domingo, 14 de julio de 2013

Sudáfrica 12 (2012) Snorkel en Cabo Vidal y yubartas

Playas inmensas en Cabo Vidal. Foto: Javier Robres
El agua que baña la localidad de Sta Lucía es el océano Índico, un lugar con arrecifes coralinos. Íbamos con ganas de poder acercarnos a algún lugar donde hacer snorkel, pero las agitadas costas de la zona no parecían el mejor lugar. Al parecer los arrecifes se encontraban lejos de la playa y solo eran accesibles con buceo y no era ese el plan que llevábamos. Aun así, nos dijeron de un lugar dentro de la reserva de Sta. Lucía donde en las mareas bajas era posible hacer snorkel, el Cabo Vidal. El sitio en realidad no era nada del otro mundo, pero era lo único accesible, una zona con rocas superficiales durante unas pocas horas del día. La verdad es que la buena temperatura del agua facilitaba las cosas, así que a pesar de todo pasamos un buen rato con la cabeza bajo el agua.

Varias especies del arrecife. Fotos: César Mª Aguilar
Al tratarse de un océano tan distante siempre hay algo con qué entretenerse. Cámara subacuática en mano, pudimos identificar algo más de una decena de especies de peces y ver unas cuantas langostas escondidas bajo las piedras. Peces siempre exóticos como el pez cirujano convicto (Acanthurus triostegus), con su rayado traje de presidiario, o los coloridos peces cirujano de aleta amarilla (Acanthurus xanthopterus) y el lineado (Acanthurus lineatus). Otros de los peces espectaculares que te encuentras en las aguas tropicales son los peces mariposa. El que vimos allí fue el pez mariposa luna (Chaetodon lunula), aunque fue visto y no visto y no se dejó fotografiar. Otro de buen diseño y que sí cayó en la cámara fue el jabonero de seis rayas (Grammistes sexlineatus).


Javier Robres bajo el agua. Foto: César Mª Aguilar
Según llegamos a la playa de Cabo Vidal, antes de meternos al agua, nos dio por echar un vistazo al horizonte por si había aves marinas. Las costas de la zona no son de las mejores en Sudáfrica para ello, nos habían dicho que era mejor ir a Ciudad del Cabo, pero por si acaso miramos allí ya que lo otro iba a ser imposible. Marinas apenas observamos un par de especies, mal vistas y de lejos, pero de repente vimos un chapuzón en el agua y unas aletas emergidas. No podíamos dar crédito, eran yubartas (Megaptera novaenagliae). Nadie de los que estaban tirados en la arena de la playa se había dado cuenta de ello hasta ese momento. 


 Yubarta (Megaptera novaenagliae). O. Gutiérrez
Montamos tal revuelo yendo al coche a coger los telescopios y las cámaras, que enseguida teníamos a varios curiosos preguntando por nuestra excitación y cara de sorpresa mirando al mar. “Whales, whales!” gritábamos, pero para el que no tiene la vista acostumbrada a ver fauna a distancia es difícil distinguir una aleta entre el oleaje. Pero allí estaban. Justo en noviembre empezaba la época de avistamiento de ballenas en esas costas, pero no confiábamos en que ya se dejaran ver, pero nos equivocamos. Eso era suerte. En Sta Lucía buscamos un barco de los que llevan a la gente para intentar avistarlas y nos embarcamos.  

Satisfechos tras las yubartas. Oscar Gutiérrez
Aquella salida fue de los mejores recuerdos del viaje y eso que hubo muchos y muy buenos. Salimos en una lancha planeadora que metían al mar con un tractor, dado que no hay puerto en la zona. Estuvimos alrededor de tres horas en el mar y cuando dimos con la zona buena pudimos ver yubartas a placer. De todas las ballenas que he visto, esa especie me parece especial. Es con diferencia una de las más espectaculares ya que saltan muy a menudo fuera del agua en plan exhibición.  Ciertamente fue inolvidable y se nos nota en esta foto que nos hicieron a los tres nada más regresar a la playa. Lucimos unas sonrisas pletóricas.

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