viernes, 23 de junio de 2017

Nueva Zelanda 12 (2016) Fiorland: Valle Eglinton y Lago Marian

Valle Eglinton-P.N. Fiorland. César Mª Aguilar.
El extremo suroeste de Nueva Zelanda es una región con una intrincada red de fiordos. A diferencia de los fiordos que recorrimos en el ferry por el estrecho de Cook, a la entrada de Picton, estos sí son auténticos fiordos glaciares y no valles fluviales hundidos. Es por eso que presentan abruptas paredes debido a la erosión del hielo.

Para acceder a esta región nos dirigimos a la población Te Anau, junto a un gran lago del mismo nombre, que es la puerta de entrada a la zona. Aquí se sitúa el mayor parque nacional del país, Fiorland, que comprende una región de 21.ooo km2 que incluyen 15 fiordos, 5 grandes lagos y extensas zonas boscosas y alpinas. 


Petroica neozelandesa isla sur (P.austral) C. Aguilar.
La mayor parte del extenso parque nacional no es accesible o solo lo es por rutas a pie para montañeros bien entrenados. La mayoría de los valles están muy alejados de cualquier acceso rodado, ni siquiera una pista. Muchas zonas superan los 2000 metros y aquí también hay campos de hielo en algunas cumbres.

La región es tan inaccesible que aquí se encontraron algunos de los últimos ejemplares de aves que se habían extinguido en otras partes del país. La barrera que supone este relieve hizo que los predadores no llegaran a determinados enclaves o que sus densidades fueran muy bajas. En un valle de estos es donde se redescubrieron los calamones takahe.


Valle Hollyford -P.N. Fiorland. César Mª Aguilar.
En Te Anau visitamos un sistema de cuevas donde pudimos ver los famosos glow worm, unos gusanos que producen luz azul y que tapizan las bóvedas de muchas cavidades de Nueva Zelanda. Se trata de la forma larvaria de un díptero (Arachnocampa luminosa) que utiliza la luz como atracción para capturar polillas. Un espectáculo que no se puede fotografíar.

Dejando Te Anau nos dirigimos hacia el fiordo más accesible de la zona, Milford Sound. La ruta para llegar allí es la del valle Eglinton donde, una vez más, te sumerges en bosques australes llenos de verdor.
 



Vistas desde el Lago Marian. César Mª Aguilar.
En los bosques del valle Eglinton vimos petroica neozelandesa de la isla sur (Petroica australis) y halcón maorí (Falco novaeseelandiae), una pequeña rapaz que aunque está bien distribuida por el país no se ve fácilmente.

Otro valle bien recomendable es Hollyford que cuenta con una pista de tierra de lo que fue una carretera que nunca llegó a terminarse. Este si es uno autentico lugar de fin del mundo. Desde aquí accedimos al lago Marian, un gran lago glaciar con vistas a preciosas cumbres con hielo y nieve.

miércoles, 14 de junio de 2017

Nueva Zelanda 11 (2016) Glaciares y bosques en la costa oeste

Paisajes de la costa oeste. Foto. César Mª Aguilar
La carretera de la costa oeste, que encontramos tras cruzar Arthur´s Pass, recorre una de las regiones menos pobladas de Nueva Zelanda. Una con apariencia de fin del mundo. Para acentuar más esa sensación está su historia, que incluye un periodo de colonización y fiebre del oro que comenzó hacia 1860.

Las poblaciones aprovechan los fondos de valle para la ganadería, pero fuera de ellos el paisaje es todo bosque. Solo bosque. Detrás las montañas en una de las zonas que más llueve de todo el país.





 

Bosque, nieblas y cascadas. Foto: César Mª Aguilar.
Los frentes cargados de agua procedentes del mar de Tasmania chocan en esta costa contra los Alpes neozelandeses dejando un paisaje saturado de verdor. Gran parte de la carretera pasa por zonas con unas precipitaciones medias superiores a los 4000 mm anuales. En las montañas del fondo bastantes más.

Una buena vista de la cordillera y de algunas de sus mayores cimas se obtiene desde el lago Matheson. Desde allí, si el día está despejado, se puede ver el mítico Monte Cook (3724 m) y algunos de los otros tresmiles que lo flanquean, como el Monte Tasman.




 

Mte Cook y Tasman desde lago Matheson. C. A.
La falla que ha originado este levantamiento es una de más largas que aún permanecen activas en el mundo. Los geólogos han calculado que esta cordillera se levanta unos 5 metros cada 200-400 años, cuando se libera la tensión de la falla, que viene a coincidir con terremotos de gran intensidad.

En los Alpes neozelandeses también se dan cita los glaciares. Extensos campos de hielo cuyas lenguas desbordan por diversos valles. Hay dos que caen de forma abrupta hacia la carretera de la costa, son los glaciares Franz Josef y Fox, dos de las paradas destacables en la ruta.




Lengua del glaciar Franz Josef. César Mª Aguilar.
Las lenguas de estos glaciares han retrocedido bastante en las últimas décadas y, quizás, ya no sean igual de impactantes que años atrás. El frente se ha mezclado con rocas y presenta un aspecto sucio, con el hielo azul cada vez más arriba. Aún así un glaciar es un glaciar y encontrarlos aquí es una agradable sorpresa. 

Nosotros visitamos los dos glaciares, aunque quizás lo que más me impresionó fue el propio valle que han labrado. Un valle con paredes de roca pulida en los escasos lugares donde la vegetación aún no ha podido progresar. 





Varias especies de árboles. Fotos: César Mª Aguilar.
Otro lugar donde ver y aprender de la vegetación de estos bosques es el propio lago Matheson que cuenta con un recorrido circular con variedad de árboles nativos. Entre ellos vimos especies como el totara (Podocarpus totara), el rimu (Dacrydium cupressinum), el kahikatea (Podocarpus dacrydoides),  el árbol lanza (Pseudopanax crassifolius) o Fuchsia excorticata. 

Además de los glaciares y al lago Matheson, otro lugar que visitamos fue la población de Okarito, allí se encuentra una de las especies de kiwi con una distribución más restringida. En la búsqueda nocturna no tuvimos suerte con él, pero sí con el ninox maorí (Ninox novaeseelandiae), la única rapaz nocturna autóctona en el país.

sábado, 3 de junio de 2017

Nueva Zelanda 10 (2016) P.N. Arthur´s Pass y valle Hadwon


Valle Hawdon y monte Pyramid (1608 m). C. A.
La isla sur de Nueva Zelanda está recorrida longitudinalmente por la cordillera de los Alpes neozelandeses. Esta elevación está originada por el contacto de las placas tectónicas del Pacífico y de Australia y alcanza cotas que superan los 3700 metros. Si bien en la zona norte la dorsal montañosa aún no es muy elevada, a medida que vas bajando por la isla hay que optar por una u otra vertiente ya que no hay tantos pasos.

Desde Kaikoura elegimos el conocido como Arthur´s Pass para acceder a la costa oeste, la del mar de Tasmania. Cuando nos dirigimos hacia ese lugar no tenía mucha idea de lo que iba a encontrarme, y quizás por ello había imaginado cumbres nevadas y paisajes alpinos.


Interior del bosque de Nothofagus. C. Aguilar.
Pero lo que hallamos fueron enormes valles y extensos bosques de hayas australes. Me encantó, así que buscamos un lugar donde dormir esa noche y desde el que explorar un poco la zona a la mañana. Y dimos, por casualidad, con el valle Hawdon que resultó ser un sitio increíble.

La densidad de hayas australes en Hawdon es tal, que difícilmente puedes caminar por el bosque sin un sendero abierto. Una de las opciones para recorrer la zona es aventurarse por los enormes aluviales que dejan los ríos aunque, tarde o temprano, te verás obligado a cambiar de orilla y en esas condiciones no hay puente que aguante.



Flores masculinas y femeninas de Nothofagus. C.A.
En esos momentos es cuestión de descalzarse y cruzar los valles por vados de aguas someras como lo hacen los senderistas locales. Cuando nosotros visitamos el lugar las hayas australes (Nothofagus sp) estaban en floración. Comprobamos que sus flores rojas tienen poco que ver con las de nuestras hayas, las verdaderas hayas, las del género Fagus.

Sorprende también ver cómo es el interior de estos medios forestales que nunca han sido explotados. Al parecer, en ellos no había ninguna madera que interesara realmente, o estaban tan a desmano que no merecía la pena. Por ello, casi un tercio de la biomasa de estos bosques es madera muerta, algo completamente natural.


petroica carbonera (Petroica macrocephala). C.A.
Dimos por casualidad con este valle, pero al poco supimos que era un lugar importante para la conservación del perico maorí montano (Cyanoramphus malherbi). En 2013 se estimaron un total de 290-690 aves en solo tres sitios del país, de los cuales el valle Hawdon es el mejor. Con razón vimos abundantes trampas para el control de mamíferos.

Ver esa cotorra era bastante improbable pero al menos disfrutamos con otra pequeña ave autóctona, curiosa y confiada, la petroica carbonera (Petroica macrocephala). También otras aves forestales como el gerigón maorí (Gerygone igata) o el anteojitos dorsigrís (Zosterops lateralis).


Kea (Nestor notabilis) atento a los turistas. C.A.
Más tarde, en la cafetería del puerto del Arthur´s Pass, tuvimos nuestro primer encuentro con el kea (Nestor notabilis), un loro de montaña que se encuentra entre las aves más inteligentes del mundo. Los keas son difíciles de ver en su hábitat alpino, pero siempre hay grupos que bajan a sitios humanizados.

Los de Arthur´s Pass bajan a la cafetería a comer restos en las terrazas, aunque está prohibido alimentarlos. Nosotros pasamos un buen rato viendo como estos inteligentes loros burlaban a los turistas y les merendaban las madalenas al menor descuido. Por su mirada no escapaba nada de lo que acontecía en la terraza y más de uno se quedó sin almuerzo ese día.

martes, 23 de mayo de 2017

Nueva Zelanda 9 (2016) P.N. Abel Tasman y Kaikoiura

P.N. Abel Tasman, bosques y bahías. C. Aguilar.
Tras salir de la zona venteada del estrecho de Cook, el ferry se fue adentrando en un paisaje de aguas calmadas y costas intrincadas. Este es otro de los atractivos de cruzar el estrecho, que para llegar a Picton, el puerto de destino, se pasa por una zona de fiordos costeros con laderas densamente boscosas.

En esta región se asentaron varias factorías balleneras a comienzos del siglo XIX. Algo de todo ello, y de su origen maorí, se puede conocer en un pequeño museo de la encantadora Picton. De allí partimos hacia el noroeste de la isla sur, al encuentro con el parque nacional Abel Tasman. 




Vegetación en el sendero costero. C. Aguilar.
En esta zona costera comienzan los paisajes de bosques hiperhúmedos que se nutren de los frentes cargados de agua que vienen del mar de Tasmania. Aquí las grandes bahías y la protección del intrincado paisaje de fiordos proporciona un mar calmado junto a la costa.

La combinación de bosques y bahías tranquilas es uno de los platos fuertes del P.N.  Abel Tasman. En él se encuentra un sendero de gran recorrido (equivalente a nuestros GR) muy popular entre los neozelandeses. El recorrido tiene pocos desniveles, ya que va paralelo a la línea costera, y permite en varias etapas sumergirse en un paisaje de aspecto primigeneo.



Rascón weka (Gallirallus australis). C. Aguilar
En muchas ocasiones el sendero transita por tramos de playas con arenas doradas donde hay que estar atento a los fuertes cambios de nivel de las mareas. En estas playas son comunes la gaviota plateada australiana (Larus novaehollandiae), la gaviota cocinera (Larus dominicanus), el ostrero variable (Haemantopus unicolor) o el chorlitejo bicinchado (Charadrius bicinctus).

El bosque del Abel Tasman es solo el comienzo de un tipo de paisaje costero de hayas australes y podocarpos, común a gran parte de la costa oeste de la isla sur, en el que la vegetación lo ocupado todo. Dentro del bosque la densidad de helechos, musgos y trepadoras crean un ambiente umbrío de “selva fría”. 


Kaikoura con su cordillera nevada detrás. C. A.
Recorrimos el sendero de Marahau a Anchorage. En él hay zonas de acampada y refugios donde los senderistas han de estar atentos al descarado rascón weka (Gallirallus australis) que, aunque aquí es común y muy notorio, solo está presente en unas pocas zonas del país.

Tras el recorrido por el Abel Tasman nos dirigimos hacia Kaikoura, en la costa este, un lugar especialmente favorable para la vida marina. A pocos kilómetros de la  costa, el fondo marino se precipita hacia las profundidades abisales y afloran nutrientes a la superficie. La elevada productividad favorece la presencia de cetáceos y todo tipo de aves marinas.

 

Cormorán moteado (Phalacrocorax punctatus). C.A.
Poco antes de llegar a Kaikoura, por la carretera costera, ya ves esa riqueza. Por allí encontramos buenas colonias de lobos marinos (Arctocephalus forsteri) y cormoranes moteados (Phalacrocorax punctatus). En Kaikoura probé fortuna para ver cetáceos con una compañía de ecoturismo que fundó la población maorí local y que hoy tiene varios barcos y sale varias veces al día. 

Las salidas se centran en la búsqueda de cachalotes pero ese día no hubo suerte. Ni cachalotes ni ningún otro cetáceo. Eso sí, para marinas también es espectacular y vimos especies como la pardela de Westland (Procellaria westlandica), el petrel damero (Daption capense), el potoyunco (Pelecanoides urinatrix) y varios especies de albatros (Diomedea sp).

sábado, 13 de mayo de 2017

Nueva Zelanda 8 (2016) De camino a la Isla Sur

Volcanes nevados en P.N. Tongariro. César Aguilar.
Una vez que terminamos de recorrer la zona geotermal de Rotorua, sentimos que el tiempo en nuestro viaje se nos echaba encima. Nueva Zelanda tiene tantos sitios que ver que, a poco que te pares en cada uno, los días se pasan volando. Y la isla sur dicen que es el plato fuerte.

En la ruta hacia el sur pasamos junto al parque nacional Tongariro, del que todo el mundo habla muy bien. Tiene algunos senderos con buenas vistas a sus volcanes tipo “Fuji” que deben merecer mucho la pena. Pero las lluvias condicionan lo que puedes visitar a esas alturas en la húmeda isla norte.


jueves, 4 de mayo de 2017

Nueva Zelanda 7 (2016) La región volcánica de Rotorua

Frying Pan Lake en el valle Waimangu.
Buena parte del relieve de Nueva Zelanda tienen su origen en la colisión de dos grandes placas tectónicas, la placa australiana y la placa del Pacífico. Así se ha originado la región volcánica de la isla norte y la elevación de los Alpes Neozelandeses en la isla sur.

La región de Rotorua tiene una historia de actividad volcánica muy reciente y muchos de los grandes lagos que pueden verse son en realidad cráteres de volcanes inundados.

La diversidad de fenómenos hidrotermales en esta región es enorme, con lagos y ríos de aguas termales, geiseres activos y zonas que han sufrido erupciones volcánicas recientes.





domingo, 23 de abril de 2017

Nueva Zelanda 6 (2016) Los alcatraces de Muriwai

Islas de Oaia y Motutara y costa en Muriwai.
La siguiente parada en el viaje fue la colonia de alcatraces australianos (Morus serrator) en la población de Muriwai. Esta colonia se sitúa en la costa del mar de Tasmania, a solo una hora en coche desde Auckland, y es muy popular y accesible.

Lo singular del sitio es que los nidos no están en una isla, como es habitual en las aves marinas para evitar los predadores terrestres. En realidad lo estuvieron al comienzo, pero la colonia fue creciendo y, finalmente, algunas aves pasaron a criar en varias plataformas del acantilado costero. Hoy ya son mayoría.


miércoles, 12 de abril de 2017

Nueva Zelanda 5 (2016) Los bosques de kauris de Waipoua

Kaurí (Agathis australis) en Waipoua. C. Aguilar.
Hubo un tiempo en que buena parte de la isla norte de este país estuvo cubierta de densos bosques de kauris (Agathis australis). Esta especie es una conífera endémica de Nueva Zelanda, de la familia de las araucarias, que alcanza portes excepcionales. Uno de los lugares para verlos en su esplendor es el bosque de Waipoua.

Waipoua fue declarado reserva en 1952 gracias a la presión popular, en especial de la comunidad maorí que tiene una gran identificación con estos árboles. En este bosque quedan los ejemplares más antiguos y de mayor porte de la especie en Nueva Zelanda.



martes, 4 de abril de 2017

Nueva Zelanda 4 (2016) Otras aves de Tiritiri Matangi

Hihi (Notiomystis cincta). Foto: César MªAguilar.
En Tiritiri uno tiene ocasión de ver juntas las tres especies de aves especializadas en consumo de néctar que hay en Nueva Zelanda. Para favorecer su observación hay estaciones de alimentación como se hace con los colibríes.

El mielero tui (Prosthemadera novaeseelandiae) es el mayor y el más abundante, el mielero maorí (Anthornis melanura) también se puede ver en otros lugares del país, pero el hihi (Notiomystis cincta) es realmente un ave escasa, rara y amenazada. Pertenece a una familia de aves con una sola especie y, hasta la colonización europea, estuvo bien distribuido por la isla norte. 



sábado, 25 de marzo de 2017

Nueva Zelanda 3 (2016) Tiritiri Matangi y el calamón takahe

Bosque recuperado en Titiriri Matangi. C. Aguilar.
Uno de los mejores lugares para observar aves autóctonas de los bosques de Nueva Zelanda es Tiritiri Matangi, una isla cercana a la costa muy accesible desde Auckland. Se trata de un territorio libre de predadores terrestres donde se ha regenerado el bosque nativo.

El proceso de recuperación ha sido impresionante. A partir de una isla con escaso arbolado y cubierta de pastos ganaderos durante casi siglo y medio, se ha logrado un vergel para aves autóctonas y la recuperación de muchas especies vegetales nativas. En el proceso participaron miles de voluntarios que, en los años 80 y 90 del siglo XX, plantaron unos 280.000 árboles.


miércoles, 15 de marzo de 2017

Nueva Zelanda 2 (2016) El Parque Regional Shakespear

Bosque nativo y pastos en P.R. Shakespear. C.A.
El primer espacio natural que conocimos en Nueva Zelanda fue el Parque Regional Shakespear. Se trata de una pequeña reserva con bosque nativo, actividad ganadera y uso recreativo en  una península de aproximadamente 2 x 2 km. El acceso está vallado ya que en su interior se trabaja para erradicar la presencia de mamíferos terrestres alóctonos, que en Nueva Zelanda son todos los que hay.

Estas zonas de exclusión solo son posibles en islas o penínsulas con acceso vallado y son la única oportunidad para recuperar muchas especies de aves autóctonas. Hay iniciativas similares en muchos lugares de Nueva Zelanda con el apoyo y la colaboración de voluntarios.



miércoles, 8 de marzo de 2017

Nueva Zelanda 1 (2016) Un viaje al mundo natural de las antípodas

Iratxe hacia el bosque de Waipoua. César Aguilar.
A finales del pasado año Iratxe y yo visitamos el lugar más alejado de España, Nueva Zelanda, nuestras antípodas, la tierra que puedes encontrar dando una vuelta de 180º al globo terráqueo. Solo por ese hito geográfico ya sería un viaje curioso, pero a ello se suman muchos atractivos naturales, grandes montañas, glaciares, bosques hiperlluviosos y varias familias de aves endémicas.

Este fue un viaje de furgoneta, de norte a sur, recorriendo espacios naturales y al encuentro con aves como kiwis, keas, albatros o pinguinos. La historia natural del país es bien singular, aunque no siempre para bien.



miércoles, 1 de marzo de 2017

Anuario Ornitológico de La Rioja 2013-2015

Anuario Ornitológico de La Rioja 2013-2015
Ignacio Gámez Carmona, Jesús Serradilla Rodríguez, César Mª Aguilar Gómez, Javier Robres Cabezón, Óscar Gutiérrez Jiménez.


ZUBÍA monográfico Nº  27-28, pags. 1-244. 2016. IER
ISSN: 1131-5423


Ya tenemos la última edición del anuario que recopilamos en el Grupo Ornitológico de La Rioja. En esta ocasión aparece en el monográfico 27-28 de la revista Zubía del Instituto de Estudios Riojanos (IER). Los anuarios ornitológicos son publicaciones en las que se recogen, seleccionan y exponen las observaciones de aves silvestres más interesantes producidas en un territorio para un periodo concreto. El que ahora sale es el sexto anuario desde que a finales de los noventa se comenzara con esta publicación en La Rioja. En esta ocasión comprende el periodo 2013 a 2015 ya que no se publica todos los años, solo cuando hay suficientes datos acumulados para ello.

El anuario es un trabajo de recopilación y selección de datos que no sería posible sin la colaboración de mucha gente ordenando y enviando sus citas para este fin, en esta ocasión más de 60 observadores de aves. Para saber más de las ediciones anteriores, los criterios de inclusión o la manera de enviar las citas se puede consultar en la siguiente dirección: http://gorioja.blogspot.com.es/2013/10/el-anuario-ornitologico-de-la-rioja-aor.html

martes, 21 de febrero de 2017

Libros 2016

Aunque un poco entrado el año, aprovecho para sacar un listado de las lecturas del pasado 2016.  Como en otras ocasiones voy eligiendo cada libro según la curiosidad por un tema concreto, un personaje, una región, un estilo narrativo o un autor.

Libros interesantes hay como para leer toda una vida, solo hay que elegir el adecuado para un momento preciso. Para tener donde elegir, a lo largo del año, acostumbro a anotar de forma anárquica un buen número de títulos de todo tipo de reseñas (blogs, periódicos, programas de radio...) otros son sugerencias de amigos y también muchos son hallazgos casuales en la biblioteca o en ferias de libros usados. 


jueves, 9 de febrero de 2017

Marruecos 9 (2008) Fauna observada 3

Ardilla moruna (Atlantoxerus getulus) J.Alvarez.
MAMÍFEROS
-Jabalí (Sus scrofa)
-Ardilla moruna (Atlantoxerus getulus)
-Meloncillo (Herpestes ichneumon): huellas

ANFIBIOS
-Rana verde norteafricana (Pelophilax saharica) 

REPTILES 
-Galápago leproso (Mauremys leprosa)
-Salamanquesa del Draa (Tarentola boehmei)
-Geco diurno moruno (Quedenfeldtia moerens)
-Agama común (Agama bibronii)
-Mesalina de anteojos (Mesalina guttulata)

viernes, 3 de febrero de 2017

Marruecos 8 (2008) Fauna observada 2-Aves 2

Terrera sahariana (A. desertii). Leandro Arroyo
VENCEJOS (Apodidae)
-Vencejo pálido (Apus pallidus)   

MARTINES PESCADORES (Alcedinidae)
-Martín pescador (Alcedo athis)
   
ALAUDIDOS (Alaudidae)
-Alondra común (Alauda arvensis)   
-Cogujada común (Galerida cristata)
-Cogujada montesina (Galerida theklae)
-Terrera marismeña (Calandrella rufescens)
-Alondra cornuda (Eremophila alpestris)
-Alondra sahariana (Eremophila bilopha)
-Terrera sahariana (Ammomanes desertii)
-Terrera colinegra (Ammomanes cincturus)
-Alondra ibis (Alaemon alaudipes) 


jueves, 26 de enero de 2017

Marruecos 7 (2008) Fauna observada 1-Aves 1

En las siguientes entradas iré poniendo las especies de aves, mamíferos, anfibios y reptiles identificadas en el recorrido por el sur de Marruecos. Las fotos son de mis compañeros de viaje Javier Álvarez y Leandro Arroyo.

Cormorán grande (P. carbo). Foto: Javier Álvarez
AVES 

ZAMPULLINES (Podicipedidae)
-Zampullín común (Tachybaptus ruficollis)

CORMORANES (Phalacrocoracidae)

-Cormorán grande (Phalacrocorax carbo)

GARZAS (Ardeidae)
-Garcilla bueyera (Bubulcus ibis)   
-Garcilla cangrejera (Ardeola ralloides)
-Garceta común (Egretta garzetta)   
-Garza real (Ardea cinerea)



sábado, 14 de enero de 2017

Marruecos 6 (2008) Estepas y fortalezas de barro de regreso a Marrakecht

Estepas y dromedarios en Boulmane El Dades. C.A.
Tras los paisajes desérticos del sur del Anti-Atlas comenzamos unos días de regreso errático hacia Marrakecht. Una equivocación en una carretera nos internó en el Anti Atlas pero nos regaló la observación de una preciosa pareja de águila-azor perdicera (Hieraaetus fasciatus) en un país donde las rapaces no abundan como en la península Ibérica.

Tras un visita relámpago a Zagora, regresamos sobre nuestros pasos y condujimos hacia a Ouarzazate para visitar las estepas en Boulmane El Dades. Esa zona esteparia es distinta a las zonas semidesérticas del sur, ya que se sitúa a cierta altitud entre el Alto Atlas y la cordillera del Jbel Sagrho.



martes, 3 de enero de 2017

Marruecos 5 (2008) Rinocerontes y otros grabados rupestres


Grabados de bóvidos en Foum El Aleg. C. Aguilar
A lo largo de todo el desierto del Sáhara, y en los relieves montañosos que lo bordean, aparecen numerosos grabados y pinturas prehistóricas realizadas sobre roca. Siento debilidad por este tipo de arte, así que no quería dejar pasar la ocasión de buscar algunos en una zona especialemente favorable. Y en ello embarqué a mis compañeros de viaje.

La carretera de Akka, al sur del Anti-Atlas, es una de esas zonas con abundantes de grabados de fauna. Llevaba algo de información previa, aunque muy poco precisa, pero al segundo intento dimos con una dorsal de roca con decenas de grabados. La mayoría bien marcados y en muy buen estado de conservación.




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