viernes, 1 de julio de 2011

Perú 34 (2011) Aves en Pacaya-Samiria

Busarellus nigricollis. Foto: César Aguilar
Un recorrido descendiendo por el río Tibilo permite ver un buen número de aves, pero quizás me sorprendió no encontrar demasiadas especies de garzas en la zona. Al menos no las que yo imaginaba para un sitio inundado como este. Garzas comunes en otras zonas húmedas como la garceta grande (Ardea alba) o la garceta nívea (Egretta thula), no llegué a verlas aquí aunque sí otras como la garza cuca (Ardea cocoi), la garcita verdosa (Butorides striatus) o la garza capirotada (Pilherodius pileatus), ninguna de ellas en gran número. Lo que sí pude ver fueron bastantes especies de rapaces, algunas de ellas bastante llamativas. Entre ellas el busardo colorado (Busarellus nigricollis) con su coloración canela y que aquí llaman “mama vieja”, los elanios plomizo (Ictinia plumbea) y tijereta (Elanoides forficatus) o los caracaras negro (Daptrius ater), gorgirrojo (Daptrius americanus) y chimachima (Milvago chimachima).

Pato criollo (Cairina moschata). Foto: César Aguilar
Un par de aves acuáticas, solitarias y escasas fueron el pato criollo (Cairina moschata) y el avesol americano (Heliornis fulica). Esta última es una ave que aunque tiene la apariencia de una anátida, forma parte de una curiosa familia con solo tres especies en todo el mundo. Además esas tres especies se encuentran en zonas tropicales de tres continentes distintos, de modo que hay avesoles en el Sudeste asiático, en África y luego están estos de Sudamérica y Centroamérica. Aunque se sabe poco del origen de esta curiosa distribución, parece sugerir que la familia es de un linaje bastante antiguo. Unos que sí son muy habituales y comunes son los martines pescadores, como el martín gigante neotropical (Megaceryle torquata) y los martines verde (Chloroceryle americana) y verdirrufo (Ch. inda).

Jacamará Galbula cyanescens. Foto: César Aguilar
Un par de familias de aves cuyos representantes solo se ven en los bosques húmedos de Sudamérica son los jacamarás y los tucanes. Además, ambos con no muchas especies de modo que ver alguno de ellos en un viaje ornitológico a los neotrópicos siempre es de agradecer. La mayoría de los jacamarás tienen unos plumajes que parecen “de fiesta”, son coloridos y presentan plumas iridiscentes, así que parece que llevaran trajes de lentejuelas. No es el caso del jacamará orejiblanco (Galbalcyrhynchus leucotis)  que vi en varias ocasiones y que es más discreto, pero sí del jacamará coroniazul (Galbula cyanescens) que luce brillantes plumas de tonos verdosos, azulados y amarillos. Los tucanes son otros que llaman mucho la atención por sus espectaculares picos. El más común en todas estas selvas es uno pequeño que llaman tucanetas y en el que predominan los colores negros amarillos y rojo, el Pteroglossus castanotis, del grupo de tucanes también conocido como arasarís.


Tucán Ramphastos sp. Foto: César Aguilar
Pero más espectacular que esta última especie son los del género Ramphastos que pueden verse en la reserva y que son de los tucanes más grandes que hay en Perú. Son las típicas aves de picos completamente desproporcionados que tenemos en mente al hablar de los tucanes. Hay un par de ellos prácticamente iguales predominantemente negros y con baberos blanco y amarillo, solo los diferencia claramente el reclamo. Uno de esos tucanes es el que pude ver allí, R. tucanus o R. vitellinus, ¡ve tu a saber! que no les dio por cantar. Si no habría podido verlos con esa forma tan exagerada que tienen mover el pico de arriba abajo. Como no fue así, me tendré que quedar con la duda de cual de los dos era.

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