lunes, 4 de abril de 2016

Humedales en La Rioja. Catálogo de Luis Pardo (1948) 5

Recuperar y gestionar humedales para la biodiversidad
 

Algunos anfibios del valle del Ebro. César Mª Aguilar
En los años transcurridos desde la publicación del catálogo, la situación a la que han llegado los distintos humedales ha sido muy dispar. Los mayores problemas han estado en el valle del Ebro donde el uso en algunos embalses naturalizados se ha intensificado, otros por el contrario se han abandonado y en el caso de las lagunas naturales han competido con los usos agrícolas. La existencia de lugares con agua en entornos agrícolas favorece enormemente la biodiversidad. Son enclaves a los que acuden muchos anfibios a realizar sus puestas, son escala para las aves migratorias y lugar de nidificación e invernada para muchas otras aves. 

  


Laguna Madrileña recuperada (San Asensio). C.A.
Aunque La Rioja no ha destacado nunca por la importancia de sus humedales, sería de gran interés poder recuperar algunos desecados, tal y como se ha hecho con el Lago de Herramélluri o la laguna de la Madrileña. Por otra parte, hay otros pequeños humedales no incluidos en aquel catálogo que podrían recuperarse o gestionarse adecuadamente para incrementar su biodiversidad, un ejemplo es la antigua laguna de Cihuri. Pero no solo hay que recuperar sus aguas, ya sea con carácter estacional o permanente, también hay que garantizar la tranquilidad de sus orillas, dar margen para que crezcan cinturones de vegetación diversa, juncales, praderas, carrizales, eneales y sotos arbustivos y arbolados. 


Pequeño humedal entre viñas en La Rioja Alta. C. A.
Esto sirve tanto para los nuevos humedales, como para los que ya hay y que pudieran ser gestionados para favorecer mejor la fauna. Y por último, y de gran importancia, hay que evitar la introducción de especies exóticas como cangrejos rojo y señal, carpas o galápagos americanos. La proliferación de estas especies es la causa de que muchos humedales pierdan su interés medioambiental. Los cangrejos y carpas remueven y enturbian el agua impidiendo la existencia de fondos donde pueda crecer vegetación sumergida. Esta última da cobijo a insectos acuáticos que son la alimentación de muchas aves acuáticas buceadoras. Por otra parte, los peces exóticos, fruto de introducciones ilegales, depredan sobre las puestas de los anfibios y empobrecen las masas de agua.


Sapos corredores acudiendo a una laguna. C.A.
Recuperar y naturalizar algunos de los humedales perdidos es cuestión de voluntad de las administraciones locales y regionales, pero evitar las molestias a la fauna y la introducción de especies exóticas recae en cualquier de nosotros. Valorar la contribución que hacen los pequeños humedales a la biodiversidad es el primer punto de partida para su conservación.

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