jueves, 13 de enero de 2011

Bielorrusia 2 (2010) Paisajes rurales

Cabañas de la estación de campo. C. Aguilar
Mires por donde mires aquí solo hay árboles: abetos, pinos silvestres y abedules. En este bosque los pastizales o zonas abiertas son muy escasas y están asociadas a turberas, arroyos o casas dispersas como éstas que utiliza Vadim para sus trabajos de campo. Estamos en un área donde aún usan pozos de cigüeñal como los que pueden verse en los Arribes del Duero en Zamora. Nuestra base para estos días está formada por un conjunto de tres casas de madera de tipo tradicional, conservadas tal cual fueron y que Vadim solo se ha encargado de llenar con todo tipo de “trastos”etnográficos que ha ido recogiendo por ahí. Telares, ruecas, trineos, canoas, alambiques, cedazos, cestos, herrajes, candados, vasijas, etc.


Ira cocinando al fuego. Foto: J. A. González
Luego está toda la serie de “trastos” propios de una estación biológica, entre ellos cráneos de lobos, linces, tejones, turones o comadrejas y cornamentas de ciervos o alces, incluso a veces con utilidad práctica como percheros. Vamos, que esto parece la cabaña del mismísimo Jeremíah Johnson, el de la película de Sydney Pollack. Aquí todas las edificaciones tienen una o más chimeneas con las que calentar el espacio y, sin más aislamiento que la estructura de madera, mantienen el calor de manera sorprendente. El fuego también lo usamos para cocinar a diario, pues allí no había ningún tipo de cocina o quemador, aunque de eso se encargaron Vadim y su compañera Ira, los anfitriones bielorrusos. Bueno, y allí una casa no es una casa que se precie sin una sauna. A base de leña del bosque, las piedras del “hogar”se ponen “a mil” de temperatura  para después arrojar sobre ellas el agua que producirá el vapor. Son saunas que sanan el frío y que tienen una utilidad higiénica, y no lúdica como aquí la entendemos, ya que hacen las funciones nuestras duchas.


Lada al galope. Foto: Manolo Esteban
Desde este acogedor campamento nos dedicamos a recorrer las distintas zonas del bosque circundante. Pese a la escasez de población, toda la zona esta recorrida por una retícula de caminos que permiten acceder a las diferentes zonas. Para ello contábamos con un par de coches, un todoterreno y un viejo Lada como nuestros antiguos Simca 1000 españoles. El suelo de todas estas pistas es arenoso aunque, salvo en sitios contados, no hay problemas para circular si no te sales de carril central donde la arena está compactada. A mi me recordaba, a veces, al tipo de conducción que se practica en los trabajos de campo dentro del Parque Nacional del Doñana. 



Rellenado agujeros de castor. Foto: C. Aguilar
Una parte del bosque está formado por turberas y zonas encharcadas, y en esos sitios las pistas tienen que ir compactadas y un poco elevadas del piso de alrededor y eso es un problema para su mantenimiento. Sucede que aquí el castor es uno de los mamíferos más abundantes y utiliza esas zonas inundadas como hábitat. Uno de los tipos de madrigueras que construyen es la cabaña de troncos que todos tenemos asociada a este animal, pero otro son unas galerías subterráneas que hacen en los taludes de ríos y zonas inundadas, con entradas bajo el agua. Esos taludes, en algunos casos, no son otra cosa que las propias pistas de tierra que atraviesan los encharcamientos. Así que, bajo el firme de la pista, puede haber una galería de castor que con el tiempo acabará desplomándose y dejando un tremendo agujero donde puedes meter una rueda entera del coche y darte un buen susto. Así que de vez en cuando, toca rellenar con piedras esos agujeros en una labor de mantenimiento que ninguna “institución” va a hacer allí.

Huellas de bisontes. Foto: J. A. González

Por otra parte, al igual que en Doñana, contar con un sustrato arenoso es un lujo para conocer los hábitos de los mamíferos del bosque. Estas pistas son un libro abierto donde los animales que las cruzan o las recorre, dejan huellas y otros rastros marcados. Además, si acabas pasando por los mismos sitios con cierta frecuencia, puedes llegar a saber con bastante exactitud cuanto de recientes son los rastros que ves ya que con cada pasada de coche vas borrando las huellas detrás de ti.

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