miércoles, 24 de febrero de 2016

Humedales en La Rioja. Catálogo de Luis Pardo (1948) 1


Las 5 siguientes entradas con este título pertenecen a un artículo que publiqué en julio de 2015 en “Piedra de Rayo. Revista Riojana de Cultura Popular” en su número 46. El texto está tal y como apareció allí, en cuanto a fotos e ilustraciones están la mayoría de las incluidas en el artículo más un buen número de otras adicionales.

Laguna La Madrileña (San Asensio) restaurada. C.A.
Este año de lluvias, un buen número de lagunas, charcas y pequeños humedales han recuperado temporalmente sus niveles de agua como no ocurría desde hace tiempo. Hemos visto lugares donde el agua se encharcaba y ya no hay rastro actual de lagunas. Muchos de esos pequeños humedales del valle del Ebro fueron desecados y drenados históricamente para favorecer la agricultura. Basta con mirar en los mapas topográficos la cantidad de topónimos reseñados como "La Nava" donde hoy solo hay cultivos. Para seguir el rastro de algunos de estos humedales, además de topónimos en la cartografía actual y antigua, podemos recurrir a las primeras fotografías aéreas de nuestra geografía las del “vuelo norteamericano” de 1957. 


Pero hay otra fuente documental que fue un hito en el inventario de los humedales a nivel nacional, el Catálogo de lagos de España de Luis Pardo de 1948. En este artículo comentamos la evolución de los humedales que citó en La Rioja, en especial aquellos que se perdieron y que aún podríamos recuperar. 

Luis Pardo, autor del primer catálogo nacional de zonas húmedas

 En 1948 Luis Pardo, licenciado en Ciencias Naturales y adscrito al Ministerio de Agricultura, publicó el Catálogo de lagos de España, una obra de referencia para el conocimiento histórico de las aguas continentales. En sus primeros años de estudios, Pardo se interesó por la biología y ecología básica de las aguas continentales pero pronto se orientó a cuestiones más prácticas. Abordó trabajos sobre las pesquerías de esos lugares e incorporó los aspectos sociológicos y la relación de los humedales con las economías locales. También trató su valor recreativo y estético. Hoy en día esto último puede parecer obvio, pero no siempre fue así.

Los humedales naturales tenían fama de lugares insalubres en especial los de zonas llanas ya que el paludismo no se erradicó del país hasta 1961. Se consideraban, además, terrenos improductivos que había que poner en cultivo. La “cruzada” para desecarlos llegó a tener el rango de ley y en 1918 el ministro de Fomento Francisco Cambó promulgó la llamada Ley de Desecación y Saneamiento de Lagunas, Marismas y Terrenos Pantanosos.


La Estanca (Alfaro) ya desaparecida. Mapa 1:50.000
El catálogo de lagos de España fue uno de los proyectos más ambiciosos de Luis Pardo y el que ha mantenido mayor interés hasta nuestros días. En él aportó información de más de 2000 masas de aguas naturales y artificiales de todo el país. Incluyó todas de las que tuvo conocimiento, ya fueran lagos, lagunas, albuferas, marismas, embalses, pantanos o balsas de riego. Fue una ardua tarea de búsqueda en fuentes cartográficas e históricas de las que extrajo datos sobre su localización, características, biología, aprovechamientos y hasta de la bibliografía que existía de ellas. Un trabajo que comenzó en los años treinta del siglo pasado pero que no vio terminado hasta finales de los años cuarenta.
 


Lago Herramelluri secado y cultivado. Abril 1985
La época de elaboración del catálogo resultó fundamental. A partir de mediados del siglo XX la mecanización y el desarrollismo agrícola favorecieron la roturación y desecación de los humedales. Se calcula que a lo largo del pasado siglo, pero sobretodo a partir de la década de los años sesenta, se desecaron el 60% de los humedales españoles. Esa suerte corrieron grandes zonas húmedas como la laguna de La Janda en Cádiz, la laguna de La Nava o “mar de Campos” en Palencia y buena parte de las marismas del Guadalquivir (Sevilla) que se transformaron en arrozales. El catálogo sirvió, al menos, como fuente de información histórica de lo perdido. La actual revalorización de los humedales parte de esa gran pérdida que sufrimos en unas pocas décadas.

lunes, 15 de febrero de 2016

Los kayaks son para el verano. El Ebro más cercano 2

 2 tramos de kayak en el Ebro Rioja Alta y Rioja Baja
El pasado año solo hice un par de recorridos por Ebro, en primavera y otoño, pareciera que para llevar la contraria al título de esta entrada. Entre medio una escapada para conocer un tramo del Duero en Soria, muy bonito a nivel de paisaje pero, entre nosotros, hay mucha más vida en el Ebro aunque siempre está bien salir por ahí afuera.

El recorrido de mayo fue por La Rioja Alta entre Haro y San Vicente de la Sonsierra, con Carlos Álvarez y Enrique Alsina, por un tramo que recorre los paisajes del vino y los viñedos aunque embutido en el río ni te enteras, estás en tu propio mundo. El  de otoño fue por La Rioja Baja entre Pradejón y San Adrian en un tramo bien distinto, solo hay que ver el aspecto en Google Earth. En esa ocasión fue con Carlos Álvarez y Juan Diez del Corral. En ambos recorridos, como casi siempre, para mí el aspecto deportivo resultó secundario. 

  
Atravesando canales con árboles caídos. C. Aguilar
El río en La Rioja Alta discurre en cierto modo encajado, no siempre con cortados próximos al agua, pero sí encorsetado dentro del paisaje. Se ve bien en las imágenes de Google Earth. En ese tramo las orillas son profundas y hay muy pocas de las playas de grava tan características de La Rioja Baja. Por ahí los sotos de ribera tienen poca llanura aluvial donde crecer, aunque aguas abajo de Gimileo aparecen varios canales laterales con islas arboladas. Son una delicia para sumergirte entre la vegetación de ribera y su trajín de cantos de aves, pinzones, chochines, petirrojos, escribanos soteños… También, en ese tramo, los canales asociados a un azud vadeable dan vidilla al recorrido.

 


Molino fortificado de Briones. C.A.
El recorrido nos relagó presenciar la puesta de dos sapos comunes dejando su cordón de huevos, algo que no había visto nunca desde el kayak. También encontramos una pequeña colonia de cormoranes nidificantes. Estas aves son habituales en el Ebro, especialmente a partir de otoño, pero su nidificación es realmente rara. De todos modos lo inaccesible de esa ribera hace que sea difícil ver los nidos desde la orilla, no así desde un kayak. Es en esos momentos cuando tengo la sensación de estar recorriendo sitios realmente salvajes, aunque sepa que estoy a solo un paso del humanizado valle del Ebro y su vega agrícola.

En ese tramo también pudimos parar a disfrutar de una de las edificaciones abandonadas más impresionantes que he visto junto al Ebro, uno de los varios molinos que hay en Briones. Se trata de una auténtica fortificación en ruinas visible a pie de agua, ya que desde tierra apenas se intuye al tener el acceso cubierto de zarzas... ¡y eso que tuvo tres pisos de altura! El recorrido de otoño, entre Pradejón y San Adrian, discurrió también por un tramo realmente interesante. Como siempre Juan Díez del Corral lo ha dejado bien documentado en su blog

 

Disfrutando de la calma del río en otoño. C. Aguilar
Es curioso comprobar lo distinto que puede ser el río de una zona a otra de La Rioja. El curso del Ebro, a partir de Logroño, se adentra en un tramo del valle donde predominan los materiales blandos. Atrás quedaron los cortados de areniscas y arcillas que lo encorsetaban en La Rioja Alta y, pasado Logroño, encuentra más margen para divagar. De vez en cuando aparecen cortados de yesos en una de las orillas que hacen de contención a la migración lateral del río. Los cortados de yesos son “blandos” por naturaleza, la lluvia y las crecidas les socavan la base, son “gigantes con pies de barro”. Con motivo de lluvias y crecidas algunos pedazos de esos "milhojas minerales" caen del cortado y abajo el río los engulle con glotonería.
 


Explorando las minas del "milhojas". Foto: J. Díaz
En algunos, además, hay minas antiguas muchas ya inaccesibles. En el tramo que recorrimos, entre Pradejón y Calahorra, conocía unos cortados con minas antiguas, unas que pertenecen a la localidad de Andosilla. La última vez que pasé por allí solo las vi desde el agua, pero esta vez no dejé pasar la oportunidad de subir.  Quién sabe cuando durarán ahí. A día de hoy el río ha socavado el cortado y el antiguo camino por la orilla se ha desplomado. Ya solo hay acceso desde el agua y, si hay nuevos desplomes, quizás por poco tiempo. Solo por encontrar sitios así el Ebro merece mucho la pena internarse en sus aguas.

viernes, 5 de febrero de 2016

Los kayaks son para el verano. El Ebro más cercano 1

En compañía y sin prisa por llegar al final. C. Aguilar
Parafraseando a la película de Fernando Fernán Gómez (Las bicicletas son para el verano) para mí salir en kayak por el río Ebro es una actividad de verano. Bueno, quien dice verano, dice primavera y comienzos de otoño, pero los días de invierno no me atraen lo suficiente. Así que voy a aprovechar estos días invernales para subir aquí algunas fotos de historias pasadas. Al principio solo salía en verano porque usaba kayak hinchables, y siempre acababa mojado, pero luego resultó que en invierno la ribera perdía atractivo. Y sin embargo hay un espectáculo natural, más frecuente en pleno invierno, por el que sí merece la pena bajar al río en esa época, son las agrupaciones de cormoranes y sus pescas cooperativas. A comienzos de otoño ya se pueden ver, aunque dar con ellas es una cuestión de suerte, de sorprender a las aves en ese trajín tras un meandro.


Cormoranes grandes en pesca cooperativa. C. A.
Los cormoranes están presentes todo el año en el Ebro, pero a finales de verano aumenta su número con la llegada de aves del centro y norte de Europa. Es entonces cuando se forman grandes dormideros en árboles de la ribera. En muchas ocasiones  pescan juntos si detectan cardúmenes aprovechables. Peces en el Ebro hay para dar y tomar aunque, bien es cierto, que entre ellos muchos son de especies introducidas como alburnos (Alburnus alburnus) o siluros (Silurus glanis) que también comen los cormoranes. En las pescas cooperativas las aves se organizan al estilo de los pelícanos. Acorralan y agotan a los peces nadando juntos en la superficie hasta que llega la ocasión de sumergirse.
 


Remontado el río en la época del kayak hinchable.
Hace ya diez años que recorro el Ebro en kayak, al principio solo y últimamente con la compañía de amigos. A algunos les oído comentar que el Ebro debería tener más uso, que no se conoce, que les gustaría ver más piragüistas, que tuviera más accesos… Yo no estoy en contra de todo eso pero me gusta el Ebro tal y como está ahora, la serenidad que se respira en sus aguas, el no encontrarte a nadie, la ilusión de estar un sitio realmente lejano. Creo que el río está ahí para todo el que quiera navegarlo y solo se necesita un poco de interés por buscar un acceso. A vista de pájaro, o a día de hoy a vista de Google Earth, el trazado del Ebro es muy atractivo. Atraviesa la vega del Ebro con elegancia, aportando el verdor de sus riberas y dibujando meandros con forma de serpiente.
 
 

Sotos y paisajes del Ebro en Calahorra. C. Aguilar
Cualquier excursión por el río empieza con un reconocimiento del tramo en las imágenes áreas y, en eso, la sensación es como la de mirar mapas de lugares desconocidos a los que uno ansía viajar. El río ha estado siempre ahí, al lado de tu casa pero apenas conocemos nada de él. Cómo son sus sotos, qué caudales lleva ¿y esos cortados que se ven junto a la orilla? El Ebro tiene atractivos suficientes para imaginar primero y comprobar después, que hay un mundo cercano por descubrir. Navegar el Ebro es hacerlo por el río más caudaloso de la Península. Esto suele asustar a los que no lo conocen ya que tiene cierta fama de "traga-hombres".




Rincones con encanto en la orilla del Ebro. C. Aguilar
Es cierto que cada cierto tiempo hay quien muere ahogado en él pero suele ser en circunstancias excepcionales o por imprudencias que el río se cobra caras. Sin embargo, salvo en las crecidas, cuando los caudales llegan a ser espectaculares, el tramo medio es un cauce de aguas tranquilas, ideal para recorrerlo en kayak. Es en esos momentos cuando yo me echo a disfrutar del río, a descubrir rincones que pasan desapercibidos desde la orilla, meandros cubiertos de tapices de lentejas de agua, a ver pasar los martínes pescadores como flechas azules a ras de agua o a disfrutar de ese vuelo de cometas que tienen los milanos negros sobre la ribera. Poesía en forma alada.


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