miércoles, 11 de enero de 2012

Francia 1 (2011)-Costas arenosas de las Landas

Ruta por Landas y Bretaña. Julio 2011
Muchos viajes surgen de libros y éste por las Landas y la Bretaña francesa de julio de 2011 fue uno de ellos. Iratxe y yo contábamos con dos semanas y no teníamos muy claro a donde ir. Recordé unos capítulos del libro de Pipe Sarmiento “Por las Costas del Mundo” (1994. ISBN 84-605-0929-X), un navegante, viajero y escritor vasco que he tenido siempre a mano. A través de ese libro he despertado la curiosidad por algunos destinos europeos que he acabado haciendo en furgoneta, como Noruega y Suecia en 2001 o Grecia en 2009. Pero ocurre que lo que más a mano tienes, lo sueles dejar para lo último. Así, las costas francesas fueron quedando atrás en las diferentes ocasiones en que cruzamos Francia. Los viajes que narra Pipe son de mediados de los setenta, por eso no guardaba muchas esperanzas de encontrar las costas tal y como él las vio aquellos años.


Leguminosa florecida en el arenal costero C. Aguilar
Subimos por las Landas haciendo una parada en Mimizan Plage, donde ya puedes ver los extensos arenales que se extienden durante más de cien kilómetros. El mar se presenta ahí de un color precioso y con un oleaje bravo, no es de extrañar la afición al surf de los franceses de esa costa. Cuenta Pipe Sarmiento que muchos de los surferos que empezaron a llegar allí a finales de los sesenta tenían una motivación no del todo deportiva. Muchos eran jóvenes estadounidenses desertores de la guerra del Vietnam huidos del reclutamiento obligatorio de su país. Pertenecían a familias que podían pagarles un exilio así, ya que tras tres años de prófugos sus obligaciones con el ejército prescribían y podían volver a su país sin problemas legales. Entre tanto deambulaban con sus tablas de surf y furgonetas por los mejores sitios de Europa, principalmente las Landas francesas. Esto se lo he leído a Pipe después, pero del libro al que me he referido me quedaron las descripciones de arenales y dunas costeras que se levantaban como auténticas montañas.



Barco varado en la playa. Foto: Pipe Sarmiento
Del libro saqué la imagen de la gran duna de Pilat y también la de una costa cambiante donde, en aquel entonces, se acumulaban grandes barcos varados. Las imágenes de gigantes cargueros en la arena eran muy sugerentes. Un auténtico cementerio de barcos en las costas francesas. En aquellos años localizó por allí hasta 5 grandes barcos en un área muy pequeña. Pero aquello no iba a ser una foto fija pues, ya entonces, esas inmensas chatarras eran carne de desguace. Pese a ello,  albergaba la esperanza de que por un casual quedara alguno resto aún por allí, pero no hubo suerte. Rastree con el Google Earth buena parte de la costa arenosa, donde cualquier objeto en la playa de ese tamaño se ve sin problemas. Luego pregunté a unos cicloturistas franceses que estaban haciendo el sendero que seguía la costa, pero nada. Sus mapas y guías no decían nada y a ellos tampoco les sonaba nada parecido.



Barrón (A. arenaria) lechetrezna marina (E. paralias)
No se si quedará aún algún barco varado en esa costa, pero desde luego no parece fácil encontrarlos sin información más precisa. Pero la duna de Pilat no podía haberse ido, así que subimos hasta Arcachon para visitarla. Hoy en día esa duna es un atractivo turístico con parking de pago, tiendas de recuerdos a la entrada y autobuses cargados de turistas, pero aún así merece la pena una visita. El primer día que llegamos vimos el panorama y esperamos al día siguiente para madrugar un poco y verlo con menos gente. Aunque haya perdido el encanto del sitio salvaje que fue, aún se queda uno impresionado con la descomunal acumulación de arena allí.

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