sábado, 2 de enero de 2016

Francia 6 (2015) El Parque Nacional Calanques

Cortados calizos del P.N. Calanques. Foto: C. Aguilar
La última parada del recorrido por Francia fue la zona costera de Marsella. Después de pasar varios días por los bosques y volcanes de Auvernia, algunos de ellos pasados por agua, teníamos ganas de acercarnos a la luz y al azul del Mediterráneo. Conduciendo de nuevo hacia el sur llegamos a la ciudad de Marsella que está bien, pero nosotros buscábamos algo más natural. Cerca de allí dimos con el último parque nacional francés en ser declarado (2012) del que ni habíamos oído hablar. El parque nacional Calenques protege un tramo de costa muy abrupto, con inmensos paredones de roca caliza y una extensa zona marina frente a ellos.




Puerto de Cassis. Foto: César Mª Aguilar
Toda la costa mediterránea ha sufrido la presión del turismo y este tramo había quedado a salvo de urbanizar por su difícil orografía. La declaración del parque nacional ha supuesto la culminación de una iniciativa ciudadana que perseguía su protección desde hace años. Cuentan que han sido necesarios 12 años para poner de acuerdo a los distintos actores y conseguir una zonificación de usos que garantice la conservación y permita un cierto aprovechamiento y desarrollo local. Marsella es una gran aglomeración urbana y está a un solo paso. El parque va desde las afueras de la propia Marsella hasta la población de La Ciutat, pasando por la de Cassis. Tres entidades locales implicadas.


Costa de Cassis con sus aguas turquesas. C. Aguilar
Calanques presume de que ser único parque nacional europeo a la vez terrestre, marino y periurbano. El desafío que tienen no es poco. La parte terrestre está formada por sierras de vegetación mediterránea y 29 hábitats de interés comunitario. En los cortados de la parte terrestre se encuentra uno de los escasos 32 territorios de Águila perdicera presentes en Francia. La zona terrestre solo la recorrimos de pasada por una carretera entre Cassis y La Ciotat que abren durante el día, pero que permanece cerrada por la noche para evitar el impacto del caravaning. Desde ese recorrido se tienen unas excelentes vistas de la costa, en especial de Cassis, una población con gran presión turística pero con dos preciosas bahías que recuerdan por qué a este litoral lo llaman la Costa Azul.


Algunas especies de peces. Fotos: César Mª Aguilar
Para visitar la zona marítima hay una amplia oferta de pequeños barcos que recorren el tramo más abrupto del litoral. Nosotros cogimos uno de ellos. El recorrido te lleva al pie de imponentes paredones entre los que, de vez en cuando, aparecen diminutas calas. Los días que estuvimos por allí aproveché a practicar snorquel en dos de las calas de Cassis. Hacía tiempo que no veía tanta luminosidad en el agua. Las últimas veces bajo el agua han sido en el mar cantábrico y hay una diferencia notable de luz. Estas parecen aguas tropicales. La bahías de Cassis cuentan con varios tramos con praderas de Posidonia oeanica, lo que da gran diversidad a los fondos. 



Medusa (Pelagia noctiluca). Foto: César Mª Aguilar
Por allí estuve identificando y fotografiado especies bajo el agua. Cuando llevas un tiempo haciendo esnorquel casi siempre se repiten las mismas especies, pero siempre hay alguna nueva o que no has visto tan bien en veces anteriores. Esta vez identifiqué cerca de 20 especies entre las mejor vistas o más comunes salpas (Sarpa sarpa), sargos (Diplodus sargus, D. vulgaris), salmonetes (Mullus surmuletus), doncellas (Coris julis), castañuelas (Chromis chromis), peces verdes (Thalassoma pavo), tordos (Symphodus roissli, S.tinca ), peces lagarto (Synodus saurus) y blenios (Aidablennius sphynx, Parablennius sanguinolentus) . También estuve siguiendo, con cuidado, una preciosa medusa Pelagia noctiluca. Verlas avanzar en el agua es hipnótico.

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