viernes, 28 de diciembre de 2012

Sri Lanka 9 (2012) Templo del diente en Kandy y elefantes en Pinnawela


Templo del diente de Buda en Kandy. C. Aguilar
Después de ya una semana por Sri Lanka empezaron algunas de las visitas culturales que tanto gancho tienen en el turismo del país. En Kandy se encuentra uno de los templos budistas de mayor importancia de esa religión. Es el que llaman templo del diente, en referencia al diente de buda que se custodia ahí. En todas las religiones es parecido, siempre hay que tener un despojo de un santo o similar al que venerar, ya sea el brazo incorrupto de Sta Teresa o el diente de Buda, las personas somos parecidas en todos los lugares. Y eso que el budismo es más una corriente filosófica que una religión en sí misma, todo lo contrario del hinduismo. Pero en el caso del budismo esto es una excepción más que una norma, de ahí la importancia de este templo.



Interior del templo y rituales musicales. C. Aguilar
Se supone que a Siddharta, el primer buda que alcanzó el nirvana por su camino vital de negación del deseo, le incineraron a su muerte, así que no hay resto alguno de él. Pero alguien estuvo “vivo” y rescató de la pira funeraria un diente que lo llevan venerando desde entonces en distintas localidades, y desde hace unos siglo en este templo de Kandy en Sri Lanka. Una reliquia así es por tanto muy importante para ellos. La visita a ese templo budista fue distinta a cualquier otro templo yo haya visitado. Como imágenes o iconografía predominante está la buda y lo más bonito de todo el rito religioso son las ofrendas de grandes flores que hace la gente allí. En un lugar del templo se custodia el diente en una especie de relicario oculto de modo que no lo puedes ver. Tampoco es una gran perdida.



Agua, sol, trópico ... la hora del baño. C. Aguilar
Uno de los días que estuvimos en Kandy aprovechamos para visitar un lugar cercano que se ha hecho muy popular entre los turistas. Se trata del orfanato de elefantes de Pinnawela. Para llegar allí se recorre una carretera entre colinas muy boscosas y el lugar se encuentra junto a un río en unos terrenos cubiertos de bosque secundario y palmeras de coco. El en lugar concentran una población de elefantes rescatados de cautividad o huérfanos al haber sido matados los adultos por el marfil. Sería el equivalente a un centro de rescate de fauna. Todos los días hay unas rutinas para el “rebaño” de unos 40 ejemplares que mantienen allí. A primera hora de la mañana hasta les dan los biberones a las crías los cuidadores.




Se terminó la hora del baño. Foto: César Aguilar
Nosotros llegamos a la hora del baño, donde la trupe de animales salen en manada de la finca donde viven al río cercano. El entorno está poblado y lo cruza una carretera, así que han de cortar el tráfico para el transito de los animales. Una vez en el río sus cuidadores, casi la mitad en número que la manada, se encargan de que tengan su higiene diaria. Ese es el espectáculo en sí, ya que ver ahí todos esos animales juntos a trompazos de agua y los pequeños torpones es una gozada. El “espectáculo” se les está empezando a masificar y ya están proliferando tiendas, cafés y todo el merchandising típico cuando algo interesa al turismo. Pero bueno, el espectáculo bien lo merece aunque con el incremento del turismo en el país habrá que ver a donde llega esto en unos años.



100% mierda de elefante. Foto: César Aguilar
De todo el comercio que se ha montado alrededor hay una parte que es realmente curiosa, se trata de la mierda de elefante. Sí, sí, los elefantes son herbívoros de modo que lo que cagan no dejan de ser plastones gigantes cuyo contenido es muy parecido a lo que caga una vaca o un caballo, materia vegetal triturada. En definitiva, pasta de papel en potencia. Y eso es lo que están trabajando ahora en la artesanía, recogiendo de esas mierdas, cociéndolas y secándolas, para hacer pasta de papel y luego tarjetas y artesanía. El resultado son papeles bastos como el papel reciclado que conseguíamos en las manualidades de reciclaje en los campamentos. Lo mejor son los mensajes de las tarjetas de regalo “Este regalo es un mierda”, en inglés claro. Original idea.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Sri Lanka 8 (2012) Tren por las tierras altas a Kandy

Bosque seco entre Tissa y Ella. Foto: César Aguilar
Desde Tissamaharama cruzamos la parte de central de la isla en dos días para llegar a Kandy con escala en la localidad de Ella, en las estribaciones de las montañas. Entre Tissa y Ella, la carretera atraviesa una esquina del parque nacional Yala y en un par de vaguadas la señalización indica que tengas cuidado con el paso de elefantes, ¡el parque no está vallado!. Luego, poco a poco el paisaje de bosque seco se va encaramando a las colinas, ya no es ningún espacio protegido ni nada por el estilo pero el paisaje es igual de espectacular. Desde la ventanilla del propio autobús llego a ver un grupo de langures muy numeroso. En un par de barrancos se dejan ver grandes cascadas como velos de novias y es que nos aproximamos a las mesetas del centro de la isla donde hay lluvia y nubosidad más constante.
 


Trayecto de tren de Ella a Kandy. Foto: C.Aguilar
En Ella cogimos un tren que durante 7 horas hace uno de los recorridos más pintoresco del país ya que atraviesa toda las zonas altas de plantaciones de té. El tren precisamente se construyó para sacar la producción de té de las montañas, el famoso té de Ceilán, aunque también transporta pasajeros. El té es un arbusto que allí plantan en hileras en el sentido de las curvas de nivel. Es más habitual verlo en estas zonas de media montaña con un clima algo más frío que en las zonas bajas de la isla. En realidad tienen la apariencia de enormes setos de jardín perfectamente podados, ya que al arbusto le dan la forma que necesitan para recorrer la plantación y recolectar sus hojas.


 


Plantaciones de te y cultivos en bancales. C. Aguilar
En las montañas se pueden ver muchas pequeñas poblaciones debido al recurso que proporcionan las plantaciones de te. En torno a ellas  hay además reducidos bancales agrícolas con productos de huerta perfectamente alineados en surcos. Aunque es todo muy pintoresco, a mi modo de ver la zona tiene mucho uso humano y los bosques de altura que debió haber han sido sustituidos por plantaciones de eucaliptos y pinos. En esta isla, las zonas altas tienen una vegetación original peor conservadas que las de media montaña. En las colinas hasta llegar a Ella la vegetación era la original, aquí ya no, es al contrario de lo que ocurre en el resto del mundo, donde las montañas casi siempre suelen tener sus especies mejor conservadas que las zonas bajas.



Casas de las colinas de Kandy con bosque tropical.
A pesar de ello se conserva una zona de vegetación natural en esa región de altura. Se trata del parque nacional de las Horton Plains que se atraviesa con el tren, allí una cubierta vegetal original alegra la vista después de tanto árbol foráneo. Junto con la selva baja, el bosque montano es el otro de los ecosistemas que aloja buena parte de los endemismos de aves de la isla. En nuestro trayecto no hubo tiempo de parar a visitar ese parque, el país es tremendo y hay tanto qué ver, pero buenas ganas me dieron al ver salir entre la niebla su tupido arbolado autóctono. A medida que fuimos bajando en altura,  el bosque seco tropical fue tomando nuevamente presencia hasta llegar a Kandy, la segunda población en importancia del país.



Barbudo capirrojo (Megalaima rubricapillus)
Kandy sorprende por su entorno ya que está enclavada en un paisaje de fuertes colinas completamente arbolado y muy bien conservado. Hay un núcleo de población abigarrado en la parte baja pero muchas otras edificaciones, calles y casas se encaraman a las colinas forestales. Desde el alojamiento, en una de esas colinas donde pasamos dos días, veía pasar los macacos por los cables eléctricos como funambulistas y también unas ardillas árboreas muy comunes en todo el país (Funambulus palmarum) y eso en un entorno humanizado, ¡me encantó!. También en paseos al amanecer era posible ver unas cuantas especies de aves, entre ellas las cotorras de Kramer (Psittacula krameri) y Ceilán (Psittacula calthropae) o los barbudos capirrojo (Megalaima rubricapillus) y frentigualdo (Megalaima flavifrons).

viernes, 14 de diciembre de 2012

Sri Lanka 7 (2012) Yala 3, Pavos reales y gallos

Pavo real común (Pavo cristatus). César Aguilar
Dos de las aves que más me ha sorprendido ver en Sri Lanka, y que se ven muy bien y son abundantes en Yala, han sido los pavos reales y los gallos. Asociamos los pavos reales con aves exóticas y estamos acostumbrados a verlas como decorativas, pocas veces pensamos en cual es su lugar de origen en libertad. Al menos es lo que me pasaba a mí. La especie que podemos ver en jardines de Europa es propia de la India y Sri Lanka y es el pavo real común (Pavo cristatus). El primero que pude ver en el país me dejó descolocado y no fue en Yala, sino en un borde de bosque en un trayecto en transporte público. Y es que la especie está ampliamente distribuida por la isla, aunque solo se muestra confiada en parques nacionales como el de Yala.





Gallo de Ceilán (Gallus lafayetii). César Aguilar
Otra de las aves "exóticas" y desconcertantes es el Gallo de Ceilán (Gallus lafayetii) una de las 33 especies de aves endémicas de la isla que no se pueden encontrar en ningún otro lugar del mundo. Todos los que vi eran machos y tenían un plumaje precioso, muy similar a muchos de los gallos domésticos que tenemos en Europa. Solo hay 4 especies de gallos en el mundo con una distribución restringida a la India y al sudeste asiático. Sorprende que un género (Gallus) con tan poca diversidad de especies, haya tenido tal aceptación como animal doméstico y que de él hayan surgido tanta variedad de razas en su domesticación en los últimos miles de años






Pigargo (Haliaeetus leucogaster). César Aguilar
Otra escena a la que pudimos asistir en directo fue la de unas agresiones de varios milanos bramanes (Haliastur indus) a un ave majestuosa como el pigargo oriental (Haliaeetus leucogaster) que campa a sus anchas por las lagunas de Yala. Los milanos bramanes tiene un contrastado plumaje en rojo y gris y el pigargo oriental es de una blancura nívea, así que su requiebros y vuelos no podían ser más espectaculares. El pigargo se mostraba bastante más confiado de nuestra presencia que de los milanos y aguantaba estoicamente la insolencia de unos milanos a los que casi dobla en tamaño. Y ya para acabar con Yala, también fue ese el lugar para ver dos especies de primates, el toque macaco (Macaca sinica) y el langur gris (Semnopithecus prima). 



Toque macaco (Macaca sinica) con mi plátano.
El primero ya lo habíamos visto en Sinharaja aunque esquivo. Pero estos macacos de Yala estaban más aprendidos que el mismísimo “oso yogui” de Yellowstone con los turistas. Al estilo de las monas de Gibraltar que son de su misma familia, acostumbraban a coger cualquier cosa a su alcance. En uno de los lugares de descanso del recorrido, imprudente de mí, dejé mis cosas en la playa de un río y fui a fotografiar a uno de estos macacos en un árbol. En cuestión de no más de 10 segundos, uno del grupo que iba a fotografiar, y que no había visto, se abalanzó sobre mi mochila y se hizo con un plátano de mi almuerzo. Fue visto y no visto y yo con cara de estafado, bueno al menos pude sacarle unas buenas fotos de cerca. Fue la típica sensación de “que te comen la merienda” y ¡vaya que si me la comieron!

domingo, 9 de diciembre de 2012

Sri Lanka 6 (2012) Yala 2, Elefantes y cocodrilos

Elefante asiático (Elephas maximus). C. Aguilar
Yala es un buen lugar para ver elefantes en libertad y algunos de ellos vimos en los recorridos por el parque buscando al leopardo. Los elefantes necesitan bastante territorio y no es fácil su convivencia con el crecimiento de las poblaciones humanas y la agricultura. Es por ello que el elefante asiático (Elephas maximus) tuvo una distribución mucho más amplia que la que mantiene hoy en día en Asia. Hace unos 6.000 años iba desde las riberas del Tigris-Eufrate por el oeste, hasta China por el este. Hoy ya solo permanece de forma discontinua en 13 países, entre ellos Sri Lanka, que está considerado como uno de los mejores lugares de Asia para ver la especie en libertad y eso a pesar de ser una isla.

 


Elefantes cubiertos de tierra roja. C. Aguilar
Según la teoría biogeográfica de islas, las condiciones que imponen los territorios insulares no favorecen la presencia de grandes mamíferos. Sri Lanka con sus elefantes supone una afortunada excepción a la norma. A finales del siglo XIX la isla contaba con 12.000 elefantes aunque hoy hay estimados unos 4.200 lo que supone un 10% de la población global de elefantes en Asia. Esta especie no realiza grandes migraciones como el elefante africano y cuenta con un área de campeo menor. No obstante algunos sí hacen una pequeña migración o concentración estacional en uno de los parques del norte del país, el de Minneriya. En verano se desplazan para aprovechar los pastos frescos que surgen por la retirada de las aguas de un gran lago.



Crocodylus palustris. Foto: C. Aguilar
Pero volviendo a Yala, campando por el medio forestal hay unos 400-500 ejemplares. Al poco de entrar en el parque pudimos ver un grupo de casi una decena de ejemplares en un punto de agua, es el "comodín" para las visitas, ya que aunque son salvajes están bastante habituados a los observadores. A parte de esos ejemplares, el resto de elefantes cuesta más trabajo verlos por el medio tan forestal en que se desenvuelven. Aun así vimos elefantes en tres ocasiones más y esos sí que eran completamente salvajes. En dos ocasiones los encontramos cerca de la pista transitando por las sendas que dejan a su paso entre la vegetación y en otra ocasión fue bañándose en una de las lagunas. Hay que tener en cuenta que esto no es el África oriental de sabanas abiertas y la fauna se ve con paciencia y dedicación.
 


Tántalo indio (Mycteria leucocephala). C. Aguilar
Aunque el leopardo y el elefante son las estrellas de Yala, en las lagunas también hay lugar para ver otros animales. Es el caso de los cocodrilos (Crocodylus palustris) de aspecto antediluviano o los varanos de tierra, también llamados de Bengala (Varanus bengalensis). Las lagunas están llenas de multitud de aves acuáticas con varios representantes de la familia de las cigüeñas como la cigüeña lanuda (Ciconia episcopus), los tántalos (Mycteria leucocephala), los marabús (Leptoptilos javanicus) o los picotenazas (Anastosumus). Citar la cantidad de aves de Yala haría eterna esta entrada, así que dejaré un listado de aves vistas en el viaje al final de esta serie de entradas de Sri Lanka.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Sri Lanka 5 (2012) Yala 1, el territorio del leopardo

El Parque Nacional de Yala constituye otra de las paradas importantes en un recorrido de naturaleza por Sri Lanka. Aunque veníamos de la costa suroeste que en julio estaba bajo la influencia del monzón, en Yala pasamos de repente a los caminos polvorientos y al pasto agostado de una de las zonas secas del país. En la cercana localidad de Tissamaharma, la que da acceso al parque, los verdes campos de arroz y la humedad ambiental de antiguas lagunas y sistemas de irrigación no hacía presagiar el paisaje de Yala. Tiene algo de paisaje africano, aunque con un matorral muy denso y grandes árboles. Aunque el relieve es mayoritariamente llano, de vez en cuando se elevan moles rocosas de materiales metamórficos en forma de grandes bolos y “panes de azúcar”, la forma que dan esos materiales bajo climas tropicales.








Hora punta para entrar al parque. Foto: C. Aguilar
El parque tiene costa, suelos arenosos y 5 sectores, de los cuales solo uno puede visitarse y que está recorrido por multitud de pistas. En cierto modo a mi me recuerda al paisaje de Doñana de Matasgordas con sus lentiscares, matorral mediterráneo y alcornocales. Una coincidencia en la estructura de vegetación, no de especies claro, y además en ambos lugares la estrella es un felino "cotizado", el lince en Doñana y el leopardo en Yala. Y es que Yala es conocido por su alta densidad de leopardo (Panthera pardus) y, según dicen, por ser el mejor lugar de Asia para ver la especie. El parque recibe mucha gente que en safaris de medio día o un día,  tratan de dar con el esquivo felino. Nosotros estuvimos casi 12 horas dando vueltas tras él. 




Ciervos moteados (Axis axis) Foto: C. Aguilar
Para mi gusto esa actividad se está masificando y volviendo algo agresiva, el día que fuimos hubo unos 40 vehículos continuamente dando vueltas y ninguno consiguió ver ese día el leopardo. Y es que aunque haya más posibilidades que en otros sitios de Asia, sigue siendo un animal difícil con un medio muy cerrado, menos mal que luego me he resarcido con la especie en Sudáfrica. Pero volviendo a Yala, el parque tiene suficientes atractivos aunque no veas el leopardo. No obstante, no es una sabana africana, donde la densidad y visibilidad de mamíferos es muy superior. La fauna presente allí es más que curiosa, con elementos de influencia paleártica con otros africanos y asiáticos.




Bosque, rocas y lagunas en Yala. Foto: C. Aguilar
Es curioso ver como el leopardo, un animal que asociamos a África, en Yala subsiste de comer ciervos y jabalíes. Su principal presa es el ciervo moteado (Axis axis) que se ve muy fácilmente. Por cierto que los jabalíes (Sus scrofa) de allí son la misma especie que en Europa solo que en Sri Lanka tienen menos pelo por una adaptación al calor tropical. Otros mamíferos que vimos fueron el chacal que es el único cánido de la isla, una liebre (Lepus nigricollis) y varias especies de mangostas que son muy abundantes. La sequedad del parque se ve compensada por lagunas grandes y pequeñas dispersas por todo el territorio. Algunas tienen varios siglos y se cree que formaron parte de sistemas de irrigación de antiguos reinos.




Huellas oso (Melursus ursinus) C. A.
Otras lagunas son más  recientes y han sido creadas para favorecer a la fauna. En esas lagunas se pueden ver metidos hasta el cuello búfalos de agua (Bubalus bubalis). Entre la gran fauna hay una especie bastante discreta que sorprendió encontrar en una isla, el oso tibetano (Melursus ursinus) que al parecer en Yala está especializado en consumir termitas.  Es nocturno así que tampoco es fácil de ver, aunque en verano es algo más diurno pues aprovecha los frutos de uno de los árboles más notorios el palu (Malinkara hexandra) una especie que curiosamente es del mismo género que la quinilla (Manilkara bidentata) del bosque seco de Ojos de Agua que vi en Perú. Y realmente tienen un aspecto similar, con troncos reticulados como nuestros robles. En el Perú me dijeron que la Manilkara era una madera muy codiciada para parquets europeos, en Yala era sobretodo un árbol por cuyos frutos se pierden los osos. Al final, de tanto mirar, al menos cayeron unas huellas de oso en una pista, lo cual no es nada fácil ya que como no puedes bajar del coche no hay ocasión de verlas en la arena.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Sri Lanka 4 (2012) Los bosques lluviosos de Sinharaja


Bosque lluvioso en Sinharaja. Foto: C. Aguilar
El bosque lluvioso de zonas bajas en Sri Lanka es uno de los ecosistemas en la isla que más se ha reducido históricamente al competir con las mejores zonas para asentamientos humanos. Solo hay condiciones para su desarrollo en el suroeste pero allí en zonas llanas y pequeñas colinas han sido reemplazado por cultivos de arroz, plantaciones de palmeras y frutas tropicales, aunque todo en un paisaje de bosques secundarios exuberante. A día de hoy solo queda un 3% de ese tipo de bosque primario y aunque se llame de zonas bajas lo que ahora se conserva está sobretodo en torno a colinas de unos 1000 metros de altitud. El lugar que conserva mayor extensión de ese hábitat es la reserva de Sinharaja a un par de horas de Galle.





Helecho arborescente Cyathea gigantea. C. Aguilar
El bosque de Sinharaja es desde hace años una reserva de la biosfera y uno de los mejores sitios para ver endemismos. Pese a su reducido tamaño ese hábitat alberga el 64% de las especies de árboles endémicos de la isla. También es propia de esos bosques la presencia de orquídeas, aunque en las fechas que estuvimos solo vimos florecidas unas que cultivaba la gente local en los jardines en torno a sus casas. Se trata de un bosque umbrío con grandes helechos arborescentes como Cyathea gigantea y muchas plantas trepadoras de la familia de las aráceas. En comparación con otros bosques tropicales me extrañó no ver más formas epifitas. 




Bulbul (Pycnonotus melanicterus). C.Aguilar
El lugar también acoge muchas aves endémicas, y es que este tipo de bosque junto con los bosques de montaña de mesetas altas concentran el mayor número de formas exclusivas de aves de la isla. Como en todos los bosques tropicales las aves son difíciles de ver y aún más de fotografiar por la escasa luz. Allí pudimos ver cuatro de la seis especies de bulbules presentes en Sri Lanka, el omnipresente bulbul cafre, (Pycnonotus cafer), el bulbul cejiamarillo (Acritillas indica), el bulbul negro (Hypsipetes leucocephalus) y el endémico bulbul carinegro (Pycnonotus melanicterus). Otro de los endemismos fue el mochuelo de Ceilán (Glaucidium castanonotum), una diminuta nocturna cuya observación se ve facilitada por su actividad más diurna que otras especies. 
 


Lagarto de jardín verde (Calotes calotes) C. Aguilar
Aquí también pude ver un par de lagartos de coloración espectacular, uno de ellos el lagarto de jardín verde (Calotes calotes) que apesar de su coloración intensa pasaba desapercibido en el entorno verde. El otro era el lagarto narigudo (Lyriocephalus scutatus) al que sorprendimos en los troncos de los árboles completamente inmóvil confiando en no llamar la atención, lo cual debía funcionar bien, pues no los vimos hasta tenerlos justo delante de las narices. En este bosque encontramos las dos primeras especies de primates del viaje, ambos endémicos de la isla, el macaco de Sri Lanka (Macaca sinica) y el langur de cara púrpura (Trachypithecus vetulus). Los ejemplares que vimos allí eran bastante tímidos, más que en otros lugares del país.



Langur cara púrpura (Trachypithecus vetulus)
Ambas especies difieren en su nicho ecológico y grupo taxonómico, los macacos pertenecen a los Cercopitecinos con amplia distribución en Asia y norte de África, emparentados con los papiones y con nuestra mona de Gibraltar (Macaca sylvanus). Son primates de gran flexibilidad ecológica comedores de frutas y semillas y muy curiosos. El de Sri Lanka es endémico y tiene 3 subespecies, siendo la de Sinharaja M.s.aurifrons. Los langures de cara púrpura pertenecen al grupo de los Colobinos especialistas en comer hojas, los herbívoros de entre los primates. Esta especie endémica cuenta con 4 subespecies, T.v.vetulus en Sinharaja, estando una de ellas T.v.nestor incluida en la lista de los 25 primates más amenazados del mundo.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Sri Lanka 3 (2012) Galle, la herencia colonial

Mezquita y faro en Galle. Foto: C. Aguilar
La fortificación de Galle es una joya arquitectónica en esta costa de arenales y palmeras con localidades que tanto sufrieron el Tsunami del 2004. Las gruesas murallas que defienden la pequeña península en que se asienta la parte vieja , la permitieron resistir mejor el golpe del mar en aquella ocasión. Gracias a ello hoy podemos seguir disfrutando del microcosmos que contiene, con variopintos edificios coloniales herencia de su pasado primero holandés y luego británico. Aún no hay tanto turismo como para que haya perdido su esencia y para mí ha sido toda una sorpresa. La UNESCO la tiene en su lista de lugares Patrimonio de la Humanidad. 





Gran Ficus en un plaza de Galle. Foto: C. Aguilar
Su estructura parece sacada de una ilustración de un historieta de Corto Maltés o de la una de las ciudades imaginarias de Italo Calvino. Dentro del recinto amurallado puedes encontrar edificios religiosos budistas, católicos y mezquitas, casi unos al lado de los otros en un ejemplo de convivencia muy singular. Tampoco falta un sencillo faro blanco que ilumina todas las noches el cielo de la población con su giratorio haz de luz. Entre los edificios coloniales hay solares con palmeras, jardines con buganvillas, macetas floridas y hasta una plaza con árboles gigantescos que empequeñecen cualquiera de las casas del entorno.





Casa con dos Platycerium colgados. Foto: C. Aguilar
Entre ellos está uno de esos grandes Ficus de los que descuelgan multitud de raíces de las ramas tejiendo una surrealista cortina vegetal. Entre tantas raíces colgantes, los críos de allí han aprovechado para anudar varios de esos manojos dando forma a un columpio, el más bucólico que he visto nunca. Entre las plantas de las macetas de las entradas de las casas me llamó la atención encontrar a ambos lados de un puerta dos ejemplares de Platycerium. No conocí ese género de curiosos helechos epífitos tropicales hasta el viaje por Perú del 2011. En aquella ocasión pude ver crecer de forma natural el singular y escaso Platycerium andinum, la corona de los ángeles, en el bosque tropical seco de Ojos de Agua.




Barbudo (Megalaima zeylanica) César Mª Aguilar
También supe entonces el interés que despertaba ese grupo de helechos entre los aficionados a la jardinería por su singular forma. Algo parecido al cultivo y coleccionismo de orquídeas. Los de las macetas de la casa eran aún pequeños y poco espectaculares pero llegan a tamaños considerables. En el arbolado de Galle también pude ver por primera vez una de especie de ave de las más curiosas de cuantas ocupan los jardines en Sri Lanka. Se trataba del barbudo cabecipardo (Megalaima zeylanica) que pertenece a un grupo de aves con poco más de 80 especies de distribución tropical y una complexión muy característica, cabeza grande y plumillas finas saliendo en torno al pico que recuerdan a pelos. 




Salamanquesa (Emidactylus frenatus) César Aguilar
Este barbudo es el más abundante y común en Sri Lanka aunque se pueden ver otras tres especies más, incluso una de ellas endémica de la isla, pero todos ellos preciosos. Luego por las noches y a la luz de sus farolas el paisaje colonial de muros empieza a llenarse de salamanquesa de las que solo hay una especie en la isla Emidactylus frenatus. Como fuimos viendo más adelante en todo el viaje era un animal muy común, no había habitación, restaurante o muro callejero que no contara con uno o varios ejemplares. Unos compañeros de estancias que trabajan para ti controlando insectos y polillas, ¡un lujo!.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Sri Lanka 2 (2012) Hikkaduwa, playas del Índico

La mayor parte de costa de la isla son planicies arboladas con palmeras de cocos que llegan hasta la misma arena de la playa y algunos pequeños humedales. Entre Colombo y Galle, en la parte occidental y sur del país se encuentran la mayoría de las mejores playas donde se concentra parte del turismo. Nosotros nos desplazamos en tren hasta Hikaduwa a descansar un par de días nada más aterrizar del vuelo para hacer más llevadero el jet lag. En esas fechas la costa estaba expuesta a la influencia del monzón así que no era su mejor época, y aunque el tiempo era muy soleado y sin lluvias, se notaba el monzón por el fuerte oleaje del mar. En nuestro otoño-invierno el paisaje marino de allí cambia, las aguas se calman y se vuelven un lugar ideal para el buceo y el snorkel en los arrecifes de coral. También en esa época son costas para ver cetáceos como cachalotes o ballenas azules y hasta cinco especies de tortugas acuden a esas playas a hacer sus puestas. Yo pensaba que al ir en verano no tenía ninguna posibilidad de ver tortugas, pero los dos días en Hikkaduwa hubo un sitio de fuerte oleaje donde con algo de paciencia se dejaba ver una gran tortuga.



Tortuga alimentándose en aguas someras. C. Aguilar
Comía algas en una zona superficial y en ocasiones el retroceso del oleaje la exponía fuera del agua. También de vez en cuando sacaba su enorme cabeza para respirar. Los buscavidas locales daban el aviso a los turistas de los hoteles para llevarles y cobrarles después, incluso la acercaban a la orilla con manojos de algas como quien da de comer hierba fresca a un burro. Dado que la única tortuga marina vegetaria es la tortuga verde (Chelonia mydas), debía ser esa especie. Las aguas superficiales entre el arrecife coralino y la arena de playa son un buen lugar para hacer snorkel pero el agua estaba turbia y agitada por el monzón.





Zona intermareal con arrecifes fósiles. C. Aguilar
Como sucedáneo estuve buscando la vida marina de la zona intermareal. Entre las rocas de la orilla formadas por estructuras coralinas fósiles, pude ver erizos marinos, cangrejos, estrellas de mar, ofiuras, pequeñas anémonas, percebes y holoturias. Estas últimas, también llamados pepinos de mar por su forma, son en realidad unos "gusanos" gordísimos completamente marcianos. Tan poco definido es su cuerpo para nuestro esquema animal, que cuando los coges y sacas fuera del agua lo más normal es que te lleves un buen remojón por uno de sus orificios. Las holoturias viven de filtrar sedimento y para eso solo necesitan un sencillo cuerpo con una entrada para engullir y otra para excretar, sin más detalles.




Holoturia sacada fuera del agua. César Mª Aguilar
De este modo cuando coges uno no sabes muy bien cual es cual y en cuestión de unos segundos al estresarse suelen propulsar por el ano un chorro del agua que tenían dentro. Por la ley de Murphy es muy probable que ese orificio esté donde no lo esperabas y te den un remojón. Pero a mí la especie que más me sorprendió de esas orillas fueron los peces saltarines del fango o más bien de las rocas en este caso. Los había visto hacía más de diez años en las costas de la Isla de Reunión pues se distribuyen por las costas del Indico y Pacífico, así como en el Atlántico tropical, llegando a tener más de 40 especies. Todos los saltarines pertenecen al género Periophthalmus y tienen una apariencia similar a la de nuestros blénidos costeros. 




Saltarín del fango Periophthalmu. César Aguilar
Son unos peces casi "terrestres" ya que viven más tiempo fuera del agua que dentro. Al parecer retienen agua en sus branquias cerradas de donde siguen extrayendo el oxígeno para respirar, aunque en otros sitios también he leído que pueden hacer cierto tipo de respiración a través de la piel. El  caso es que se les puede ver sobre las rocas batidas por el oleaje apoyados sobre sus aletas pectorales, pero en cuanto te acercas saltan con una agilidad increíble para un pez. Viendo su comportamiento uno cree estar ante el eslabón perdido en la evolución de los peces hacia anfibios terrestres como los tritones o salamandras. Así vistos no se hace tan difícil entender esas transiciones en la evolución natural.

Sri Lanka 1 (2012) La lágrima forestal de la India

¡Ojito con la señal! Foto: César Mª Aguilar
Durante quince días de julio del 2012, Iratxe y yo viajamos por un país del que hasta ese momento apenas tenía referencias. La antigua Ceilán, conocida por sus exportaciones de té y más recientemente por la guerrilla de los “tigres tamiles”, era una desconocida para mí. Afortunadamente la violencia terminó hace unos pocos años y ahora se ha abierto una nueva época en el turismo en ese país tras más de 20 años de conflicto armado. También quedó atrás el impacto del Tsunami del 2004 que afectó a sus costas con gran intensidad. El interés por este destino surgió más bien por casualidad, tras leer una reseña de un viaje por él con el elefante asiático como principal atractivo.Y es que dicen que se trata del mejor sitio del mundo para ver esa especie en libertad.




Estrella en las playas de Hikkaduwa. C. Aguilar
El tamaño de la isla engaña ya que al verla junto a la gigantesca India no da una sensación de su envergadura real. Como sucede en las islas de origen continental, la flora y la fauna son bien singulares, una mezcla de la biota que se llevó del continente y que en el transcurso de la evolución dio lugar a especies adaptadas a la nueva situación, los endemismos. Además de un tamaño importante, la isla tiene en su centro montañas por encima de los 2500 metros y varias mesetas que generan situaciones ambientales variadas en cuanto a pluviosidad. Con las dos semanas de que disponíamos, realizamos un viaje que comenzó en la capital Colombo con las primeras paradas en las playas del suroeste en Hikkaduwa y en la ciudad fortificada de Galle.



Bosques lluviosos en Sinharaja. César Mª Aguilar
Desde ahí aprovechamos para visitar la zona de bosques húmedos mejor conservada de la isla, la Reserva de la Biosfera de Sinharaja. Continuamos por la costa sur hasta llegar a Tissamaharama, esa localidad da acceso al Parque Nacional de Yala una extensa zona de bosque seco y matorral de aspecto casi africano con elefantes y leopardos entre otras especies. A partir de Tissamaharama nos dirigimos a Ella atravesando un paisaje de grandes árboles tropicales encaramándose a colinas en una transición hacia las tierras altas del centro de la isla. Entre Ella y Kandy el tren nos llevó por toda la zona montañosa entre extensas plantaciones de té que aprovechan el clima más fresco de la altitud. 




Dagoba medieval en Polonnaruwa. C. Aguilar
En torno a Kandy nuevamente grandes extensiones de bosques con  enormes árboles rodeando las colinas en la segunda ciudad más populosa del país. A partir de Kandy comenzaron las visitas más culturales del país, los templos budistas y los restos arqueológicos de los antiguos reinos cingaleses. Y es que al norte de Kandy se extiende lo que llaman el triángulo cultural donde abundan templos y restos arqueológicos a cual más espectacular. Nosotros visitamos el templo del diente de Buda en Kandy, los restos arqueológicos de Polonnaruwa, la roca de Sigiriya y las cuevas y templos de Dambulla. Un atractivo común a todos ellos es que se asientan en un entorno natural tan impresionante como los propios yacimientos.




Las concurridas carreteras de la isla. C. Aguilar
Así sucede sobretodo en Polonnaruwa y Sigiriya, enclavados en bosques secos extensos y  bien conservados que también son lugares estupendos para conocer la fauna y flora local. En cierto modo, todas estas visitas arqueológicas me han recordado a la sensación que me causó visitar ruinas mayas en Guatemala como las de Tikal, donde el medio natural que las contiene es tan impresionante como el resto arqueológico. Y es que para mí la mayor sorpresa de Sri Lanka ha sido encontrar un país tan arbolado y  no solo en los parques nacionales. No todo es bosque primario, ya que con algo más de 20 millones de habitantes de algo tienen que vivir, pero no se ve allí esa deforestación de laderas para pastos que ocurre en otros lugares tropicales que he visitado. 



Langures (Semnopithecus priam), crías. C.Aguilar
Apenas he visto ganadería en los paisajes del país, lo que repercute en una buena conservación de la cubierta forestal. Otra sorpresa ha sido la facilidad de observación de los tres primates diurnos que hay en la isla, dos de ellos endémicos, y su abundancia. Algo de este mayor respeto por la fauna viene del budismo que practica la mayoría de la población, aunque el país cuenta también con minorías hinduistas, islámicas y católicas. Un solo ejemplo, es la primera vez que veo parar un coche y una moto en ambos sentidos de la carretera al ver cruzar una enorme culebra negra por el asfalto, allí esperaron parados solo por no atropellarla. Solo ese gesto instintivo de los conductores me llegó al alma. 

jueves, 25 de octubre de 2012

Naturaleza de Sri Lanka en Radio Euskadi

Bosque tropical seco en Sigiriya. Foto: I.González
De regreso del viaje por Sri Lanka del pasado mes de junio de 2012, tuve un rato para hablar de algunos atractivos naturales del país en el programa "La Casa de la Palabra" de Roge Blasco. El programa es un sitio único para oír otras voces, se emite de lunes a viernes de 21:00-22:00 h en Radio Euskadi  y nada menos que desde 1997. Por él pasa todo tipo de gente relacionada con los viajes, la montaña, la literatura, la ecología, la etnografía, los movimientos sociales, el indigenismo, otras culturas y un sinfín de temas interesantes. Todo aquello que en los contenidos de otros programas de radio podría ser pintoresco o anecdótico, en el de Roge es lo principal.




Cría de langur gris (Semnopithecus priam). C. Aguilar
Su programa es un foco puesto sobre muchas de aquellas ideas y actividades que le dan color a la vida y cada una de ellas es un motivo para vivirla con intensidad. Por ello que me encuentro tan a gusto charlando con Roge de naturaleza y viajes pues, al igual que sus entrevistados me han trasmitido muchas ideas que luego no caen en saco roto, me gusta a mi poder contribuir de la misma forma a la positividad y entusiasmo que emana su programa. En esta ocasión fue sobre algunas cuestiones de la naturaleza de Sri Lanka que empezaré a contar en las siguientes entradas del blog. 





Ahí os dejo un enlace a su blog en el que reseña la entrevista y también al podcast del programa de ese día con el minutaje dentro de ese archivo.


Audio Programa “Levando Anclas” Radio Euskadi 27 Septiembre 2012
(00:04:50 – 0:21:20)

viernes, 19 de octubre de 2012

Trás-os-Montes, un viaje portugués (Libro)

Trás-os-Montes, un viaje portugués
Julio Llamazares
ISBN: 84-204-8190-4

Este libro del leonés Julio Llamazares puede parecer poca cosa, no más de cinco días recorriendo en coche algunas de la poblaciones de la región de Tras-os Montes de Portugal. Nada excepcional. Sin embargo en su dejarse caer aquí y allá sin muchas expectativas, va trazando un relato de un observador atento que recoge la vida y la ausencia de ella en muchas las poblaciones de esa dura y pobre tierra de emigrantes. Llamazares relata el viaje en la forma clásica del narrador que describe al viajero de forma distante, tal como hacía el
portugués y Nóbel de literatura José Saramago o el mismo José Antonio Labordeta. Con ellos comparte ese humanismo que se deja ver en su narración y en el que une paisaje y paisanaje de la comarca. Por el libro desfilan poblaciones como Braganca, Vila Real o Miranda do Douro junto con todos aquellos pueblos olvidados a los que llega según su intuición en a lo largo del recorrido.


 En esas paradas, sus visitas se alejan del turista de guía y sitios imprescindibles y se acerca a las gentes  para conversar o recoger de forma casual el sentir de algunos de sus habitantes. De esos cinco días es capaz de sacar un relato de viajes a partir de encuentros y paisajes a los que el autor coge el pulso. En realidad leí este libro hace ya más de una década, pero he vuelto a él tras los días por los Arribes del Duero en la comarca de Sayago, y es que Tras-ós Montes y Sayago, cada una en una margen del río Duero, comparten aún muchas cosas. Pese a estar separadas por la frontera de España y Portugal, forman un continuo en el paisaje y hasta en un momento histórico tambien formaron parte de una misma unidad política, el antiguo reino leonés. Algo en común todavía les queda.

viernes, 12 de octubre de 2012

Arribes del Duero 4 (2012) Paisaje rural

Muros de mampostería. Foto: César Aguilar
Otra de las cosas que me gusta de los Arribes es la cantidad de construcciones tradicionales que hay dispersas en la zona. El minifundio en que se ha explotado la comarca ha dejado, ya lo he comentado, gran cantidad de cerramientos y muros de piedra. En estos pueblos se puede ver bien la estructura tradicional que debieron tener muchos otros pueblos antes de que las concentraciones parcelarias homogeneizaran los paisajes. Un mosaico de gran interés etnográfico y natural. Para construir los muros y tapiales aprovechaban la forma en lajas de las piedras de granítico que aparecen en la zona. Así, iban colocando esas rocas verticales formado lienzos cuyos espacios cerraban con piedras más pequeñas.




Fuente tradicional y abrevadero lateral. I. González
Las fuentes son también bastante abundantes en el paisaje, unas sencillas en las majadas y otras más elaboradas en los pueblos. No son fuentes de caño como en otros lugares, sino piletas que recogen el agua que mana del suelo en determinados lugares y que se remansa en cubetas de roca techadas a ras de suelo. Las de los pueblos suelen ser construcciones grandes, algunas de ellas dicen que datan de la época romana, tienen escaleras de granito que bajan a la cubeta y están techadas. Pero a mí las que más me llaman la atención son las pequeñas fuentes que aparecen por doquier en mitad del campo próximas a majadas y abrevaderos de ganado.




Fuente tradicional "elaborada". Foto: César Aguilar
Para esas pequeñas fuentes valen unas grandes lajas que, a modo de tejadillo, protegen la cubeta del agua. Son fuentes que ahora suelen estar desantendidas pero que antes limpiaban los pastores y que son de gran interés para los anfibios. Relacionadas con la extracción del agua están también los curiosos cigüeñales, unos ingeniosos sistemas para sacar agua de los pozos en los huertos. En vez de deslomarse tirando de una cuerda atada a un caldero, en los Arribes usan un sistema en balancín. En un lado está el caldero colgado de una cuerda, en el otro un contrapeso de una piedra, a un tirón de uno de sus lados el balancín sube sin esfuerzo con el caldero lleno de agua.




Cigüeñal de madera en un huerto. Foto: C. Aguilar
Cigüeñales los hay antiguos de madera y también otros más modernos con los brazos de hierro, visto que el sistema sigue manteniendo sus virtudes. Molinos hay tambien unos cuantos, suelen estar en los regatos que descienden de la penillanura al arribe, y suelen encontrarse en un estado de conservación bastante mejor que en otras regiones. Con todo el auge del desarrollo rural de los últimos años, muchos de esos molinos han sido restaurados. Eso ha sucedido con el molino de cubo de Villadepera que es una adaptación para aprovechar un fuerte desnivel con poco caudal circulante.





Chiviteros de Torregamones. Foto: César Aguilar
Los chozos de piedra cuadrados o circulares, con techo en falsa bóveda, son otras de las construcciones comunes en el paisaje. Pero de ellos hay un tipo de chozos que son realmente curiosos y que no son para personas, son los que denominan chiviteros. Son chozos en miniatura, pueden estar adosados a un muro o estar separados. En  Torregamones hay unos preciosos que han rehabilitado en un paraje de encinar adehesado entre bolos graníticos. Los chiviteros se usaban para guardar a los cabritos o chivitos mientras el rebaño de cabras pastaba por el día.





Chiviteros de Torregamones. Foto: César Aguilar
Para evitar que los animales salieran se ponía una losa la pequeña entrada a modo de puerta y ahí estaban a resguardo sin peligro de ser depredados. Para cualquiera que le interese la etnografía y las construcciones rurales los Arribes de Zamora tienen un patrimonio ingente, como la presencia de lagares rupestre que esta vez no tuvimos tiempo de visitar pero en los que estuve hace años. Los Arribes tienen mucho que ofrecer al que busque naturaleza y cultura rural en una comarca no demasiado visitada, que el parque natural ha ayudado a poner en valor.


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