domingo, 24 de abril de 2016

Regreso a Chernóbil (Libro)


Regreso a Chernóbil
Ander Izagirre
Gaumin. Colección Léelo fácil
ISBN: 978-84-942417-4-1
(Biblioteca Pública de La Rioja 621 IZA reg)


Este 26 de abril se cumplen 30 años del accidente de la central nuclear de Chernóbil (Ucrania). En este libro de 2014, el periodista y escritor Ander Izagirre rememora aquel suceso acompañando a la "zona prohibida" a dos desplazados de aquellos días. Igor y Julia recuperan sus recuerdos y cuenta cómo ocurrió y cómo lo vivieron. En 1986 Igor Valanchuk era un soldado soviético de 28 años al que movilizaron para apoyar los trabajos de sellado del reactor aunque no estuvo en la primera línea, la de los “liquidadores”, aquellos que murieron al poco por las altas dosis de radiación. Por eso aún puede contarlo. Julia Bondarenko es profesora y contaba entonces con 13 años. Igor y Julia trabajan en una asociación con niños que sufren las consecuencias del accidente.

Regreso a Chernóbil es un libro breve y con un relato casi naif. No en vano está editado dentro de una colección que pretende ponerlo fácil a personas con dificultades de compresión lectora. Un planteamiento que no resta lectores, los suma. Una crónica a través dos personas que vivieron aquellos días de frustración y confusión. Ander consigue un relato sintético y cercano, como ya hizo con las historias contenidas en otro libro suyo que pude leer hace un tiempo “Cuidadores de mundos", también muy recomendable a mi parecer.

lunes, 4 de abril de 2016

Humedales en La Rioja. Catálogo de Luis Pardo (1948) 5

Recuperar y gestionar humedales para la biodiversidad
 

Algunos anfibios del valle del Ebro. C.M. Aguilar Gómez.
En los años transcurridos desde la publicación del catálogo, la situación a la que han llegado los distintos humedales ha sido muy dispar. Los mayores problemas han estado en el valle del Ebro donde el uso en algunos embalses naturalizados se ha intensificado, otros por el contrario se han abandonado y en el caso de las lagunas naturales han competido con los usos agrícolas. La existencia de lugares con agua en entornos agrícolas favorece enormemente la biodiversidad. Son enclaves a los que acuden muchos anfibios a realizar sus puestas, son escala para las aves migratorias y lugar de nidificación e invernada para muchas otras aves. 






Laguna Madrileña (San Asensio). C.M. Aguilar Gómez.
Aunque La Rioja no ha destacado nunca por la importancia de sus humedales, sería de gran interés poder recuperar algunos desecados, tal y como se ha hecho con el Lago de Herramélluri o la laguna de la Madrileña. Por otra parte, hay otros pequeños humedales no incluidos en aquel catálogo que podrían recuperarse o gestionarse adecuadamente para incrementar su biodiversidad, un ejemplo es la antigua laguna de Cihuri. Pero no solo hay que recuperar sus aguas, ya sea con carácter estacional o permanente, también hay que garantizar la tranquilidad de sus orillas, dar margen para que crezcan cinturones de vegetación diversa, juncales, praderas, carrizales, eneales y sotos arbustivos y arbolados. 




Humedal entre viñas La Rioja Alta. C.M. Aguilar Gómez.
Esto sirve tanto para los nuevos humedales, como para los que ya hay y que pudieran ser gestionados para favorecer mejor la fauna. Y por último, y de gran importancia, hay que evitar la introducción de especies exóticas como cangrejos rojo y señal, carpas o galápagos americanos. La proliferación de estas especies es la causa de que muchos humedales pierdan su interés medioambiental. Los cangrejos y carpas remueven y enturbian el agua impidiendo la existencia de fondos donde pueda crecer vegetación sumergida. Esta última da cobijo a insectos acuáticos que son la alimentación de muchas aves acuáticas buceadoras. Por otra parte, los peces exóticos, fruto de introducciones ilegales, depredan sobre las puestas de los anfibios y empobrecen las masas de agua.



Sapos corredores hacia una laguna. C.M. Aguilar Gómez
Recuperar y naturalizar algunos de los humedales perdidos es cuestión de voluntad de las administraciones locales y regionales, pero evitar las molestias a la fauna y la introducción de especies exóticas recae en cualquier de nosotros. Valorar la contribución que hacen los pequeños humedales a la biodiversidad es el primer punto de partida para su conservación.

domingo, 27 de marzo de 2016

Humedales en La Rioja. Catálogo de Luis Pardo (1948) 4


Dos lagunas desecadas que han recuperado sus aguas
 

Fotos Laguna La Madrileña, natural y drenada
Pero no todos los humedales del catálogo se mantuvieron con agua hasta nuestros días. Un kilómetro al sureste de la laguna Mateo de San Asensio se encontraba la laguna de la Madrileña, desaparecida durante varias décadas. En las fotos aéreas del vuelo de 1957 aún podemos verla bien conservada, pero en las siguientes fotos de los años setenta ya aparece drenada y puesta en cultivo. Se trataba de un pequeño humedal de unas 3 hectáreas y características similares a la laguna Mateo. Recientemente ha sido recuperada y el cierre de los drenajes ha permitido la inundación estacional de su cubeta y una sorprendente recuperación de la vegetación palustre. Esta primavera los sapillos moteados y sapos corredores han acudido en masa a sus aguas, llenando de coros este nuevo lugar de reproducción. Así de agradecidos son los humedales cuando se les dan condiciones para recuperarse.


Lago Herramélluri inundado. C.M. Aguilar Gómez.
Otro humedal, primero desecado y luego recuperado, es el lago de Herramélluri. Con una superficie inundable de más de 16 hectáreas y no más de un metro de profundidad, el lago se llenaba con las lluvias y la escorrentía superficial de los alrededores y, en verano, se cubría de pasto que aprovechaba el ganado. Así debió ser hasta los años cincuenta cuando se desecó. En pleno desarrollismo agrario el estado impulsaba la expansión del cereal y el ayuntamiento necesitaba ingresos para pagar la traída de aguas. Fue entonces cuando se practicaron los drenajes y se arrendó para uso agrícola. Con esa actividad permaneció hasta 2009 cuando, a iniciativa del propio ayuntamiento, el lago fue restaurado por la administración regional. Desde entonces la población ha recuperado un patrimonio perdido durante décadas y el lugar renace estacionalmente con las aves de paso y los coros de anfibios de primavera.


Unos cuantos humedales desaparecidos
 

Restos de La Estanca (Alfaro). C.M. Aguilar Gómez
Aún quedan seis humedales de los incluidos en el catálogo que no han vuelto a recuperar sus aguas. En Alfaro se señalaba la denominada “Estancia”, aunque en realidad el nombre correcto es La Estanca de Alfaro, una laguna que llegó a tener unas 25 hectáreas y que aparece dibujada en la primera edición del mapa 1.50.000 del Instituto Geográfico Nacional. Debió desecarse muy pronto pues en la foto de 1957 el lugar se ve parcelado y cultivado. Hoy en día aún puede reconocerse la morfología de la cubeta, así como los drenajes para evitar su inundación en época de lluvias.





Cubeta del pantano de Cuadra. C.M. Aguilar Gómez.
El pantano de Cuadra aún sigue dibujado en los mapas 1:200.000 del Instituto Geográfico Nacional pese a que desapareció hace ya muchos años. Se encontraba junto a la carrera LR-134 entre Calahorra y Arnedo, pero pocos reconocen hoy ese lugar. Aún así, al permanecer como pastos, es más fácil de reconocer su forma original que en otros humedales que fueron puestos en cultivo. Según la foto aérea de 1957, llegó a tener unas 10 hectáreas inundadas y un dique de 150 metros, pero a partir de los años setenta no se ve con agua en ninguna de foto y hoy ni se aprecia el antiguo dique. Hace unos años se llegó a proponer allí hasta un vertedero que finalmente no se realizó. Dado que su cubeta no ha sido cultivada, sería un humedal más fácil de recuperar que muchos otros. 


Pez fraile (Salaria fluviatilis) C.M. Aguilar Gómez.
En Calahorra, y también desecada, está la segunda de las Estancas de las que habla el catálogo en esa población. La primera era la de El Recuenco que ya reseñamos. Esta segunda ha sido conocida también como balsa de Beriaín y se abastecía con una acequia procedente del Perdiguero hasta hace más o menos una década. Aunque de pequeño tamaño, unas 3 hectáreas, era un lugar de interés para las aves acuáticas y además en ella estaba presente un pequeño pez amenazado, el pez fraile. Hoy en día es propiedad de una promotora que la adquirió para urbanizar y construir un campo de golf en el entorno que no ha llegado a realizarse.

 



Yasa atravesando la cubeta de Majillonda (Pradejón)
En Pradejón se encontraba la laguna de Majillonda, junto al canal de Lodosa y en la yasa del mismo nombre. Aparece dibujada en la primera edición del mapa 1.50.000 del Instituto Geográfico Nacional pero en las fotos del vuelo 1957 ya se ve roturada y sin agua. Debió tener entre 4 y 5 hectáreas de agua y un dique de tierra de unos 200 metros que aún queda en pie y que solo está roto al paso de la yasa. Hace unos años el ayuntamiento de la localidad intentó recuperarla, pero el proyecto se abandonó con el cambio de corporación municipal. Desde luego no sería mala idea contar con un humedal así en aquel mismo lugar.




El Carretil (Quel) con vegetación. C.M. Aguilar Gómez.
En Quel, en el barranco del Carretil, un dique de unos 100 metros daba lugar a la laguna del Carretil. Inundaba entre 1 y 2 hectáreas y presentaba un perímetro bien naturalizado. A día de hoy la cubeta continúa encharcándose de forma temporal y cuenta con un extenso tamarizal pero, como el dique está en situación de abandono, muchas temporadas se seca. El último de los humedales del catálogo desaparecidos es el de la balsa de Roncesvalles en el término de Aldeanueva de Ebro. Se trata de una balsa asociada a un corral con el mismo nombre y con poco más de 0,2 hectáreas. En realidad un lugar ciertamente insólito por su escasa relevancia para figurar en un catálogo como aquel. Desde hace décadas la balsa ha corrido la misma suerte de abandono que el propio corral.

martes, 15 de marzo de 2016

Humedales en La Rioja. Catálogo de Luis Pardo (1948) 3


Las lagunas del Urbión, únicas masas de agua en la Sierra 

Laguna de Urbión helada. Foto: C.M. Aguilar Gómez.
En nuestra región eran pocas las masas de agua de cierto tamaño situadas en la Sierra que pudieran incluirse en el catálogo. De los embalses que hoy conocemos no había ninguno que citar. El de González-Lacasa empezó a construirse en 1932 pero no entró en servicio hasta 30 años más tarde, el de Mansilla no se llenó hasta 1960 y todos los demás son mucho más recientes. Así, y de cierta importancia, solo quedaban las lagunas de origen glaciar de la cabecera del río Urbión. Es cierto que había algunas otras lagunas de las que no tuvo conocimiento, como La Chopera en Cebollera o La Nava en Lumbreras, pero realmente eran de poca entidad y carácter estacional.

 


Laguna principal Urbión, lagunillas y río. Foto 1957.
Volviendo a las de la cabecera del río Urbión, cita tanto la propia laguna de Urbión, la mayor y más importante, como otras lagunillas superficiales de su entorno. En el texto se aportan nombres antiguos para la laguna principal (Orbión o Corbión) y para el río Urbión (Riofrío). El estado de conservación de todas estas lagunas sigue siendo bueno e incluso en el año 2006 fueron incluidas en la Lista de Humedales de Importancia Internacional (Ramsar) por su singularidad.






Algunos pantanos naturalizados y un par de lagunas naturales


Embalse Valbornedo (Navarrete). Foto aérea 1957.
Entre las masas de agua del valle del Ebro del catálogo, y que se han mantenido hasta nuestros días, tenemos varios pantanos la mayoría de finales del siglo XIX. A día de hoy el valor medioambiental de esos pantanos es muy desigual y está en función de si se han recrecido y de la gestión del agua y la pesca que se hace en ellos. En primer lugar nos encontramos con dos pantanos que han permanecido sin excesivos cambios desde que se citaron en el catálogo, los de Valbornedo (Navarrete) y La Grajera (Logroño). La observación de las fotografías aéreas a partir de 1957 muestra pocas variaciones. 



  
Embalse La Grajera (Logroño). Junio 2015.
Valbornedo fue un pantano proyectado por el arquitecto logroñés Amós Salvador y finalizado en 1931. En realidad el pantano nunca tuvo mucha vegetación en sus orillas, ni la tiene ahora, ya que fue realizado sobre una cubeta con pendientes acusadas y no sobre un humedal previo, por ello no destaca demasiado por sus valores naturales. En cuanto a La Grajera fue construido como pantano de riego en 1883 y ampliado en 1908 pero, al contrario que Valbornedo, debió ser un lugar encharcadizo previo que dio lugar a un carrizal de gran valor para las aves. Con el paso de los años el soto arbolado de su perímetro también ha aumentado y, en conjunto, se trata de uno de los humedales de mayor interés medioambiental de La Rioja.
 


 Embalse El Perdiguero con carrizal. Foto 1973-84.
El pantano señalado en el catálogo como “de Calahorra”, es el que hoy conocemos como embalse del Perdiguero y fue construido en 1885 y ampliado en 1897. Hasta mediados de los años ochenta del siglo XX tenía una buena orla vegetal e importantes comunidades de aves acuáticas. Era uno de los humedales de mayor importancia de La Rioja. Su desecación en 1988 durante cuatro años para recrecer la presa, hizo desaparecer la vegetación natural y sus colonias de aves. Si a eso le añadimos la intensa actividad de pesca que ahora tiene, con especies exóticas depredadoras como el black-bass, nos encontramos con una zona de interés marginal para las aves, muy distinta de lo que fue en su día.


Embalses La Molineta (Alfaro) . Agosto 2014.
En Alfaro encontramos incluido en el catálogo el denominado pantano de la Senda. Se trata del embalse de La Molineta represado en 1904 y formado por cuerpos de agua que se conectan por una acequia. Hoy está rodeado de suelo urbano y apenas tiene valor medioambiental. En Quel el catálogo señala la laguna El Balsín, un pequeño embalse de riego que aún hoy mantiene el mismo nombre. Hace unas décadas fue reformado para ampliar su capacidad de agua y ha quedado como en lo que es ahora, poco más que una balsa de riego sin naturalizar ni interés para las aves. 




El Recuenco (Calahorra). 1ª ed. cartografía 1:50.000
Bajo el nombre de Lagunas de Las Estancas se incluyen en el catálogo dos lagunas en Calahorra, una de ellas todavía existe se trata de El Recuenco. Creada como balsa de riego cuenta con un extenso carrizal que ha logrado mantenerse con el paso de los años. No ha experimentado apenas cambios en su morfología y tiene gran importancia por sus colonias de garzas.






Foto aérea de la Laguna de Hervías. Junio 1957.
En esta relación de humedales del valle del Ebro que se han mantenido hasta la actualidad tenemos solo dos lagunas naturales: la laguna de Hervías y la laguna Mateo (San Asensio). La laguna de Hervías se vio limitada durante años por huertos que alteraban su nivel freático con pozos ilegales y drenajes. Esa transformación data de 1932 según el catálogo e incluso en aquellos años estaba la idea de convertirla en un pantano. Afortunadamente no se hizo y gracias ello nos ha llegado parecida a como era. En el año 2007 fue declarada Área de Interés Singular por la administración regional eliminando las ocupaciones y los drenajes.


 
Laguna Mateo (San Asensio). C.M. Aguilar Gómez.
La laguna Mateo de San Asensio, por su parte, ha tenido escombreras ilegales en uno de sus lados durante años, aunque su cubeta salina de 3 hectáreas siguió inundándose estacionalmente. Se trata de una laguna fácil de localizar pues la carretera N-232 pasa a poco más de cien metros de ella. Con la retirada de escombros luce ya con buen aspecto y cumple mejor su función, en especial como zona de alimentación y descanso para aves migratorias e invernantes.

jueves, 3 de marzo de 2016

Humedales en La Rioja. Catálogo de Luis Pardo (1948) 2

Los humedales del catálogo incluidos en La Rioja
 

Una obra tan ambiciosa y de ámbito nacional no podía ser muy exhaustiva a nivel local, no era esa su escala. Sin embargo, el catálogo incluyó la gran mayoría de las masas de agua de cierta relevancia que había en aquellos años en la provincia de Logroño. Algunas fueron adscritas a Logroño cuando en realidad se hallaban en provincias limítrofes. Así ocurrió con las lagunas de Carralogroño y Carravalseca situadas en Laguardia (Álava) o la que denomina Laguna Negra que por su descripción es Pozo Negro en el término municipal de Fresneda de la Sierra (Burgos). También se dio el caso contrario. La laguna de Urbión y sus lagunillas adyacentes se citaron en Soria cuando en realidad están en Viniegra de Abajo (La Rioja). En todo caso fueron errores menores, pues el valor del inventario es poder comprobar a día de hoy la evolución de las masas de agua en él citadas. Así, de las que realmente se sitúan en La Rioja, el catálogo aporta una veintena de referencias.

 

Mapa con la localización de los humedales catalogados en La Rioja por Luis Pardo en 1948.


miércoles, 24 de febrero de 2016

Humedales en La Rioja. Catálogo de Luis Pardo (1948) 1


Las 5 siguientes entradas con este título pertenecen a un artículo que publiqué en julio de 2015 en “Piedra de Rayo. Revista Riojana de Cultura Popular” en su número 46. El texto está tal y como apareció allí, en cuanto a fotos e ilustraciones están la mayoría de las incluidas en el artículo más un buen número de otras adicionales.

Laguna La Madrileña (San Asensio) C.M. Aguilar Gómez
Este año de lluvias, un buen número de lagunas, charcas y pequeños humedales han recuperado temporalmente sus niveles de agua como no ocurría desde hace tiempo. Hemos visto lugares donde el agua se encharcaba y ya no hay rastro actual de lagunas. Muchos de esos pequeños humedales del valle del Ebro fueron desecados y drenados históricamente para favorecer la agricultura. Basta con mirar en los mapas topográficos la cantidad de topónimos reseñados como "La Nava" donde hoy solo hay cultivos. Para seguir el rastro de algunos de estos humedales, además de topónimos en la cartografía actual y antigua, podemos recurrir a las primeras fotografías aéreas de nuestra geografía las del “vuelo norteamericano” de 1957. 


Pero hay otra fuente documental que fue un hito en el inventario de los humedales a nivel nacional, el Catálogo de lagos de España de Luis Pardo de 1948. En este artículo comentamos la evolución de los humedales que citó en La Rioja, en especial aquellos que se perdieron y que aún podríamos recuperar. 

Luis Pardo, autor del primer catálogo nacional de zonas húmedas

 En 1948 Luis Pardo, licenciado en Ciencias Naturales y adscrito al Ministerio de Agricultura, publicó el Catálogo de lagos de España, una obra de referencia para el conocimiento histórico de las aguas continentales. En sus primeros años de estudios, Pardo se interesó por la biología y ecología básica de las aguas continentales pero pronto se orientó a cuestiones más prácticas. Abordó trabajos sobre las pesquerías de esos lugares e incorporó los aspectos sociológicos y la relación de los humedales con las economías locales. También trató su valor recreativo y estético. Hoy en día esto último puede parecer obvio, pero no siempre fue así.

Los humedales naturales tenían fama de lugares insalubres en especial los de zonas llanas ya que el paludismo no se erradicó del país hasta 1961. Se consideraban, además, terrenos improductivos que había que poner en cultivo. La “cruzada” para desecarlos llegó a tener el rango de ley y en 1918 el ministro de Fomento Francisco Cambó promulgó la llamada Ley de Desecación y Saneamiento de Lagunas, Marismas y Terrenos Pantanosos.


La Estanca (Alfaro) ya desaparecida. Mapa 1:50.000
El catálogo de lagos de España fue uno de los proyectos más ambiciosos de Luis Pardo y el que ha mantenido mayor interés hasta nuestros días. En él aportó información de más de 2000 masas de aguas naturales y artificiales de todo el país. Incluyó todas de las que tuvo conocimiento, ya fueran lagos, lagunas, albuferas, marismas, embalses, pantanos o balsas de riego. Fue una ardua tarea de búsqueda en fuentes cartográficas e históricas de las que extrajo datos sobre su localización, características, biología, aprovechamientos y hasta de la bibliografía que existía de ellas. Un trabajo que comenzó en los años treinta del siglo pasado pero que no vio terminado hasta finales de los años cuarenta.
 


Lago Herramelluri secado y cultivado. Abril 1985
La época de elaboración del catálogo resultó fundamental. A partir de mediados del siglo XX la mecanización y el desarrollismo agrícola favorecieron la roturación y desecación de los humedales. Se calcula que a lo largo del pasado siglo, pero sobretodo a partir de la década de los años sesenta, se desecaron el 60% de los humedales españoles. Esa suerte corrieron grandes zonas húmedas como la laguna de La Janda en Cádiz, la laguna de La Nava o “mar de Campos” en Palencia y buena parte de las marismas del Guadalquivir (Sevilla) que se transformaron en arrozales. El catálogo sirvió, al menos, como fuente de información histórica de lo perdido. La actual revalorización de los humedales parte de esa gran pérdida que sufrimos en unas pocas décadas.

lunes, 15 de febrero de 2016

Los kayaks son para el verano. El Ebro más cercano 2

 2 tramos de kayak en Ebro en La Rioja Alta y Baja.
El pasado año solo hice un par de recorridos por Ebro, en primavera y otoño, pareciera que para llevar la contraria al título de esta entrada. Entre medio una escapada para conocer un tramo del Duero en Soria, muy bonito a nivel de paisaje pero, entre nosotros, hay mucha más vida en el Ebro aunque siempre está bien salir por ahí afuera.

El recorrido de mayo fue por La Rioja Alta entre Haro y San Vicente de la Sonsierra, con Carlos Álvarez y Enrique Alsina, por un tramo que recorre los paisajes del vino y los viñedos aunque embutido en el río ni te enteras, estás en tu propio mundo. El  de otoño fue por La Rioja Baja entre Pradejón y San Adrian en un tramo bien distinto, solo hay que ver el aspecto en Google Earth. En esa ocasión fue con Carlos Álvarez y Juan Diez del Corral. En ambos recorridos, como casi siempre, para mí el aspecto deportivo resultó secundario. 

  
Canales con árboles caídosC.M. Aguilar Gómez.
El río en La Rioja Alta discurre en cierto modo encajado, no siempre con cortados próximos al agua, pero sí encorsetado dentro del paisaje. Se ve bien en las imágenes de Google Earth. En ese tramo las orillas son profundas y hay muy pocas de las playas de grava tan características de La Rioja Baja. Por ahí los sotos de ribera tienen poca llanura aluvial donde crecer, aunque aguas abajo de Gimileo aparecen varios canales laterales con islas arboladas. Son una delicia para sumergirte entre la vegetación de ribera y su trajín de cantos de aves, pinzones, chochines, petirrojos, escribanos soteños… También, en ese tramo, los canales asociados a un azud vadeable dan vidilla al recorrido.

 


Molino Briones. C.M. Aguilar Gómez.
El recorrido nos regaló presenciar la puesta de dos sapos comunes dejando su cordón de huevos, algo que no había visto nunca desde el kayak. También encontramos una pequeña colonia de cormoranes nidificantes. Estas aves son habituales en el Ebro, especialmente a partir de otoño, pero su nidificación es realmente rara. De todos modos lo inaccesible de esa ribera hace que sea difícil ver los nidos desde la orilla, no así desde un kayak. Es en esos momentos cuando tengo la sensación de estar recorriendo sitios realmente salvajes, aunque sepa que estoy a solo un paso del humanizado valle del Ebro y su vega agrícola.

En ese tramo también pudimos parar a disfrutar de una de las edificaciones abandonadas más impresionantes que he visto junto al Ebro, uno de los varios molinos que hay en Briones. Se trata de una auténtica fortificación en ruinas visible a pie de agua, ya que desde tierra apenas se intuye al tener el acceso cubierto de zarzas... ¡y eso que tuvo tres pisos de altura! El recorrido de otoño, entre Pradejón y San Adrian, discurrió también por un tramo realmente interesante. Como siempre Juan Díez del Corral lo ha dejado bien documentado en su blog

 

La calma del río en otoño. C.M. Aguilar Gómez.
Es curioso comprobar lo distinto que puede ser el río de una zona a otra de La Rioja. El curso del Ebro, a partir de Logroño, se adentra en un tramo del valle donde predominan los materiales blandos. Atrás quedaron los cortados de areniscas y arcillas que lo encorsetaban en La Rioja Alta y, pasado Logroño, encuentra más margen para divagar. De vez en cuando aparecen cortados de yesos en una de las orillas que hacen de contención a la migración lateral del río. Los cortados de yesos son “blandos” por naturaleza, la lluvia y las crecidas les socavan la base, son “gigantes con pies de barro”. Con motivo de lluvias y crecidas algunos pedazos de esos "milhojas minerales" caen del cortado y abajo el río los engulle con glotonería.
 


Explorando minas del "milhojas". Foto: Juan Díaz.
En algunos, además, hay minas antiguas muchas ya inaccesibles. En el tramo que recorrimos, entre Pradejón y Calahorra, conocía unos cortados con minas antiguas, unas que pertenecen a la localidad de Andosilla. La última vez que pasé por allí solo las vi desde el agua, pero esta vez no dejé pasar la oportunidad de subir.  Quién sabe cuando durarán ahí. A día de hoy el río ha socavado el cortado y el antiguo camino por la orilla se ha desplomado. Ya solo hay acceso desde el agua y, si hay nuevos desplomes, quizás por poco tiempo. Solo por encontrar sitios así el Ebro merece mucho la pena internarse en sus aguas.

viernes, 5 de febrero de 2016

Los kayaks son para el verano. El Ebro más cercano 1

En compañía y sin prisa por el final C.M. Aguilar Gómez
Parafraseando a la película de Fernando Fernán Gómez (Las bicicletas son para el verano) para mí salir en kayak por el río Ebro es una actividad de verano. Bueno, quien dice verano, dice primavera y comienzos de otoño, pero los días de invierno no me atraen lo suficiente. Así que voy a aprovechar estos días invernales para subir aquí algunas fotos de historias pasadas. Al principio solo salía en verano porque usaba kayak hinchables, y siempre acababa mojado, pero luego resultó que en invierno la ribera perdía atractivo. Y sin embargo hay un espectáculo natural, más frecuente en pleno invierno, por el que sí merece la pena bajar al río en esa época, son las agrupaciones de cormoranes y sus pescas cooperativas. A comienzos de otoño ya se pueden ver, aunque dar con ellas es una cuestión de suerte, de sorprender a las aves en ese trajín tras un meandro.


Cormoranes en pesca cooperativa. C.M. Aguilar Gómez.
Los cormoranes están presentes todo el año en el Ebro, pero a finales de verano aumenta su número con la llegada de aves del centro y norte de Europa. Es entonces cuando se forman grandes dormideros en árboles de la ribera. En muchas ocasiones  pescan juntos si detectan cardúmenes aprovechables. Peces en el Ebro hay para dar y tomar aunque, bien es cierto, que entre ellos muchos son de especies introducidas como alburnos (Alburnus alburnus) o siluros (Silurus glanis) que también comen los cormoranes. En las pescas cooperativas las aves se organizan al estilo de los pelícanos. Acorralan y agotan a los peces nadando juntos en la superficie hasta que llega la ocasión de sumergirse.
 


Remontado con el kayak hinchable. C.M. Aguilar Gómez
Hace ya diez años que recorro el Ebro en kayak, al principio solo y últimamente con la compañía de amigos. A algunos les oído comentar que el Ebro debería tener más uso, que no se conoce, que les gustaría ver más piragüistas, que tuviera más accesos… Yo no estoy en contra de todo eso pero me gusta el Ebro tal y como está ahora, la serenidad que se respira en sus aguas, el no encontrarte a nadie, la ilusión de estar un sitio realmente lejano. Creo que el río está ahí para todo el que quiera navegarlo y solo se necesita un poco de interés por buscar un acceso. A vista de pájaro, o a día de hoy a vista de Google Earth, el trazado del Ebro es muy atractivo. Atraviesa la vega del Ebro con elegancia, aportando el verdor de sus riberas y dibujando meandros con forma de serpiente.
 
 

Sotos del Ebro en Calahorra. Foto: C.M. Aguilar Gómez
Cualquier excursión por el río empieza con un reconocimiento del tramo en las imágenes áreas y, en eso, la sensación es como la de mirar mapas de lugares desconocidos a los que uno ansía viajar. El río ha estado siempre ahí, al lado de tu casa pero apenas conocemos nada de él. Cómo son sus sotos, qué caudales lleva ¿y esos cortados que se ven junto a la orilla? El Ebro tiene atractivos suficientes para imaginar primero y comprobar después, que hay un mundo cercano por descubrir. Navegar el Ebro es hacerlo por el río más caudaloso de la Península. Esto suele asustar a los que no lo conocen ya que tiene cierta fama de "traga-hombres".




Rincones con encanto en el Ebro. C.M. Aguilar Gómez.
Es cierto que cada cierto tiempo hay quien muere ahogado en él pero suele ser en circunstancias excepcionales o por imprudencias que el río se cobra caras. Sin embargo, salvo en las crecidas, cuando los caudales llegan a ser espectaculares, el tramo medio es un cauce de aguas tranquilas, ideal para recorrerlo en kayak. Es en esos momentos cuando yo me echo a disfrutar del río, a descubrir rincones que pasan desapercibidos desde la orilla, meandros cubiertos de tapices de lentejas de agua, a ver pasar los martines pescadores como flechas azules a ras de agua o a disfrutar de ese vuelo de cometas que tienen los milanos negros sobre la ribera. Poesía en forma alada.


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