miércoles, 29 de junio de 2022

Biblioteca públicas y el metaverso

(Texto y fotos traídos del muro de mi Facebook personal. Publicado el 24 junio 2022)

Marcelo, un buen amigo limeño, siempre me habla de la Biblioteca Nacional del Perú como su "máquina del tiempo". En ella encuentra libros para trasladarse a otras épocas y descubrir paisajes e historias reales que el tiempo engulló. El metaverso, imagino yo, debe ser acceder a esos "universos" por explorar de la mano de escritores y ensayistas y solo a cambio de un rato de lectura, aunque admito que Mark Zuckerberg no debe tener la misma idea del "invento".

Para mi, una de las entradas a ese "metaverso" son las bibliotecas públicas y, como Marcelo, también tengo una a mano. El otro día, vagando sin rumbo por algunas estanterías de la Biblioteca Pública de La Rioja, di con varios libros que no me defraudaron: las memorias de una española expatriada con su familia en los años 50 al Orinoco de Venezuela; las impresiones de Henry Beston, un escritor de naturaleza norteamericano, de un año de retiro a comienzos del siglo XX en las desoladas playas de Cabo Cob en Massachusetts; y hasta un viaje a la prehistoria de la mano del arqueólogo Peter Vilhelm Glob y su ensayo sobre hombres y mujeres de la Edad del Hierro hallados en turberas.

Norteamérica, Sudámerica y la Europa de hace dos milenios ¿Quién necesita otros metaversos?

El Orinoco y yo. Marisa Mestres. Ediciones Arcopress. 2014.

La casa más lejana. Henry Beston. Volcano Libros. 2019.

La gente de la ciénaga. Peter Vilhelm Glob. Editorial Marbot. 2012.

jueves, 23 de junio de 2022

Pirotecnia en el bosque

(Texto y fotos traídos del muro de mi Facebook personal. Publicado el 18 junio 2022)

Primero ha sido un leve fogonazo blanco en mi visión periférica al conducir por un camino forestal; luego dos destellos más saliendo del negro sotobosque; y finalmente todo un despliegue de fuegos artificiales con sus trayectorias verticales saliendo del suelo.

En mayo, los gamones (Asphodelus sp) lanzan al cielo espigas de blancas flores estrelladas repletas de estambres de un naranja incandescente. Tratando de captar sus destellos me sumerjo en el campo de bengalas del que, en breve, solo quedaran sus frutos. Es ahora o nunca, la semana que viene el espectáculo habrá acabado. «Más vale llegar a tiempo que rondar cien años».

Sotobosque de robledal cubierto de gamones (Asphodelus sp). Nestares (La Rioja). Mayo 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Inflorescencias de gamón (Asphodelus sp). Nestares (La Rioja). Mayo 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Inflorescencias de gamón (Asphodelus sp). Nestares (La Rioja). Mayo 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Detalle de la espiga flora del gamón (Asphodelus sp). Nestares (La Rioja). Mayo 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Detalle de flores del gamón (Asphodelus sp) con sus estambres naranjas. Nestares (La Rioja). Mayo 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

miércoles, 18 de mayo de 2022

Verde 1, Asfalto 0.

(Texto y fotos traídos del muro de mi Facebook personal. Publicado el 16 mayo 2022)

«Debajo del asfalto está la playa», exclamaban los estudiantes de París en las revueltas de mayo del 68. Pero no, lo que en realidad había debajo del asfalto era la Tierra. Y también esa determinación de las plantas por "sacar la cabeza". Enormes testarudas las plantas (afortunadamente).

Brota el verde en el asfalto, con una determinación ante las dificultades que ya quisiéramos muchos de nosotros. Probablemente la especie que asoma sea Lepidium draba (Familia Crucíferas). Mayo 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

«Abran paso que venimos empujando». Potentilla sp (Famila Rosáceas). ¿Cómo algo, aparentemente, tan frágil es capaz de semejante fuerza? Mayo 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Cardo corredor (Eryngium campestre) indiferente al "techo" de asfalto. Mayo 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Pequeños volcanes escupen su verde magma de clorofila. Mayo 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Las entrañas de la Tierra se revuelven ¿quién aparecerá esta vez? Foto: César María Aguilar Gómez.

 

sábado, 30 de abril de 2022

Mundo perdido

(Texto y fotos traídos del muro de mi Facebook personal. Publicado el 29 abril 2022)

Entro en el valle y me encuentro con las nubes encalladas en las panzas de roca gris. Su textura algodonosa engulle la ladera arbolada de la montaña. Sin necesidad de mucho esfuerzo podría imaginar que estoy en un bosque de neblina tropical y que allí arriba hay un Mundo Perdido por descubrir.

Los jirones de nubes abrazan y besan con miles de gotitas a las encinas que crecen sobre el conglomerado calizo. Sus hojas duras y estoicas aguantan estos cariños de mala gana y lagrimean los afectos dejando que el agua alcance el fondo de valle.

Abajo, fresnos, cerezos y maguillos despiertan a la primavera y sus hojas recién estrenadas se dejan querer por la humedad. Sin las duras ceras que cubrirán sus tejidos cuando terminen de crecer, ahora tienen la textura del papel-cebolla y la consistencia de una fina tela: listas para dejarse acariciar.

Lleva días lloviendo y hasta el más mínimo regato merece una parada de contemplación. No tenía idea de sacar hoy la cámara y, sin embargo, pruebo a captar detalles a pulso, sin la ayuda de un trípode que tanta falta me haría. Lo intento. Puede que logre reflejar algo del ambiente.

Las condiciones no son las mejores: luz escasa, fina lluvia y mi pulso no apto para robar panderetas. Mientras dirijo el objetivo a uno y otro lado, un petirrojo me contempla desde los dos granos de pimienta negra que tiene por ojos. «Sí, ya sé, me están saliendo movidas, ―le hago saber “telepáticamente”―, pero ¡qué le voy a hacer!» Ajeno a mi confesión me abandona de un saltito a la primera de cambio. Persevero y elijo encuadres. Aquí el resultado de esta sesión de fotografía "al asalto".

 

Conglomerados del valle del río Pedroso (Cuenca del Najerilla, La Rioja). Encinar en la ladera y bosque mixto-hayedo en el fondo de valle. Foto: César María Aguilar Gómez.

Musgos y brotes nuevos de nogal (Juglans regia). Pedroso (La Rioja). Foto: César María Aguilar Gómez.

Líquenes sobre rama muerta. Pedroso (La Rioja). Foto: César María Aguilar Gómez.

Brotes nuevos de haya (Fagus sylvatica). Pedroso (La Rioja). Foto: César María Aguilar Gómez.

Torrentera. Pedroso (La Rioja). Foto: César María Aguilar Gómez.

Brotes nuevos de nogal (Juglans regia). Pedroso (La Rioja). Foto: César María Aguilar Gómez.

Floración de cerezo silvestre (Prunus avium). Pedroso (La Rioja). Foto: César María Aguilar Gómez.

Hojas nuevas y flores de arce campestre (Acer campestre). Pedroso (La Rioja). Foto: César María Aguilar Gómez.

Hojas nuevas y flores de fresno de hoja ancha (Fraxinus excelsior). Foto: César María Aguilar Gómez.


sábado, 19 de febrero de 2022

Libros 2021

El pasado año comenzó por La Rioja con un periodo de restricciones sociales: sin bares, comercio, salidas del municipio, actividad cultural o reuniones con amigos. Pero con libros. De aquellas primeras lecturas ya dejé algunas reseñas por el blog. La inercia del comienzo de año continuó y vi pasar historias de superación admirables como la de Felice Benuzzi en “Evasión en el monte Kenia”, vidas como las de Nina Simone, Harpo Marx o Félix Rodríguez de la Fuente o ensayos sobre migraciones animales, osos, lobos, flora exótica, saber indígena, historia americana, nuestra civilización basura, o la ficción ácrata y provocadora de Edward Abbey en su clásico "La banda de la tenaza".

De lo leído este año, dos sorpresas, dos perlas, dos recomendaciones: “El río” de Ana María Matute con sus crudos recuerdos de Mansilla de la Sierra (La Rioja) en los años anteriores al embalse que cubrió de agua el pueblo, con una capacidad de observación y descripción que me ha recordado a la mirada de Miguel Delibes sobre el mundo rural; y “Los gansos de las nieves” el viaje del escritor William Fiennes por Estados Unidos siguiendo la migración de estas aves hacia el Ártico. Acostumbrado a leer a naturalistas y afines a la ciencia metidos a escritores, lo de Fiennes es justo el camino inverso, de la mejor literatura de viaje para mi gusto.

Salud y lectura.

-Bichos y demás parientes. Gerald Durrell.
-El loro en el limonero. Chris Stewart.
-Un año en los bosques. Sue Hubbell.
-¡Harpo habla! Harpo Marx.
-Un tiempo más salvaje. Apuntes desde los confines de los hielos y los siglos.Willian E. Glassley.
-Basura. Ensayo sobre la civilización del desecho. Óscar Calavia.
-El jardín de los dioses. Gerald Durrell.
-La banda de la tenaza. Edward Abbey.

 

 

-Evasión en el monte Kenia. Felice Benuzzi.
-Matumbo. Una crónica de las entrañas de Kenia. Javier Triana.
-Víctima de mi hechizo. Memorias de Nina Simone. Eunice K. Waymon.
-Cuando Colón llegó a Japón. Una historia torcida del descubrimiento. Javier Traité.
-Darwin viene a la ciudad. La evolución de las especies urbanas. Menno Schilthuizen.
-La conquista de América contada para escépticos. Juan Eslava Galán.
-Félix, un hombre en la tierra. Odile Rodríguez de la Fuente.
-El Oso. Historia de un rey destronado. Michel Pastoureau.

 

-Una trenza de hierba sagrada. Saber indígena, conocimiento científico y las enseñanzas de las plantas. Robin Wall Kimmerer.
-Especies vagabundas: ¿una amenaza? Gilles Clément, Francis Hallé, François Letourneux.
-Las leyes del Serengeti. cómo funciona la vida y por qué es importante saberlo. Sean Carroll.
-El río. Ana María Matute.
-Sin fronteras. Las extraordinarias historias de los animales migratorios. Francesca Buoninconti.
-La sabiduria de los lobos. Cómo piensan, cómo se comunican, cómo se cuidan entre sí. Elli H. Radinger.
-El lobo. Biología costumbres, mitología, cohabitación, protección. Jean-Marc Landry.
-Los gansos de las nieves. Mi viaje migratorio al gran norte. William Fiennes.

martes, 1 de febrero de 2022

Las leyes del Serengeti (libro)

(Texto y fotos traídos del muro de mi Facebook personal. Publicado el 31 enero 2022)

El biólogo Sean B. Carroll explora en este libro las sorprendentes analogías que existen en la lógica que regula la vida en sus diferentes niveles, desde la fisiología de las células hasta las grandes poblaciones de animales. El libro comienza con un viaje en familia, como excusa, al parque nacional del Serengeti (Tanzania) donde se pregunta cómo se regula este ecosistema en particular. Si inicia ahí el argumento es porque el Serengeti cuenta con todos los componentes de una megafauna original que se ha perdido en muchos espacios naturales del planeta donde las comunidades biológicas están empobrecidas.

Para aquellos que busquen en esos primeros capítulos las respuestas a las preguntas del Serengeti, hay que decir que Carroll los tendrá despistados durante la primera parte del libro. En un primer momento aborda cómo se fue descubriendo la regulación en otros campos de la vida, como la fisiología del cuerpo humano, pero lo hace de forma llevadera, siguiendo la trayectoria y los descubrimientos de varios pioneros científicos del siglo XX.

Al poco, intercala este hilo con la historia de los primeros ecólogos que trataron de responder preguntas con una lógica muy similar, pero a otra escala: la de los ecosistemas ¿Cómo se establecen los equilibrios en las poblacionales de animales?, ¿son igual de importantes todas las especies? Hasta que, a mediados del libro, Carroll vuelve al parque nacional africano y se explaya sobre las investigaciones pioneras en él. De ellas extrae las que llama Leyes del Serengueti que condensan las ideas más relevantes que operan en la regulación de las poblaciones animales. Y no solo en el Serengeti sino en cualquier ecosistema. Un enfoque quizás rebuscado en un principio, pero interesante si haces el recorrido que te propone el autor.

A nivel personal parece que últimamente mis lecturas son la extensión de viajes que aún tengo frescos y que no quiero dar por terminados. En este caso un viaje a Kenia en agosto de 2021 por diferentes regiones del país en el que visité el Masai Mara: el ecosistema de sabanas en el que se centra el libro pero en el país vecino.

Así, mientras leía sobre la migración de los ñus, la depredación de grandes carnívoros o los efectos en cascada de la peste bovina, a mi cabeza venían las imágenes del verano. Con algunas de esas fotos acompaño la reseña de este original y recomendable libro.


Cada año, más de un millón de ñús (Connochaetes taurinus) migran a través de las sabanas del Serengeti-Mara, entre Tanzania y Kenia buscando pastos estacionales. A pesar de los más de 4.000 ejemplares de promedio que mueren al año cruzando el río Mara, la migración es una estrategia que les permite sortear la regulación “desde abajo”, la del alimento. P.N. Masai Mara. Kenia. Agosto 2021. Foto: César María Aguilar Gómez.

La migración de las presas disminuye, también, la vulnerabilidad de muchos animales a la actividad depredadora (a la regulación “desde arriba”) como la de estos leones (Panthera leo). P.N. Masai Mara. Kenia. Agosto 2021. Foto: César María Aguilar Gómez.

Una escena poco habitual entre un secretario (Sagittarius serpentarius) y un par de buitres torgo (Torgos tracheliotos) que, teóricamente, no tienen nada por lo que confrontarse. P.N. Masai Mara. Kenia. Agosto 2021. Foto: César María Aguilar Gómez.

Un guepardo (Acinonyx jubatus) ha logrado dar caza a una cría de gacela de Thomsom (Eudorcas thomsonii), una contribución a regular la población de este ungulado tan abundante. P.N. Masai Mara. Kenia. Agosto 2021. Foto: César María Aguilar Gómez.

Los pastizales de la sabana son el ambiente del sisón ventrinegro (Lissotis melanogaster) cuyo plumaje del dorso desdibuja su figura entre el dorado herbazal de tallos secos. P.N. Masai Mara. Kenia. Agosto 2021. Foto: César María Aguilar Gómez.

Dos especies del importante gremio de los carroñeros alados: buitre torgo (Torgos tracheliotos) y buitre dorsiblanco (Gyps africanus). P.N. Masai Mara. Kenia. Agosto 2021. Foto: César María Aguilar Gómez.


También las cebras (Equus quagga) migran en las sabanas del Serengeti-Mara. Aunque todos los ejemplares parezcan iguales, cada uno tiene un patrón de líneas característico. P.N. Masai Mara. Kenia. Agosto 2021. Foto: César María Aguilar Gómez.

La sabana proporciona las semillas de las que se alimenta la ganga gorjigualda (Pterocles gutturalis) que se ve favorecida por los incendios estacionales que abren pastos ralos. P.N. Masai Mara. Kenia. Agosto 2021. Foto: César María Aguilar Gómez.



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