de las COEs, pijo y bien conectado con la jet-set de la "farándula nacional", no pita nada bien como credenciales. Sin embargo el libro me parece bastante bueno y la historia creo que tiene todos los ingredientes de la mejor ficción aventurera, que encima aquí es real. El autor trata de navegar en una balsa de totora desde las costas de Perú a la Polinesia. Con esta experiencia quiere apoyar la hipótesis de que los antiguos habitantes de la Polinesia pudieron tener su origen en navegantes de civilizaciones preincaicas de Sudamérica, ya que se sabe que usaron embarcaciones de totora en recorridos por la costa.

Aun sin entrar en si un viaje así hoy en día puede servir para demostrar la tesis que defiende, su solo intento ya tiene mérito. A la gente entrada en la treintena de años probablemente le suene esta historia ya que el autor se prodigó bastante en prensa y televisión y además hubo un documental. Aun así, el libro es realmente emocionante y no solo una vez en el mar si no también en la larga preparación que transcurre entre el lago Titicaca y la costa del Pacifico de Perú donde arman la balsa y a lo que dedica medio libro. La realidad supera a la ficción y continuamente están pasando imprevistos que parecen hacer que se vaya a malograr la expedición, desde problemas de financiación, hasta otros como el estado de la totora o los temporales que dejan maltrecha la embarcación.

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