jueves, 8 de septiembre de 2016

La reserva de los sotos de Alfaro desde el agua 1

Ebro en el Soto del Tamarigal. C.M. Aguilar Gómez.
Acostumbro a recorrer el río Ebro en kayak, solo o con amigos, desde hace años. Son trayectos de un día de duración en los que busco acercarme a los atractivos naturales que un río como el Ebro ofrece en abundancia. En ese sentido estoy en las antípodas del deporte.

De primavera a otoño veo pasar por las orillas garzas reales, cormoranes, milanos negros, andarríos chicos o aviones zapadores según el día. Pero no solo aves, el río también está poblado de zapateros que caminan sobre las aguas o libélulas que hacen sus puestas entre la vegetación flotante. Y, a veces, cuento algo de lo que veo en esos recorridos por este blog. 




Odonatos haciendo la puesta. C.M. Aguilar Gómez.
Escribiendo un blog no sabes realmente a quien llega lo que cuentas, hay que decir que este formato tiene entre poco y nada feedback, a diferencia de un medio como Facebook. Así, tampoco calibras el interés que puedan tener tus historias. El caso es que hace unos meses algo cambió. A los educadores ambientales que llevan la interpretación de la Reserva Natural de los Sotos del Ebro en Alfaro les había interesado mi visión del río y me hicieron una propuesta. 

La reserva se interpreta habitualmente desde las orillas, con escolares y visitantes en fin de semana, pero… ¿qué tal enseñar el río que yo contaba desde el agua? Y así quedé en preparar una ruta para el pasado 3 de septiembre en Alfaro.



Con una nueva perspectiva del Ebro C.M. Aguilar Gómez
Como la actividad no consistía en aprender a manejar un kayak resolvieron mover por el río a los participantes en dos balsas de rafting a las que guiaba con mi kayak. Hay que decir que el Ebro en verano tiene poca corriente y cualquier parecido con un rafting de turismo activo es pura coincidencia. No era, desde luego, una actividad para emociones fuertes al uso. Sí para emocionarse, pero sin adrenalina.

En el Ebro solo es necesario remar para dirigir la balsa a la dirección deseada, en esta ocasión a la orilla adecuada o para remontar algún meandro lateral. Sin apenas remar, uno se desplaza por el agua lenta y suavemente. En silencio. Y en eso está el encanto.



Ruta R.N. Sotos del Ebro en Alfaro 3 Septiembre.
Con esa actitud fui mostrando a los participantes todo lo que el río quiso enseñarnos ese día. Y fue mucho. El recorrido no llegó a 4 kilómetros desde el meandro del Estajao al puente de Castejón, a lo que dedicamos más de 3 horas. Un ritmo de caracol, el que me gusta cuando estoy en el Ebro.

Nada más empezar, en El Sotillo nos topamos con varias águilas calzadas. Primero las oímos chillar y luego las vimos en el cielo ya que en esta época están en paso migratorio y son muy notorias. Además, aún quedan por la ribera los jóvenes que han nacido este verano en los nidos que se pueden ver en la ribera.



Joven de águila calzada. Foto: C.M. Aguilar Gómez.
Muchas de las plataformas que se ven en chopos y álamos son de milanos negros, más abundantes que las águilas calzadas en el Ebro, pero estos ya habían dejado la zona en esas fechas y no vimos ninguno.

El momento más especial llegó cuando un joven de águila calzada, confiado, se posó en una rama cercana a la orilla donde estábamos. Encima nuestro. Y ahí se dejó observar ante la mirada atónita de todos. Eso no ocurre todos los días, o al menos no se ven tan confiadas, pero la actitud del grupo hizo mucho. Silencio completo. Al cabo de un rato, alguien en las filas de una de las balsas comentó “Ya solo por esto habría merecido la pena”. Y estaba en lo cierto.

sábado, 27 de agosto de 2016

Mano Negra en Colombia. Un tren de hielo y fuego (libro)


Mano Negra en Colombia
Un tren de hielo y fuego 
Ramón Chao
Ediciones Cybermonde. S.L.

El pasado mes de mayo tuve ocasión de ver a Manu Chao en un concierto en La Rioja, fue en Santo Domingo de la Calzada. Casi dos hora y media de directo con  repertorio de su etapa en solitario y también de Mano Negra. Como ya alguien ha sugerido, en su actitud, Manu Chao es un tipo heredero de músicos como Joe Strummer o Bob Marley.

El reencuentro con su música me hizo releer un libro que encontré hace años en la Semana Negra de Gijón. La historia es sorprendente, el viaje de un grupo de artistas en tren por Colombia dando actuaciones gratuitas por el interior del país. Fue en 1993 y Manu Chao participó con su banda, Mano Negra. La experiencia no debió ser fácil y, al poco de empezar, la banda se disolvió aunque Manu continuó con otros músicos del convoy.




Manu actuando. Foto: Emanuel Bovet
El libro está escrito por Ramón Chao, el padre de Manu, un personaje con una biografía singular. De tal palo tal astilla. Pese a su título, no habla de música, ni apenas de su hijo, es el día a día de un viaje atípico e idealista por un país ahogado en la violencia militar, paramilitar, guerrillera y del narcotráfico. Los artistas franceses "rescatan" varios vagones semiabandonados y los acondicionan para dar espectáculos gratuitos en las estaciones entre Santa Marta y Bogotá. 

De camino paran en Aracataca el "Macondo" del libro Cien Años de Soledad de Gabriel García Márquez. En esos años los trenes estaban desapareciendo debido a su privatización, de modo que al mismo tiempo era una reivindicación del tren como medio de transporte público.

Su convoy apenas podía tomar los 15 kilómetros por hora y aún así sufrió varios descarrilamientos. El trayecto recorría zonas disputadas por guerrillas, narcos y paramilitares, así que todo el mundo desaconsejaba aquella locura. Pero el tren salió.



Parada del convoy del tren. Foto: Emanuel Bovet
Los French´Lovers y Manu Chao daban conciertos en las estaciones y se habilitaron atracciones de circo en los vagones. En uno un dragón gigante echaba fuego por la boca, otro llevaba una exposición con bloques de hielo y otro más entraba literalmente en llamas a las estaciones. Pero surgieron tensiones y gran parte de la caravana de artistas, que subsistían en precario, desertó. Otros no y siguieron mes y medio. Durante el recorrido mataron al controvertido narco Pablo Escobar, una leyenda por sus obras sociales en barrios marginales, así que la tensión estaba a flor de piel. Esta es la historia que cuenta Ramón a modo de diario, una aventura hoy difícil de imaginar sin aquel componente tan idealista.

jueves, 4 de agosto de 2016

Gabón 9 (2015) Fauna observada-Aves 2 y Mamíferos

Cálao (Bycanistes albotibialis). C.M. Aguilar Gómez.
TOCOS Y CALAOS (Bucerotidae)  
-Toco blanquinegro (Tockus fasciatus)
-Toco negro (Tockus hartlaubi)
-Cálao crestiblanco (Tropicranus albocristatus)
-Cálao de patas blancas (Bycanistes albotibialis)
-Cálao casquinegro (Ceratogymna atrata)

PICIDOS (Picidae)  
-Pito orejipardo (Campethera caroli)

GOLONDRINAS (Hirundinidae)
-Golondrina Abisinia (Cecropis abyssinica)

-Golondrina angoleña (Hirundo angolensis) 

BISBITAS (Motacillidae)
-Bisbita patilargo (Anthus pallidiventris)
Bisbita (Anthus pallidiventris). C.M. Aguilar Gómez.

BULBULES (Pycnonotidae)
 -Bulbul naranjero (Pycnonotus barbatus)

CORVIDOS (Corvidae)   
-Cuervo pío (Corvus albus)

PICABUEYES (Buphagidae)   
-Picabueyes piquigualdo (Buphagus africanus)

ESTORNINOS (Sturnidae)   
-Estornino espléndido (Lamprotornis splendidus)

GORRIONES (Passeridae)   
-Gorrión común (Passer domesticus)
-Gorrión gris (Passer griseus)

Capuchino (Spermestes cucullata). C.M. Aguilar Gómez.

TEJEDORES (Ploceidae)   
-Tejedor común (Ploceus cucullatus)
-Tejedor de Vieillot (Ploceus nigerrimus)

ESTRILDIDOS (Estrildidae)
-Estrilda capirotada (Estrilda atricapilla)
-Estrilda carinaranja (Estrilda melpoda)
-Capuchino bronceado (Spermestes cucullata)
-Capuchino bicolor (Spermestes bicolor)
-Estrilda común (Estrilda astrild)
  
PINZONES (Fringillidae)
-Serín carinegro (Serinus capistratus)


Mandril (Mandrillus sphinx). C.M. Aguilar Gómez.

MAMÍFEROS

CARNÍVOROS (Viverridae,  Nandiniidae, Herpestidae, Felidae)   
-Civeta africana (Civettictis civetta)
-Civeta de las palmeras (Nandinia binotata)
-Gineta servalina (Genetta servalina)
-Meloncillo (Herpestes ichneumon)
-Leopardo (Panthera pardus) Huellas
-Gato dorado (Felis aurata)


 PRIMATES (Hominidae, Cercopithecidae)
-Gorila de llanura (Gorilla gorilla gorilla)
-Chimpancé (Pan troglodytes)
-Mandril (Mandrillus sphinx)
-Cercopiteco de hocico azul (Cercopithecus cephus)

Ratón listado (Lemniscomys sp). Foto: Iván Sánchez.
-Cercopiteco de nariz blanca (Cercopithecus nictitans)


ELEFANTES (Elephantidae)
-Elefante de bosque africano (Loxodonta africana cyclotis)

BOVIDOS Y UNGULADOS CON CUERNOS (Bovidae)
-Bufalo de bosque africano (Syncerus caffer nanus)
-Antílope de agua (Kobus ellipsiprymnus)
-Duikero azul (Cephalophus  monticola) bushmeat

ROEDORES
-Ratón listado (Lemniscomys sp)
-Puerco espin cola cepillo (Atherurus africanus) bushmeat

jueves, 28 de julio de 2016

Gabón 8 (2015) Fauna observada-Aves 1

En las dos siguientes entradas iré poniendo las especies de aves y mamíferos identificadas en el transcurso del recorrido por el interior de Gabón.
Gansito africano Nettapus auritus C.M. Aguilar Gómez

AVES

GARZAS (Ardeidae)   
-Garcilla bueyera (Bubulcus ibis)
-Garcita verdosa (Butorides striatus)

ANATIDAS (Anatidae)   
-Gansito africano (Nettapus auritus)

RAPACES (Accipitridae, Falconidae)   

-Buitre palmero (Gypohierax angolensis)

-Aguilucho caricalvo común (Polyboroides typus)
-Aguila crestilarga (Lophatus occipitalis)

Águila Lophatus occipitalis. C.M. Aguilar Gómez.
FRANCOLINES (Phasianidae)   
-Francolín escamoso (Pternistis squamatus)


POLLAS DE AGUA (Rallidae)   
-Polluela negra africana (Amaurornis flavirostris)

LIMICOLAS (Charadriidae, Glareolidae)
-Chorlitejo de Forbes (Charadrius forbesi)
-Avefría lúgubre (Vanellus lugubris)
-Avefría coroniblanca (Vanellus albiceps)
-Canastera gris (Glareola cinerea)

PALOMAS Y TORTOLAS
(Columbidae) 
-Tórtola ojirroja (Streptopelia semitorquata)
-Palomita aliazul (Turtur afer)
Inseparable (Agapornis pullarius). C.M. Aguilar Gómez.
-Vinago africano (Treron calva)

LOROS (Psittacidae)
-Loro yaco (Psittacus erithacus)
-Inseparable carirrojo (Agapornis pullarius)

TURACOS (Musophagidae)
-Turaco de Guinea (Tauraco persa)
-Turaco gigante (Corythaeola cristata)

CUCOS (Cuculidae)
-Cucal senegalés (Centropus senegalensis)

RAPACES NOCTURNAS (Strigidae) 

-Cárabo pescador vermiculado (Scotopelia bouvieri)
Pájaro-ratón común Colius striatus C.M. Aguilar Gómez

-Búho de Guinea (Bubo poensis)

VENCEJOS (Apodidae) 

-Vencejo de Cassin (Neafrapus cassini)
-Vencejo palmero africano (Cypsiurus parvus)
-Vencejo moro (Apus affinis)

PAJAROS RATÓN (Coliidae)  
-Pájaro-ratón común (Colius striatus)

MARTINES PESCADORES (Alcedinidae)  
-Alción senegalés (Halcyon senegalensis)  
-Martín pigmeo del Congo (Ceyx lecontei)

ABEJARUCOS (Meropidae)  
-Abejaruco pechiazul (Merops variegatus)
Abejaruco (Merops malimbicus). C.M. Aguilar Gómez.

-Abejaruco frentiblanco (Merops bullockoides)
-Abejaruco cabecinegro (Merops breweri)
-Abejaruco cabeciazul (Merops muelleri)
-Abejaruco de Malimba (Merops malimbicus)

ABUBILLAS (Upupidae)  
-Abubilla (Upupa epops)

jueves, 14 de julio de 2016

Gabón 7 (2015) Los pigmeos bagongos del parque Waka

Marcas de ritos animistas. Waka. C.M. Aguilar Gómez
Tras regresar del parque Moukalaba-Doudou nos quedamos parados un par de días en Tchibanga. Ni corto, ni perezoso, el conductor nos averió el coche a posta para ralentizar el viaje y sacarnos dinero por “repararlo”. Queríamos visitar los humedales costeros del P.N. Loango pero todo estaba en nuestra contra. Llegar por libre no era fácil, los guías locales pasaban de llevarnos si no pagábamos un dineral por un viaje de varios días usando lodges carísimos. Para opciones más austeras no les interesábamos. La costa es muy salvaje y sin prácticamente poblaciones así que, o llegas en barco desde Libreville si coincide que en esas fechas hay algún grupo de turistas que vaya al P.N. Loango, o por tierra has de cruzar por terrenos de la petrolera Shell solicitando un permiso para usar su pista de tierra. En fin, una odisea.

 

Hacia el interior P.N. Waka. C.M. Aguilar Gómez.
El boicot del conductor nos decidió a descartar la costa y dirigirnos de nuevo al interior. Elegimos el parque nacional Waka. Fougamou es la población de acceso al parque, una extensa zona de montañas boscosas que conectan con el P.N. La Lopé. Allí aún quedan poblados pigmeos, los habitantes originales de la cuenca del Congo. En la oficina del parque su director nos recibió de una forma inesperada... “ustedes deben ser Iván y César ¿no?”, recordándonos a la frase que Stanley dirigió a Livingstone. Vaya shock, nuestra fama nos precedía. El mes previo escribiendo a todas las instituciones y nuestro paso por otros parques habían dado la "voz de alarma" de nuestra visita, ¡tan poca gente había viajando por libre en Gabón!



Ritual dentro de la cabaña pigmea. C.M. Aguilar Gómez.
Afortunadamente el director nos lo puso todo fácil. Nuestro conductor no. Que en los poblados pigmeos no hay hoteles, pues me niego, y también a dejaros el vehículo. Uf, qué paciencia tuvimos que tener. Desbloqueada la situación, nos fuimos tres días a los poblados pigmeos con dos alegres guardas, Jean Pierre Ongoda y Guy Ghislain Ibinga… y ¡sin el conductor! Estábamos exultantes. Nuestra prioridad eran los pigmeos pero nos informaron que ahora vivían asentados en varios poblados junto a la pista que recorre la montaña y que ya no hacen itinerancia en el bosque que era su razón de ser. Aún así, nos mostraron algo de su vida tradicional en los dos días que permanecimos en la aldea de Sogha.


 



Con nuestros anfitriones pigmeos. Foto: Iván Sánchez.
Los pigmeos han ido perdiendo terreno por el avance de los pueblos de origen bantú. Los pocos que aún conservan su cultura y cierta diferenciación se hallan en regiones marginales de bosques entre Camerún y Gabón. Los que visitamos en Waka han llegado a la actualidad aculturados. Un política de conservación de espacios naturales a la occidental los ha sacado de la zona protegida. Ahora viven en la zona de amortiguación de la agricultura en los claros de bosque sin poder hacer su vida tradicional de caza itinerante. Un error incluso si lo miras desde la propia conservación de la biodiversidad del parque, así lo han demostrado estudios en espacios con y sin poblaciones nativas en Sudamérica.




Ataviada para rito de paso de iboga. C.M. Aguilar Gómez.
Casi todo lo que conseguimos de imagen “tradicional” lo hicieron porque se lo pedimos para documentarlo, como la caza con arco o la construcción de cabañas con hojas. A pesar de ello tienen sus creencias animistas y sus ritos relacionados con el consumo del iboga, una planta equivalente a la ayahuasca amazónica, aunque esa cultura inmaterial es difícil de ver en una visita corta. Por suerte, junto a un poblado dimos por casualidad con una adolescente pasando por un periodo de preparación para el inicio en la toma de iboga, con sus collares de conchas marinas y la prohibición de hablar ni de mirar a nadie durante esos días. Tras tres días en Waka regresamos a Libreville y pusimos fin al viaje no sin antes hacer una visita corta una reserva forestal cercana a la capital, el bosque de Mondah.

martes, 5 de julio de 2016

Gabón 6 (2015) Los gorilas de Moukalaba-Doudou

Bosques de la Sierra de Chaillu. C.M. Aguilar Gómez.
Dos días tardamos en llegar al siguiente destino, el parque nacional Moukalaba-Doudou. De Franceville nos dirigimos a Lastourville y desde allí tomamos una modesta pista de tierra que atraviesa la sierra de Chaillu. Bosques nublados salidos de otro tiempo y un largo recorrido por una zona con una densidad de población bajísima. Hicimos pocas paradas ya que debíamos llegar antes de la noche a la única localidad en toda la ruta con alojamiento, Mimongo, de lo contrario nuestro conductor entraría en pánico. En las pocas paradas hubo especies de aves singulares como el martín pigmeo del Congo (Ceyx lecontei), el abejaruco cabeciazul (Merops muelleri) o el inseparable carirrojo (Agapornis pullarius).



Huella de Felis aurata. C.M. Aguilar Gómez.
Las orillas de barro de las pistas eran buenos lugares para detectar mamíferos que difícilmente veríamos. Allí localizamos huellas de civeta de las palmeras (Nandinia binotata), de duikeros (Cephalophus sp) o del esquivo gato dorado (Felis aurata).

Moukalaba-Doudou es el parque nacional donde, según nos dijo Jean-Louis, más posibilidades teníamos de ver gorilas en todo Gabón. Ya teníamos fotos buenas de Lekedi pero ansiábamos verlos en libertad. Desde la población de Tchibanga organizamos la visita que, como otras veces, no fue sencilla a pesar de disponer de nuestro propio vehículo.

A primera hora de la mañana condujimos hasta Doussala, donde se encontraba el grupo más accesible en aquella época. De camino un felino de tamaño medio cruzó la pista despreocupado, una observación fugaz de un bicho oscuro, un ejemplar melánico de gato dorado.




Turaco Corythaeola cristata. Foto: C.M. Aguilar Gómez
Mientras hacíamos tiempo para que nuestros dos guías recabaran información de por dónde andaba el grupo, pudimos disfrutar de otra de las especies estrellas de Gabón, el turaco gigante (Corythaeola cristata) un ave que más que volar trepa y salta de rama en rama con una agilidad que uno imagina más para un Archaeopteryx que para un ave de su peso y tamaño. Y tras la espera llegó el momento de rastrear a los gorilas. Buscábamos un grupo cerca de la casa de un investigador japonés que vivía allí desde hace 12 años tratando de habituarlos. En otras épocas estaban comiendo frutos dentro del bosque, pero ahora consumían unas cañas que crecían cerca de la casa, así que no había que alejarse demasiado.




Cañas comidas por gorilas. C.M. Aguilar Gómez.
Según los guías habituar a los gorilas de llanura puede llevar unos 6 años si todo va bien, o a veces hasta 10 años. A ellos los gorilas los conocían y por eso podían acercarse. Lo que no nos dejaron claro era qué entendían por un grupo habituado. Después supimos que no era lo mismo que nosotros. Iván detrás de uno de los guías y yo detrás del otro, fuimos avanzando sigilosos, casi de puntillas, hasta la zona de las cañas donde debían estar. La densidad vegetal era tal que no se veía a más de 10 metros en la mayoría de los sitios. Seguimos los pasillos que habían hecho en la vegetación hasta que aparecieron excrementos frescos y restos de las cañas comidas.





Gorila en Moukalaba-Doudou. C.M. Aguilar Gómez.
Avanzamos pasitos a pasito, hasta que se desató la furia. Un tremendo grito a unos 20 metros nos dejó aterrorizados. El macho hacía valer sus dominios. Lo peor que puedes hacer es salir corriendo porque en ese caso te destrozaría. Hay que quedarse quieto, cabizbajo, sin mirarles a los ojos, como aceptando su autoridad. En caso de hacer una carga de advertencia nos situaríamos tras los guías. Estos, poco a poco, fueron apaciguando al macho con sonidos que cada uno tenía para que los reconociese. Tras varios intentos de aproximación sin éxito nos marchamos. Lo volvimos a intentar a la tarde pero igualmente el macho nos rechazó. Una fugaz visión y una foto desenfocada es todo lo que conseguimos. Menos mal que era el grupo más habituado de todo Gabón. Una experiencia no apta para cardiacos.

sábado, 25 de junio de 2016

Gabón 5 (2015) El parque Lekedi

Parque Lekedi, gorila de llanura. C.M. Aguilar Gómez.
El parque de fauna Lekedi no es un área natural protegida como lo son los parques nacionales de Gabón. Se localiza cerca de la población de Bakoumba y se trata de una iniciativa privada que, en cierto modo, es un sucedáneo de la observación de fauna en los parques del país. O una opción complementaria. En un contexto en el que solo unos pocos parques tienen infraestructuras y servicios para visitas, que los que los tienen suelen ser extremadamente caros y que, además, ver fauna requiere mucho tiempo y suerte, Lekedi es una apuesta segura. Especialmente para los turistas gaboneses de clase media y alta, que los hay.





Mono Cercopithecus nictitans. C.M. Aguilar Gómez.
Visitamos Lekedi con idea de conseguir fotografías de especies que difícilmente podríamos obtener en libertad. Llegamos a Bakoumba y, como era de esperar, la información previa que llevábamos valía de poco, ni tampoco las gestiones que Jean-Louis nos hizo con antelación. Los alojamientos en el parque no funcionaban y tuvimos que quedarnos en el único “hotel” disponible en Bakoumba, un antro infecto sin agua corriente y acceso por una calleja-cloaca del pueblo. Habríamos dormido más a gusto en las tiendas de campaña en el cesped de la oficina del parque pero nuestro “lastre-conductor” bajo ningún concepto iba a hacer camping. Eso no era negociable para él, nos lo dejó claro desde el primer día.




Humedales, río y bosque en Lekedi. C.M. Aguilar Gómez
El parque de Lekedi tiene una superficie enorme para lo que son este tipo de instalaciones, 14.ooo hectáreas, aunque es una reserva vallada. Pero su interés también está en que contiene el mismo tipo de bosque frondoso que hay en el entorno intercalado con zonas abiertas. En realidad cualquier terreno se cubre allí de bosque si lo dejan tranquilo. Así, aparte de los grupos de chimpancés, mandriles y un gorila de llanura que han introducido, se pueden ver aves silvestres como en cualquier bosque natural. Nosotros hicimos una visita corta pero pudimos ver entre otras aves gansito africano (Nettapus auritus) en las zonas inundadas o águila crestilarga (Lophatus occipitalis) y el toco negro (Tockus hartlaubi) en las zonas de bosque.




Iván sobre la pasarela en el dosel. C.M. Aguilar Gómez.
En uno de los sectores del parque hay un pequeño valle encajado de vegetación muy densa con un grupo familiar de chimpancés. Los oyes continuamente pero solo se dejan ver cuando salen de la espesura y se acercan al borde del cercado si saben que van a alimentarlos. Dentro es imposible vernos ni con la ayuda de un largo puente colgante que te permite tener una buena vista desde arriba. El puente se sitúa a 45 metros sobre el barranco y es también un sitio privilegiado para la observación de aves de la zona. Sitios así faltan en los parques nacionales de Gabón.







Gorila de llanura en Lekedi. Foto: C.M. Aguilar Gómez.
En el recorrido, a parte de los chimpancés, dimos con uno de los grupos de mandriles en un espeso bosque que, en ese momento, estaba siguiendo una joven investigadora francesa. Pero el sitio que más queríamos ver era la isla de los gorilas. Han tenido varios ejemplares allí pero en ese momento solo quedaba uno. Como ya estábamos casi resignados a no  verlos en libertad, tras no poder visitar el Baï Langoué, fuimos allí para hacer fotos en situaciones naturales. Ya solo el entorno del río donde está es impresionante, la sola aproximación en barca ya merecería la pena con un dosel arbóreo con plantas trepadoras como un muro verde impenetrable. Y allí estaba uno de los animales más esquivos el bosque, el gorila de llanura. Realmente su mirada es humana. Impresiona.


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