viernes, 28 de diciembre de 2012

Sri Lanka 9 (2012) Templo del diente en Kandy y elefantes en Pinnawela


Templo del diente de Buda en Kandy. C. Aguilar
Después de ya una semana por Sri Lanka empezaron algunas de las visitas culturales que tanto gancho tienen en el turismo del país. En Kandy se encuentra uno de los templos budistas de mayor importancia de esa religión. Es el que llaman templo del diente, en referencia al diente de buda que se custodia ahí. En todas las religiones es parecido, siempre hay que tener un despojo de un santo o similar al que venerar, ya sea el brazo incorrupto de Sta Teresa o el diente de Buda, las personas somos parecidas en todos los lugares. Y eso que el budismo es más una corriente filosófica que una religión en sí misma, todo lo contrario del hinduismo. Pero en el caso del budismo esto es una excepción más que una norma, de ahí la importancia de este templo.



Interior del templo y rituales musicales. C. Aguilar
Se supone que a Siddharta, el primer buda que alcanzó el nirvana por su camino vital de negación del deseo, le incineraron a su muerte, así que no hay resto alguno de él. Pero alguien estuvo “vivo” y rescató de la pira funeraria un diente que lo llevan venerando desde entonces en distintas localidades, y desde hace unos siglo en este templo de Kandy en Sri Lanka. Una reliquia así es por tanto muy importante para ellos. La visita a ese templo budista fue distinta a cualquier otro templo yo haya visitado. Como imágenes o iconografía predominante está la buda y lo más bonito de todo el rito religioso son las ofrendas de grandes flores que hace la gente allí. En un lugar del templo se custodia el diente en una especie de relicario oculto de modo que no lo puedes ver. Tampoco es una gran perdida.



Agua, sol, trópico ... la hora del baño. C. Aguilar
Uno de los días que estuvimos en Kandy aprovechamos para visitar un lugar cercano que se ha hecho muy popular entre los turistas. Se trata del orfanato de elefantes de Pinnawela. Para llegar allí se recorre una carretera entre colinas muy boscosas y el lugar se encuentra junto a un río en unos terrenos cubiertos de bosque secundario y palmeras de coco. El en lugar concentran una población de elefantes rescatados de cautividad o huérfanos al haber sido matados los adultos por el marfil. Sería el equivalente a un centro de rescate de fauna. Todos los días hay unas rutinas para el “rebaño” de unos 40 ejemplares que mantienen allí. A primera hora de la mañana hasta les dan los biberones a las crías los cuidadores.




Se terminó la hora del baño. Foto: César Aguilar
Nosotros llegamos a la hora del baño, donde la trupe de animales salen en manada de la finca donde viven al río cercano. El entorno está poblado y lo cruza una carretera, así que han de cortar el tráfico para el transito de los animales. Una vez en el río sus cuidadores, casi la mitad en número que la manada, se encargan de que tengan su higiene diaria. Ese es el espectáculo en sí, ya que ver ahí todos esos animales juntos a trompazos de agua y los pequeños torpones es una gozada. El “espectáculo” se les está empezando a masificar y ya están proliferando tiendas, cafés y todo el merchandising típico cuando algo interesa al turismo. Pero bueno, el espectáculo bien lo merece aunque con el incremento del turismo en el país habrá que ver a donde llega esto en unos años.



100% mierda de elefante. Foto: César Aguilar
De todo el comercio que se ha montado alrededor hay una parte que es realmente curiosa, se trata de la mierda de elefante. Sí, sí, los elefantes son herbívoros de modo que lo que cagan no dejan de ser plastones gigantes cuyo contenido es muy parecido a lo que caga una vaca o un caballo, materia vegetal triturada. En definitiva, pasta de papel en potencia. Y eso es lo que están trabajando ahora en la artesanía, recogiendo de esas mierdas, cociéndolas y secándolas, para hacer pasta de papel y luego tarjetas y artesanía. El resultado son papeles bastos como el papel reciclado que conseguíamos en las manualidades de reciclaje en los campamentos. Lo mejor son los mensajes de las tarjetas de regalo “Este regalo es un mierda”, en inglés claro. Original idea.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Sri Lanka 8 (2012) Tren por las tierras altas a Kandy

Bosque seco entre Tissa y Ella. Foto: César Aguilar
Desde Tissamaharama cruzamos la parte de central de la isla en dos días para llegar a Kandy con escala en la localidad de Ella, en las estribaciones de las montañas. Entre Tissa y Ella, la carretera atraviesa una esquina del parque nacional Yala y en un par de vaguadas la señalización indica que tengas cuidado con el paso de elefantes, ¡el parque no está vallado!. Luego, poco a poco el paisaje de bosque seco se va encaramando a las colinas, ya no es ningún espacio protegido ni nada por el estilo pero el paisaje es igual de espectacular. Desde la ventanilla del propio autobús llego a ver un grupo de langures muy numeroso. En un par de barrancos se dejan ver grandes cascadas como velos de novias y es que nos aproximamos a las mesetas del centro de la isla donde hay lluvia y nubosidad más constante.
 


Trayecto de tren de Ella a Kandy. Foto: C.Aguilar
En Ella cogimos un tren que durante 7 horas hace uno de los recorridos más pintoresco del país ya que atraviesa toda las zonas altas de plantaciones de té. El tren precisamente se construyó para sacar la producción de té de las montañas, el famoso té de Ceilán, aunque también transporta pasajeros. El té es un arbusto que allí plantan en hileras en el sentido de las curvas de nivel. Es más habitual verlo en estas zonas de media montaña con un clima algo más frío que en las zonas bajas de la isla. En realidad tienen la apariencia de enormes setos de jardín perfectamente podados, ya que al arbusto le dan la forma que necesitan para recorrer la plantación y recolectar sus hojas.


 


Plantaciones de te y cultivos en bancales. C. Aguilar
En las montañas se pueden ver muchas pequeñas poblaciones debido al recurso que proporcionan las plantaciones de te. En torno a ellas  hay además reducidos bancales agrícolas con productos de huerta perfectamente alineados en surcos. Aunque es todo muy pintoresco, a mi modo de ver la zona tiene mucho uso humano y los bosques de altura que debió haber han sido sustituidos por plantaciones de eucaliptos y pinos. En esta isla, las zonas altas tienen una vegetación original peor conservadas que las de media montaña. En las colinas hasta llegar a Ella la vegetación era la original, aquí ya no, es al contrario de lo que ocurre en el resto del mundo, donde las montañas casi siempre suelen tener sus especies mejor conservadas que las zonas bajas.



Casas de las colinas de Kandy con bosque tropical.
A pesar de ello se conserva una zona de vegetación natural en esa región de altura. Se trata del parque nacional de las Horton Plains que se atraviesa con el tren, allí una cubierta vegetal original alegra la vista después de tanto árbol foráneo. Junto con la selva baja, el bosque montano es el otro de los ecosistemas que aloja buena parte de los endemismos de aves de la isla. En nuestro trayecto no hubo tiempo de parar a visitar ese parque, el país es tremendo y hay tanto qué ver, pero buenas ganas me dieron al ver salir entre la niebla su tupido arbolado autóctono. A medida que fuimos bajando en altura,  el bosque seco tropical fue tomando nuevamente presencia hasta llegar a Kandy, la segunda población en importancia del país.



Barbudo capirrojo (Megalaima rubricapillus)
Kandy sorprende por su entorno ya que está enclavada en un paisaje de fuertes colinas completamente arbolado y muy bien conservado. Hay un núcleo de población abigarrado en la parte baja pero muchas otras edificaciones, calles y casas se encaraman a las colinas forestales. Desde el alojamiento, en una de esas colinas donde pasamos dos días, veía pasar los macacos por los cables eléctricos como funambulistas y también unas ardillas árboreas muy comunes en todo el país (Funambulus palmarum) y eso en un entorno humanizado, ¡me encantó!. También en paseos al amanecer era posible ver unas cuantas especies de aves, entre ellas las cotorras de Kramer (Psittacula krameri) y Ceilán (Psittacula calthropae) o los barbudos capirrojo (Megalaima rubricapillus) y frentigualdo (Megalaima flavifrons).

viernes, 14 de diciembre de 2012

Sri Lanka 7 (2012) Yala 3, Pavos reales y gallos

Pavo real común (Pavo cristatus). César Aguilar
Dos de las aves que más me ha sorprendido ver en Sri Lanka, y que se ven muy bien y son abundantes en Yala, han sido los pavos reales y los gallos. Asociamos los pavos reales con aves exóticas y estamos acostumbrados a verlas como decorativas, pocas veces pensamos en cual es su lugar de origen en libertad. Al menos es lo que me pasaba a mí. La especie que podemos ver en jardines de Europa es propia de la India y Sri Lanka y es el pavo real común (Pavo cristatus). El primero que pude ver en el país me dejó descolocado y no fue en Yala, sino en un borde de bosque en un trayecto en transporte público. Y es que la especie está ampliamente distribuida por la isla, aunque solo se muestra confiada en parques nacionales como el de Yala.





Gallo de Ceilán (Gallus lafayetii). César Aguilar
Otra de las aves "exóticas" y desconcertantes es el Gallo de Ceilán (Gallus lafayetii) una de las 33 especies de aves endémicas de la isla que no se pueden encontrar en ningún otro lugar del mundo. Todos los que vi eran machos y tenían un plumaje precioso, muy similar a muchos de los gallos domésticos que tenemos en Europa. Solo hay 4 especies de gallos en el mundo con una distribución restringida a la India y al sudeste asiático. Sorprende que un género (Gallus) con tan poca diversidad de especies, haya tenido tal aceptación como animal doméstico y que de él hayan surgido tanta variedad de razas en su domesticación en los últimos miles de años






Pigargo (Haliaeetus leucogaster). César Aguilar
Otra escena a la que pudimos asistir en directo fue la de unas agresiones de varios milanos bramanes (Haliastur indus) a un ave majestuosa como el pigargo oriental (Haliaeetus leucogaster) que campa a sus anchas por las lagunas de Yala. Los milanos bramanes tiene un contrastado plumaje en rojo y gris y el pigargo oriental es de una blancura nívea, así que su requiebros y vuelos no podían ser más espectaculares. El pigargo se mostraba bastante más confiado de nuestra presencia que de los milanos y aguantaba estoicamente la insolencia de unos milanos a los que casi dobla en tamaño. Y ya para acabar con Yala, también fue ese el lugar para ver dos especies de primates, el toque macaco (Macaca sinica) y el langur gris (Semnopithecus prima). 



Toque macaco (Macaca sinica) con mi plátano.
El primero ya lo habíamos visto en Sinharaja aunque esquivo. Pero estos macacos de Yala estaban más aprendidos que el mismísimo “oso yogui” de Yellowstone con los turistas. Al estilo de las monas de Gibraltar que son de su misma familia, acostumbraban a coger cualquier cosa a su alcance. En uno de los lugares de descanso del recorrido, imprudente de mí, dejé mis cosas en la playa de un río y fui a fotografiar a uno de estos macacos en un árbol. En cuestión de no más de 10 segundos, uno del grupo que iba a fotografiar, y que no había visto, se abalanzó sobre mi mochila y se hizo con un plátano de mi almuerzo. Fue visto y no visto y yo con cara de estafado, bueno al menos pude sacarle unas buenas fotos de cerca. Fue la típica sensación de “que te comen la merienda” y ¡vaya que si me la comieron!

domingo, 9 de diciembre de 2012

Sri Lanka 6 (2012) Yala 2, Elefantes y cocodrilos

Elefante asiático (Elephas maximus). C. Aguilar
Yala es un buen lugar para ver elefantes en libertad y algunos de ellos vimos en los recorridos por el parque buscando al leopardo. Los elefantes necesitan bastante territorio y no es fácil su convivencia con el crecimiento de las poblaciones humanas y la agricultura. Es por ello que el elefante asiático (Elephas maximus) tuvo una distribución mucho más amplia que la que mantiene hoy en día en Asia. Hace unos 6.000 años iba desde las riberas del Tigris-Eufrate por el oeste, hasta China por el este. Hoy ya solo permanece de forma discontinua en 13 países, entre ellos Sri Lanka, que está considerado como uno de los mejores lugares de Asia para ver la especie en libertad y eso a pesar de ser una isla.

 


Elefantes cubiertos de tierra roja. C. Aguilar
Según la teoría biogeográfica de islas, las condiciones que imponen los territorios insulares no favorecen la presencia de grandes mamíferos. Sri Lanka con sus elefantes supone una afortunada excepción a la norma. A finales del siglo XIX la isla contaba con 12.000 elefantes aunque hoy hay estimados unos 4.200 lo que supone un 10% de la población global de elefantes en Asia. Esta especie no realiza grandes migraciones como el elefante africano y cuenta con un área de campeo menor. No obstante algunos sí hacen una pequeña migración o concentración estacional en uno de los parques del norte del país, el de Minneriya. En verano se desplazan para aprovechar los pastos frescos que surgen por la retirada de las aguas de un gran lago.



Crocodylus palustris. Foto: C. Aguilar
Pero volviendo a Yala, campando por el medio forestal hay unos 400-500 ejemplares. Al poco de entrar en el parque pudimos ver un grupo de casi una decena de ejemplares en un punto de agua, es el "comodín" para las visitas, ya que aunque son salvajes están bastante habituados a los observadores. A parte de esos ejemplares, el resto de elefantes cuesta más trabajo verlos por el medio tan forestal en que se desenvuelven. Aun así vimos elefantes en tres ocasiones más y esos sí que eran completamente salvajes. En dos ocasiones los encontramos cerca de la pista transitando por las sendas que dejan a su paso entre la vegetación y en otra ocasión fue bañándose en una de las lagunas. Hay que tener en cuenta que esto no es el África oriental de sabanas abiertas y la fauna se ve con paciencia y dedicación.
 


Tántalo indio (Mycteria leucocephala). C. Aguilar
Aunque el leopardo y el elefante son las estrellas de Yala, en las lagunas también hay lugar para ver otros animales. Es el caso de los cocodrilos (Crocodylus palustris) de aspecto antediluviano o los varanos de tierra, también llamados de Bengala (Varanus bengalensis). Las lagunas están llenas de multitud de aves acuáticas con varios representantes de la familia de las cigüeñas como la cigüeña lanuda (Ciconia episcopus), los tántalos (Mycteria leucocephala), los marabús (Leptoptilos javanicus) o los picotenazas (Anastosumus). Citar la cantidad de aves de Yala haría eterna esta entrada, así que dejaré un listado de aves vistas en el viaje al final de esta serie de entradas de Sri Lanka.


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