| Grabados de bóvido Foum El Aleg. C.M. Aguilar Gómez. |
La carretera de Akka, al sur del Anti-Atlas, es una de esas zonas con abundantes de grabados de fauna. Llevaba algo de información previa, aunque muy poco precisa, pero al segundo intento dimos con una dorsal de roca con decenas de grabados. La mayoría bien marcados y en muy buen estado de conservación.
| Buscando grabados en la dorsal. C.M. Aguilar Gómez. |
En aquel periodo uno ha de imaginarse un Sáhara con mayor presencia de sabanas y grandes herbívoros, un ecosistema parecido al de los actuales parques y reservas del este de África. Todo eso se puede ver en grabados como los de Foum El Aleg donde pasamos un buen rato buscando esa fauna tallada en los bloques de piedra.
| Especies de fauna en Foum El Aleg. C.M. Aguilar Gómez. |
Encontramos también una representación de un avestruz, presente y común en la zona hasta hace bien poco, pero otras ya hace tiempo que desaparecieron. La singularidad en esta zona al sur del Anti-Atlas son los rinocerontes, animales que hace ya mucho que dejaron de habitar estos parajes. Lo mismo que las jirafas que tambien aparecen representadas.
| Varias especies de flora sahariana. C.M. Aguilar Gómez. |
Aparecieron también los primeros manzanos de Sodoma (Calotropis procera) un árbol de grandes y sedosas hojas que uno no espera encontrar en un desierto. Pero lo más curioso para mí fue hallar “rosas de Jerico”. Reciben ese nombre las ramas secas en bola de una crucífera, Anastatica hierochuntica. Bajo su apariencia muerta, las ramas se abren al contacto con el agua como una mano abierta y sobre ellas germinan las semillas que lleva ocultas y protegidas.
























