viernes, 28 de diciembre de 2012

Sri Lanka 9 (2012) Templo del diente en Kandy y elefantes en Pinnawela


Templo del diente de Buda en Kandy. C. Aguilar
Después de ya una semana por Sri Lanka empezaron algunas de las visitas culturales que tanto gancho tienen en el turismo del país. En Kandy se encuentra uno de los templos budistas de mayor importancia de esa religión. Es el que llaman templo del diente, en referencia al diente de buda que se custodia ahí. En todas las religiones es parecido, siempre hay que tener un despojo de un santo o similar al que venerar, ya sea el brazo incorrupto de Sta Teresa o el diente de Buda, las personas somos parecidas en todos los lugares. Y eso que el budismo es más una corriente filosófica que una religión en sí misma, todo lo contrario del hinduismo. Pero en el caso del budismo esto es una excepción más que una norma, de ahí la importancia de este templo. 


viernes, 21 de diciembre de 2012

Sri Lanka 8 (2012) Tren por las tierras altas a Kandy

Bosque seco entre Tissa y Ella. Foto: César Aguilar
Desde Tissamaharama cruzamos la parte de central de la isla en dos días para llegar a Kandy con escala en la localidad de Ella, en las estribaciones de las montañas. Entre Tissa y Ella, la carretera atraviesa una esquina del parque nacional Yala y en un par de vaguadas la señalización indica que tengas cuidado con el paso de elefantes, ¡el parque no está vallado!. Luego, poco a poco el paisaje de bosque seco se va encaramando a las colinas, ya no es ningún espacio protegido ni nada por el estilo pero el paisaje es igual de espectacular. Desde la ventanilla del propio autobús llego a ver un grupo de langures muy numeroso. En un par de barrancos se dejan ver grandes cascadas como velos de novias y es que nos aproximamos a las mesetas del centro de la isla donde hay lluvia y nubosidad más constante.


viernes, 14 de diciembre de 2012

Sri Lanka 7 (2012) Yala 3, Pavos reales y gallos

Pavo real común (Pavo cristatus). César Aguilar
Dos de las aves que más me ha sorprendido ver en Sri Lanka, y que se ven muy bien y son abundantes en Yala, han sido los pavos reales y los gallos. Asociamos los pavos reales con aves exóticas y estamos acostumbrados a verlas como decorativas, pocas veces pensamos en cual es su lugar de origen en libertad. Al menos es lo que me pasaba a mí. La especie que podemos ver en jardines de Europa es propia de la India y Sri Lanka y es el pavo real común (Pavo cristatus). El primero que pude ver en el país me dejó descolocado y no fue en Yala, sino en un borde de bosque en un trayecto en transporte público. Y es que la especie está ampliamente distribuida por la isla, aunque solo se muestra confiada en parques nacionales como el de Yala.


domingo, 9 de diciembre de 2012

Sri Lanka 6 (2012) Yala 2, Elefantes y cocodrilos

Elefante asiático (Elephas maximus). C. Aguilar
Yala es un buen lugar para ver elefantes en libertad y algunos de ellos vimos en los recorridos por el parque buscando al leopardo. Los elefantes necesitan bastante territorio y no es fácil su convivencia con el crecimiento de las poblaciones humanas y la agricultura. Es por ello que el elefante asiático (Elephas maximus) tuvo una distribución mucho más amplia que la que mantiene hoy en día en Asia. Hace unos 6.000 años iba desde las riberas del Tigris-Eufrate por el oeste, hasta China por el este. Hoy ya solo permanece de forma discontinua en 13 países, entre ellos Sri Lanka, que está considerado como uno de los mejores lugares de Asia para ver la especie en libertad y eso a pesar de ser una isla.


jueves, 29 de noviembre de 2012

Sri Lanka 5 (2012) Yala 1, el territorio del leopardo

El Parque Nacional de Yala constituye otra de las paradas importantes en un recorrido de naturaleza por Sri Lanka. Aunque veníamos de la costa suroeste que en julio estaba bajo la influencia del monzón, en Yala pasamos de repente a los caminos polvorientos y al pasto agostado de una de las zonas secas del país. En la cercana localidad de Tissamaharma, la que da acceso al parque, los verdes campos de arroz y la humedad ambiental de antiguas lagunas y sistemas de irrigación no hacía presagiar el paisaje de Yala. Tiene algo de paisaje africano, aunque con un matorral muy denso y grandes árboles. Aunque el relieve es mayoritariamente llano, de vez en cuando se elevan moles rocosas de materiales metamórficos en forma de grandes bolos y “panes de azúcar”, la forma que dan esos materiales bajo climas tropicales.





viernes, 23 de noviembre de 2012

Sri Lanka 4 (2012) Los bosques lluviosos de Sinharaja


Bosque lluvios en Sinharaja. Foto: C. Aguilar
El bosque lluvioso de zonas bajas en Sri Lanka es uno de los ecosistemas en la isla que más se ha reducido históricamente al competir con las mejores zonas para asentamientos humanos. Solo hay condiciones para su desarrollo en el suroeste pero allí en zonas llanas y pequeñas colinas han sido reemplazado por cultivos de arroz, plantaciones de palmeras y frutas tropicales, aunque todo en un paisaje de bosques secundarios exhuberantes. A día de hoy solo queda un 3% de ese tipo de bosque primario y aunque se llame de zonas bajas lo que ahora se conserva está sobretodo en torno a colinas de unos 1000 metros de altitud. El lugar que conserva mayor extensión de ese hábitat es la reserva de Sinharaja a un par de horas de Galle.



viernes, 16 de noviembre de 2012

Sri Lanka 3 (2012) Galle, la herencia colonial

Mezquita y faro en Galle. Foto: C. Aguilar
La fortificación de Galle es una joya arquitectónica en esta costa de arenales y palmeras con localidades que tanto sufrieron el Tsunami del 2004. Las gruesas murallas que defienden la pequeña península en que se asienta la parte vieja , la permitieron resistir mejor el golpe del mar en aquella ocasión. Gracias a ello hoy podemos seguir disfrutando del microcosmos que contiene, con variopintos edificios coloniales herencia de su pasado primero holandés y luego británico. Aún no hay tanto turismo como para que haya perdido su esencia y para mí ha sido toda una sorpresa. La UNESCO la tiene en su lista de lugares Patrimonio de la Humanidad. 



lunes, 12 de noviembre de 2012

Sri Lanka 2 (2012) Hikkaduwa, playas del Índico

La mayor parte de costa de la isla son planicies arboladas con palmeras de cocos que llegan hasta la misma arena de la playa y algunos pequeños humedales. Entre Colombo y Galle, en la parte occidental y sur del país se encuentran la mayoría de las mejores playas donde se concentra parte del turismo. Nosotros nos desplazamos en tren hasta Hikaduwa a descansar un par de días nada más aterrizar del vuelo para hacer más llevadero el jet lag. En esas fechas la costa estaba expuesta a la influencia del monzón así que no era su mejor época, y aunque el tiempo era muy soleado y sin lluvias, se notaba el monzón por el fuerte oleaje del mar. En nuestro otoño-invierno el paisaje marino de allí cambia, las aguas se calman y se vuelven un lugar ideal para el buceo y el snorkel en los arrecifes de coral. También en esa época son costas para ver cetáceos como cachalotes o ballenas azules y hasta cinco especies de tortugas acuden a esas playas a hacer sus puestas. Yo pensaba que al ir en verano no tenía ninguna posibilidad de ver tortugas, pero los dos días en Hikkaduwa hubo un sitio de fuerte oleaje donde con algo de paciencia se dejaba ver una gran tortuga.

Sri Lanka 1 (2012) La lágrima forestal de la India

¡Ojito con la señal! Foto: César Mª Aguilar
Durante quince días de julio del 2012, Iratxe y yo viajamos por un país del que hasta ese momento apenas tenía referencias. La antigua Ceilán, conocida por sus exportaciones de té y más recientemente por la guerrilla de los “tigres tamiles”, era una desconocida para mí. Afortunadamente la violencia terminó hace unos pocos años y ahora se ha abierto una nueva época en el turismo en ese país tras más de 20 años de conflicto armado. También quedó atrás el impacto del Tsunami del 2004 que afectó a sus costas con gran intensidad. El interés por este destino surgió más bien por casualidad, tras leer una reseña de un viaje por él con el elefante asiático como principal atractivo.Y es que dicen que se trata del mejor sitio del mundo para ver esa especie en libertad.


jueves, 25 de octubre de 2012

Naturaleza de Sri Lanka en Radio Euskadi

Bosque tropical seco en Sigiriya. Foto: I.González
De regreso del viaje por Sri Lanka del pasado mes de junio de 2012, tuve un rato para hablar de algunos atractivos naturales del país en el programa "La Casa de la Palabra" de Roge Blasco. El programa es un sitio único para oír otras voces, se emite de lunes a viernes de 21:00-22:00 h en Radio Euskadi  y nada menos que desde 1997. Por él pasa todo tipo de gente relacionada con los viajes, la montaña, la literatura, la ecología, la etnografía, los movimientos sociales, el indigenismo, otras culturas y un sinfín de temas interesantes. Todo aquello que en los contenidos de otros programas de radio podría ser pintoresco o anecdótico, en el de Roge es lo principal.


viernes, 19 de octubre de 2012

Trás-os-Montes, un viaje portugués (Libro)

Trás-os-Montes, un viaje portugués
Julio Llamazares
ISBN: 84-204-8190-4

Este libro del leonés Julio Llamazares puede parecer poca cosa, no más de cinco días recorriendo en coche algunas de la poblaciones de la región de Tras-os Montes de Portugal. Nada excepcional. Sin embargo en su dejarse caer aquí y allá sin muchas expectativas, va trazando un relato de un observador atento que recoge la vida y la ausencia de ella en muchas las poblaciones de esa dura y pobre tierra de emigrantes. Llamazares relata el viaje en la forma clásica del narrador que describe al viajero de forma distante, tal como hacía el
portugués y Nóbel de literatura José Saramago o el mismo José Antonio Labordeta. Con ellos comparte ese humanismo que se deja ver en su narración y en el que une paisaje y paisanaje de la comarca. Por el libro desfilan poblaciones como Braganca, Vila Real o Miranda do Douro junto con todos aquellos pueblos olvidados a los que llega según su intuición en a lo largo del recorrido.


 En esas paradas, sus visitas se alejan del turista de guía y sitios imprescindibles y se acerca a las gentes  para conversar o recoger de forma casual el sentir de algunos de sus habitantes. De esos cinco días es capaz de sacar un relato de viajes a partir de encuentros y paisajes a los que el autor coge el pulso. En realidad leí este libro hace ya más de una década, pero he vuelto a él tras los días por los Arribes del Duero en la comarca de Sayago, y es que Tras-ós Montes y Sayago, cada una en una margen del río Duero, comparten aún muchas cosas. Pese a estar separadas por la frontera de España y Portugal, forman un continuo en el paisaje y hasta en un momento histórico tambien formaron parte de una misma unidad política, el antiguo reino leonés. Algo en común todavía les queda.

viernes, 12 de octubre de 2012

Arribes del Duero 4 (2012) Paisaje rural

Muros de mampostería. Foto: César Aguilar
Otra de las cosas que me gusta de los Arribes es la cantidad de construcciones tradicionales que hay dispersas en la zona. El minifundio en que se ha explotado la comarca ha dejado, ya lo he comentado, gran cantidad de cerramientos y muros de piedra. En estos pueblos se puede ver bien la estructura tradicional que debieron tener muchos otros pueblos antes de que las concentraciones parcelarias homogeneizaran los paisajes. Un mosaico de gran interés etnográfico y natural. Para construir los muros y tapiales aprovechaban la forma en lajas de las piedras de granítico que aparecen en la zona. Así, iban colocando esas rocas verticales formado lienzos cuyos espacios cerraban con piedras más pequeñas.




Fuente tradicional y abrevadero lateral. I. González
Las fuentes son también bastante abundantes en el paisaje, unas sencillas en las majadas y otras más elaboradas en los pueblos. No son fuentes de caño como en otros lugares, sino piletas que recogen el agua que mana del suelo en determinados lugares y que se remansa en cubetas de roca techadas a ras de suelo. Las de los pueblos suelen ser construcciones grandes, algunas de ellas dicen que datan de la época romana, tienen escaleras de granito que bajan a la cubeta y están techadas. Pero a mí las que más me llaman la atención son las pequeñas fuentes que aparecen por doquier en mitad del campo próximas a majadas y abrevaderos de ganado.


Fuente tradicional "elaborada". Foto: César Aguilar
Para esas pequeñas fuentes valen unas grandes lajas que, a modo de tejadillo, protegen la cubeta del agua. Son fuentes que ahora suelen estar desantendidas pero que antes limpiaban los pastores y que son de gran interés para los anfibios. Relacionadas con la extracción del agua están también los curiosos cigüeñales, unos ingeniosos sistemas para sacar agua de los pozos en los huertos. En vez de deslomarse tirando de una cuerda atada a un caldero, en los Arribes usan un sistema en balancín. En un lado está el caldero colgado de una cuerda, en el otro un contrapeso de una piedra, a un tirón de uno de sus lados el balancín sube sin esfuerzo con el caldero lleno de agua.


Cigüeñal de madera en un huerto. Foto: C. Aguilar
Cigüeñales los hay antiguos de madera y también otros más modernos con los brazos de hierro, visto que el sistema sigue manteniendo sus virtudes. Molinos hay tambien unos cuantos, suelen estar en los regatos que descienden de la penillanura al arribe, y suelen encontrarse en un estado de conservación bastante mejor que en otras regiones. Con todo el auge del desarrollo rural de los últimos años, muchos de esos molinos han sido restaurados. Eso ha sucedido con el molino de cubo de Villadepera que es una adaptación para aprovechar un fuerte desnivel con poco caudal circulante.



Chiviteros de Torregamones. Foto: César Aguilar
Los chozos de piedra cuadrados o circulares, con techo en falsa bóveda, son otras de las construcciones comunes en el paisaje. Pero de ellos hay un tipo de chozos que son realmente curiosos y que no son para personas, son los que denominan chiviteros. Son chozos en miniatura, pueden estar adosados a un muro o estar separados. En  Torregamones hay unos preciosos que han rehabilitado en un paraje de encinar adehesado entre bolos graníticos. Los chiviteros se usaban para guardar a los cabritos o chivitos mientras el rebaño de cabras pastaba por el día.




Chiviteros de Torregamones. Foto: César Aguilar
Para evitar que los animales salieran se ponía una losa la pequeña entrada a modo de puerta y ahí estaban a resguardo sin peligro de ser depredados. Para cualquiera que le interese la etnografía y las construcciones rurales los Arribes de Zamora tienen un patrimonio ingente, como la presencia de lagares rupestre que esta vez no tuvimos tiempo de visitar pero en los que estuve hace años. Los Arribes tienen mucho que ofrecer al que busque naturaleza y cultura rural en una comarca no demasiado visitada, que el parque natural ha ayudado a poner en valor.

sábado, 6 de octubre de 2012

Arribes del Duero 3 (2012) Charcas y solanas

Gallipato (Pleurodeles waltl). C. Aguilar
En esta parte de la Península habita una especie de anfibio que hacía mucho tiempo que no veía. Se trata del gallipato (Pleurodeles waltl) que con su raro aspecto no deja de ser una salamandra. Los encontramos en una charca usada como abrevadero para el ganado sin apenas vegetación, la típica con poco más que ranas comunes (Pelophylax perezi). El gallipato tiene un sistema de defensa atípico, tiene dispuestas las puntas de las costillas contra una serie de glándulas laterales de color rojizo. Supuestamente, cuando se sienten amenazados, rompen esas glándulas con las puntas de las costillas que se impregnan de sustancias tóxicas, poniendo dificultades a un depredador que quiera engullirlo.




Culebra viperina (Natrix maura) gordita. C. Aguilar
Cuando coges un gallipato puedes notar esa tensión y cómo las puntas de las costillas presionan los laterales, aunque no he llegado a ver sobresalir las puntas como suelen decir en la bibliografía. Por lo demás, compartiendo la charca con ellos encontramos una culebra viperina (Natrix maura) que acababa de engullirse una presa, por el abultamiento que tenía, casi seguro una rana común. Las culebras viperinas o de agua son muy comunes en toda la zona, se trata de una especie generalista por lo que no es de extrañar, pero a mí en el Ebro cada vez me cuesta más verlas. Recuerdo que de niño solía ver culebras de agua de forma habitual en ese río y ahora que lo recorro en piragua veo realmente muy pocas.


Sapo corredor (Bufo calamita). César Aguilar
En los arribes, las culebras de agua aún siguen siendo muy abundantes, como yo las recordaba. En cuanto anfibios, en fuentes y aguas permanentes encontramos un endemismo del oeste peninsular, el tritón ibérico (Lissotriton boscai) que se escapó varias veces de entre los dedos por olvidarnos las sacaderas. Pocos anfibios más pudimos encontrar ya que tras la sequía del año muchas balsas y barrancos estaban aún secos y las noches no fueron húmedas. Aun así pudimos oír cantar ranitas de San Antonio (Hyla arborea) y ver unos cuantos sapos corredores (Bufo calamita), uno de ellos a medio mudar con la piel echa jirones.



Lagarto ocelado (Timon lepidus). César Aguilar
Por el día, tres especies de reptiles se repartían las solanas, los lagartos ocelados (Timon lepidus), las lagartijas colilargas (Psammodromus algirus) y las lagartijas ibéricas (Podarcis hispanica). De esta última especie dos machos se disputaban una hembra en un bolo granítico. Uno de los machos, el que más éxito tenía, mantenía mordida a la hembra tras las patas traseras tratando de retenerla, mientras el segundo macho lo acosaba para tratar de que la soltara y engancharla él. El macho segundón era uno que había perdido la cola y hasta lo que vi, no consiguió su propósito de arrebatarle la hembra. Puro salvajismo animal.



Escorpión. Foto: César Aguilar
Estuve también tratando de encontrar en un par de ocasiones culebrillas ciegas (Blanus cinereus) bajo las piedras, una especie que vi hace tiempo en Miranda de Douro de este modo, pero esta vez no hubo suerte. Bajo las piedras solo se escondían escolopendras, escorpiones y grillotalpas, estos últimos unos insectos relativamente comunes en la zona que despistaban al cantar por la noche con sonidos que recordaban en cierto modo a lo de los anfibios.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Arribes del Duero 2 (2012) Matorrales floridos y orquídeas

Minifundio mediterráneo. Foto: C. Aguilar
En los pueblos en torno a los arribes sayagueses el paisaje es sobretodo de vocación ganadera, al menos en la parte más cercana al Duero. El bosque fue aclarado para obtener pastos y se crearon multitud de pequeñas parcelas para el cultivo de centeno rodeadas por muros de piedra. Alrededor uno puede ver árboles como encinas (Quercus rotundifolia), fresnos (Fraxinus angustifolia) arces (Acer monpessulanum), olmos (Ulmus minor) y rebollos (Quercus pyrenaica). Parte de aquel minifundio de centeno sigue hoy en día cultivándose pero ya ligado al consumo que cabras y ovejas hacen de él. El declive rural ha hecho que muchos de los pastizales abiertos antiguamente estén colonizándose por matorrales. 




Flora de mayo en Arribes. Fotos César Aguilar
La pasada primavera esos matorrales eran un espectáculo de colorido. Dos de las especies más llamativas en mayo eran la escoba o retama negra (Cytisus scoparius) y la retama blanca (Cytisus multiflorus). Si bien la primera tiene una amplia distribución, la retama blanca es un endemismo peninsular que solo se encuentra en la parte occidental, asociado a suelos silíceos y ácidos como estos graníticos de la zona. También en amarillo estaban en plena floración los jazmines silvestres (Jasminum fruticans), muy vistosos pero poco olorosos, a partir de los que se han obtenido multitud de variedades de jardinería. Sobre suelos algo más pobres estaba el cantueso (Lavandula pedunculata) con su impactante color morado.


Flora de mayo en Arribes. Fotos César Aguilar
Ante tanto avance del matorral, aún hay quien sigue dando cerilla al monte con idea de recuperar los pastos para el ganado. Y es que las quemas sigue siendo uno de los problemas recurrentes que ha venido arrastrando el parque desde su creación, aunque parece que cada vez son menos frecuentes. Aun así uno puede reconocer algunos de esos paisajes de pastos modelados por el fuego al ver los gamones (Asphodelus albus) que estaban floreciendo en una zona recientemente quemada. Otra planta del paisaje mediterráneo asociada a suelos pobres es la jara pringosa (Cistus ladanifer), también en plena floración en mayo, aunque en las zonas que recorrimos eran poco abundantes.




Bosquete de enebros en Cozcurrita. C. Aguilar
Hubo otras formaciones que me llamaron la atención y que tienen una importante presencia en algunos paisajes de los arribes, los enebrales. Formaciones extensas de enebro de la miera (Juniperus oxycedrus) como las del Cozcurrita, con portes arbóreos de gran tamaño. Entre las rocas graníticas y sobretodo mirando al cortado del Duero también se veían recién florecidos los cornicabras (Pistacea terebinthus) un pariente de los lentiscos que recibe su nombre por unas estructuras en forma de cuernos que salen en sus ramas. Aunque hay quien confunde esos cuernos con frutos, en realidad son agallas desarrolladas por la puesta de huevos de un pulgón que se desarrollan dentro.



Floración de Serapias lingua. César Aguilar
En los prados húmedos de uno de los arroyos vi unas curiosas flores que no había identificado nunca, unas que llaman gallos, en realidad unas orquídeas, aquellas Serapias lingua. Como el resto de orquídeas, las Serapias se polinizan por insectos y tienen ingeniosos sistemas de atracción. Esas flores no les ofrecen alimento sino protección, un lugar donde refugiarse cuando bajan las temperaturas. Al abrigo de su estructura floral en forma de casco hay entre 2 y 3 grados por encima del entorno. Eso es lo común en las Serapias, aunque la Serapias lingua, además tiene al fondo de la cavidad una callosidad oscura que recuerda a una hembra de una pequeña abeja que se haya escondido allí. Se trata de un engaño parecido al de las orquideas abejeras (Ophrys sp.), en este caso dirigido a los machos de Ceratina cucurbitina la pequeña abeja que poliniza Serapias lingua.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Arribes del Duero 1 (2012) Cortados graníticos junto al río

Vista de los arribes del Duero. Foto: C. Aguilar
Hacía ya once años que no regresaba por los Arribes del Duero de Zamora y recuerdo que las dos veces anteriores fue coincidiendo con la primavera. En esta ocasión ha sido nuevamente en la misma época, a mediados del pasado mes de mayo, un momento en que la naturaleza de Sayago está en todo su esplendor. En aquellas ocasiones la zona aún no era un espacio natural protegido como lo es hoy, donde más de un centenar de kilómetros del río Duero en la frontera con Portugal dan lugar al Parque Natural de los Arribes del Duero que se extiende por las provincias de Salamanca y Zamora. Eso al lado español, al otro lado de la frontera está su equivalente portugués el Parque Nacional del Douro Internacional.



Aguila real en los arribes. Foto: César Mª Aguilar
A pesar de que el Duero está enormemente regulado por una sucesión de grandes presas, acercarse al tajo del arribe sobrecoge. Tanto como recorrerlo en barco desde la localidad portuguesa de Miranda de Douro. Para ambas cosas hubo tiempo en esta ocasión. El recorrido en barco te adentra en un paisaje de aguas quietas con enormes paredes graníticas de más un centenar de metros en la mayoría de los tramos. Todos estos cortados son importantes para la nidificación de especies como el águila perdicera, el águila real, el alimoche y la cigüeña negra entre las más destacables. Desde el barco pudimos ver un nido de ésta última, uno muy antiguo que ya estaba abandonado antes de que empezaran las visitas fluviales por la zona.

Puente de Requejo en Villadepera. Foto: C. Aguilar
No hubo ocasión de ver cigüeñas negras, aunque sí los mucho más comunes alimoches criando en covachas del arribe y varios ejemplares de águila real que andaban marcando sus territorios en vuelos de display. Los días por la zona los pasamos Iratxe y yo con un par de amigos, Antonio y Mónica, que desde hace más de diez años viven en Villadepera, una población con un precioso puente de hierro sobre el arribe. Dicen que el puente de Requejo, que así es como se llama, fue durante un tiempo el puente de un solo ojo más grande de Europa. No se cuando ni por cuanto tiempo, pero aún hoy es impresionante ver esa obra de ingeniería cruzando el cortado de un solo “brinco”.


Paisaje de la penillanura de Sayago. Foto: C. Aguilar
A los cortados graníticos del arribe se asoman restos de una actividad rural hoy en día en declive, pero que ha dejado en el paisaje bancales, chozos y cerramientos de piedra que trataron de aprovechar el microclima más húmedo próximo al río. Hacia la meseta amplios encinares se extienden en una penillanura granítica ondulante. Un paisaje que recuerda en cierto modo a las grandes dehesas del centro y suroeste de España, pero que aquí puedes recorrer libremente a diferencia de lo que ocurre en muchas de esas otras, donde las grandes propiedades privadas las mantienen valladas con aprovechamientos cinegéticos. En los Arribes de Sayago en Zamora, la parcelación y el minifundio crean un paisaje accesible, con muchos senderos y altamente recomendables de recorrer.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Sudamérica: crónica de un viaje en bicicleta (Libro)

Sudamérica: crónica de un viaje en bicicleta
Jesús López de Dicastillo Gorricho
 
Editorial Láser. Pamplona. 1985
ISBN 84-86136-10-5



Por fin conseguí este libro de Jesús, el primero que escribió de su periplo ciclista por Sudamérica. Lo encontré en segunda mano en internet y lo devoré con avidez el verano pasado. En realidad no es un viaje cicloturista al uso, entre otras cosas porque se desarrolla a principios de los años ochenta cuando apenas se habían popularizado los viajes en bici como en la actualidad. Basta señalar que para transportar los bultos, tienda y demás, los llevaban sujetos en la parrilla trasera y algunos más en una cesta delantera, parece que a nadie se la había ocurrido aún poner alforjas a la bici, lo más básico para un viaje en bicicleta hoy en día. Pero no solo es peculiar el viaje por la “técnica”, también por las motivaciones personales. Este no es un viaje de placer, es una huída personal recorriendo Sudamérica escapando de esquizofrenias y fantasmas personales como la angustia que siente en una Europa deshumanizada donde cuenta más tener que ser y todo se reduce al consumo. Jesús da un respiro a su espíritu y se deja curtir en un recorrido que comienza en México y termina en Brasil tras realizar 30.000 kilómetros, 600 días de viaje y haber atravesado 16 naciones. Como compañero de viaje va con él otro navarro, también Jesús y de Cintrúenigo, que se apunta rápidamente a ese vagabundeo por Centroamérica y Sudamérica.



Sin embargo pronto empiezan los problemas personales por las diferentes motivaciones para el viaje y la convivencia entre ellos se hace difícil, no lo oculta. Finalmente su compañero abandonará el periplo en la parte final por cuestiones de salud y Jesús continuará solo un buen tiempo antes de finalizar el viaje en Brasilia. El relato trasluce una dureza impresionante en cuanto a las etapas y esfuerzos, pero él los tiene por bien sufridos por las muchas escenas naturales que tienen ocasión de contemplar. Su amor por la naturaleza, no la de un naturalista que desmenuza con detalle el paisaje sino la de un curioso anhelante del contacto con la naturaleza, la de un poeta, trasmite una vivida crónica el viaje. Algunos pasajes se viven con la piel de gallina, como las arriesgadas y accidentadas travesías en barco para cruzar de Panamá a Colombia, cuando las selvas del Darien y El Chocó interrumpen la carretera panamericana y hay que echarse a la mar. En general un buen número de historias recogidas y vividas buscándose la vida a diario, con la bicicleta como salvoconducto en el continente americano apenas recorrido de aquella manera. Quién quiera saber más de este curioso personaje hay más reseñas en este blog, podeis poner su nombre en el buscador del blog o ir a las etiquetas de la derecha.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Grecia 11 (2009) Adriático y final en Venecia

Como una ciudad imaginaria de Italo Calvino
No habíamos previsto terminar el viaje en Venecia, pero una vez hecho el recorrido por Grecia había que tomar un ferry a Italia para regresar otra vez a casa. Toño y Ángela, los amigos navegantes que habíamos estado visitando en su velero nos sugirieron esta opción. Como hay bastantes furgonetas y caravanas que van y vienen entre Italia y Grecia te dejan meter el vehículo y dormir dentro de él en la bodega del barco sin que tengas que pagar el camarote, que en realidad es lo que más encarece los ferrys. Así que recorrimos el Adriático de punta a punta durante todo un día y una noche para acabar en Venecia como punto de entrada a Italia. En el Adriático pude ver cetáceos como grupos de delfines listados (Stenella coeruleoalba) y calderones (Globicephala melas).


sábado, 1 de septiembre de 2012

Grecia 10 (2009) Astraka, lago Dracolimni y Aoos

Astraka y lago Drakolimni. Foto: César Aguilar
El monte más alto de la zona es el Astraka con 2478 metros y se alza sobre varios lagos alpinos que en junio aún conservaban algo de nieve. Toda la zona forma parte del Parque Nacional Vikos-Aoos. En un collado a casi dos mil metros existe un refugio con el nombre del pico, desde el que  se tienen buenas vistas de la zona y que permite visitar desde allí el que llaman lago Drakolimni. La subida de 1000 de desnivel desde Micro Papingo es un poco fuerte pero merece la pena. Poco a poco vas dejando las frondosas del valle para pasar a los prados subalpinos de montaña. En la subida pudimos cruzarnos con un gran rebaño de ovejas trashumantes y una familia entera que iba a los puertos altos a pasar el verano.


sábado, 25 de agosto de 2012

Grecia 9 (2009) Luciérnagas y ranas griegas


Bosques y cortados en Micro Papingo. César Aguilar
Cuando visitas espacios naturales dormir en la furgoneta tiene un encanto especial. Todo el día estás en contacto con la naturaleza, desayunas, comes, duermes y, de vez cuando, al salir a media noche a “cambiar el agua al canario” te llevas sorpresas agradables. A veces son cantos de aves nocturnas y otras un espectáculo de luces voladoras fosforitas. Eso fue lo que nos encontramos todas las noches desde el primer día en la Zagoría, luciernágas a montones. De pequeños solíamos ver más a estos bichos en el campo, pero ahora con la intensificación agrícola y tanto abuso de pesticidas se han vuelto raras. El caso es que la abundancia que había en junio allí hacía tiempo que no la veía por La Rioja.


sábado, 18 de agosto de 2012

Grecia 8 (2009) Zagoria y Garganta de Vikos

Monodendhri. Foto: César Aguilar
Al noroeste de Grecia está la región de Zagoría que es uno de los ramales montañosos de los Balcanes. A mi me recuerda al Pirineo del Alto Aragón, aunque las cumbres más altas no superan los 2500 metros. Los pueblos están muy bien conservados y sus construcciones son de piedra caliza con tejados de lajas de piedra. Aún así, como otras regiones montañosas de Europa, ésta también sufrió una fuerte despoblación hace décadas y ahora parece que el turismo es la que le está devolviendo su fisonomía. Se ven muchas construcciones y empedrados recuperados con bastante respeto por las formas tradicionales. El patrimonio que tienen es muy interesante, con caminos empedrados, espectaculares puentes de piedra y muchas ermitas e iglesias ortodoxas.


sábado, 11 de agosto de 2012

Grecia 7 (2009) Naturaleza en Meteora

Amanece en Meteora, luz irreal. Foto: C. Aguilar
El laberinto de formaciones rocosas de Meteora está inmerso en un bosque frondoso y húmedo de una especie bien curiosa, los plátanos de sombra (Platanus orientalis). Esta especie es un pariente de los árboles que plantamos en parques y jardines en España y que llamamos igual pero que en jardinería son la especie Platanus occidentalis o híbridos de ambas especies. Andando entre los cortados de Meteora también pudimos ver una pareja de alimoches (Neophron percnopterus) y otra de cigüeñas negras (Ciconia nigra). Parece raro no ver ni un buitre con tanto cortado como hay, pero es que en Grecia es una especie bastante escasa. En la Península Ibérica nos hemos acostumbrado a su abundancia y es ciertamente un lujo que ya quisieran para sí otras muchas regiones.

sábado, 4 de agosto de 2012

Grecia 6 (2009) Monasterios de Meteora

Monasterio de Rousanau. Foto: Cesar Mª Aguilar
La siguiente parada del viaje fue Meteora una zona que parece sacada de la imaginación de un ilustrador de cuentos. Allí, en las cimas de torreones de roca encuentras monasterios ortodoxos aislados del mundanal ruido. A los monasterios se accedía en su día con escalas y poleas, pero los que ahora quedan  tienen escaleras talladas en la roca y funiculares para subir las cargas. Hoy en día quedan seis en activo pero llegaron a superar la veintena desde que en el siglo XI los ermitaños comenzaran a refugiarse ahí de las invasiones turcas. Acceder a alguno de ellos es alucinante, nosotros visitamos el de Agias Triodos al que se subía por una escalera tallada en la roca.


domingo, 29 de julio de 2012

Grecia 5 (2009) El Oráculo de Delfos y los Montes Parnassos


Olivares y montañas en Delfos. Foto: César Aguilar
Saliendo del Cabo Sunión el viaje se alejó de la influencia directa del mar y nos dirigimos al noroeste del país hacia las montañas del interior. La primera parada fue el Oráculo de Delfos. Este yacimiento se encuentra en una ladera entre montañas y en su día fue algo así como “El Vaticano” de los griegos. Un emporio de templos donde la gente iba a preguntar a sus dioses sobre cualquier cosa de su vida, ya que al parecer hablaban allí a través de unas sacerdotisas. Por muy exótico que nos parezca, un par de milenios después poco hemos avanzado. Aún hoy seguimos preguntando a otros “oráculos” o dejamos que otros decidan y nos digan lo que hemos de hacer. Que cada uno ponga nombre a esos oráculos: pitonisas televisivas de 902, Benedicto XVI, horóscopos, Lourdes, … en fin.


domingo, 22 de julio de 2012

Grecia 4 (2009) Atenas y el Cabo Sunion

La Acrópolis al anochecer. Foto: C. Aguilar
Atenas, salvo por la Acrópolis, sus museos y la parte vieja, es en general una ciudad fea, caótica y con un aire muy contaminado. Dejamos la furgoneta aparcada dos días y cuando nos marchamos ya tenía una capa de contaminación sedimentada que no había visto en ninguna otra ciudad. Aún así, la Acrópolis hay que conocerla, es uno de esos sitios que aparte de por las ruinas en sí, el emplazamiento forma parte del encanto. Llegando por la carretera es una emoción ver sobre el magma urbano de Atenas un cerro rocoso con el Partenón arriba. Si hoy en día aún nos causa sorpresa, en su época y para aquellas gentes tenía que ser algo impresionante.


lunes, 16 de julio de 2012

Grecia 3 (2009) El Peloponeso, cuna de la Grecia antigua

Anfiteatro de Epidauro. Foto: César Aguilar
En el entorno de Nauplio visitamos Epidauro, un yacimiento que alberga uno de los anfiteatros mejor conservados de la época griega. El escenario y el enorme graderío sobrecogen por sus dimensiones y por su acústica perfecta. Está ubicado en lo que fue un centro de culto al dios sanador Asclepio, aunque del resto del yacimiento apenas queda nada en pie. Casi todo lo interesante está ahora en un museo muy básico, más almacén que otra cosa. Allí me sorprendió ver la cantidad de estatuas de este dios que representaban con un bastón y una serpiente subiendo. Ahí está el origen del logotipo de las farmacias que viene a representar que los venenos, simbolizados en la serpiente, pueden ser también fuente de medicamentos y curación.


sábado, 7 de julio de 2012

Grecia 2 (2009) Paisajes y mar en el Peloponeso

Nauplio y sus buganvillas. Foto: César Aguilar
Cuando ves el Peloponeso en un mapa y tantos yacimientos interesantes te entran las ganas de visitar un buen número de ellos. Sin embargo las distancias engañan, la península es una continua sucesión de montañas de no mucha altura pero que cuesta recorrer. Carreteras estrechas, puertos continuos y los griegos con su conducción suicida te hacen desistir de grandes desplazamientos. Después de la paliza del viaje decidimos centrarnos solo en una pequeña zona, la de Nauplio la antigua capital de Grecia. A pesar de su pasado no deja de ser poco más que un pueblecito con mucho encanto, al menos la parte vieja que se visita. Está toda rebosante de buganvillas y se sitúa a la sombra de varias fortificaciones venecianas. En los alrededores hay dos yacimientos importantes que queríamos visitar y que no nos defraudaron, el de Epidauro con su colosal anfiteatro y la fortificación de Micenas.

domingo, 1 de julio de 2012

Grecia 1 (2009) Por tierra, mar y aire



Ruta del viaje de ida y vuelta a Grecia
En mayo y junio de 2009 hicimos Iratxe y yo un viaje de tres semanas para recorrer parte de Grecia. Habíamos pensado en diferentes formas de visitar el país, pero ir con nuestra furgoneta pesaba más que las otras opciones. Para llegar por tierra hay que dedicar varios días en ir y volver, pero aún así una vez allí nos compensa por la libertad de movimientos que proporciona y que tanto nos gusta. Además no habíamos vuelto ha realizar un viaje largo en furgoneta desde el 2005 cuando visitamos Rumania y es una forma de viajar que nos encanta. Hubo muchas horas de conducción atravesando Francia e Italia siguiendo la vía La Junquera-Marsella-Génova por una costa que discurre por acantilados de vértigo sobre el mar y que se recorre por autovías con continuos túneles y viaductos.


domingo, 24 de junio de 2012

Concentración de alcotanes en Santurde

Alcotán (Falco subbuteo). Foto: C. Aguilar
No por conocido resulta menos curioso. Estoy acostumbrado a ver alcotanes de uno en uno o como mucho algunas parejas criando en algún chopo o almendro del valle del Ebro, no son escasos en La Rioja pero sí localizados. Sin embargo ver una concentración numerosa es más raro, aunque desde hace algún tiempo es habitual en una zona del valle del Oja. Las fechas son predecibles y el lugar también, así que es un espectáculo ver tanto bicho junto. Sebastián Lara que trabaja de guarda forestal en Ezcaray dice que los ve todos los años pero los demás ornitólogos de la región no habíamos oído hablar de ello hasta el año pasado. En aquella ocasión la gente del centro de recuperación de fauna La Fombera, Javier, Ignacio y Sandra se llevaron una buena sorpresa.

sábado, 16 de junio de 2012

Orquídeas en el Parque San Miguel 2

Abejera (Ophrys riojana) Foto: César MªAguilar
Al cabo de los días aparecieron hasta cuatro especies de abejeras. Además de las tres comentadas (O. sphegodes, O. speculum y O. apifera), pudimos ver una de gran interés por su distribución restringida. Se trataba de Ophrys riojana, una especie descrita en 1999 por un botánico local. La taxonomía del grupo de orquídeas al que pertenece esta última especie parece que es un tanto compleja y dado que son frecuentes los híbridos, es un taxón aceptado por muchos autores y discutido por otros. Aún así se la tiene por un endemismo del norte de la Península Ibérica solo citado en Cantabria, Burgos, La Rioja, Álava, Navarra y Aragón. En esta última comunidad incluso está incluida en el catalogo de especies amenazadas.

sábado, 9 de junio de 2012

Orquídeas en el Parque San Miguel 1

Abejera (Ophrys speculum). Foto: Ricardo Zaldívar
No hace falta irse muy lejos para disfrutar la naturaleza, los paisajes exóticos y las especies nuevas son eso, salidas de la rutina que nos hacen despertar la curiosidad en el tiempo de ocio. Pero esa curiosidad naturalista no puede quedarse dormida entre salida y salida o entre viaje y viaje, así que no está de más ir practicando y dejándose sorprender por lo más cercano, lo rutinario, lo de todos los días, donde también hay cosas por “descubrir”. Esto viene al caso porque hace unas semanas, la primera de quincena de mayo, pudimos comprobar como en el rutinario recorrido de media mañana de la oficina de Tragsa de Logroño a la cafetería donde solemos ir a desayunar había algo especial.

domingo, 3 de junio de 2012

Lanzarote 7 (2011) Un poco de mar Atlántico


Gobio (Mauligobius maderensis) C. Aguilar
Hace un par de años estuve buceando en Gran Canaria y me gustó tanto que esta vez metí las gafas y las aletas en el equipaje para, al menos, hacer snorkel en sus aguas. Solo tuve ocasión en la playa del Papagayo en el sur, ya que otro día que lo intenté en la playa de las Conchas en La Graciosa el mar estaba muy agitado. En el Papagayo repetí muchas de las especies más comunes que ví en el buceo con equipo en Gran Canaria, aunque solo las de aguas más superficiales. Entre ellas algunas de las más características de las islas como la vieja (Sparisoma cretense) un pez loro muy abundante, la fula negra (Abudefduf luridus), una especie de pez payaso también común, y la gallinita (Canthigaster capistrata) un pez globo que dicen que se infla tragando agua para aumentar su tamaño cuando se siente amenazado.



Camarón (Palaemon elegans). Foto César Aguilar
Otras especies que vi, pero que son comunes a otros sitios del Cantábrico y Mediterráneo, fueron los salmonetes (Mullus sp), varias formas de tordos (Shymphodus sp.) y espáridos como las obladas (Oblada melanura), las salpas (Sarpa salpa) o los sargos (Diplodus cervinus, D. sargus). Sin embargo no hubo suerte con los angelotes (Squatina squatina) una especie de tiburón bentónico con aspecto de raya que me habían dicho que era fácil de ver en El Papagayo. Al parecer hay épocas en que se acercan a las bahías de la costa para la reproducción, aunque las fechas debían ser tardes para verlos. Buscando en la zona intermareal uno de los crustáceos más habituales eran los camarones de charcos (Palaemon elegans).



Lisas (Familia Mugilidos) Foto César Aguilar
Esos camarones son de las pocas especies del grupo que tienen actividad diurna. Si uno coloca los pies en uno de los charcos comprobará como al cabo de un rato esos bichillos vienen a mordisquear y comer las células muertas y la roñas de los pies. Pero el sitio que encontré mejor para fotografiar desde fuera del agua algunas de las especies peces fue precisamente en unas piscinas naturales someras en el Charco del Palo. El sito se llena de agua con las mareas y allí van a bañarse un buen número de jubilados europeos nudistas con una colonia de vacaciones en la zona. El lugar es bueno para fotografiar peces ya que el agua está tranquila sin oleaje. En las pozas se quedan gobios, blenios y lisas en buen número que se ponen a tiro de cámara.



Barriguda (Parablennius parvicornis) C. Aguilar
Además toda la orilla, digámoslo así, está empedrada de modo que es muy cómodo ir de un sito a otro cámara y guía en mano tratando de identificar y fotografiar las distintas especies. Lo que es menos cómodo, es estar ahí apuntando con la cámara al agua con los jubilados desnudos en medio del agua. Suerte que cuando estuvimos apenas había algunos. De todos modos estos europeos entienden la afición naturalista y son poco pudorosos. Entre las especies que pude fotografiar estaba el abundante pez verde (Thalassoma pavo), una barriguda propia del este del Atlántico (Parablennius parvicornis), un gobio endémico de Macaronesia (Mauligobius maderensis) y grupo de lisas (Mugílidos) que sin cogerlas en mano no pueden diferenciarse.


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