miércoles, 10 de junio de 2015

Brasil 13 (2014) Salvador de Bahía, el corazón negro de Brasil

Plaza del Pelourinho. Foto: César Mª Aguilar
A lo largo del viaje tuvimos ocasión de visitar en dos ocasiones la capital del estado, Salvador de Bahía de Todos los Santos. No más de tres días en total. La ciudad es enorme, unos tres millones de habitantes, con barrios de rascacielos, laderas de ocupaçao con viviendas informales (las favelas) y una zona colonial no muy extensa. Esa zona antigua se encuentra en el barrio alto y es lo que se conoce como Pelourinho, unas colinas llenas de cuestas y plazas empedradas. Hasta hace unos años el barrio era un lugar inseguro para el turismo y bastante degradado pero, con su declaración como patrimonio de la Unesco, llegó la rehabilitación y el color a sus fachadas.



Casas restauradas en Rua do Carmo. C. Aguilar
Ahora el Pelourinho se ha ganado para los visitantes pero a costa de echar a algunos de sus inquilinos más humildes. Sucede así en casi todas las partes céntricas y lugares históricos de las ciudades. De todos modos aún no deben fiarse mucho de los habitantes de más allá de lo rehabilitado, porque se veía mucha presencia policial. Las desigualdades en Brasil son brutales y en Salvador puedes tener pocas oportunidades si creces en determinados barrios. A pesar de la mala fama nosotros recorrimos la parte vieja, de día y de noche, sin sensación de inseguridad. Eso no quita que, al asomarte a las calles que bajan a las colinas de alrededor, se vea la situación de precariedad en que vive allí la gente.



Iglesia Orden Tercera de San Francisco. C. Aguilar
Salvador fue la ciudad más importante de la colonia portuguesa hasta el siglo XVIII y, por ello, atesora gran cantidad de edificios nobles e iglesias barrocas. Suelen decirte que hay 365 iglesias en la ciudad, una para cada día del año. Sí que es cierto que tuvo varios siglos de prosperidad económica, aunque hace ya mucho que aquello pasó. En el pasado la burguesía criolla hizo grandes fortunas con la explotación y el comercio de productos como el azúcar y el café. También con la minería del oro. Para eso necesitaron mano de obra barata, o mejor aún, mano de obra esclava. Así llegaron los africanos. Al poco de fundarse la ciudad comenzaron a atracar en el puerto los barcos negreros venidos África. La historia conocida del comercio de esclavos.


Bajada hacia el puerto y barrio bajo. César Aguilar
Dicen que Brasil fue el país colonial que más africanos recibió. Querían mano de obra pero les llegaron personas. Con ellas sus dioses y su cultura. A día de hoy el nordeste de Brasil es la zona del país con mayor presencia de afrodescendientes. Su impronta ha llegado hasta hoy de muchas maneras, a través del sincretismo religioso del candomblé, de danzas como la capoeira y de gran parte de la rítmica de la música popular del país. Me interesaba conocer el país que dio origen al samba, que mezcló su rítmica con el jazz para dar la bossa nova, la ciudad de Joao Gilberto, Caetano Veloso, Gilberto Gil y Dorival Caymmi




Concierto popular de samba en la calle. C.Aguilar
Lo cierto es que Brasil tiene un patrimonio musical gigante, no siempre bien conocido fuera del él, salvo estereotipos, dada la hegemonía de lo anglófono. Aunque el Pelourinho está pensado en cierto modo para el turista, eso no excluye que sea un epicentro cultural para los propios bahianos. Hay muchas asociaciones culturales y grupos de percusión allí, como el famoso de Olodum que da alternativas a jóvenes sin recursos. Aprovechamos los días para conocer ese centro histórico, algunos monumentos... Y su música. Tres conciertos disfrutados a rabiar, dos de samba muy populares y concurridos y otro de bossa más elegante y relajado.

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