sábado, 19 de diciembre de 2015

Francia 5 (2015) El sitio troglodita de Jonás

Interior de la capilla románica. C.M. Aguilar Gómez.
El lugar troglodita de Jonás es un curioso poblado de la Edad Media que se localiza cerca de la población Saint Pierre Colamine, en la región de Auvernia. El sitio aprovecha un cortado de origen volcánico, relativamente fácil de horadar, con amplias vistas sobre un valle cubierto de bosques, sebes y pastos. A lo largo del tiempo se fueron tallando en el cortado numerosas estancias con diferentes usos: una capilla románica, viviendas y una fortificación-castillo incrustada en la misma roca. Se pueden encontrar hasta sesenta cavidades talladas a diferentes alturas del cortado. Puedes visitar muchas de ellas aunque otras han colapsado con el paso de los siglos desde que se abandonó el poblado.




La negación de Pedro en el techo. C.M. Aguilar Gómez.
Parece ser que el origen del poblado se debe a la presencia de una pequeña comunidad de monjes en un oratorio del siglo IX que luego se convirtió en capilla en el siglo X. La capilla románica es quizás lo que más llama la atención en un primer momento. En 1706 una parte del tempo colapsó por la inestabilidad del cortado y sufrió algunos cambios como refuerzos de muros y algunos pilares para evitar un deterioro mayor. En el interior de la capilla se encuentran algunos frescos de gran interés. Hay cinco escenas sobre el techo, entre ellas la negación de Pedro y el canto del gallo que es una de las que tiene una mejor conservación con un color más vivo y el trazo más completo.



Exterior del castillo rupícola. C.M. Aguilar Gómez.
Tras la primera etapa de ocupación del cortado se instala en el siglo XII un noble feudal, Jonás, que proporciona protección a los monjes y favorece el asentamiento de campesinos. Se trata de una época convulsa donde se busca la protección del cortado. La fortificación del señor feudal es para mí lo que tiene más atractivo del lugar. Aunque lo que se ve hoy no es gran cosa, hay que tener en cuenta que solo se ha mantenido lo que ha quedado excavado en la roca. Nada de la estructura adosada al exterior se ha mantenido. Según cuentan, el conjunto tenía el aspecto de una torre de piedra fortificada de cuatro plantas con una estructura de madera en lo alto para su defensa.




Escaleras talladas en la roca. C.M. Aguilar Gómez.
En el interior del castillo impresionan las escaleras entre las diferentes plantas. Las escaleras de caracol son habituales en los accesos a torres de castillos e iglesias, pero hay que tener en cuenta que éstas de aquí, aún con el mismo aspecto, no son hechas de sillares a medida ¡están talladas dentro de la roca! En el castillo se pueden ver también varias estancias con distintas funciones. En aquella época las habitaciones rupícolas tampoco permitían muchas comodidades a un noble. Había poco margen para lujos. Es por ello que cuando la función defensiva perdió importancia, la nobleza consideró el castillo demasiado austero para sus gustos y lo abandonó.




Vistas del valle desde el castillo. C.M. Aguilar Gómez.
Ver este castillo me ha ayudado a comprender mejor algunas fortificaciones rupícolas presentes en La Rioja Baja como el castillo de Inestrillas, que agonizan sin que nadie se preocupe de recuperarlo. También me ha servido para ver el reciclaje de las estancias con el paso del tiempo. En este castillo de Jonás la última planta fue reconvertida de espacio defensivo a palomar. Algo parecido dicen que sucedió también en muchas de las cuevas-palomares que vemos hoy en día en el valle del Cidados (La Rioja), solo que esos a apartir de oratorios y monasterios rupícolas altomedievales. El paso de los años cambia las necesidades y lo que hoy parece una cosa pudo no ser igual en el origen. Algún rato traeré a este blog el curioso origen de las cuevas-palomares del valle del Cidacos, la particular "Capadocia riojana".

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Francia 4 (2015) Puy de Dôme y templo de Mercurio

Puy de Dôme y sus bosques. Foto: C.M. Aguilar Gómez.
El Puy de Dôme es el volcán más llamativo de la cadena de Puys del parque regional de Auvernia. También el más alto de esa cadena con sus 1465 m y, a consecuencia de ello, un lugar de gran afluencia turística. En 2008 fue incluido en la lista de Grandes Sitios de Francia, un inventario de enclaves naturales relevantes y singulares del país en los que se persigue que la afluencia de público contribuya a la conservación del lugar. Y es que el Puy de Dôme es un lugar muy singular y atrae a mucha gente. Pero esto no es nada nuevo, ya debió ser así al comienzo de nuestra era cuando los romanos decidieron situar sobre él un templo dedicado al dios Mercurio.



Reconstrucción templo de Mercurio C.M. Aguilar Gómez
La parte baja del volcán está densamente cubierta de bosques de frondosas entre los que destacan amplias formaciones de avellanos y viejas hayas. A partir de los 1300 m la cosa cambia, se entra en la etapa subalpina y arbolado tiene que luchar contra el viento y la nieve. La cima del volcán, un lugar herboso y abierto a modo de meseta, ha debido de ser muy atractivo desde tiempo atrás. En esa cumbre se han posado muchos intereses a lo largo del tiempo. Actualmente se puede ver una gran antena que ocupa un lugar dominante. La antena se sitúa sobre lo que ha sido, durante más de siglo y medio, un observatorio meteorológico al que subía una carretera.



Iratxe subiendo al Puy de Dôme. C.M. Aguilar Gómez.
Hoy, debido a la afluencia de gente, ya no se permite el acceso de vehículos y solo quedan dos opciones para subir: montarse en un tren cremallera o, como hicimos nosotros, hacerlo a pie. Arriba espera una sorpresa. En 1872, durante la construcción del observatorio meteorológico, encontraron los restos del templo romano, un recinto del siglo II con una superficie de 3600 m2. Nada de un pequeño lugar de ofrendas para los locales ¡todo un templo romano de peregrinaje! Este lugar de culto se encontraba en pleno trazado de la vía romana Agrippa que unía Lyon con Saintes. Así, no es de extrañar que estuviera dedicado a Mercurio, el dios romano del viaje y del comercio. Fue el templo de montaña más grande de la Galia romana. 


Excavaciones S. XIX. Foto: Centro interpretación
El recinto constaba de varios espacios, algunos dirigidos a recibir a los peregrinos y otros solo permitidos a los sacerdotes que lo custodiaban. Con la gestión del lugar como Gran Sitio de Francia se está poniendo en valor su importancia patrimonial y se ha invertido en nuevas excavaciones. Aunque en el momento de su descubrimiento se realizaron campañas arqueológicas, al modo de la época, la mayor parte de lo que se conoce deriva de excavaciones recientes. Fue en 2008 cuando se llegó a descubrir el origen de las rocas del templo, la traquita, una roca volcánica que no se hallaba en la cima.




Ruinas protegidas con grava. C.M. Aguilar Gómez.
La traquita es más fácil de cortar que otras rocas, más ligera y relativamente resistente. Su origen está en un domo volcánico en las faldas del Puy de Dome, las canteras de Kilian. Con el paso del tiempo el templo de Mercurio quedó reducido a poco más que las piedras de los zócalos. Para hacerse una idea de cómo era el templo hay un centro de interpretación. Allí están las piezas más singulares y se cuenta su historia. Buena parte del yacimiento en sí está cubierto con grava para protegerlo de los elementos. No obstante en 2014, con los últimos conocimientos,  se inició la reconstrucción de algunos muros para mejorar la interpretación del lugar. Gracias ella se muestra las dimensiones que tuvo. Un gigante sobre un volcán.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Francia 3 (2015) Los volcanes dormidos de Auvernia

Dcha: Puy des Goules (1146 m) C.M. Aguilar Gómez.
Junto a la ciudad de Clermont-Ferrand se encuentra uno de los paisajes más inesperados de Francia. Inesperado porque uno piensa que eso de visitar volcanes queda para remotas islas oceánicas o cordilleras geológicamente recientes como suceden en los volcanes de Los Andes o Centroamérica. Sin embargo, en el norte del macizo central francés también hay volcanes. Eso sí, su momento ya pasó. Su última actividad fue hace unos 10.000 años. El origen de esa inestabilidad hay que buscarlo en la colisión de las placas tectónicas Euroasiática y Africana que contactaron hace 40 millones de años. Hoy en día los restos de los últimos volcanes surgidos en aquel evento pueden versen en la llamada cadena de Puys que se eleva sobre la llanura de Dômes, al sur de Clermont-Ferrand.



Puy de Montchal (1194 m). Foto: C.M. Aguilar Gómez.
La cadena de Puys se encuentra dentro del Parque Natural de Auvernia, el parque regional más grande de Francia. Los volcanes surgen a lo largo de un alineamiento de unos 30 kilómetros de largo por 4 de ancho. Allí se han identificado más de 80 relieves con origen  volcánico. El parque tiene una superficie mucho mayor, pero es en esa zona donde se concentran las formas más reconocibles. Hoy en día la mayoría de los relieves se encuentran cubiertos de densos bosques o pastizales. El clima húmedo ha permitido que la vegetación se haya desarrollado en los últimos miles de años y sobre las antiguas cenizas se ha formado ya un suelo fértil.




Ladera del Puy Pariou (1209 m). C.M. Aguilar Gómez.
No obstante, en las zonas altas a veces se trata de un suelo frágil. Así no es raro que, en algunos tramos de los itinerarios senderistas más transitados como los del Puy Pariou, el sendero se tengan que hacer sobre plataformas de madera para proteger al suelo de la erosión de las pisadas. Los volcanes dormidos de la Auvernia tienen alturas modestas. Su altitud va poco más de los mil metros, pero lo más singular de esta cadena es la existencia de diferentes tipologías de volcanes. Hay dos tipos de relieves donde se ve muy bien este origen tan diferente, son el Puy Pariou (1209 m) y el Puy de Dôme (1465 m). Afortunadamente, uno está al lado del otro.




Puys Pariou y Dôme. Foto: Frantisek Zvardon
El Puy Pariou es quizás el volcán cuya forma encontramos más reconocible, la de un relieve donde se ve claramente un cráter. Se trata de un volcán de tipo estromboliano, término que hace referencia a erupciones similares al volcán Stromboli (Italia). En este tipo de volcanes las erupciones son regulares, efusivas y con proyecciones de escoria. En estos volcanes la lava es muy líquida y se forma un cráter típico con un cono simple de escorias. Al Puy Pariou se puede acceder fácilmente por un sendero hasta colocarte sobre el borde del antiguo cráter. Incluso bajar a su interior herboso donde pastan hoy los rebaños de ovejas.




Puy de Dôme saliendo de la niebla. C.M. Aguilar Gómez.
El Puy de Dôme es bien distinto. Se trata de un volcán peleano, cuyo nombre hace referencia a que el tipo de erupciones fue similar al del volcán Pelée de Martinica en las Antillas francesas. En este relieve ya no hay cráter. La solidificación de su lava pastosa dio lugar a un domo masivo sobre el orificio de salida. Así es como ese volcán ha logrado destacar sobre el resto, un extraño monte visible desde cualquier lugar del entorno. Hoy en día tiene una gran antena de teledifusión de 73 metros colocada en los años 50, pero ya antes fue bien llamativo en la región. Los romanos lo conocían bien. Pero eso queda para la siguiente entrada.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Francia 2 (2015) Parque Natural des Causses du Quercy y St Cirq Lapopie

Robledales P.N. Causses du Quercy. C.M. Aguilar Gómez
La siguiente parada de la ruta fue en otro de esos valles que salen del macizo central, de este a oeste, y que se dirigen hacia el Atlántico por la cuenca del Garona, el valle del río Lot. Allí se encuentra el Parque Natural des Causses du Quercy. El paisaje está dominado por mesetas calcáreas con espesos bosques cubriéndolo todo. Estos suelos calizos retienen poco agua en superficie y dan lugar a una vegetación algo más seca de lo que cabría esperar para esta latitud. Es por ello que a mí me recuerdan a algunos bosques de Quercus pyrenaica y Quercus faginea que tenemos en la península Ibérica, en concreto los bosques del tramo medio del valle del río Iregua en La Rioja.




En estos paisajes del valle del Lot el roble omnipresente es el roble pubescente (Quercus pubescens), un roble que en la península Ibérica se encuentra exclusivamente en Cataluña. En los suelos calcáreos del parque se hace acompañar de cornicabras (Pistacia terebinthus) y bujedos (Buxus sempervirens) que escasean en Francia, por lo que son singulares en su contexto. En los fondos de valle y riberas la vegetación cambia con presencia de fresnos (Fraxinus excelsior), alisos (Alnus glutinosa) y especies de setos arbustivos húmedos como avellanos (Corylus avellana) o cornejos (Cornus sanguinea). También se encuentran esos helechos tan particulares de lugares umbríos, los que llaman lengua de ciervo (Phyllitis scolopendrium).


Saint-Cirq Lapopie sobre el río Lot C.M. Aguilar Gómez
En realidad el parque natural solo fue una parada corta en nuestro recorrido hacia el norte. Y como no podía ser menos, ahí también vuelven a decirte que encontrarás los pueblos más bonitos de Francia. Uno lee eso continuamente cada vez que ojea un folleto turístico o una guía y de tanto oír ese mantra se vuelve un poco escéptico. Todos no pueden serlo a la vez. Pero sí. Nuevamente dimos junto al río Lot con uno de esos pueblos que quitan el hipo. En este caso era Saint-Cirq Lapopie, el favorito de los franceses de 2012 en su particular votación anual por ese galardón. Saint-Cirq Lapopie se encuentra encaramado en el borde de una de las mesetas calcáreas tan características del parque con vistas al Lot.



Casas medievo Saint-Cirq Lapopie. C.M. Aguilar Gómez
El pueblo apenas cuenta con doscientos habitantes y, nuevamente, a pesar de todo el turismo que recibe ha sabido mantener su identidad. Todo en él es monumental. No es que destaque por una casa o una iglesia concreta, son los detalles. Las puertas de madera, sus tejados de piedra, las vigas cruzadas de sus paredes, las aldabas, las parras trepando las balconadas… Y no es el único pueblo así junto al Lot, Rocamadou es otro de los imprescindibles. Nosotros lo dejamos para otro momento. Llegó la lluvia y nos dedicamos a conducir hacia la siguiente zona a visitar, la Auvernia, la región de volcanes dormidos junto Clermont-Ferrand.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Francia 1 (2015) Por el macizo central, entre El Tarn y El Aveyron

Ruta por el macizo central y costa azul. Agosto 2015.
El país galo es el primer destino turístico mundial, 83 millones de extranjeros lo eligen cada año. Los españoles, como lo tenemos ahí al lado, pocas veces reparamos en sus atractivos. El pasado verano Iratxe y yo pudimos comprobar que aún nos quedan muchas Francias que visitar. Fue un recorrido improvisado de furgoneta. Un viaje de dos semanas en torno al macizo central que acabó en el mediterráneo visitando Les Calanques, el último parque nacional francés declarado en 2012.
El recorrido por el país salió de ese modo, pero pudo ser de muchos otros.




Cordes-sur-ciel. Calles e iglesia. C.M. Aguilar Gómez.
 En Francia da igual dónde inicies el viaje 0 dónde lo acabes, pues es seguro que encontrarás atractivos por el camino para detenerte. El nuestro comenzó al noreste de Toulouse. Allí empiezan las primeras estribaciones del macizo central que aún son pequeñas colinas donde alternan bosques, prados y cultivos. En esa zona visitamos algunos pueblos en los ríos Tarn y Aveyron, dos afluentes del Garona que drenan al Atlántico. Lo cierto es que para hacerte una idea de la red hidrográfica del macizo central has que mirar el mapa del país bien “concentrado”. El recorrido de los ríos es bastante enrevesado.





Cordes-sur-ciel. Casas y palacios. C.M. Aguilar Gómez.
Las aguas del macizo central vierten a tres cuencas diferentes, las del Garona, Ródano y Loira y, muchas veces, el trazado de sus ríos es cualquier cosa menos intuitivo. Pero poco importa, la gente no visita la región por sus ríos. El principal atractivo son sus pueblos medievales. Cordes-sur-ciel, fue el primero de los que visitamos. En 2014 fue elegido por los franceses como el pueblo más bonito de Francia, pero fue una casualidad que acabáramos allí. La verdad es que debe ser una difícil elección elegir en esa categoría, pues buena parte de la región está jalonada de pueblos igual de espectaculares. Cordes se sitúa en lo alto de un cerro y aún conserva una muralla que guarda la parte alta con varias puertas.




Najac visto desde el castillo. Foto: C.M. Aguilar Gómez.
La villa amurallada de Cordes comenzó a edificarse en 1222 y, a día de hoy, su casco urbano está cuidado de una forma exquisita. Y eso a pesar de que el turismo hace que proliferen tiendas y comercios. El pueblo recibe su sobrenombre de “sobre el cielo” por la visión que se tiene de él cuando las nieblas del valle lo rodean. En esas situaciones dicen que parece flotar sobre las nubes. No obstante, este sugerente apelativo no se le añadió al nombre del pueblo hasta 1993. Cuestiones del turismo, o de la visión poética. Otro pueblo para recomendar en la zona es Najac, algunos kilómetros más al norte, en el valle del Aveyron.





Najac calle principal y castillo Foto: C.M. Aguilar Gómez
La singularidad de Najac es que todo su casco urbano se extiende a lo largo de una sola calle, en el cordal de un monte. A ambos lados todo es bosque.  Y coronando la zona más altar un tremendo castillo del siglo XIII.  En realidad toda la comarca está llena de castillos pues la zona fue muy convulsa durante la llamada “herejía cátara” un movimiento religioso que arraigó con fuerza en esta región de Francia donde contó con el apoyo de algunos señores feudales. Los cátaros cuestionaban la doctrina oficial de la iglesia católica y proponía una especie de ascetismo. Y con la Iglesia toparon. Les valió una cruzada que acabó con su disidencia.

miércoles, 14 de octubre de 2015

Relato de un náufrago (Libro)

Relato de un náufrago
Gabriel García Márquez
Círculo de Lectores
ISBN: 84-226-1818-4

(Biblioteca Pública de La Rioja DP 16763)

¿Se puede sobrevivir a un naufragio en alta mar, diez días a la deriva sin agua ni comida?... Si me hubieran hecho esta pregunta antes de leer este libro, sin dudarlo, habría dicho que no. Pero sí se puede. Esta es la historia real que el gran Gabriel García Márquez plasmó en este libro. Sucedió en 1955 y Gabriel, que trabajaba en el periódico El Espectador de Bogotá, la recogió del propio superviviente tras numerosas conversaciones con él. Pero a la propia historia de los días en alta mar se le sumó un giro inesperado por la causa del naufragio. Oficialmente ocho marineros cayeron al mar desde un destructor de guerra que viajaba de Florida a Colombia. Según contaron fuentes oficiales, fue durante una fuerte tormenta y solo uno alcanzó una balsa para resistir aquellos días.


Pero las circunstancias fueron otras. Esto lo cuenta el escritor en un prólogo a la historia ya que el libro en sí son las crónicas que se publicaron para el periodico donde trabajaba y están referidas a los días en alta mar y a su llegada a las costas colombianas. De esa otra historia ya deja intenciones el título completo del libro "Relato de un naúfrago que estuvo en una balsa sin comer ni beber, que fue proclamado héroe de la patria, besado por las reinas de belleza y hecho rico por la publicidad, y luego aborrecido por el gobierno y olvidado para siempre".  

El relato es impactante, además del crédito que da su veracidad están las habilidades de García Márquez como narrador. A mí me recuerda en cierto modo a la tensión y la angustia  que genera uno de mis libros favoritos, el "Viejo y el Mar" de Ernest Hemingway. De este libro de García Márquez el propio Miguel Delibes llegó a comentar "La narración del desastre marinero es tan viva y vigorosa que me mareé. Jamás, que recuerde, me había pasado esto leyendo un libro". Poco más hay que añadir. Un gran libro.


jueves, 1 de octubre de 2015

Nueva York 6 (2014) Fauna observada

A continuación la lista de las especies vistas en Nueva York, prácticamente todas en Central Park.

AVES 

Barnacla y serreta. Foto: C.M. Aguilar Gómez.
ANÁTIDAS (Anatidae)
-Barnacla canadiense (Branta canadensis)
-Anade azulón (Anas platyrhynchos)
-Cuchara Común (Anas clypeata)
-Porrón albeola (Bucephala albeola)
-Pato joyuyo (Aix sponsa)

-Serreta capuchona (Lophodytes cucullatus)
-Malvasía canela (Oxyura jamaicensis)


RAPACES (Accipitridae)   
-Busardo colirrojo (Buteo jamaicensis)
 



RÁLIDOS (Rallidae)   
-Focha americana (Fulica americana)


GAVIOTAS (Laridae)   
-Gaviota de Delaware (Larus delawarensis)
-Gavión (Larus marinus)
Pico pubescente Picoides pubescens C.M. Aguilar Gómez


TÓRTOLAS (Columbidae)   
-Zenaida huilota (Zenaida macroura)


LOROS (Psittacidae)
-Cotorra argentina (Myiopsitta monachus)

PÍCIDOS (Picidae)
-Carpintero de Carolina (Melanerpes carolinus)
-Pico pubescente (Picoides pubescens)
-Pico velloso (Picoides villosus)
-Chupasavia norteño (Sphyrapicus varius)


CHOCHINES (Troglodytidae)
-Chochín criollo (Troglodytes aedon)



Zorzal robín Turdus migratorius C.M. Aguilar Gómez.
SINSONTES (Mimidae)
-Sinsonte norteño (Mimus polyglottos)
-Pájaro-gato gris (Dumetella carolinensis)

ZORZALES (Turdidae)  

-Zorzal robín (Turdus migratorius)
-Zorzalito sp (Catharus sp) 


CARBONEROS (Paridae)   
-Carbonero cabecinegro (Poecile atricapillus)
-Herrerillo bicolor (Baeolophus bicolor)


TREPADORES (Sittidae)   
-Trepador pechiblanco (Sitta carolinensis)


CÓRVIDOS (Corvidae

-Chara azul (Cyanocitta cristata)
-Cuervo sp (Corvus sp)
Trepador Sitta carolinensis. C.M. Aguilar Gómez.


ESTORNINOS (Sturnidae)
-Estornino pinto (Sturnus vulgaris)


GORRIONES (Passeridae)
-Gorrión común (Passer domesticus)

FRINGÍLIDOS (Fringilidae)
-Jilguero Yanqui (Carduelis tristis)


CARDENALES (Cardinalidae)
-Cardenal norteño (Cardinalis cardinalis)


ESCRIBANOS (Emberizidae)
-Junco pizarroso (Junco hyemalis)
Chara azul Cyanocitta cristata. C.M. Aguilar Gómez.
-Chingolo gorjiblanco (Zonotrichia albicollis)
-Chingolo melodioso (Melospiza melodia)


ICTERIDOS (Icteridae)

-Zanate común (Quiscalus quiscula)


MAMÍFEROS

PROCIÓNIDOS

-Mapache (Procion lotor)

ROEDORES
-Ardilla gris (Sciurus carolinensis)

martes, 22 de septiembre de 2015

Nueva York 5 (2014) Tópicos y música negra

 Saint Patrick en la 5ª Avenida. C.M. Aguilar Gómez.
Por las anteriores entradas del blog parece que el principal interés de Nueva York sea su naturaleza y sus museos. No es así. Es de entender que se trata de un sesgo para este blog. Uno hace en las ciudades lo que todos los turistas y en Nueva York eso incluye caminar entre la multitud, sorprenderse con las luces de Times Square, ver pasar policías montados a caballo en medio del tráfico urbano, dejarse el cuello mirando hacia arriba para contemplar rascacielos, observar con escepticismo iglesias góticas construidas fuera de época o descubrir barrios de casas con escalinatas de acceso a los portales. Eso es Nueva York, lo típico de Nueva York, lo que los medios proyectan a medio mundo.



Policía en Times Square. Foto: C.M. Aguilar Gómez.
Hay otras zonas cuyo interés depende de cada uno y de cómo emplee su tiempo. Para mí el edificio de La Bolsa, el “New York Stock Exchange“ en Wall Street no pasa de ser un sitio sin interés donde se da rienda suelta a la codicia de nuestra especie. Aunque Manhattan concentra casi todo lo que uno puede querer ver en una primera visita, hay muchas cosas más allá de la isla. Es cuestión de tiempo y ganas. Una de ellas, también típica, es tener una visión de la amalgama de rascacielos desde el mar o desde Brooklyn. Para lo primero uno puede tomar el ferry gratuito que sale de Battery Park hacia Staten Island.





Gaviota Delaware y Pte. Brooklyn. C.M. Aguilar Gómez.
Desde el ferry a Staten Island se ve la ciudad, la bahía y, de paso, la estatua de la libertad. Si luego uno siente la necesidad de volver a verla y subir a ella, que prepare presupuesto y tiempo para las habituales filas de espera. Para nosotros fueron suficientes las vistas desde el ferry. Además, tanto el río Hudson como en East River tienen su punto natural, las gaviotas de Delaware (Larus delawarensis). Desde Brooklyn también las vistas de Manhattan merecen la pena. En especial es una buena ocasión para ir allí a última hora de la tarde, cuando los edificios y los puentes empiezan a iluminarse. Es una imagen que el cine nos ha mostrado en numerosas ocasiones. Luego el regreso a pie por el puente también tiene su encanto.



En la cartelera del teatro Apollo. Foto: Iratxe González
Más al norte de Central Park se extiende el Harlem que hoy en día se puede visitar con total tranquilidad. Así hicimos varios días. Tenía ganas de conocer una de las mayores comunidades negras de Estados Unidos. En Nueva York las calles y avenidas se identifican por números, pero allí algunas suelen tener nombres de gente importante para la comunidad. Son nombres de músicos y defensores de los derechos civiles, como el boulevar Malcolm X o las calles Tito Puente y James Brown. El Harlem fue una coctelera de creatividad pero es, en cierto modo, un patrimonio inmaterial. Uno va allí y eso no se ve tan claro como si visitara un edificio o un museo, es otra cosa. Pero sí hay un sitio donde se puede palpar ese ambiente, es en el mítico teatro Apollo.



George Clinton y P-Funkadelic. C.M. Aguilar Gómez.
En el Apollo coincidimos con un concierto homenaje a Bob Marley al que acudieron los mismísimos Wailers. Estuvo genial. Toda la estancia en Nueva York fue muy musical, en Broadway un musical sobre el sello de soul Motown con temas de Los Temptations, Las Supremes, Jackson Five, Stevi Wonders...; en el Club Smalls jazz be bop; en la sala de B.B.King el rabioso funk de George Clinton y Parlament Funkadelic y en el Blue Note el jazz vocal de la italiana Roberta Gambarini con el cubano Paquito de Ribera que surgió espontáneo de entre el público y se tocó un par de temas con ella. Y para el último día misa en el Harlem. Ateo, creyente o agnóstico es algo que uno no puede perderse. Allí vimos al reverendo Marvin Moss con su pastor Kenneth Thornton "el ministro de la música" sentado al piano de cola, al  Hamond, acompañado de batería y coros. Buen final para nuestra estancia en NY.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Nueva York 4 (2014) Un par de museos: historia natural y pueblos nativos

Montaje para la piel de un jirafa.

Nueva York tiene una amplia oferta cultural de museos, exposiciones y galerías de arte. Uno debe elegir entre aquello que más le interesa y centrarse, en especial, en lo que no puede ver en otros lugares. En invierno los museos son una buena opción para escapar del frío de las calles. Y el invierno en Nueva York puede ser muy muy duro... lo pudimos constatar algunos de los días ue pasamos por allí .

Señalaré aquí solo dos de los museos que nosotros visitamos, los que tienen más relación con los contenidos de este blog: el Museo Americano de Historia Natural, ubicado en Central Park, y el Museo del Indio Americano, cerca de Battery Park. El primero es  multitudinario y enorme. Si quieres hacer una visita completa a sus exposiciones necesitarás un montonazo de tiempo, así que cada uno elige entre lo que más le atrae de su oferta. El segundo es menos conocido, es gratuito y con exposiciones temporales mucho más abarcables.





Recreación de okapis en su hábitat. C.M. Aguilar Gómez.
En el museo de historia natural me interesaba la parte natural y etnográfica, aunque hay también secciones de paleontología, minerales y astronomía que no visité. Prefiero ver menos a pasar por salas y salas como un zombi. Hay que tener en cuenta que el museo cuenta con 46 salas de exposiciones permanentes. Entre ellas están las “añejas”, por así decirlo. El museo se creó a finales del siglo XIX y una parte del trabajo en la zoología de aquellos años consistía en recolectar cantidad de ejemplares por todo el mundo para estudiarlos y exponerlos. Hay salas temáticas que presentan montajes de diversos hábitats del mundo por continentes con buena parte de su fauna.



Ballena azul, zona de los océanos. C.M. Aguilar Gómez.
Las vitrinas exponen animales disecados y paisajes pintados de forma muy realista. Hoy en día ya no impactan como antes, pues los documentales nos han mostrado esos mismo animales en libertad.  En ese sentido tienen un punto “kitch”, de otro tiempo. Pero hay que poner esas exposiciones en su contexto y es entonces cuando se aprecia el esfuerzo que realizaron en aquellos primeros años del siglo XX. Montar las pieles traídas de las expediciones y que aquello quedara con aspecto natural, era un reto. Había que tener una muy buen idea de la anatomía de animales  poco conocidos. En la práctica había que esculpirlos de la forma más realista para montar luego las pieles de la mejor manera. Todo un arte.



Máscara de indios del Pacífico. C.M. Aguilar Gómez.
El resultado de las exposiciones, en ese contexto, es muy bueno. Para pintar los paisajes los dibujantes viajaron a los lugares originales para tener referencias reales. Hay veces que parece que estas viendo una foto, no una pintura. Además de esa parte “añeja”, el museo adopta formas más actuales en la dedicada a la diversidad marina. Destacan las recreaciones de cetáceos como una ballena azul a tamaño natural. Otra parte interesante son las colecciones etnográficas procedentes de culturas de los cinco continentes. También de los nativos americanos, algo que luego tendría ocasión de ver en el Museo del Indio Americano.
 


Cheyenne, Arapaho, Comanche y Kiowa El Capitolio.
Este segundo museo que comento por aquí se basa en exposiciones temporales y tiene un concepto algo distinto del anterior. Se trata de un museo que también sirve para dinamizar y poner en valor la contribución actual de las culturas nativas. De lo que había esos días me llamó la atención una exposición de fotografías de Horace Poolaw (1906–1984), un nativo Kiowa que comenzó a documentar a su gente a partir de los años 20.  Su trabajo coincidió con grandes cambios culturales tanto en la sociedad norteamericana como en la continuidad de la tradición entre los nativos. Es por ello que sus fotografías son un documento impagable. Son las imágenes de indios que todos conocemos pero en un contexto ya del siglo XX. Indios coexistiendo con la modernidad y con el resto de la sociedad norteamericana.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Nueva York 3 (2014) Central Park 2, ¿un lugar para ver aves?

Cardenal Cardinalis cardinalis. C.M. Aguilar Gómez.
En Central Park hay oportunidades para ver aves a lo largo de todo el año. 192 especies son vistas con frecuencia entre aves residentes, estivales,  invernantes y regulares en ambos pasos migratorios. Si sumamos las divagantes y accidentales el registro sube a 275 especies según cuentan los ornitólogos locales. No es poco para ser un parque urbano. Por ello no es de extrañar que la Sociedad Nacional Audubon declarara en 1998 a Central Park como un Área Importante para las Aves dentro del estado de Nueva York. Los días que estuve por allí pude ver muchas menos, pero la mayoría de especies no las había visto nunca. Una, llamativa por su colorido y estridente por su llamada, fue el arrendajo o chara azul (Cyanocitta cristata). Los ves enseguida.




Pato joyuyo Aix sponsa. Foto: C.M. Aguilar Gómez.
Pero la timidez de los cardenales norteños (Cardinalis cardinalis) resulta más atractiva. Para verlos es necesaria un poco de paciencia, aunque son residentes y pueden verse en cualquier época del año. Los estanques y lagos también albergan un buen número de acuáticas interesantes. Entre ellas el extravagante pato joyuyo (Aix sponsa). Tan habituados estamos a verlo en colecciones zoológicas que hay que recordar que allí sí son nativos. Otras acuáticas, igual de atractivas y comunes, eran el porrón albeola (Bucephala albeola) o la serreta capuchona (Lophodytes cucullatus). En general, la mayoría de las aves que se ven en el parque son más confiadas de lo que estamos acostumbrados y eso hizo que pudiera ver y fotografiar varios pícidos.


Chupasavia  Sphyrapicus varius. C.M. Aguilar Gómez.
Cuatro especies de pajaros carpinteros vi por allí. El precioso carpintero de Carolina (Melanerpes carolinas) con su llamativa cabeza roja; dos especies muy similares en su diseño,el pico pubescente (Picoides pubescens) y el pico velloso (Picoides villosus); y el chupasavia norteño (Sphyrapicus varius). Este último es una de los dos únicas especies de pícidos con comportamiento migratorio en Norteamérica. Antes de viajar a Nueva York estuve buscando algo de información de las aves que podía ver en la ciudad y encontré una curiosa historia, la de un busardo colirrojo (Buteo jamaicensis) con nombre propio, Pale Male, que emocionó a los habitantes de la ciudad.



Busardo colirrojo Buteo jamaicensis C.M. Aguilar Gómez
A ese busardo le dio por criar en un lujoso edificio de la Quinta Avenida y cuando los propietarios se plantearon eliminar el nido la respuesta no se hizo esperar, cientos de aficionados se movilizaron y lo impidieron, todo un ejemplo. Pale Male fue objeto de seguimiento y el orgullo de los neoyorkinos durante muchos años. Hay numerosos reportajes televisivos y hasta una película documental sobre aquel hecho “La leyenda de Pale Male”. Merece la pena ver alguno de ellos en youtube. No sabía cómo de habitual era ver esos busardos en Nueva York pero el caso es que el primer día en Central Park ya di con uno posado en un árbol. ¿Algún descendiente de Pale Male?... Quizás. 



Mapache (Procion lotor) dormido. C.M. Aguilar Gómez.
Comprobé también la sensibilidad que tienen los neoyorkinos por las aves mientras observaba al busardo. Al poco de verme con los prismáticos, un tipo que paseaba a su perro se interesó por lo que miraba. “Hawk, hawk like Pale Male” le dije al preguntarme, sabiendo que podía sonarle. Me relagó un  sonoro “Waaaooo” mientras abría exageradamente los ojos y sus cejas describían un amplio arco bajo su frente. No fue el único día que vi al busardo. Más me costó encontrar a los mapaches (Procion lotor). Así como las ardillas grises (Sciurus carolinensis) son diurnas y omnipresentes en el parque, los mapaches son nocturnos y esquivos. Solo el último día di con uno en lo alto de un árbol. Evidentemente, en esas horas diurnas estaba completamente dormido.


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