viernes, 21 de febrero de 2014

Transiberiano 4 (2013) El lago Baikal, un gigante siberiano

Casas y bosques. Listvianka. César María Aguilar Gómez.
Para conocer la región del lago Baikal nos acercamos hasta la población de Listvianka. Allí acuden los rusos a pasar sus vacaciones, a disfrutar de las vistas del “lago-mar” y a sacarse de encima el frío del helador invierno siberiano. Las jornadas de sol de primavera y verano contribuyen a ello. Pero el lago Baikal no es un sitio de veraneo más, es un lugar realmente singular con unas proporciones difíciles de imaginar al verlo dibujado en un mapa. De norte a sur tiene unos los 600 kilómetros de largo y de ancho ronda los 80 kilómetros. También es uno de los lagos más profundos del mundo con más 1600 metros.






Lago Baikal con barcos pesqueros. C.M. Aguilar Gómez.
El lago se asienta sobre en el mayor rift continental del mundo, en una gran falla de origen tectónico que es la que le proporciona esa profundidad. La falla aún sigue abriéndose lentamente, motivo por el cual hay en la zona surgencias difusas de aguas termales asociadas al lago. Pero además se trata de uno de las masas de agua dulce más antiguas del mundo. Se estima que comenzó a formarse hace unos 25-30 millones de años, de ahí la originalidad de su flora y fauna. Si ya sorprende su profundidad actual, hay que tener en cuenta que su fondo no ha parado de llenarse de sedimentos en todo el tiempo transcurrido desde su formación.




En torno al lago Baikal. César María Aguilar Gómez.
Se calcula que el fondo del lago aloja unos 9 kilómetros de sedimentos, lo que constituye un descomunal registro de datos de otras épocas de la Tierra. Pero el Baikal no sería lo mismo si no tuviera el entorno que tiene y es que está rodeado de una extensa región de bosques y montañas de donde surgen los más de 300 ríos que vierten al lago. Tantos ríos llevando agua pero solo uno de salida, el río Angara, el mismo que pasa por Irkutsk y que han represado con sucesivas escalas para aprovechar su potencial hidroeléctrico. Cuando te asomas a las aguas del Baikal puedes ver la gran claridad que tienen pues, salvo en algunos lugares puntuales de su inmensa cuenca, no recibe grandes vertidos contaminantes.



Exploración bajo el hielo con buzo. Foto de museo.
Otra de las grandes cifras que se citan cuando se habla del lago es la enorme proporción de agua dulce que acumula, nada menos que el 20 % del agua dulce no congelada del planeta. El Baikal, por estar donde está, tiene dos caras bien distintas a lo largo del año, la de verano que nosotros vimos y la de invierno cuando se forma sobre él una gruesa e inmensa placa del hielo. En esa época circulan sobre él vehículos pesados sin problemas. En su momento se intentó que el tren transiberiano pasará durante el invierno sobre raíles tendidos en el hielo. Aunque la idea no era mala, el resultado sí que lo fue. Las surgencias termales debilitaron el hielo que no soportó el enorme peso del tren.




Raro crustáceo endémico orillado. C.M. Aguilar Gómez.
En Listvianka vimos un pequeño puerto con barcos de pesca como si fuera la costa. Las aguas del lago tienen una gran riqueza piscícola que esos barcos aprovechan, luego en la costa los ahúman para conservarlos. Hay una especie, el omul (Coregonus autumnalis migratorius), que es muy apreciada en la zona y que puedes ver en los mercados de la población. Pero no solo hay omules. Toda la vida acuática del lago es realmente singular, especialmente peces y crustáceos, que son los más aparentes. Hay especies que se diversificaron hace millones de años y que solo se han mantenido allí, auténticos fósiles vivientes. Un laboratorio de la evolución que ha dado muchos endemismos.

jueves, 13 de febrero de 2014

Transiberiano 3 (2013) Kazán-Ekaterinburgo-Irkutsk

Viajando en clase "plascard". Foto:Iratxe Gonzalez
Tras la parada de Kazán de nuevo al tren y hasta Ekaterimburgo. Esa ciudad está situada ya a unos 1600 kilómetros de Moscú y, aunque en ese trayecto el paisaje apenas cambió mucho, había un hito en él que no quería pasarme de largo: los Urales. Cuando contemplas un mapa de Rusia destaca esa larga cordillera que, de norte a sur, parte el país en dos. Al oeste de los Urales está la llamada Rusia europea, hacia el este la auténtica Siberia. Sin embargo, los Urales son poca cosa por el sitio que los cruza el transiberiano. Los pasamos sin darnos cuenta... sí allí se veían unas colinas más boscosas con más abedules, pinos y abetos. Poco más.
 



Ekaterimburgo. Foto: César María Aguilar Gómez.
En un viaje en el transiberiano, además de disfrutar del paisaje desde la ventanilla está la propia vida en el tren. Hay vagones de varias categorías según el tren que tomes, aunque todos ellos son aceptables y en todos duermes en literas. Los más cómodos para nosotros eran los de clase “kupe”, compartimentos para cuatro y más espacio que en los “plascard”. En estos últimos viajas en un vagón sin compartimentos cerrados donde cada se cual encaja en su sitio como si fuera un “tetris” humano. En esos también nos tocó viajar. Una cuestión peculiar de los trenes rusos es la presencia de la "provodnitsa", una mujer responsable de cada vagón.




Iratxe y yo en el centro de Irkutsk. Iratxe Gonzalez
Ellas revisan los billetes, mantienen todo limpio, te dan las sábanas para la noche y son eficientes como pocas. Sin embargo humor gastaban poco, o quizás fuera el carácter ruso. En Ekaterimburgo tan solo paramos un día y nos encontramos con una gran urbe en pleno crecimiento. Regresamos al tren y pasamos dos días en plascard recorriendo la auténtica Siberia, la del este de los Urales. Así hasta Irustsk. Esa población ha logrado mantener algo de la cara histórica de lo que fueron las ciudades siberianas de casas de madera adornadas con ventanas talladas. Tiene una mezcla de edificios estalinistas, neoclásicos presoviéticos y construcciones de madera en el mismo centro. Al final nos acabó gustando, aunque no fue la primera impresión.

 

Variantes del escudo de Irkutsk. C.M. Aguilar Gómez.
Irkutsk se sitúa a unos 70 kilómetros del Lago Baikal, por eso paramos en ella. También hubo motivos prácticos pues allí debíamos esperar por los visados para entrar en Mongolia. Irustsk cuenta con una interesante historia, lugar de “frontera” durante mucho tiempo y sitio de paso para el avance de los rusos hacia el este. Por algo Julio Verne imaginó a Miguel Strogoff haciendo de correo del zar hacia ella. Hasta esa ciudad el transiberiano pudo trazarse sin demasiados problemas pero allí se topó con el inmenso lago Baikal y sus montañas. Grandes obstáculos naturales que el tren tuvo que solucionar de la manera más ingeniosa.




Indumentaria de chamanes. C.M. Aguilar Gómez.
El escudo de Irkutsk aún tiene un tigre siberiano con una marta cibelina en la boca. En los escudos actuales es difícil reconocer la figura del tigre, pero no en los más viejos. Hoy ya no hay tigres allí, solo quedan unos 500 ejemplares en la Siberia más oriental cerca del Pacífico, pero la región tiene muchas otras historias que pueden conocerse en los museos de la ciudad. A nosotros nos gustaron las muestras etnográficas de los pueblos nativos y sus ritos chamánicos. Y es que los pueblos siberianos fueron unos completos desconocidos hasta el siglo XX, de ahí el impacto que causó el libro Derzu Uzala de los viajes del coronel Vladimir Arseniev entre 1902 y 1907.

martes, 4 de febrero de 2014

Transiberiano 2 (2013) Entre Moscú y Kazán

Salida del transiberiano en Moscú. C.M. Aguilar Gómez.
Coger un tren nocturno te priva de las vistas del paisaje, pero te permite avanzar más rápido mientras descansas y te ahorras una noche de alojamiento. Pensé que me perdería una parte del paisaje en esos trayectos, pero como pasas tantas horas en el tren tampoco es tanto lo que dejas de ver. Hasta llegar a Kazán todo el paisaje era una llanura continua donde se iban alternando los bosques de abedul y los pinares de lo que parecían pinos silvestres. La taiga. No se trataba de un bosque continuo sino abierto con  tramos de pastos, herbazales y suelos turbosos. Las cunetas estaban florecidas y el tiempo era soleado, así que con solo mirar por la ventanilla tenía entretenimiento para rato.




Bosques y pueblos desde el tren. C.M. Aguilar Gómez.
Hay que reconocer que el paisaje cambiaba poco, pero era uno de esos paisajes “trance” con los que me puedo pasar tiempo y tiempo embobado. A veces eso facilita que nuevas ideas o reflexiones afloren de forma inesperada mientras observas despreocupado el paisaje. Esa monotonía no es sinónimo de aburrimiento y cuando algo cambia, los sentidos parecen celebrarlo prestándole una atención extra. Podía ser un aguilucho pálido volando sobre un herbazal que, por la rapidez de la observación, también pudo ser un aguilucho papialbo. Siempre te quedan esas dudas en las observaciones fugaces. Otras veces era la certeza de una collalba gris posada sobre una piedra junto a la vía del tren. 




Ventanas típicas siberianas. Foto: C.M. Aguilar Gómez.
Pero en general se veían pocas aves desde la ventanilla. O al menos, pocas respecto a lo que pensé en un principio que iba a ver. Estoy acostumbrado a la abundancia que proporcionan las latitudes templadas y no caigo en la cuenta de que en regiones tan septentrionales y forestales todo es más difícil de ver. Y más desde la ventanilla de un tren en marcha. Pero no me importó, porque para eso estaban las casas y poblaciones que atravesábamos. La taiga se veía habitada con pintorescas casas de madera de todos los colores y formas, cada cual con sus pequeños huertos y parcelas. Desde las casas más cuidadas a las más ruinosas, todas me transmitían la sensación de estar ya en una región distante y distinta de lo conocido. 




Iglesia ortodoxa en Kazán. César María Aguilar Gómez.
De todos los detalles de las casas, las filigranas de las ventanas eran las que más llamaban mi atención. Unas tallas que en la zona del lago Baikal podría ver sin prisa en las casas tradicionales que allí hay. A media mañana del primer día de tren llegamos a la ciudad de Kazán y permanecimos día y medio en ella. Al poco de estar allí nos dimos cuenta que éramos de los pocos turistas extranjeros en el ciudad y no era porque le faltarán encantos. A orillas del Volga se trata de una ciudad cuyo Kremlin es patrimonio de la Humanidad. Todo el centro está recién restaurado y además se la ve con un gran dinamismo y un gran poderío económico. La población cumplió en 2005 su primer mileno de existencia y ya ha superado el millón de habitantes. 


Mezquita del Krelim, Kazán. César María Aguilar Gómez.
Apenas tenía referencias de estas ciudades que me iba a encontrar al este de Moscú y por ello quizás me imaginaba algo decadente de la era postsoviética. Nada más lejos de la realidad. Nos costó encontrar un hostal para nuestro presupuesto, pues lo que más había eran hoteles de lujo para hombres de negocios. Kazán alberga una de las mayores diversidades étnicas de Rusia y además está orgullosa de la tolerancia que hay entre los distintos credos religiosos. Como en toda Rusia son muchas y espectaculares las iglesias ortodoxas, pero a ellas se añaden en Kazán las mezquitas musulmanas. La gran mezquita azul del Kremlin no hace ni cuatro años que se terminó, en un recinto compartido con templos ortodoxos.

miércoles, 29 de enero de 2014

Transiberiano 1 (2013) De Moscú a Ulaanbaatar

Ruta en el tren transiberiano Moscú-Ulaanbaatar.
El pasado mes de junio Iratxe, yo y un par de amigos andaluces, Olga y Juan, viajamos por la ruta del tren transiberiano entre las capitales de Rusia y Mongolia, de Moscú a Ulaanbaatar. Para mi gusto, un viaje tan largo en tren me generaba algunas dudas. Me explico. Me atraía cruzar Siberia y llegar hasta Mongolia por tierra, pero la distancia era tanta que me planteaba si no me pasaría el día viendo paisajes naturales desde una ventanilla, sin acceso a ellos. Eso sería una crueldad para cualquier naturalista inquieto. Sin embargo, al preparar el trayecto vimos que con los 22 días de que disponíamos daba tiempo a hacer más cosas de las que imaginábamos.



Vistas de la taiga siberiana. César María Aguilar Gómez.
Daba tiempo para hacer varias paradas cortas en algunas ciudades del trayecto y aún podíamos hacer algunas de varios días en un par de sitios. El lago Baikal era uno de esos lugares que yo tenía en mente. Luego, si llegábamos con tiempo suficiente a Ulanbaatar, podíamos hacer además un recorrido de varios días por la parte central de Mongolia. Así planteado, las perspectivas del viaje cambiaban y me fui convenciendo. Ya no me sentiría como un gato encerrado en el tren. La mítica ruta de ferrocarril, además de ser un fin en sí mismo, sería el nexo de unión de dos de los paisajes más dispares del mundo natural. De la taiga forestal e infinita de Siberia pasaríamos a las estepas desarboladas de Mongolia.



Plaza roja llena de gente. César María Aguilar Gómez.
Aunque compartimos ese trayecto con Olga y Juan, ellos ya venían de estar una semana en San Petersburgo cuando nos encontramos en Moscú. Por nuestra parte, casi tuvimos que prescindir de visitar la capital rusa. Apenas fue un vistazo rápido de día y medio, cuando la ciudad se merece mucho más. En realidad queríamos guardar nuestro tiempo para los lugares más lejanos que habríamos de visitar y para eso había que salir pronto hacia el este. Nada más aterrizar en Moscú nos dirigimos a la estación de tren para tratar de comprar los billetes para Kazán. Lo de “tratar de comprar” no es una frase hecha. Si uno no sabe ruso comprar los billetes tiene su dificultad, pero al final con unas palabrejas escritas en cirílico los conseguimos para el día siguiente.



Gimnasia en la plaza roja. Foto: C.M. Aguilar Gómez.
Kazán sería nuestra primera parada, la capital de la república de Tartaria, Tartastán o Kazania, como también la llaman por allí. Antes teníamos que aprovechar el poco tiempo que teníamos para visitar Moscú. El centro bullía de gente con el tiempo soleado y veraniego que acaban de estrenar en junio. Las calles estaban llenas de rusos que disfrutaban del fin de semana y encontramos la plaza roja tomada por una amalgama de exhibiciones para los moscovitas. Allí estaban todos los tópicos que uno espera del país: chicas de gimnasia rítmica haciendo coreografías, pruebas deportivas de todo tipo y hasta el ejército ruso enseñando a los chavales a montar y desmontar kalashnikov. 



Coros del ejercito ruso. Foto: C.M. Aguilar Gómez.
Tampoco faltaba un coro de militares micrófono en mano con sus gigantescas gorras de plato en la cabeza. El público disfrutaba con las canciones épicas saliendo de sus gargantas enalteciendo el orgullo patrio. Gente por todas partes, entre ellos muchos de esos nuevos ricos rusos que lucen y ostentan su elevado nivel económico. Y es que Moscú es una ciudad que derrocha lujo a las propias narices de la momia de Lenin. Al menos en ese centro que visitamos los turistas y que a nosotros nos resulta tan caro. Pero pronto dejamos todo aquello, un tren nocturno hacia el este nos esperaba.

miércoles, 22 de enero de 2014

Lecturas 2013

Un año más transcurrido entre las páginas de los libros de un buen número de autores con historias interesantes que contar. La gran mayoría viajeros que son los escritores que más me gustan. Pero no solo de viajes vive el hombre, también ha habido ensayos, biografías y novelas en mis lecturas. Entre los libros de viajes ha estado el clásico de Fritz W. Up de Graff de su viaje “de fortuna” de dos años por el Amazonas. Encontré ese ejemplar hace un par de años en la feria del libro de Logroño pero aún no había sacado el rato de ponerme con él. Su sugerente título no me defraudó “Cazadores de cabezas del Amazonas”.





Y sin salir del Amazonas le he seguido la pista a uno de sus exploradores más icónicos, el coronel Fawcett, que David Grann revive con buena documentación y algo de riesgo personal sobre el terreno. Unos libros llevan a otros y, para terminar la racha de lecturas amazónicas, le hinqué el diente al libro de un antropólogo riojano residente en Brasil, Oscar Calavia, que ha novelado muy bien la vida “de frontera” de un emigrado a aquellas tierra. Otras lecturas viajeras han pasado por la parte natural, antropológica o literaria de distintas partes de mundo como Alaska y Canadá con Javier Reverte, Australia y la gran barrera de coral con Gabi Martínez o África con el biólogo Robert Sapolsky y el antropólogo Nigel Barley. 


A veces tirando de un tema encuentras un autor al que luego sigues por otros parajes y textos. Así me sucedió en 2013 con Gabi Martínez, Gerald Durrell o George B. Schaller al que, tras leer sus relatos en “Un naturalista y otras bestias”, seguí la pista en el libro que Peter Matthiessen hizo sobre su viaje de búsqueda del leopardo de las nieves. Pero ha habido muchos más libros y dado que son muy pocos los que comento con entrada propia en este blog, no me da para más, dejo en esta entrada la lista completa del año. 




Un agradecimiento a tantos autores por hacernos soñar, reflexionar o sencillamente acercarnos a los muchos mundos que existen en este. Y sobretodo hoy 22 enero de 2014 que he sabido que nos ha dejado un grande entre los grandes, nuestro querido Manu Leguineche con cuyos libros tanto he disfrutado y aprendido, alguien que supo vivir y viajar durante décadas para contarlo ... como ya decían los romanos "que la tierra te sea leve" Manu.

-La generación precaria. Marta García
-Tras los pasos de Adán. Thor Heyerdahl
-Un naturalista y otras bestias. George B. Schaller
-El río de la luz. Un viaje por Alaska y Canadá. Javier Reverte
-En la Barrera. Gabi Martínez
-Cuidadores de mundos El biógrafo de los pedruscos, un constructor de calaveras, el hombre de las doscientas fuentes y otras memorias vivas del País Vasco y Navarra. Ander Izagirre
-Guía del Transiberiano. Más de 9.000 km de vía férrea a través de Asia. Marc Morte.
-El tren más largo. De Moscú a Vladivostok en el Transiberiano. Fernando Martínez
-Dersu Uzala. Vladimir Arseniev
-Para que sirven las aves. Antonio Sandoval
-La vida simple. Sylvain Tesón
-Mi familia y otros animales. Gerald Durrell
-Rescate en Madagascar. Gerald Durrell
-Memorias de un primate. Robert M. Sapolsky
-El antropólogo inocente. Nigel Barley
-La única margen del río. Oscar Calavia
-Cazadores de cabezas del Amazonas. Fritz W.Up de Graff
-El leopardo de las nieves. Peter Matthiessen
-La ciudad perdida de Z. La última expedición en busca de El Dorado. David Grann
-Ubuntu. Sudáfrica, el triunfo de la concordia. Albert Figueras
-El aprendiz de brujo. Viaje a la India mágica. Tahir Shah
-Del hacha al chip. James Burke y Robert Ornstein
-Solo para gigantes. Gabi Martínez
-El viejo y el mar. Ernest Hemingway

miércoles, 15 de enero de 2014

Anuario Ornitológico de La Rioja 2009-2012

Anuario Ornitológico de La Rioja 2009-2012
Ignacio Gámez Carmona, Jesús Serradilla Rodríguez, César María Aguilar Gómez, Javier Robres Cabezón, Óscar Gutiérrez Jiménez.
ZUBÍA Nº  31, pags. 7-198. 2013. IER
ISSN:0213-4306



Ya tenemos la última edición del anuario que recopilamos en el Grupo Ornitológico de LaRioja. En esta ocasión aparece en el número 31 de la revista Zubía del Instituto de Estudios Riojanos (IER). Los anuarios ornitológicos son publicaciones en las que se recogen, seleccionan y exponen las observaciones de aves silvestres más interesantes producidas en un territorio para un periodo concreto. El que ahora sale es el quinto anuario desde que a finales de los noventa se comenzara con esta publicación en La Rioja. En esta ocasión comprende el periodo 2009 a 2012 ya que no se publica todos los años, solo cuando hay suficientes datos acumulados para ello.

El anuario es un trabajo de recopilación y selección de datos que no sería posible sin la colaboración de mucha gente ordenando y enviando sus citas para este fin, en esta ocasión 80 observadores de aves. Para saber más de las ediciones anteriores, los criterios de inclusión o la manera de enviar las citas se puede consultar en la siguiente dirección: http://ecologistasenaccion.org/larioja/aor






Este anuario y los tres anteriores los distribuye directamente el Instituto de Estudios Riojanos (libreria.ier@larioja.org) y también pueden encontrarse en librerías de La Rioja que tengan publicaciones del IER. El primero de los anuarios, el del periodo 1993-97, fue editado por Ecologistas en Acción de La Rioja en 1999 y lo distribuye la propia asociación de forma gratuita a quien lo solicite (larioja@ecologistasenaccion.org).

A continuación dejo un resumen del contenido y novedades de este último anuario:

-Se exponen las observaciones ornitológicas más interesantes producidas entre los años 2009 y 2012 en La Rioja, actualizando la información existente hasta el momento. Asimismo se realiza una pequeña descripción del status, abundancia, distribución, carácter migratorio y fenología de todas las especies de aves observadas en La Rioja. Se aportan 540 citas de 164 especies de las 297 especies de aves silvestres observadas hasta el momento en La Rioja.


-Se recogen las primeras citas en La Rioja de negrón especulado (Melanitta fusca), garceta dimorfa (Egretta gularis), buitre moteado (Gyps rueppellii), aguilucho papialbo (Circus macrourus), correlimos canelo (Tryngites subruficollis), gaviota cabecinegra (Larus melanocephalus), gaviota de Audouin (Larus audouinii), gaviota tridáctila (Rissa tridactyla), buscarla unicolor (Locustella luscinoides) y gorrión moruno (Passer hispaniolensis).

-También las segundas citas de ánsar campestre (Anser fabalis), tarro canelo (Tadorna ferruginea), cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris), halcón sacre (Falco cherrug), canastera común (Glareola pratincola), chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus), charrán patinegro (Sterna sandvicensis), fumarel aliblanco (Chlidonias leucopterus) y gorrión alpino (Montifringilla nivalis).

-Y la tercera de ánsar careto (Anser albifrons).

-Se añaden dos nuevas especies a la lista de las especies exóticas escapadas de cautividad: pato criollo (Cairina moschata) e inseparable de Namibia (Agapornis roseicollis). Se aportan, además, 20 citas para 12 de las 29 especies que conforman la misma.

-Se comprueba la nidificación de zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis) con éxito después de más de veinte años sin que lo hiciese en La Rioja.

-Sigue el aumento de la población de garceta grande (Egretta alba) en La Rioja con el incremento de las citas estivales y del número de ejemplares y concentraciones invernales.

-Se recogen nuevas citas de nidificación de elanio común (Elanus caeruleus) en La Rioja, con reproducción los tres últimos años.

-Se documentan numerosas observaciones de quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) en las sierras del sur de la Comunidad. Una de ellas de un ejemplar procedente del programa de reintroducción de la especie en Cazorla, Andalucía.

-Se cita una interesante concentración trófica primaveral de alcotán europeo (Falco subbuteo) en las proximidades de Santurde de Rioja desde el año 2004.

-Se pone de manifiesto la importancia de los carrizales de Alfaro en la ampliación de la distribución del bigotudo (Panurus biarmicus) y en la invernada de ejemplares de pájaro-moscón europeo (Remiz pendulinus), de procedencia tanto ibérica como europea.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Naturaleza de Siberia y Mongolia en Radio Euskadi

En los bosques del Baikal. Foto: Iratxe Gonzalez
El pasado 15 de agosto volví a conversar con Roge Blasco sobre el último de los viajes realizados, el tren transiberiano de Moscú a Ulaanbaatar, un viaje que realicé con Iratxe y un par de amigos sevillanos en junio de 2013. En esa ocasión la charla fue en su programa “Levando Anclas" que emite los domingos de 22:00-00:00 h en Radio Euskadi. No es la primera vez que hablo en antena sobre viajes con Roge que, como en ocasiones anteriores (Perú1, Perú2, Sri Lanka, Sudáfrica), hace que me encuentre a gusto. En el programa hablé sobre algunas cuestiones prácticas de la ruta y del propio tren para luego centrarnos en los aspectos naturales de las regiones visitadas.





Por ahí fueron saliendo los inmensos bosques en torno al lago Baikal, las focas de agua dulce del lago, las estepas de Mongolia con sus aves o los caballos salvajes. Aun no he preparado en el blog las entradas correspondientes a ese viaje, pero espero que no tarde en relatar el viaje como los demás. De momento aquí os dejo un enlace al podcast del programa de ese día con el minutaje de la conversación dentro del archivo.

Audio Programa “Levando Anclas" Radio Euskadi  15 de agosto 2013
(00:42:30-00:67:25)

jueves, 5 de diciembre de 2013

A través de la ventana (Libro)


A través de la ventana
Treinta años estudiando a los chimpancés
Jane Goodall
ISBN: 84-345-5850-5

Jane Goodall lleva toda una vida estudiando los chimpancés del Parque Nacional de Gombe en Tanzania. Llegó allí en los años sesenta y se puso a observar y a anotar detalladamente el comportamiento de un grupo de estos primates, los más emparentados con el hombre con los que compartimos casi en el 99% del genoma. Conocer su comportamiento era como abrir una ventana al pasado de nuestro proceso de hominización y su estudio puede explicar muchas cosas de nuestra evolución como especie. No es frecuente contar con series de datos tan largas de animales como la que presenta Goodall. En el momento de escribir el libro contaba con 30 años estudiando a un mismo grupo, pero el libro está publicado en 1990, así que a día de hoy aún habrá recogidos muchos datos más. 



Fruto de ese seguimiento, Goodall presenta en este libro las vidas detalladas de algunos de los miembros del grupo como Figan, Goblin, Jomeo, Melissa o Gigi y va desmadejando una vida social compleja e inesperada. Así, cuenta los reinados de los machos dominantes y sus esfuerzos por mantenerse, las guerras internas del propio grupo que acaban con la aniquilación de la mitad de sus integrantes, la rivalidad con los grupos vecinos, las cacerías para comer crías de otros primates e incluso el canibalismo de crías dentro del mismo grupo. Comportamientos que, en muchos casos, se desconocían hasta esta el momento de realizar estos largos seguimientos de ejemplares y que nos aproximan a conductas que bien podemos reconocer en la especie humana.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Historia del vencejo "Patapalo"

Vencejo recién cogido. César María Aguilar Gómez.
Quienes leyeran alguna de las tres entradas que hace un tiempo dediqué en este blog a la "naturaleza" que tengo más a la vista, la que observo desde mi balcón de la calle San Juan, ya sabrán de mi "obsesión" por los vencejos. En especial por los vencejos comunes que, entre abril y agosto, pasan ruidosos junto a los tejados y balcones de las estrechas calles del casco viejo logroñés. Como ya conté allí, hace algunos años tuve varias parejas criando frente a mi balcón. Una de ellas tenía el acceso a un nido del tejado muy visible, otras eran más difíciles de ver entrar bajo las tejas. El caso es que después de la reforma de dicho tejado, se perdieron los huecos para los nidos y no he vuelto a verlos criar allí.





Auténtica mirada de halcón. César María Aguilar Gómez.
Después de aquello instalé en mi balcón un nidal con una entrada "tuneada" con forma de teja por ver si lo aceptaban. Pero nada. Este año, como para "humillarme" por mi nefasto diseño, una pareja ha criado en el hueco de unas tejas a solo un par de metros del nidal. Está muy bien que críen allí, pero el problema es que yo me pierdo el espectáculo de sus cebas al estar paralelo a mi balcón. Así que aún llevo la espinita clavada con ese tema. En fin… ¡ellos sabrán!... no les guardo rencor. El caso es que este verano, la providencia, Alá, la Santísima Trinidad, o ve tú a saber quien, debió verme tan consternado por la cuestión que me hizo un pequeño "presente".





Pata derecha amputada y curada. C.M. Aguilar Gómez.
Paseando por el casco viejo me encontré a un niño maravillado viendo un vencejo emplumado en el suelo (sí ya se que suena a parábola, pero no es mi intención esto es verídico). No sabía muy bien que hacer con él y su madre ya estaba temblando solo de pensar que lo quería llevar a casa. En ese momento entendí la "señal", era una compensación por los desvelos en la construcción de nidal del balcón. Ahí tenía un vencejo ¡emplumado y todo!. Cogí el bicho, comprobé que no podía volar, le expliqué al chiquillo algo de la vida de los vencejos y me ofrecí a cuidarlo y soltarlo una vez recuperado. La madre suspiró aliviada. Lo cierto es que no había criado hasta entonces ningún vencejo así que lo primero que hice fue consultar a mis amigos del Centro de Recuperación de Aves Silvestres de La Fombera sobre cómo alimentarlo.



Pasando las calurosas tardes de agosto tras la ceba.
En un principio el ave me pareció sana, creí que solo había saltado antes de tiempo del nido sin terminar de crecer las plumas de vuelo. Le hidraté con agua que le hice tragar y, a la espera de los gusanos de la harina que me darían los de La Fombera,  le hice ingerir unos pedazos de pechuga de pollo. Pero luego comprobé el mal que tenía. Una de sus pequeñas patas (los vencejos las tienen en miniatura y las usan muy poco) estaba partida con el hueso fuera. La garra y el muslo estaban con gran infección purulenta. En aquel estado ya no era tan predecible su recuperación. Aquel colgajo amarillento, unido al muslo por un poco de carne y una arteria, tenía un aspecto fatal. Probablemente ya se estaba gangrenando, con lo que el animal tenía poco futuro.


Musculación... ¡funcionó para su primer vuelo!
Uf, cuando vi todo aquello me costó tomar una decisión. Pero no había más remedio, el animal ya estaba sentenciado cuando lo cogí . Tenía que intentarlo. Tomé unas tijeras y le corté por lo sano el colgajo de pata. El animal, que hasta ese momento no había dicho ni mú (los vencejos son bastante silenciosos), se estremeció y debió ver el final de sus días. Sangró, le apliqué una gasa con Betadine hasta cortar la hemorragia y le "precinté" la pata con gasas y esparadrapo. Lo peor había pasado, solo quedaba esperar. A la mañana siguiente abrí la caja de cartón con expectación y aún estaba allí. Era un autentico superviviente. Al quitar el esparadrapo vi la herida cicatrizada con el hueso fuera, era como la pata de palo de un pirata. Ya tenía nombre “patapalo”.


Antes de emprender su liberación. ¡Buen viaje!
Le administre algo de antibiótico que tenía por casa y algún analgésico con el agua. La infección remitió poco a poco. Pasé un par de semanas con él y cada poco le hacía comer gusanos de la harina, siempre obligándolo ya que un animal de esa edad es muy raro que quiera comer solo, antes se deja morir. Pero él, agradecido, fue creciendo y tras cada ceba dormitaba placido. Solo le faltaba ronronear. Muchos días le hacía muscular preparándolo para su migración. Y un día, el ave estuvo lista. Lo llevé a la laguna de Viana y al primer intento remontó el vuelo. Lo perdí tras un carrizal. Fue un 12 agosto, espero que le haya ido bien. Al menos tuvo una segunda oportunidad y una auténtica historia de superación.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Travesía en kayak por el Ebro, 2 días 1 noche

Luz de tarde en la ribera. César María Aguilar Gómez.
Hace años, cuando me compré un kayak para el Ebro, albergué la intención de poder realizar alguna vez recorridos de forma autónoma por el río. Bajar todo el Ebro es algo que me gustaría, pero no tengo prisa y no se si algún día lo llegaré a intentar. Necesitaría una combinación de tiempo, ganas y oportunidad, las tres cosas a la vez no siempre se dan, así que ya se verá. Además tiene su complicación. Una de ellas es la distancia a recorrer, unos 900 kilómetros desde  la localidad  de Arroyo, bajo el Pantano del Ebro, hasta Tortosa en el Mediterráneo. Pero sobretodo están los obstáculos físicos a salvar. En todo el recorrido he podido identificar cerca de 70 presas. Entre ellas se incluyen las presas de los grandes embalses, pero además otras más discretas como antiguos molinos, derivaciones para acequias o centrales hidroeléctricas.



Recorriendo meandros. César María Aguilar Gómez.
Demasiadas barreras a salvar. Y eso que, a buen seguro, habrá más de las que yo he visto en las ortofotos, aunque en esos casos ya serán de las sencillas de atravesar. Pero dejando para otro momento la idea del descenso del Ebro, lo que sí he ido haciendo han sido tramos del río en La Rioja, Navarra y Zaragoza. En los últimos años he realizado casi todos ellos en recorridos de un día, saliendo y volviendo de un mismo punto cuando voy solo, o en recorridos río abajo cuando me acompaña alguien más y llevamos dos coches. De todos esos tramos he de decir que los de La Rioja, y la parte más arriba de Navarra, están especialmente “cortocircuitados” por presas. No me extraña por ello que, en esta zona del río, la afición a recorrer sus tramos sea más bien escasa. 



Impresionantes plegamiento. C.M. Aguilar Gómez.
De hecho, en la mayoría de los recorridos de un día que hago tengo que saltar algunas represas a pie con el kayak. A mí en especial no me importa, pero entiendo que para mucha gente que ve la actividad con un enfoque más deportivo, esto les suponga un engorro y les desanime. Pero si hasta ahora había hecho muchos de estos recorridos de un día de duración, aún no me había animado a pasar ninguna noche por el camino remando dos días. Y esto es lo que hice el pasado mes de octubre. Con los kayak hinchables no era posible cargar lo necesario para dormir, pues tenía poco sitio donde llevar las bolsas estancas. Pero este verano, por fin, he dejado atrás los hinchables y me he comprado un kayak de travesía de segunda mano.



Buscando isla para dormir. César María Aguilar Gómez.
Ya tenía ganas de hacer la prueba de pasar dos días y una noche por ahí. Elegí un tramo que conozco bien en Calahorra y, a última hora, se apuntó un amigo con su kayak para acompañarme. Salí con Carlos Álvarez desde la presa de Machín remontando el río hasta el paraje de La Barca en Azagra. No fue un recorrido largo, ya que suelo demorarme entrando en todos los meandros que veo y en los recovecos de la base los espectaculares cortados. Se trata de disfrutar del río, no de hacer deporte. Es mi forma de verlo. La verdad es que ese día hubo una luz de tarde especial, de gran calidez. A última hora la ribera mostraba un intenso colorido con el comienzo del otoño. En La Barca de Azagra me despedí de Carlos que regresó río abajo al lugar de embarque.



Pasando la noche en la isla. César María Aguilar Gómez.
Mientras, yo seguí buscando un lugar confortable para dormir. Como era mi primera vez no tenía muy claro qué lugar elegir, pero tras ver algunos puestos de pesca por las orillas me decidí por una isla. Allí nadie me molestaría. Así, encontré una frente a la desembocadura del río Cidacos que parecía apropiada. Quería probar el equipo para dormir que no era otra cosa que una hamaca, mosquitera y una pequeña lona para hacer un tejadillo para la lluvia. Al más puro estilo amazónico. Y la experiencia no se dio mal. Una cena caliente con el hornillo, algo de lectura para la noche y a descansar. A la mañana siguiente la luz del amanecer, los cantos de las aves, un desayuno caliente y a remolonear en la hamaca con un libro un par de horitas. En la gloria. Ya solo quedaba desmontar todo y regresar, pero la experiencia valió la pena. Moverse por el Ebro con ese equipo es factible.

martes, 12 de noviembre de 2013

Primos hermanos (Libro)


Primos hermanos
Lo que me han enseñado los chimpancés acerca de la condición humana
Roger Fouts
Ediciones B. Barcelona.1999
ISBN 84-406-8986-1 

Imagino que los resultados del proyecto Washoe que se cuenta en este libro tuvieron en su momento un gran impacto mediático. Al menos en la sociedad norteamericana. De hecho se generaron muchas publicaciones sobre esos hallazgos en el campo del lenguaje de los chimpancés en revistas de impacto como Science y hasta uno de los primates fue portada en revistas no especializadas como Times. La historia transcurrió a finales de la década de los sesenta y sobre todo en los setenta, aunque Roger Fouts no publicó este libro hasta 1999. Así, nada de lo contado en el libro es ya por tanto novedad. Pero a pesar de todo no supe de ello hasta hace poco cuando escuché un comentario del libro y me cautivó la historia. Luego resulta que mi amigo Javier Robres, gran lector y naturalista, tenía el libro por ahí y me lo prestó una temporada.




El libro me ha gustado y sorprendido a partes iguales y su autor tiene además una gran facilidad para narrar. No soy partidario de libros muy extensos, creo que hay que saber resumir y mostrar lo importante en un número limitado de páginas, pero este lo he seguido a gusto a pesar de sus 450 páginas. Pero yendo al contenido propio del libro, "Primos Hermanos" cuenta la historia de un proyecto científico que se diseñó para enseñar a hablar a una cría de chimpancé, Washoe, por el lenguaje de signos de los sordomudos. El experimento trataba de averiguar el tipo de comunicación que podían llegar a desarrollar los chimpancés y las semejanzas con la adquisición del lenguaje en los humanos, un proceso clave en la hominización y objeto de muchas teorías y estudios de lingüistas y psicólogos. Washoe no solo aprendió el lenguaje tal y como haría un niño, sino que lo llegó a usar para comunicarse de manera flexible tirando por tierra teorías anteriores que decían que el lenguaje es patrimonio exclusivo de la especie humana.



Su nivel no va más allá del de un niño de 2-3 años, pero maneja perfectamente conceptos simbólicos, extrae reglas sintácticas, aplica el conocimiento de forma adaptativa y usa los signos a situaciones distintas a aquellas en que los aprendió. Ello viene a demostrar que el rudimento del lenguaje ya estaba en el antepasado común a chimpancés y humanos. Ya hace 6 millones de años, cuando ambas especies divergieron. Esto supuso romper un tabú que no fue aceptado de buena gana por muchos de los psicólogos de la época que explicaban las diferencias entre humanos y no humanos en base a la exclusividad del lenguaje. Roger cuenta la historia honestamente, sus dudas, los hallazgos y sus dificultades. El libro da un giro hacia la mitad cuando Roger descubre hasta que punto está implicado en la vida de esos animales y como le afectan su devenir en lo personal y familiarCon no pocos sacrificios, decide tomar partido cuando todos los demás investigadores implicados se olvidan de esos ejemplares. El resto de esta apasionante historia hay que leerla. Ahí está el proyecto Washoe y la propia vida de Roger Fouts.


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