sábado, 27 de agosto de 2016

Mano Negra en Colombia. Un tren de hielo y fuego (libro)


Mano Negra en Colombia
Un tren de hielo y fuego 
Ramón Chao
Ediciones Cybermonde. S.L.

El pasado mes de mayo tuve ocasión de ver a Manu Chao en un concierto en La Rioja, fue en Santo Domingo de la Calzada. Casi dos hora y media de directo con  repertorio de su etapa en solitario y también de Mano Negra. Como ya alguien ha sugerido, en su actitud, Manu Chao es un tipo heredero de músicos como Joe Strummer o Bob Marley.

El reencuentro con su música me hizo releer un libro que encontré hace años en la Semana Negra de Gijón. La historia es sorprendente, el viaje de un grupo de artistas en tren por Colombia dando actuaciones gratuitas por el interior del país. Fue en 1993 y Manu Chao participó con su banda, Mano Negra. La experiencia no debió ser fácil y, al poco de empezar, la banda se disolvió aunque Manu contin con otros músicos del convoy.




Manu actuando. Foto: Emanuel Bovet
El libro está escrito por Ramón Chao, el padre de Manu, un personaje con una biografía singular. De tal palo tal astilla. Pese a su título, no habla de música, ni apenas de su hijo, es el día a día de un viaje atípico e idealista por un país ahogado en la violencia militar, paramilitar, guerrillera y del narcotráfico. Los artistas franceses "rescatan" varios vagones semiabandonados y los acondicionan para dar espectáculos gratuitos en las estaciones entre Santa Marta y Bogotá. 

De camino paran en Aracataca el "Macondo" del libro Cien Años de Soledad de Gabriel García Márquez. En esos años los trenes estaban desapareciendo debido a su privatización, de modo que al mismo tiempo era una reivindicación del tren como medio de transporte público.

Su convoy apenas podía tomar los 15 kilómetros por hora y aún así sufrió varios descarrilamientos. El trayecto recorría zonas disputadas por guerrillas, narcos y paramilitares, aque todo el mundo desaconsejaba aquella locura. Pero el tren salió.



Parada del convoy del tren. Foto: Emanuel Bovet
Los French´Lovers y Manu Chao daban conciertos en las estaciones y se habilitaron atracciones de circo en los vagones. En uno un dragón gigante echaba fuego por la boca, otro llevaba una exposición con bloques de hielo y otro más entraba literalmente en llamas a las estaciones. Pero surgieron tensiones y gran parte de la caravana de artistas, que subsistían en precario, desertó. Otros no y siguieron mes y medio. Durante el recorrido mataron al controvertido narco Pablo Escobar, una leyenda por sus obras sociales en barrios marginales, aque la tensión estaba a flor de piel. Esta es la historia que cuenta Ramón a modo de diario, una aventura hoy difícil de imaginar sin aquel componente tan idealista.

jueves, 4 de agosto de 2016

Gabón 9 (2015) Fauna observada-Aves 2 y Mamíferos

Cálao (Bycanistes albotibialis). C.M. Aguilar Gómez.
TOCOS Y CALAOS (Bucerotidae)  
-Toco blanquinegro (Tockus fasciatus)
-Toco negro (Tockus hartlaubi)
-Cálao crestiblanco (Tropicranus albocristatus)
-Cálao de patas blancas (Bycanistes albotibialis)
-Cálao casquinegro (Ceratogymna atrata)

PICIDOS (Picidae)  
-Pito orejipardo (Campethera caroli)

GOLONDRINAS (Hirundinidae)
-Golondrina Abisinia (Cecropis abyssinica)

-Golondrina angoleña (Hirundo angolensis) 

BISBITAS (Motacillidae)
-Bisbita patilargo (Anthus pallidiventris)
Bisbita (Anthus pallidiventris). C.M. Aguilar Gómez.

BULBULES (Pycnonotidae)
 -Bulbul naranjero (Pycnonotus barbatus)

CORVIDOS (Corvidae)   
-Cuervo pío (Corvus albus)

PICABUEYES (Buphagidae)   
-Picabueyes piquigualdo (Buphagus africanus)

ESTORNINOS (Sturnidae)   
-Estornino espléndido (Lamprotornis splendidus)

GORRIONES (Passeridae)   
-Gorrión común (Passer domesticus)
-Gorrión gris (Passer griseus)

Capuchino (Spermestes cucullata). C.M. Aguilar Gómez.

TEJEDORES (Ploceidae)   
-Tejedor común (Ploceus cucullatus)
-Tejedor de Vieillot (Ploceus nigerrimus)

ESTRILDIDOS (Estrildidae)
-Estrilda capirotada (Estrilda atricapilla)
-Estrilda carinaranja (Estrilda melpoda)
-Capuchino bronceado (Spermestes cucullata)
-Capuchino bicolor (Spermestes bicolor)
-Estrilda común (Estrilda astrild)
  
PINZONES (Fringillidae)
-Serín carinegro (Serinus capistratus)


Mandril (Mandrillus sphinx). C.M. Aguilar Gómez.

MAMÍFEROS

CARNÍVOROS (Viverridae,  Nandiniidae, Herpestidae, Felidae)   
-Civeta africana (Civettictis civetta)
-Civeta de las palmeras (Nandinia binotata)
-Gineta servalina (Genetta servalina)
-Meloncillo (Herpestes ichneumon)
-Leopardo (Panthera pardus) Huellas
-Gato dorado (Felis aurata)


 PRIMATES (Hominidae, Cercopithecidae)
-Gorila de llanura (Gorilla gorilla gorilla)
-Chimpancé (Pan troglodytes)
-Mandril (Mandrillus sphinx)
-Cercopiteco de hocico azul (Cercopithecus cephus)

Ratón listado (Lemniscomys sp). Foto: Iván Sánchez.
-Cercopiteco de nariz blanca (Cercopithecus nictitans)


ELEFANTES (Elephantidae)
-Elefante de bosque africano (Loxodonta africana cyclotis)

BOVIDOS Y UNGULADOS CON CUERNOS (Bovidae)
-Bufalo de bosque africano (Syncerus caffer nanus)
-Antílope de agua (Kobus ellipsiprymnus)
-Duikero azul (Cephalophus  monticola) bushmeat

ROEDORES
-Ratón listado (Lemniscomys sp)
-Puerco espin cola cepillo (Atherurus africanus) bushmeat

jueves, 28 de julio de 2016

Gabón 8 (2015) Fauna observada-Aves 1

En las dos siguientes entradas iré poniendo las especies de aves y mamíferos identificadas en el transcurso del recorrido por el interior de Gabón.
Gansito africano Nettapus auritus C.M. Aguilar Gómez

AVES

GARZAS (Ardeidae)   
-Garcilla bueyera (Bubulcus ibis)
-Garcita verdosa (Butorides striatus)

ANATIDAS (Anatidae)   
-Gansito africano (Nettapus auritus)

RAPACES (Accipitridae, Falconidae)   

-Buitre palmero (Gypohierax angolensis)

-Aguilucho caricalvo común (Polyboroides typus)
-Aguila crestilarga (Lophatus occipitalis)

Águila Lophatus occipitalis. C.M. Aguilar Gómez.
FRANCOLINES (Phasianidae)   
-Francolín escamoso (Pternistis squamatus)


POLLAS DE AGUA (Rallidae)   
-Polluela negra africana (Amaurornis flavirostris)

LIMICOLAS (Charadriidae, Glareolidae)
-Chorlitejo de Forbes (Charadrius forbesi)
-Avefría lúgubre (Vanellus lugubris)
-Avefría coroniblanca (Vanellus albiceps)
-Canastera gris (Glareola cinerea)

PALOMAS Y TORTOLAS
(Columbidae) 
-Tórtola ojirroja (Streptopelia semitorquata)
-Palomita aliazul (Turtur afer)
Inseparable (Agapornis pullarius). C.M. Aguilar Gómez.
-Vinago africano (Treron calva)

LOROS (Psittacidae)
-Loro yaco (Psittacus erithacus)
-Inseparable carirrojo (Agapornis pullarius)

TURACOS (Musophagidae)
-Turaco de Guinea (Tauraco persa)
-Turaco gigante (Corythaeola cristata)

CUCOS (Cuculidae)
-Cucal senegalés (Centropus senegalensis)

RAPACES NOCTURNAS (Strigidae) 

-Cárabo pescador vermiculado (Scotopelia bouvieri)
Pájaro-ratón común Colius striatus C.M. Aguilar Gómez

-Búho de Guinea (Bubo poensis)

VENCEJOS (Apodidae) 

-Vencejo de Cassin (Neafrapus cassini)
-Vencejo palmero africano (Cypsiurus parvus)
-Vencejo moro (Apus affinis)

PAJAROS RATÓN (Coliidae)  
-Pájaro-ratón común (Colius striatus)

MARTINES PESCADORES (Alcedinidae)  
-Alción senegalés (Halcyon senegalensis)  
-Martín pigmeo del Congo (Ceyx lecontei)

ABEJARUCOS (Meropidae)  
-Abejaruco pechiazul (Merops variegatus)
Abejaruco (Merops malimbicus). C.M. Aguilar Gómez.

-Abejaruco frentiblanco (Merops bullockoides)
-Abejaruco cabecinegro (Merops breweri)
-Abejaruco cabeciazul (Merops muelleri)
-Abejaruco de Malimba (Merops malimbicus)

ABUBILLAS (Upupidae)  
-Abubilla (Upupa epops)

jueves, 14 de julio de 2016

Gabón 7 (2015) Los pigmeos bagongos del parque Waka

Marcas de ritos animistas. Waka. C.M. Aguilar Gómez
Tras regresar del parque Moukalaba-Doudou nos quedamos parados un par de días en Tchibanga. Ni corto, ni perezoso, el conductor nos averió el coche a posta para ralentizar el viaje y sacarnos dinero por “repararlo”. Queríamos visitar los humedales costeros del P.N. Loango pero todo estaba en nuestra contra. Llegar por libre no era fácil, los guías locales pasaban de llevarnos si no pagábamos un dineral por un viaje de varios días usando lodges carísimos. Para opciones más austeras no les interesábamos. La costa es muy salvaje y sin prácticamente poblaciones así que, o llegas en barco desde Libreville si coincide que en esas fechas hay algún grupo de turistas que vaya al P.N. Loango, o por tierra has de cruzar por terrenos de la petrolera Shell solicitando un permiso para usar su pista de tierra. En fin, una odisea.

 

Hacia el interior P.N. Waka. C.M. Aguilar Gómez.
El boicot del conductor nos decidió a descartar la costa y dirigirnos de nuevo al interior. Elegimos el parque nacional Waka. Fougamou es la población de acceso al parque, una extensa zona de montañas boscosas que conectan con el P.N. La Lopé. Allí aún quedan poblados pigmeos, los habitantes originales de la cuenca del Congo. En la oficina del parque su director nos recibió de una forma inesperada... “ustedes deben ser Iván y César ¿no?”, recordándonos a la frase que Stanley dirigió a Livingstone. Vaya shock, nuestra fama nos precedía. El mes previo escribiendo a todas las instituciones y nuestro paso por otros parques habían dado la "voz de alarma" de nuestra visita, ¡tan poca gente había viajando por libre en Gabón!



Ritual dentro de la cabaña pigmea. C.M. Aguilar Gómez.
Afortunadamente el director nos lo puso todo fácil. Nuestro conductor no. Que en los poblados pigmeos no hay hoteles, pues me niego, y también a dejaros el vehículo. Uf, qué paciencia tuvimos que tener. Desbloqueada la situación, nos fuimos tres días a los poblados pigmeos con dos alegres guardas, Jean Pierre Ongoda y Guy Ghislain Ibinga… y ¡sin el conductor! Estábamos exultantes. Nuestra prioridad eran los pigmeos pero nos informaron que ahora vivían asentados en varios poblados junto a la pista que recorre la montaña y que ya no hacen itinerancia en el bosque que era su razón de ser. Aún así, nos mostraron algo de su vida tradicional en los dos días que permanecimos en la aldea de Sogha.


 



Con nuestros anfitriones pigmeos. Foto: Iván Sánchez.
Los pigmeos han ido perdiendo terreno por el avance de los pueblos de origen bantú. Los pocos que aún conservan su cultura y cierta diferenciación se hallan en regiones marginales de bosques entre Camerún y Gabón. Los que visitamos en Waka han llegado a la actualidad aculturados. Un política de conservación de espacios naturales a la occidental los ha sacado de la zona protegida. Ahora viven en la zona de amortiguación de la agricultura en los claros de bosque sin poder hacer su vida tradicional de caza itinerante. Un error incluso si lo miras desde la propia conservación de la biodiversidad del parque, así lo han demostrado estudios en espacios con y sin poblaciones nativas en Sudamérica.




Ataviada para rito de paso de iboga. C.M. Aguilar Gómez.
Casi todo lo que conseguimos de imagen “tradicional” lo hicieron porque se lo pedimos para documentarlo, como la caza con arco o la construcción de cabañas con hojas. A pesar de ello tienen sus creencias animistas y sus ritos relacionados con el consumo del iboga, una planta equivalente a la ayahuasca amazónica, aunque esa cultura inmaterial es difícil de ver en una visita corta. Por suerte, junto a un poblado dimos por casualidad con una adolescente pasando por un periodo de preparación para el inicio en la toma de iboga, con sus collares de conchas marinas y la prohibición de hablar ni de mirar a nadie durante esos días. Tras tres días en Waka regresamos a Libreville y pusimos fin al viaje no sin antes hacer una visita corta una reserva forestal cercana a la capital, el bosque de Mondah.

martes, 5 de julio de 2016

Gabón 6 (2015) Los gorilas de Moukalaba-Doudou

Bosques de la Sierra de Chaillu. C.M. Aguilar Gómez.
Dos días tardamos en llegar al siguiente destino, el parque nacional Moukalaba-Doudou. De Franceville nos dirigimos a Lastourville y desde allí tomamos una modesta pista de tierra que atraviesa la sierra de Chaillu. Bosques nublados salidos de otro tiempo y un largo recorrido por una zona con una densidad de población bajísima. Hicimos pocas paradas ya que debíamos llegar antes de la noche a la única localidad en toda la ruta con alojamiento, Mimongo, de lo contrario nuestro conductor entraría en pánico. En las pocas paradas hubo especies de aves singulares como el martín pigmeo del Congo (Ceyx lecontei), el abejaruco cabeciazul (Merops muelleri) o el inseparable carirrojo (Agapornis pullarius).



Huella de Felis aurata. C.M. Aguilar Gómez.
Las orillas de barro de las pistas eran buenos lugares para detectar mamíferos que difícilmente veríamos. Allí localizamos huellas de civeta de las palmeras (Nandinia binotata), de duikeros (Cephalophus sp) o del esquivo gato dorado (Felis aurata).

Moukalaba-Doudou es el parque nacional donde, según nos dijo Jean-Louis, más posibilidades teníamos de ver gorilas en todo Gabón. Ya teníamos fotos buenas de Lekedi pero ansiábamos verlos en libertad. Desde la población de Tchibanga organizamos la visita que, como otras veces, no fue sencilla a pesar de disponer de nuestro propio vehículo.

A primera hora de la mañana condujimos hasta Doussala, donde se encontraba el grupo más accesible en aquella época. De camino un felino de tamaño medio cruzó la pista despreocupado, una observación fugaz de un bicho oscuro, un ejemplar melánico de gato dorado.




Turaco Corythaeola cristata. Foto: C.M. Aguilar Gómez
Mientras hacíamos tiempo para que nuestros dos guías recabaran información de por dónde andaba el grupo, pudimos disfrutar de otra de las especies estrellas de Gabón, el turaco gigante (Corythaeola cristata) un ave que más que volar trepa y salta de rama en rama con una agilidad que uno imagina más para un Archaeopteryx que para un ave de su peso y tamaño. Y tras la espera llegó el momento de rastrear a los gorilas. Buscábamos un grupo cerca de la casa de un investigador japonés que vivía allí desde hace 12 años tratando de habituarlos. En otras épocas estaban comiendo frutos dentro del bosque, pero ahora consumían unas cañas que crecían cerca de la casa, así que no había que alejarse demasiado.




Cañas comidas por gorilas. C.M. Aguilar Gómez.
Según los guías habituar a los gorilas de llanura puede llevar unos 6 años si todo va bien, o a veces hasta 10 años. A ellos los gorilas los conocían y por eso podían acercarse. Lo que no nos dejaron claro era qué entendían por un grupo habituado. Después supimos que no era lo mismo que nosotros. Iván detrás de uno de los guías y yo detrás del otro, fuimos avanzando sigilosos, casi de puntillas, hasta la zona de las cañas donde debían estar. La densidad vegetal era tal que no se veía a más de 10 metros en la mayoría de los sitios. Seguimos los pasillos que habían hecho en la vegetación hasta que aparecieron excrementos frescos y restos de las cañas comidas.





Gorila en Moukalaba-Doudou. C.M. Aguilar Gómez.
Avanzamos pasitos a pasito, hasta que se desató la furia. Un tremendo grito a unos 20 metros nos dejó aterrorizados. El macho hacía valer sus dominios. Lo peor que puedes hacer es salir corriendo porque en ese caso te destrozaría. Hay que quedarse quieto, cabizbajo, sin mirarles a los ojos, como aceptando su autoridad. En caso de hacer una carga de advertencia nos situaríamos tras los guías. Estos, poco a poco, fueron apaciguando al macho con sonidos que cada uno tenía para que los reconociese. Tras varios intentos de aproximación sin éxito nos marchamos. Lo volvimos a intentar a la tarde pero igualmente el macho nos rechazó. Una fugaz visión y una foto desenfocada es todo lo que conseguimos. Menos mal que era el grupo más habituado de todo Gabón. Una experiencia no apta para cardiacos.

sábado, 25 de junio de 2016

Gabón 5 (2015) El parque Lekedi

Parque Lekedi, gorila de llanura. C.M. Aguilar Gómez.
El parque de fauna Lekedi no es un área natural protegida como lo son los parques nacionales de Gabón. Se localiza cerca de la población de Bakoumba y se trata de una iniciativa privada que, en cierto modo, es un sucedáneo de la observación de fauna en los parques del país. O una opción complementaria. En un contexto en el que solo unos pocos parques tienen infraestructuras y servicios para visitas, que los que los tienen suelen ser extremadamente caros y que, además, ver fauna requiere mucho tiempo y suerte, Lekedi es una apuesta segura. Especialmente para los turistas gaboneses de clase media y alta, que los hay.





Mono Cercopithecus nictitans. C.M. Aguilar Gómez.
Visitamos Lekedi con idea de conseguir fotografías de especies que difícilmente podríamos obtener en libertad. Llegamos a Bakoumba y, como era de esperar, la información previa que llevábamos valía de poco, ni tampoco las gestiones que Jean-Louis nos hizo con antelación. Los alojamientos en el parque no funcionaban y tuvimos que quedarnos en el único “hotel” disponible en Bakoumba, un antro infecto sin agua corriente y acceso por una calleja-cloaca del pueblo. Habríamos dormido más a gusto en las tiendas de campaña en el cesped de la oficina del parque pero nuestro “lastre-conductor” bajo ningún concepto iba a hacer camping. Eso no era negociable para él, nos lo dejó claro desde el primer día.




Humedales, río y bosque en Lekedi. C.M. Aguilar Gómez
El parque de Lekedi tiene una superficie enorme para lo que son este tipo de instalaciones, 14.ooo hectáreas, aunque es una reserva vallada. Pero su interés también está en que contiene el mismo tipo de bosque frondoso que hay en el entorno intercalado con zonas abiertas. En realidad cualquier terreno se cubre allí de bosque si lo dejan tranquilo. Así, aparte de los grupos de chimpancés, mandriles y un gorila de llanura que han introducido, se pueden ver aves silvestres como en cualquier bosque natural. Nosotros hicimos una visita corta pero pudimos ver entre otras aves gansito africano (Nettapus auritus) en las zonas inundadas o águila crestilarga (Lophatus occipitalis) y el toco negro (Tockus hartlaubi) en las zonas de bosque.




Iván sobre la pasarela en el dosel. C.M. Aguilar Gómez.
En uno de los sectores del parque hay un pequeño valle encajado de vegetación muy densa con un grupo familiar de chimpancés. Los oyes continuamente pero solo se dejan ver cuando salen de la espesura y se acercan al borde del cercado si saben que van a alimentarlos. Dentro es imposible vernos ni con la ayuda de un largo puente colgante que te permite tener una buena vista desde arriba. El puente se sitúa a 45 metros sobre el barranco y es también un sitio privilegiado para la observación de aves de la zona. Sitios así faltan en los parques nacionales de Gabón.







Gorila de llanura en Lekedi. Foto: C.M. Aguilar Gómez.
En el recorrido, a parte de los chimpancés, dimos con uno de los grupos de mandriles en un espeso bosque que, en ese momento, estaba siguiendo una joven investigadora francesa. Pero el sitio que más queríamos ver era la isla de los gorilas. Han tenido varios ejemplares allí pero en ese momento solo quedaba uno. Como ya estábamos casi resignados a no  verlos en libertad, tras no poder visitar el Baï Langoué, fuimos allí para hacer fotos en situaciones naturales. Ya solo el entorno del río donde está es impresionante, la sola aproximación en barca ya merecería la pena con un dosel arbóreo con plantas trepadoras como un muro verde impenetrable. Y allí estaba uno de los animales más esquivos el bosque, el gorila de llanura. Realmente su mirada es humana. Impresiona.

sábado, 11 de junio de 2016

Gabón 4 (2015) El Baï Moupia

Entrada de elefante al Baï Moupia C.M. Aguilar Gómez
Los Baïs son claros pantanosos ubicados en el interior de los bosques húmedos africanos. Allí acuden los grandes mamíferos de bosque a consumir la vegetación herbácea pero, sobretodo, a tomar sales minerales. Elefantes, búfalos de selva y un buen número de ungulados forestales se acercan de forma rutinaria. También gorilas de llanura. En ese sentido son una oportunidad única para ver muchos de los esquivos animales de selva desde plataformas a distancia. Lamentablemente, cuando estuvimos nosotros en Gabón, ningún espacio protegido tenía habilitada ninguna plataforma o daba permiso o información de cómo visitar un Baï. Durante un tiempo hubo un Baï famoso accesible, el Baï Langoué en el parque nacional Ivindo, que tenía planes de desarrollo ecoturístico que quedaron en nada.



Regresando tras visitar el Baï. C.M. Aguilar Gómez.
Mientras estuvo funcionando su acceso era carísimo, pero al menos era una posibilidad. Ahora ni pagando. A pesar de orientarlo a un turismo de alto poder adquisitivo no lograron hacerlo rentable. Los altos costes de mantenimiento con los sueldos gaboneses, la desidia y demás problemas fueron más fuertes que la oportunidad. Y eso que allí acudían gorilas de llanura que son tan difíciles de ver en Gabón. Gestiones así son las que me hacen ver poco futuro al ecoturismo en Gabón. Por otra parte, ninguna institución gubernamental de medio ambiente, de turismo, ni entidades conservacionistas con presencia en el país nos contestaron a nuestra petición de información sobre Baïs para visitar.




Grupo de búfalos de bosque. Foto: C.M. Aguilar Gómez.
Al final fue un particular, Jean-louis Albert, el único que nos dio información para visitar un Baï, uno que conocía cerca de Franceville. Jean-louis nos hizo todas las gestiones desinteresadamente para poder visitarlo. Un lujo. En la población de Moupia hay una asociación que ha construido una plataforma elevada donde poder esperar la llegada de búfalos y elefantes a la noche. Es seguro que hay muchos otros Baïs en el país que se están destruyendo por las explotaciones forestales pues apenas se valora su importancia. El día que visitamos el Baï Moupia realizamos antes un largo recorrido a pie por bosques y sabanas hasta la orilla de un río al que acudían búfalos y elefantes a beber.

 


Brote en interior de bosque abierto. C.M. Aguilar Gómez.
De camino, fue impresionante ver el interior de los bosques gaboneses. A diferencia de lo que podría pensarse, esos bosques tropicales son fáciles de andar ya que tienen sotobosques muy abiertos por la alta densidad de elefantes. La cantidad de huellas y excrementos era tremenda lo que daba un poco de impresión pues es sabido que los elefantes de selva son bastante agresivos. Nuestros guías locales apenas llevaban un machete cada uno. No quiero imaginar que habría pasado de sorprender a alguno de aquellos paquidermos iracundos. Finalmente hicimos la espera y dormimos en la plataforma del Baï Moupia, una empalizada a unos 10 metros de altura, medio podrida y bastante precaria.




Huella de elefante en el bosque. C.M. Aguilar Gómez.
Al atardecer acudieron algunos elefantes y durante toda la noche oímos el chapoteo de los ejemplares removiendo el fondo del agua en busca de sales minerales. Esta es una limitación que tienen todos los herbívoros, la dieta fitófaga no incorpora sales así que las tienen que buscar activamente. Al Baï también acudieron búfalos de selva y un varano de bosque (Varanus ornatus). En el entorno también pudimos ver aves como el toco blanquinegro (Tockus fasciatus), el vinago africano (Treron calva), el loro yaco (Psittacus erithacus) o el abejaruco pechiazul (Merops variegatus) entre otras.


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