martes, 20 de diciembre de 2011

La nutria recupera nuestros ríos 2

Causas de la recuperación

Nutria (Lutra lutra). Foto: Fco. Javier Robres
Acostumbrados como estamos a ver como muchas especies de nuestra fauna están en regresión, la recuperación ahora de la nutria pudiera parecer contradictoria. Así, haciendo un análisis retrospectivo de la influencia de las distintas causas que se indicaron para la regresión de la nutria (persecución directa, contaminación, destrucción del hábitat, …), parece que la más probable y principal de ellas fue la contaminación con compuestos tóxicos bioacumulables. Diversos tipos de pesticidas (DDTs, PCBs) altamente tóxicos, fueron usados masivamente en la agricultura y la industria desde mediados del siglo XX en toda Europa. La nutria, como depredador del río, fue acumulando contaminantes difícilmente metabolizables presentes en sus presas hasta concentraciones que afectan a la capacidad reproductora y de supervivencia de los ejemplares. Estos compuestos empezaron a disminuir por restricciones legales a partir de mediados y finales de los años 80, periodo en que empezó a invertirse la tendencia regresiva de la nutria en España.

Nutria (Lutra lutra). Foto: Santiago Palazón
Una vez corregida la causa principal, que con ayuda de las otras provocó la regresión general de la nutria, la especie ha sido capaz de sobreponerse a los demás factores negativos. Algunos de esos factores siguen actuando, otros no, pero ya la dinámica iniciada es de recuperación como vemos en los resultados de los sondeos. Por su parte, la persecución directa hace décadas que acabó y el mensaje de conservación de la naturaleza ha ido calando en una sociedad cada vez más urbana. Aunque la persecución no debió ser determinante a nivel general para explicar la regresión, desde las juntas de extinción de alimañas que funcionaron hasta los años sesenta, hasta las políticas de conservación de hoy en día, hay un gran cambio de mentalidad. También la contaminación de origen urbano e industrial de los ríos se ha ido reduciendo con relación a décadas pasadas, si bien aun queda bastante camino por recorrer. No obstante, las políticas hidráulicas siguen alterando los cauces, y por ello indicaremos algo más sobre estas amenazas en relación a los cursos fluviales riojanos.

Problemas y amenazas
 

Atropello N-111 Torrecilla en Cros. Beatriz León
Hoy en día el dragado de cauces, la creación de escolleras, las infraestructuras hidráulicas y la detracción de caudales siguen alterando los ríos y riberas de La Rioja. Todo ello incide en la fragmentación del hábitat, uno de los factores más negativos para la presencia continua del mustélido en los ríos.  La retirada de gravas ha sido práctica habitual en los tramos bajos de los afluentes del Ebro tras las crecidas. También en los últimos años se han acometido en muchas poblaciones las mal llamadas “obras de recuperación de riberas”, creando escolleras para defender paseos urbanos junto al río. Ambos tipos de actuaciones dejan amplios tramos de río sin vegetación natural ni refugio para la fauna. Las obras hidráulicas (embalses y minicentrales) por su parte, siguen fragmentando la continuidad de los territorios y obligan a las nutrias a desplazamientos fuera del río, haciéndolas más vulnerables a los atropellos. Por último, la detracción de caudales es un problema que afecta a los tramos bajos de los afluentes riojanos del río Ebro. A unos caudales ya mermados por las captaciones de minicentrales y canales de riego, se suman las extracciones directas del cauce para la agricultura que en verano llegan a secar tramos enteros.

Perspectivas futuras


Nutria (Lutra lutra). Foto: Fco. Javier Robres
La amplia distribución de la nutria a lo largo de todos los cursos de agua de La Rioja, supone una importante garantía para la especie a medio plazo. En su recolonización, los problemas de calidad del agua no parecen haber sido tan determinantes como podía esperarse y no la han disuadido de ocupar tramos con baja calidad. En este sentido, la presencia de cangrejo americano y la disponibilidad de refugios parecen haber favorecido a la nutria en muchos lugares. Las mejoras de calidad del agua, esperables tras las inversiones en depuración y saneamiento en los municipios riojanos, deberían promover una situación más favorable para la especie. Sin embargo, la fragmentación del hábitat parece que va en aumento y es necesario evitar la pérdida de zonas de refugio a consecuencia de actuaciones en los cauces y orillas. Por último, parece necesario un seguimiento de la mortalidad no natural de la especie, localizando en especial los puntos negros en la red viaria y ubicando en ellos pasos de fauna con un seguimiento posterior que garantice su funcionalidad.

Para saber más:
La nutria en España. Veinte años de seguimiento de un mamífero amenazado. J.M. López Martín, y J. Jiménez  Pérez (eds.). SECEM. Málaga. 2008.

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