domingo, 5 de febrero de 2012

Francia 6 (2011) Mont Sant Michel

Vista del Mont Sant Michel Foto: Iratxe González
El Mont Sant Michel es quizá la imagen más emblemática de la Bretaña y por ello la más turística. Cuando se visitan sitios así hay que atenerse a las consecuencias de la masificación. Es necesario abstraerse en cierto modo de la avalancha de gente y ver lo que a uno le interesa, aún así, si se busca la tranquilidad y el reposo de la abadía, en pleno verano será difícil encontrarla. Uno de los atractivos principales para mí, es el paraje natural en el que se encuentra. El peñasco donde edificaron la abadía y la ciudad amurallada están en medio de una enorme bahía unida a tierra firme por un cordón dunar. A través de este último discurre la carretera de acceso. Con las mareas altas, pero solo en algunos momentos del año, la península pasa a ser una isla por algunas horas, al cubrirse la carretera y quedar toda rodeada de agua. En ello reside la singularidad del sitio.


Inmensa bahía del entorno. Foto: César Aguilar
No es algo que se pueda ver todo el año, pero sin llegar a ese extremo si puede verse el gran cambio del paisaje alrededor del Mont St Michel con el flujo diario de las mareas. La bahía abarca una superficie de 250 Km2 y puede cubrir en una pleamar hasta 20 kilómetros de arenales en solo seis horas. Pero el entorno hidrológico de la zona ha cambiado bastante en los últimos siglos. El hombre ha ido ganando terreno a la marisma haciendo agricultura en "pólders". Con ello ha generado que la desembocadura del río Couesnon se haya desplazado del sitio original. Esto ha aumentado los sedimentos en torno a la península haciendo que el paisaje de alrededor sea cada vez más terrestre que marítimo. Ahora andan haciendo unas obras hidrológicas de una millonada de euros para evitarlo.

¡Al rescate de la foca!. Fotos: César Aguilar
La idea del proyecto ingenieril es acumular agua de las mareas en una presa y hacer descargas periódicas que ayuden a retirar los sedimentos alrededor del monte. Pero volviendo al aspecto natural, desde las murallas de la ciudad en bajamar era común ver garcetas (Egretta garzetta), archibebes comunes (Tringa totanus) y tarros blancos (Tadorna tadorna) pululando por los fangales. También unas cuantas especies de gaviotas entre ellas la reidora (Larus ridibundus), la sombría (Larus fuscus), la argentea (Larus argentatus)  y algún gavión (Larus marinus). Pero mientras miraba la fauna hubo una escena a lo lejos que llamó mi atención. Tres personas en medio del arenal estaban tratando de captura algo y meterlo en una caja. No era otra cosa que una foca gris (Halichoerus grypus).


Atardecer sobre el Mont Sant Michel. C. Aguilar
Los perseguidores de la foca eran gendarmes que, o tenían poca pericia, o la foca arreaba unos bocados de cuidado. Después de casi 10 minutos de verles intentarlo me inclino por pensar lo primero. Entre tres personas fueron incapaces de cogerla, así que acabaron pidiendo refuerzos. Un vehículo oruga adaptado para esos arenales vino con dos personas más y una jaula grande. Al final dieron con ella y la llevaron a la gendarmería donde pude verla encerrada y agotada. En el mes de julio cuando visitamos el Mont St Michel había muchas restricciones a la entrada de vehículos hasta la base del peñón. Nosotros pasamos allí andando pero en el futuro se prevé que los vehículos particulares no accedan, solo el transporte público,algo de agradecer.


Molino restaurado en Moidrey. Foto: César Aguilar
La calle principal de subida dentro de la fortificación es una turistada en toda regla, atiborrada de tiendas de recuerdos chuscos, sitios de comer prohibitivos y demás parafernalia. Nosotros llegamos allí por la tarde y subimos hasta la abadía pero ya estaba cerrada, aun así pasear por la multitud de calles estrechas y angostas, recorrer las murallas, escalinatas y rincones de la fortificación bien merece la pena. Con la caída de la tarde las vistas sobre la bahía eran espectaculares con la sombra de las agujas de la abadía proyectándose en el arenal. Acabamos el día a varios kilómetros de allí, en Moidrey, viendo desde un cerro con un molino harinero restaurado la preciosa puesta de sol con el Mont St Michel. De lejos el paisaje parecía uno de esos oleos de los pintores románticos de campiñas y escenas costumbristas en tonos pastel.

2 comentarios:

  1. Gran sitio sobre todo en invierno que no hay ni Diós :) La Abadía merece la pena, sobre todo con la visita guiada gratuita, eso sí, es en Francés. Hice unas fotos tremendas, aunque allí eches donde eches hay buenas fotos, ya te las enseñaré.

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    Respuestas
    1. Dichosos los que disfruten el Mont Sant Michel sin gente! ... en verano imposible, habrá que volver en invierno.

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