martes, 2 de diciembre de 2014

Francia 2 (2014) Pinares y riberas del río Contis


Pinares con madroños en sotobosque. C. Aguilar
La región de Las Landas es una enorme extensión de pino resinero (Pinus pinaster). Ese era el bosque sobre el que asomaba el singular faro de Contis. En el caso de los pinares, a veces es difícil determinar cual es su distribución natural. El hombre han contribuido desde antiguo a extender algunos bosques, a través del cultivo, y a reducir otros que le resultaban menos útiles. Parece que el pino resinero en Las Landas sí es autóctono pero, su extensión actual, se ha visto muy incrementada por el hombre. Tiempo atrás fue favorecido por su resina pero, hoy en día, la mayoría de los pinares son cultivos forestales que alimentan una potente industria local de la madera.




Algunas especies de plantas en flor y fruto. C.A.
No obstante, siembre hay zonas del pinar que están más naturalizadas. Esas zonas con menor intervención son las que tienen un mayor atractivo. Era el caso del entorno del faro de Contis y su colorido sotobosque de madroños (Arbutus unedo), brezos (Erica cinerea) y tojos (Ulex sp). Paseando y viendo algunas de las típicas aves forestales como páridos, palomas torcaces o arrendajos, llegué a la orilla de un río, el llamado también Contis. La vegetación cambió. Allí se refugiaban unas cuantas especies de ribera como alisos (Alnus glutinosa) o avellanos (Corylus avellana), pero también árboles a los que la silvicultura del pinar ha relegado a un lugar marginal.





Roble atlántico (Quercus robur). César Mª Aguilar
Entre ese arbolado, que probablemente ocupó mayores extensiones en la región, estaban los grandes robles atlánticos (Quercus robur), los alcornorques (Quercus suber) y una especie naturalizada desde antiguo como es el castaño (Castanea sativa). El sotobosque de la zona era singular, una mezcla de especies de influencia mediterránea y atlántica. Por allí estaba el rusco (Ruscus aculeatus), con sus frutos rojos creciendo sobre lo que aparentan ser hojas, en realidad tallos modificados con esa forma. También matas de acebo (Ilex aquifolium) y, trepando por la frondosidad de la ribera, hiedras (Hedera helix) y vides silvestres (Vitis sylvestris) con los colores rojos y amarillos del otoño.



Mapa S. XVIII (Cassini), marismas, pinares y lago. 
La pequeña ribera del Contis era francamente diversa y, al cabo de caminarla un rato, una señalización junto a una carretera me indicó su singularidad. El lugar forma parte de un espacio Red Natura 2000 que da cabida a las zonas húmedas del antiguo lago de Lit et Mixe, un lago colmatado entre pinares que drena este río. Parece que ese hábitat lacustre original de dunas ha tenido una gran regresión en Las Landas. Tanta selvicultura de pinares ha arrinconado y transformado los humedales y lagunas que se formaban en los cordones dunares. Muchos de los drenajes hechos para la explotación del territorio han simplificado el paisaje y su diversidad.




 Izquierda: Mano y pie de Coipú (Myocastor coipus)
 Derecha: huellas de Nutria (Lutra lutra)
En cuanto a la fauna, el espacio natural incluye especies de interés comunitario como el galápago europeo (Emys orbicularis) y el visón europeo (Mustela lutreola). Ya que he trabajado con ambas especies me acerqué hasta el pequeño estuario para echar un breve vistazo por las orillas. Ni rastro. Pero lo que sí vi en aquellos lodos fueron huellas de otras dos especies de mamíferos, una invasora y otra autóctona. Las primeras eran de coipú (Myocastor coipus), un roedor sudamericano que ha invadido gran parte del sur de Francia. Las otras eran de nutria (Lutra lutra), una especie que se ha recuperado muy bien en las últimas décadas. Las fotos son bastante precarias pero testimoniales.


Río Contis con Baccharis halimifolia florida. C. A.
Sin embargo no era la única especie invasora. Otra de las especies que causan grandes transformaciones en los estuarios costeros del norte de España y Francia estaba allí, Baccharis halimifolia, un arbusto con inflorescencias que dan ramilletes de aspecto plumoso. Una planta bonita pero con un gran potencial invasor cuya erradicación a gran escala se ha empezado a probar en humedales costeros como las marismas de Urdaibai en el País Vasco. En fin, todo esto fue lo que dieron de sí varios paseos accidentales alrededor de un destino de playa improvisado en Las Landas. El mundo está lleno de zonas naturales interesantes y ¡hay tanto de lo que aprender!

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