martes, 15 de noviembre de 2011

Cabo de Gata 5 (2011) Algas de la rompiente y zona infralitoral

Rompiente repleta de algas. Foto: C. Aguilar
Los charcos intermareales y los bordes de los arrecifes de vermétidos son una buena ocasión para ver y fotografiar varias especies de flora y fauna marina. Algunas de ellas es posible verlas también buceando o haciendo snorkel, pero dentro del agua ya no tienes la ayuda de una guía a mano ni tampoco, yo al menos, puedes fotografiarlas para identificarlas más tarde. Es el caso de varias especies de algas que se distribuyen por la zona infralitoral, esa que siempre está inundada, bien iluminada y donde se sitúan las algas fotófilas. Entre ellas está el alga parda Cystoseira sp., normalmente C. mediterranea que alcanza densos recubrimientos en las zonas batidas. Las comunidades de Cystoseira crecen erguidas y son comparadas a menudo con bosques en miniatura ya que en ellas se suelen diferenciar varios estratos.



Cystoseira sp. Foto: César Aguilar
En la parte baja de este bosquete marino habría varias especies de algas incrustantes y otras de aspecto cespitoso, luego estarían algas de porte bajo que serían el equivalente al estrato arbustivo y por último estarían las arbóreas que en esta comunidad sería Cystoseira. Entre las del estrato arbustivo que pude reconocer estaban las del género Corallina, unas algas calcáreas de color rosado formadas como por pequeños segmentos articulados. En realidad estas comunidades pueden albergar en sus diferentes estratos hasta 70 especies de algas, aunque una cosa es lo que hay y otra lo que uno llega a reconocer sin mucha experiencia. Otra especie que he podido ver en la zona y que también da lugar a bosquetes sumergidos de este tipo son los sargazos, Sargassum sp.


Sargazo (Sargassum sp). Foto: César Aguilar
El nombre de sargazo viene del “famoso” mar de los Sargazos, una región del Atlántico Occidental donde el mismo Colón se sorprendió, y lo registró en su diario, cuando halló grandes acúmulos de algas flotantes de este género lejos de las costas. Al parecer la zona coincide con aguas poco batidas por el viento entre dos grandes corrientes la del Golfo y del Atlántico norte y la norecuatorial que discurre en sentido contrario.  El mar de los Sargazos es además conocido porque allí se localiza la única zona del mundo donde se reproducen las misteriosas anguilas (Anguilla anguilla), esos peces que llegan del mar hasta nuestros ríos europeos. Lo del misterio viene porque en realidad nadie ha podido comprobar su reproducción en la naturaleza. Dicen que nunca se ha capturado allí una anguila adulta y menos con huevos, sin embargo es el punto de todo el océano Atlántico donde aparecen las larvas más pequeñas de la especie, así que se imagina que en esa zona a gran profundidad debe darse la reproducción. 


Padina pavonica Foto: César Aguilar
Pero volviendo a las algas de estas zonas infralitorales, sobre los sustratos duros también pude reconocer otras de amplio espectro ecológico como las “lechugas de mar”, Ulva sp., muy comunes en puertos y ensenadas; la Padina pavonica un alga parda fácil de identificar por su forma en abanicos blanquecinos producidos por incrustaciones calcáreas; y la Acetabularia acetabulum, un alga con forma de sombrilla que es endémica del Mediterráneo que es una especie tropical relicta del antiguo Mar de Tetis, aquel del que se formó el Mediterráneo. Esta última alga, a pesar de tener un tamaño de varios centímetros sorprende saber que está formada por tan solo una célula.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Cabo de Gata 4 (2011) Arrecifes de vermétidos

Arrecifes de vermétidos en El Playazo. C. Aguilar
Una de las actividades que encuentro más entretenidas de las playas es pulular por esos charcos de la zona intermareal viendo lo que vive allí . Para eso se necesitan zonas rocosas y en las costas del cabo de Gata no faltan en la mayoría de las playas, ya que  muchas se sitúan en calas de pequeño o mediano tamaño. Es algo que suelen hacer a los críos, cubito en mano, persiguiendo esquivos cangrejos o fascinándose por la presencia de alguna quisquilla o algún pequeño pez en las cubetas. Pero la zona intermareal del mar Mediterráneo es muy reducida ya que no hay más de medio metro entre la pleamar y la bajamar. Esto está relacionado con su condición de mar cerrado, que solo conecta con el resto de masas de agua oceánicas por el Estrecho de Gibraltar. Ese “cuello de botella” impide la transmisión de las mareas a sus costas con la envergadura que lo hace en litorales abiertos como el Cantábrico.



Dendropoma petraeum y Spongites notarisii  
En el Cabo de Gata las pequeñas oscilaciones del nivel del mar no tienen una periodicidad fija y responden más bien a cambios en la dirección de los vientos y de la presión atmosférica. Sin embargo algo que contribuye a extender esta zona intermareal es la formación de arrecifes de vermétidos. La presencia de arrecifes la asociamos a corales tropicales que con sus esqueletos calizos van dando lugar a plataformas de roca en crecimiento que son la base para ricas comunidades marinas. Pero existen estos otros arrecifes que se presentan en algunas islas oceánicas tropicales y en las zonas más cálidas del Mediterráneo. En las costas españolas aparecen restringidos entre el litoral alicantino y este del Cabo de Gata.



Poliplacóforo o quitón. Foto: César Aguilar
Una especie de vermétidos coloniales son los precursores de estos arrecifes y son de los pocos gasterópodos que son sésiles, es decir que viven fijos al sustrato. Otros gasterópodos marinos como las lapas o los caracolas tienen siempre movilidad. La especie de vermétido presente en estas formaciones es Dendropoma petraeum y desarrolla una concha negra irregular, sin el enrollamiento espiral típico, más bien como un tirabuzón. Entre las conchas, ocupando los huecos, crece un alga calcárea blanca incrustante, Spongites notarisii, que es la que da solidez a la estructura. De este modo se forman los arrecifes presentes en las costas del Cabo de Gata. Algunos sitios donde pude verlos fueron El Playazo de Rodalquilar, la Playa de los Muertos o en algunas de las calas de la zona de Las Sirenas.



Bellotas de mar (Chthamalus stellatus). C. Aguilar
La zona rocosa intermareal y la supralitorial, la expuesta al oleaje pero no sumergida, es el lugar para otros gasterópodos como los bígaros (Littorina sp.) y las lapas (Patella sp.). También aquí se pueden encontrar unos curiosos moluscos, los poliplacóforos o quitones que parecen una especie de “lapas” con un recubrimiento formado de 8 placas gruesas que cuando se desprenden del sustrato se enroscan formando una bola. Otros animales de esta zona que pueden despistar en cuanto a su condición, son las bellotas de mar (Chthamalus stellatus) que por sus placas calcáreas y forma compacta pudieran recordar a un molusco. Sin embargo se trata de unos crustáceos, parientes por tanto de cangrejos y langostas, aunque más cercanos en forma de vida a otros cirrípedos como ellos, los percebes. Recubren zonas de roca bañadas por el oleaje y se abren cuando sube la marea, así que normalmente se suelen ver cerrados. Cuando están abiertos se pueden ver sus patas modificadas, que con aspecto de plumas les sirven como filtro para capturar el alimento en el agua.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Cabo de Gata 3 (2011) Barrancos y costas áridas 3

Acantilados del Playazo a Las Negras. Foto: C. Aguilar
La costa del Cabo de Gata tiene un cromatismo especial, allí se juntan tramos de origen volcánico de color negro con otros de dunas fosilizadas en amarillos intensos. Un tramo muy interesante se extiende entre el Playazo de Rodalquilar y la localidad de Las Negras. Ahí hubo una pequeña cuenca sedimentaria que se formó tras la actividad volcánica que dio origen a la zona. El sendero de La Molata recorre ese tramo, y por ello se pueden encontrar restos de fauna marina fosilizada, como los de unas conchas de erizos asimétricos que no había visto hasta ahora en fósiles. También las vistas de los acantilados son impresionantes, sobretodo con luz de mañana acompañadas de las idas y venidas de los vencejos reales (Apus melba) que crían en las grietas de los cortados marinos.



Collalba negra (Oenanthe leucura) Foto: C. Aguilar
En los paseos de veraneo por estos barrancos y playas del Cabo de Gata, sobre todo del entorno de Rodalquilar, no he ido buscando ninguna especie concreta de vertebrado, ya que esas fueron vacaciones de descanso tras el viaje de Perú. Aún así, prismáticos en mano, he podido disfrutar de muchos de esas aves del matorral mediterráneo que se dejan ver en cualquier paseo en un sitio así. Ahí han estado los mochuelos (Athene noctua), abejarucos (Merops apiaster), golondrinas dáuricas (Hirundo daurica), cogujadas montesinas (Galerida theklae), jilgueros (Carduelis carduelis), verdecillos (Serinus serinus), alcaudones reales (Lanius meridionalis) o collalbas rubias (Oenanthe hispanica), nada del otro mundo pero no por ello se deja de disfrutar. Una especie que hacía tiempo que no veía tan abundante y tan a gusto, ha sido la collalba negra (Oenanthe leucura) que se ve por doquier y que llega a criar hasta el mismo cantil de la playa. 


Lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus)
Allí di con un nido ubicado en una “burbuja” de una roca volcánica que albergaba varios pollos ya grandotes. Aunque busqué la acumulación de piedras que hacen las collalbas negras en los nidos, no dí con ellas  por la ubicación del nido. Este es un comportamiento de cortejo bastante curioso solo citado en esta especie, según el cual el macho acarrea y deposita pequeñas piedras junto al nido sin una utilidad aparente. Parece que con ello trata de demostrar su buena condición física, y por tanto su valía como reproductor, a la hembra con la que están “en trámites” de emparejarse. “Camino de la playa” también pude ver un par de especies de lagartijas termófilas, al parecer bastante comunes aquí, como son la lagartija colilarga (Psammodromus algirus) y la lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus). Las puede ver tanto en los cordones dunares con barrón y pitas como en las laderas más interiores con más vegetación arbustiva.



Sapo corredor (Bufo calamita). Foto: C. Aguilar
Ya para acabar estas citas de vertebrados “casuales”, en uno de los paseos por una rambla dí con un tremendo sapo corredor (Bufo calamita). Agua en estos barrancos que recorrí hay entre poca y nada, y en algún charco aislado que revisé no encontré puestas, pero allí estaba este bicho que me crucé de curiosa coloración. Digo curiosa porque aunque estos sapos tienen bastante variabilidad, los que estoy acostumbrado a ver no son como este que encontré con un verde y blanco muy contrastado. De no ser porque en la Península no hay Sapo verde (Bufo viridis), en un hábitat así en cualquier otro sitio donde sí está presente como Baleares o Marruecos, casi no habría dudado en atribuirlo a esa especie en vez de a un sapo corredor ya que la línea de la espalda, aunque presente, era bastante tenue en ese ejemplar.

martes, 1 de noviembre de 2011

Cabo de Gata 2 (2011) Barrancos y costas áridas 2

Logo "Espantapitas" y campo de pitas. C. Aguilar
Otra de las plantas del paisaje del Cabo de Gata que destaca cuando llegas por primera vez es la pita (Agave americana). Es tan llamativo el porte que alcanza y su abundancia en algunos puntos, que se ha utilizado como elemento de identificación con la naturaleza de la zona. No se si ahora seguirá existiendo, pero hasta hace algunos años había un festival de música y cine en la zona llamado “Espantapitas” que pudimos ver en visitas anteriores al Cabo de Gata. El logo de ese festival era una bonita y “mística” ilustración de un Agave americana con sus “espigas” recién florecidas como las que pudimos ver al comienzo de este verano. Sin embargo estas plantas no son una especie autóctona sino propia del continente americano.



Cornical (Periploca angustifolia). Foto: C. Aguilar
En marzo de este año pude verlas en su hábitat natural en Perú, allí aparecían asociadas al bosque tropical seco del río Utcubamba junto a acacias y varias especies de cactus. Sin embargo, es frecuente verlas en las regiones mediterráneas donde están naturalizadas, en especial en zonas áridas como las del sudeste peninsular. Su abundancia en algunos lugares del Cabo de Gata parece también debida a antiguas plantaciones con las que se obtenían fibras para cuerdas y tejidos bastos. Pero además de especies exóticas como el Agave o la chumbera (Opundia sp.), en el cabo de Gata se encuentran varios matorrales autóctonos con distribución restringida al sudeste árido peninsular y al norte de África.

 


Azufaizo (Ziziphus lotus) Foto: C. Aguilar
Entre las especies que los forman están el cornical (Periploca angustifolia), el oroval (Whitania frutescens) y el rascamoños (Launaea arborescens). De estos tres solo el primero lo encontramos florecido en junio, con sus complejas y sofisticadas flores junto a frutos con forma de cuernos enfrentados. Estas especies las había visto anteriormente en el Antiatlas marroquí florecidas ya a finales de diciembre. Esta proximidad de algunas de las especies del Cabo de Gata con la flora africana es lo que más me llama la atención de la zona. Otra de esas especies que me hacen recordar las estepas de Marruecos es el azufaizo (Ziziphus lotus). Esta planta es un ejemplo de adaptación al medio ya que es capaz de desarrollar densos portes arbustivos en suelos con muy poca agua.


Asteriscus maritimus y Limonium sinuatum
El enmarañado y espinoso ramaje del azufaifo es de gran interés ecológico y en él encuentran refugio muchos vertebrados como el alcaudón real, el conejo o distintos reptiles. Ejemplares del arbusto de buen tamaño, y algunos en floración, pudimos ver en los accesos al Playazo de Rodalquilar. Pero además las laderas que miran a la costa fueron las más agradecidas en junio por dos plantas que inundaban el paisaje de intensos colores. De amarillo, se encontraba una planta de la familia de las compuestas que en la zona llaman padrijo (Asteriscus maritimus) y de azul, una siempreviva llamada capitana (Limonium sinuatum).

martes, 25 de octubre de 2011

Cabo de Gata 1 (2011) Barrancos y costas áridas 1

Floración de Asteriscus maritimus. C. Aguilar
Uno de los atractivos que para mi tiene el Cabo de Gata es su vegetación, propia de una de las sierras costeras más áridas de la Península Ibérica. Aquí, gracias a la presencia del Parque Natural, se han mantenido paisajes mediterráneos de costa a salvo de la ocupación urbanística del turismo de sol y playa. La mejor época para ver la vegetación es a finales del invierno por raro que pueda parecer. Las aridez y las temperaturas estivales extremas hacen que toda la floración se adelante respecto a otras zonas de la Península. Algo similar he podido ver en el Antiatlas marroquí en diciembre o en las estepas presaharianas de Túnez en febrero, donde uno puede disfrutar de sierras y estepas desérticas en una imagen de colorido y verdor a la que no estamos acostumbrados y que a mi me fascina.



Esparraguera blanca (Asparagus albus) C. Aguilar
Sin embargo esto de la floración invernal del Cabo de Gato es algo que cuentan, porque yo aún no he tenido ocasión de visitar la zona en esas fechas. A primeros de junio de este 2011, cuando estuvimos Iratxe y yo, casi todos los pastos y gramíneas estaban ya agostados. Aun así pude encontrar más floración de la que esperaba. En especial la de aquellas plantas costeras que aprovechan la humedad marina, lo que les permite soportan mejor la sequedad estival. En el parque natural recorrimos algunos senderos y barrancos como el de Caldera de Majada Redonda en Presillas, un antiguo cráter volcánico, el del Barranco del Negro-Requena, o paseos costeros como de La Molata en Rodalquilar o el de la cala de San Pedro. Los barrancos y laderas que a primera vistas parecen poco atractivos ganan en interés con un paseo reconociendo su vegetación. 


Ladera con espartales y palmitares. C. Aguilar
Entre los arbustos de mayor presencia se encuentran algunos como la orgaza (Atriplex halimus), la retama (Retama sphaerocarpa), el espino negro (Rhamnus lycioides), el cambrón (Lycium intricatum), la esparraguera blanca (Asparagus albus) o la Ephedra fragilis. Esta última forma parte de una familia de raras plantas que tiene solo un género, Ephedra, y que es uno de los más antiguos y aislados de las plantas con semillas, pues no se le conoce ningún pariente próximo actual. Otro buen número de plantas de menor porte estaban ya agostadas en esas fechas, como el matagallo (Phlomis purpurea) o los aromáticos manrubio blanco (Ballota hirsuta) y tomillos (Thymus sp.) pero aún daban ese olor característico del monte mediterráneo. A escala de paisaje, la gramínea más extendida es el esparto (Stipa tenacissima) que forma macollas grandes que ocupan amplias extensiones. Es una planta que antaño tuvo un intenso aprovechamiento, basta con darse una vuelta por las tiendas de artesanías de la zona, en especial las de la localidad de Nijar, para comprobar algo de esto.



Cala de San Pedro con palmito. C. Aguilar
En suelos más costeros, salinos y limosos aparece además otra gramínea que crece en macollas y que es la que en las estepas del valle del Ebro también llamamos “esparto”. Sin embargo se trata del albardín (Lygeum spartum), pero que por su parecido y a falta del auténtico esparto en la Depresión del Ebro recibe allí dicho nombre. Otra de las plantas que, en buena parte, configura el paisaje de la zona, tanto de las laderas interiores como en la costa, es el palmito (Chamaerops humilis). Esta palmera enana es propia del mediterráneo occidental y se la puede ver en multitud de sierras costeras en esa franja litoral de la Península. Por otra parte es la única palmera autóctona del continente europeo y es tal su relevancia que ha sido elegida como imagen en el logotipo el Parque Natural Cabo de Gata-Nijar.

martes, 18 de octubre de 2011

Anuario Ornitológico de La Rioja 2004-2008

Anuario Ornitólogico de La Rioja 2004-2008 
Ignacio Gámez Carmona, Jesús Serradilla Rodríguez, César María Aguilar Gómez, Fco. Javier Robres Cabezón, Oscar Gutiérrez Jiménez.
ZUBÍA Monográfico Nº 21-22, pags. 7-184. 2010. IER 
ISSN: 1131-5423



Hace ya unos meses que tenemos la última edición del anuario que hacemos desde el Grupo Ornitológico de La Rioja, pero con tanto crónica de Perú no había sacado tiempo para reseñarlo. Como veces anteriores aparece como monográfico de la revista Zubía del Instituto de Estudios Riojanos (IER). Los anuarios ornitológicos son publicaciones en las que se recogen, seleccionan y exponen las observaciones de aves silvestres más interesantes producidas en un territorio para un periodo concreto. El que ahora sale es el cuarto anuario desde que a finales de los noventa se comenzara con esta publicación en La Rioja. En esta ocasión comprende el periodo 2004 al 2008. Con esta periodicidad llamarlo “anuario” es más una formalidad que otra cosa, pues solo se publica cuando hay suficientes datos para ello. La Rioja no es una comunidad con costas ni con grandes humedales, condiciones ambas que propician muchas novedades y citas para una publicación así, por lo que hay que esperar a reunir suficientes datos de la avifauna de “interior” para dar cuerpo al anuario. Aun así, cada vez hay más gente saliendo al campo y mirando aves lo que facilita reunir suficientes citas de interés.


El anuario es un trabajo de recopilación y selección de datos que no sería posible sin la colaboración de mucha gente ordenando y enviando sus citas para este fin, en esta ocasión más de 60 observadores de aves. Para saber más de las ediciones anteriores, los criterios de inclusión o la manera de enviar las citas se puede consultar en la siguiente dirección:  http://ecologistasenaccion.org/larioja/aor. Este anuario y los dos anteriores los distribuye directamente el Instituto de Estudios Riojanos (libreria.ier@larioja.org) y también pueden encontrarse en librerías de La Rioja que tengan publicaciones del IER. El primero de los anuarios, el del periodo 1993-97, fue editado por Ecologistas en Acción de La Rioja en 1999 y lo distribuye la propia asociación de forma gratuita a quien lo solicite (larioja@ecologistasenaccion.org).
 




 



A continuación dejo un resumen del contenido y novedades de este último anuario:

-Se exponen las observaciones ornitológicas más interesantes producidas en La Rioja entre los años 2004 y 2008. Asimismo se realiza una pequeña descripción del status, abundancia, distribución, carácter migratorio y fenología de todas las especies de aves silvestres observadas en La Rioja, actualizando la información existente hasta el momento. En conjunto, para 314 especies de aves citadas en La Rioja, se aportan referencias durante estos años para 146 especies con un total de 363 registros.

-Se crea una lista de las especies exóticas compuesta por 27 especies de las que 10 son nuevas incorporaciones al presente anuario.

-Se aportan las primeras citas para La Rioja de 13 especies: cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris), porrón de collar (Aythya collaris), tarro canelo (Tadorna ferruginea), porrón bastardo (Aythya marila), colimbo chico (Gavia stellata), colimbo grande (Gavia immer), pigargo europeo (Haliaeetus albicilla), halcón sacre (Falco cherrug), canastera común (Glareola pranticola), aguja colipinta (Limosa lapponica), charrán patinegro (Sterna sandvicensis), vencejo pálido (Apus pallidus) y gorrión alpino (Montifringilla nivalis).

-También las segundas citas para 6 de ellas: ánsar careto grande (Anser albifrons), pelícano rosado (Pelecanus rufescens), colimbo grande (Gavia immer), garcilla cangrejera (Ardeola ralloides), flamenco común (Phoenicopterus ruber), águila imperial ibérica (Aquila adalberti) y charrán común (Sterna hirundo).

-Y las terceras de otras 3: garcilla cangrejera (Ardeola ralloides), correlimos gordo (Calidris canutus) y charrán común (Sterna hirundo).

 
-Se documenta la primera nidificación de elanio común (Elanus caeruleus) en La Rioja.

-Se aporta información sobre la primera colonia de martinete común (Nycticorax nycticorax) en La Rioja y su posterior evolución.

-Se suprime de la lista de aves silvestres el alcaudón norteño (Lanius excubitor), que tras la separación como subespecie del alcaudón real (Lanius meridionalis) se presupone su ausencia en nuestra región.

-Se recogen numerosas observaciones de cernícalo patirrojo (Falco vespertinus) durante la primavera de 2008 en 5 localidades riojanas, coincidiendo con la anómala irrupción de la especie por todo el centro-este español.

jueves, 13 de octubre de 2011

Charlando con Roge Blasco en Radio Euskadi 1

Con el equipo de NPC del que hablo en la entrevista
Radio Euskadi ha sabido mantener en antena durante largos años dos programas de Roge Blasco que son todo un lujo para los oyentes, “Levando Anclas” y “La Casa de la Palabra”. El primero cumplió 25 años hace unas temporadas y el segundo no tantos pero ya lleva también un buen número de años. Por suerte en La Rioja se cogen ambos programas en el dial, aunque ahora con internet y los podcast ya se pueden oír en cualquier parte del mundo y a cualquier hora. “Levando Anclas” se emite todos los domingos de 22:00-24:00h y está íntegramente dedicado a los viajes. Al terminar el fin de semana, cuando ya estas de capa caída con la perspectiva del lunes, nada mejor que esa magia de la radio.  Para mí es un reconstituyente escuchar los relatos de gentes tan inquietas como aparecen en el programa. Cuantas veces no me habré sentido como una “cucaracha” con mis pequeñas preocupaciones de “homo sendentario” escuchando los viajes y las vidas fascinantes de muchos de ellos, para acabar esbozando una sonrisa placentera con la evocación de los parajes de que hablan y la ilusión que despiertan con solo oírlos.
 

Trabajos en las selvas altas motivo de la entrevista
Esas historias y vidas me recuerdan una frase de Bertolt Brecht que leí en un libro de viajes y que me encanta: “No os dejéis engañar con que la vida es poco, bebedla a grandes tragos porque no os bastará cuando hayáis de perderla”. El otro de los programas de Roge Blasco es “La Casa de La Palabra” y aunque a él acuden también viajeros, su temática es más amplia pero igualmente interesante: ecología, movimientos sociales, libros, cooperación, etc. El horario de este segundo es de 21:00- 22:00 de lunes a viernes y me acompaña a diario durante la hora de la cena. El caso es que a raíz del viaje a Perú me surgió la posibilidad de hablar en ellos. Y es que esa es otra de las características de esos programas, su presentador Roge Blasco, es tan llano y poco elitista que lo mismo entrevista a todo un personaje viajero como a unos chavales que acaban de venir de cualquier sitio pero con algo original que contar. Siendo yo un oyente asiduo, la verdad es que charlar en antena con Roge Blasco del último viaje a Perú fue algo que me ilusionó bastante. Bueno espero haber estado a la altura, ahí os dejo los enlaces al podcast para el que tenga curiosidad, os comento los minutajes dentro del programa de cada uno de los días. El segundo programa tiene continuación en Charlando con Roge Blasco en Radio Euskadi 2

(01:02:45 – 01:12:30)

(00:04:20 – 00:19:20)

viernes, 7 de octubre de 2011

Lecturas amazónicas 4

El precio del paraíso.
De un campo de exterminio al Amazonas

Manuel Leguineche
Espasa Calpe, S.A. Madrid. 1995
ISBN 84-239-724-2

En este libro Manu Leguineche tira del hilo de una vieja reseña que guarda de un español que vive en las selvas de Bolivia. Hace lo imposible por ganarse su confianza ya que cree que su vida da para un libro y merece ser contada. Y ya lo creo que da para un libro. Aragonés, combatiente republicano en la Guerra Civil española, anarquista, huido a Francia donde combate en la Segunda Guerra Mundial hasta que es apresado por los nazis y recluido en el campo de concentración de Mathausen. Uno de los pocos supervivientes tras dos años de permanencia allí mientras ve morir a centenares a su alrededor. Tras el fin de la guerra y su liberación, ya espera poco de una Europa donde no hay sitio para sus ideales y su escala de valores humanistas. Tras tantas penurias y sufrimientos busca rehacer su vida en Sudamérica en las selvas de la Amazonía. Allí se instala en su propia “república” donde no circula el dinero, funda un familia y crea un universo a su medida. El libro recoge la crónica de Manu tratando de buscar a Antonio García y su estancia allí durante las varias semanas que permaneció viviendo con él y entrevistándole.


Mas de la mitad del libro trata de las crónicas en primera persona de Antonio García en Europa, unos relatos escalofriantes. La otra parte es la de sus andanzas amazónicas, cómo rehízo su vida, los problemas de su asentamiento allí y la filosofía que materializó en su “república” selvática. Pese a estar alejado de todo mantiene un vivo interés por todo lo que ocurre en el mundo. Durante años le visitaron muchos judíos queriendo conocer el testimonio de un superviviente, pero hace ya tiempo que dejaron de hacerlo, pues no se callaba ante el nuevo holocausto de los judíos hacia los palestinos. Antonio es culto, crítico e iconoclasta hasta la médula, uno de esos moldes de personas que difícilmente volverán a repetirse, producto de una época de ideales y utopías libertarias. En su retiro selvático logró vivir como creía, de su propio trabajo y con una honestidad radical, cuando los acontecimientos de su vida bien podían haberle llevado en un dirección bien distinta.


Del Orinoco al Amazonas.
Viaje a las regiones equinociales del nuevo mundo.
Alexander von Humboldt
Editorial Labor. Barcelona 1981
ISBN: 84-335-0262-X

Humboldt forma parte de la primera “hornada” de científicos ilustrados que comenzaron a recorrer el mundo con una nueva mentalidad. De las Américas hubo antes otras crónicas, las de los conquistadores primero y más tarde los misioneros. Pero esta es una nueva perspectiva, van a “redescubrir” y a deleitarse observando la Naturaleza, con un afán enciclopédico y no a enriquecerse o a imponer nada. La crónica de este viaje se sigue muy bien para estar escrita a principios del siglo XIX. A Humboldt se le tiene por geógrafo pero en realidad en aquella época los científicos era naturalistas de lo más completos, tomaban coordenadas geográficas, visitaban minas, observaban el cielo, herborizaban plantas, recogían datos antropológicos de los indígenas y describían todo tipo de especies de animales y plantas que iban encontrando a su paso.

Desde Madrid viaja a Canarias y visita Lanzarote y Tenerife, donde suben al Teide. Tras la travesía por el Atlántico llegan a las Antillas y luego a las costas de Venezuela. Recorre costas y selvas del lado Atlántico, ascienden montes en Caracas herborizando plantas, describen por primera vez los guácharos, esa especie de chotacabras coloniales que crían en cuevas y de cuyos pollos los indios obtenían sus reservas de aceite. Por las crónicas salen cocodrilos, jaguares, anguilas eléctricas, monos aulladores y otro buen número de especies de los trópicos. El viaje les llevará a remontar el Orinoco hasta llegar al canal del Casiquiare, el curso que une las cuencas del Orinoco y del Amazonas, el verdadero fin de esa parte del viaje. Año y medio en remontar y descender el Orinoco. Este libro termina ahí, pero su viaje continúa hasta completar 5 años más por otros países americanos. Pasó buena parte de su vida ordenando y recopilando todo lo vivido en esos años dejando al final treinta y tantos tomos, una autentica enciclopedia. Así que contar con un relato digerible para el gran público de un fragmento del viaje es toda una suerte. 


lunes, 3 de octubre de 2011

Lecturas amazónicas 3

Diario de la Amazonía

Roger Casement
Ediciones del Viento. 2011. La Coruña
ISBN 978-84-96964-82-2

Este fue el primer libro que me regalaron de regreso a España para mi cumpleaños. Había oído hablar del personaje Roger Casement pero poco. Parece que últimamente se ha hecho “famoso” porque el libro “El sueño del celta”, el más reciente del peruano y premio Nobel Mario Vargas Llosa lo trata. En Puerto Bermúdez ese otro libro lo estaba leyendo Jesús en la hamaca de al lado y algo me contó. No he leído aún El sueño del celta, aunque ahora sabiendo que va de él creo que lo leeré, y eso que a Vargas Llosa lo tengo un poco atragantado, aunque más bien por su persona que por sus libros. Este libro de Casement no es ni una novela, ni nada que se le parezca, son simple y llanamente los diarios de su viaje por la Amazonía. Sin embargo es un cronista detallista y cuenta los pormenores de aquel singular viaje. Para el que no conozca la historia de este personaje el libro es  esclarecedor sobre su admirable personalidad.


A principios del siglo XX Casement fue enviado por el imperio británico a conocer la situación de una compañía de capital británico que explotaba el caucho en el río Putumayo en Perú. Antes, como cónsul británico, ya había denunciado el régimen atroz de los belgas y del rey Leopoldo II en el Congo. En aquel ambiente del país africano se basó el clásico “El corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad que más tarde inspiró la locura del personaje de la película Apocalipsis Now de Kopola.  Casement encuentra una situación mucho pero en el Putumayo. Es simplemente exterminio, esclavitud y tiranía la que somete a las tribus amazónicas la fiebre del caucho. Las ganancias de esos trabajos esclavos hicieron las grandes fortunas de Iquitos, Manos, los rocambolescos teatros de la opera y las demás extravagancias de las ciudades amazónicas a principios del siglo XX. Casement viajó junto a otros miembros en un comisión comercial, pero solo él fue capaz de tomar partido y denunciar lo evidente, cuando los demás miraban para otro lado. El testimonio de sus diarios es demoledor. Tanto como el final de sus días, ahorcado por los propios británicos cuando abrazó la causa independentista de Irlanda de donde era originario.




Amazonas: un viaje imposible
Juan Madrid
Espasa Calpe, S.A. Madrid 2001
ISBN 84-239-5458-7

(Biblioteca de La Rioja 860-9 MAD ama)

Juan Madrid escribe novelas pero en esta ocasión se acerca a la literatura de viajes en un recorrido por diferentes partes del Amazonas brasileño. Durante todo su recorrido va tras un amigo de la infancia hijo de malagueño y yanomami que ahora reside en Brasil y que dice contar con unos mapas para localizar el país de las Amazonas, las mujeres guerreras que describiera el cronista de Orellana  en el primer descenso del gran río. Es un viaje accidentado en su busca, pero no de las amazonas mitológicas, sino del esquivo amigo. De camino va improvisando sobre la marcha su viaje, coincidiendo con todo tipo de truculentos personajes y empapándose de la realidad social del Brasil selvático, con garimpeiros, borrachos, sintierras y nativos. El autor no puede sustraerse de su condición de escritor de ficción y la realidad que encuentra le sirve para novelar en cierto modo el relato que describe. Es un libro de viajes y también una novela, como él mismo dice es el más real de todos sus libros, lo que no le quita nada de interés.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Lecturas amazónicas 2

Amazonas: arqueología e historia
Arturo Ruiz Estrada
Universidad Alas Peruanas. 2010. Lima
ISBN 978-9972-210-99-0

Estando en La Esperanza me encontré en varias ocasiones con un periódico cultural que editaban en la región de Amazonas llamado El Torreón. Es el típico con un poco de todo, obras, festividades y demás cuestiones de ámbito local. Sin embargo había una sección bastante interesante de divulgación arqueológica. Me llamaron la atención unas pequeñas crónicas de arqueología regional por lo bien contadas que estaban. Como iban dirigidas para un público generalista, eran concisas y explicadas con buen criterio divulgativo. Amazonas es un departamento del norte del Perú enormemente rico en restos arqueológicos, tiene zonas de selva baja, selva alta y bosque tropical seco. Es famoso por las ruinas de Kuelap de la cultura chachapoyas, una civilización andina preinca que dejó una gran cantidad de restos arqueológicos por toda la zona. Entre lo que se puede encontrar en el departamento están muchos sarcófagos en cortados rupestres, enterramientos colectivos con momias, muchas ciudadelas y gran cantidad de abrigos con pinturas rupestres. Sarcófagos y pinturas como los de La Pitaya que visité en una escapada del voluntariado.



 De todos esos temas hablaban en ese periódico cultural. Con el tiempo fueron tantos los artículos acumulados que se plantearon hacer un libro con todos ellos. De este modo el autor de ellos, Arturo Ruiz Estrada arqueólogo de la Universidad de Chachapoyas, los reunió, actualizó y amplió el libro con otros que aún no habían sido publicados. Como resultado está este libro sencillo y fácil de leer, ya que cada capítulo es independiente de los demás y trata un tema o lugar arqueológico de la región. Con él pude ubicar el tipo de restos arqueológicos que encontré en las cuevas de la selva alta en los trabajos con mono choro de cola amarilla. Parece que ese tipo de restos es habitual en la región pero aún así no recoge nada para la zona que anduve, así que es posible que no sean apenas conocidos. Me queda preparar una relación de ellos para comunicárselo al autor y que al menos sean tenidos en cuenta por los investigadores locales.





La serpiente cósmica. El ADN y los orígenes del saber
Jeremy Narby
Takiwasi y Racimos de Ungurahui. 1997. Lima
ISBN 9972-673-00-673-00-6

Jesús López de Dicastillo me recomendó este libro de su biblioteca. Ya me advirtió que un geólogo que paso por el Humboldt al que se lo dejó anteriormente le “cambió la vida” y comenzó a obsesionarse por la ayahuasca. Quizá me hizo la advertencia por mi condición de biólogo. La cuestión es que el libro trata muchas cuestiones de biología, física y temas neurológicos y es que el autor se plantea la difícil tarea de dar una explicación científica a lo que cuentan los chamanes de sus experiencias con la ayahuasca. Jeremy Narby estuvo como antropólogo en las selvas peruanas, incluso con chamanes ashaninkas de la zona del Alto Pachitea cerca de Puerto Bermúdez. En aquellos estudios le resultaban extraños los conocimientos que esos adquirían con la toma de la ayahuasca, algunos de los cuales la ciencia moderna ha corroborado. En vez de rechazarlos y atribuirlos solo al pensamiento mágico, trata de buscar a la luz de la razón científica posibles explicaciones.
 
 


La hipótesis de trabajo se la sugiere la semejanza de la estructura del ADN, la doble hélice, con las dos serpientes que ven habitualmente los chamanes en sus tomas de ayahuasca. Busca y explota esta extraña coincidencia hasta sus últimas consecuencias, acudiendo a los datos que le aportan físicos, neurobiólogos, e incluso rebuscando en otras culturas y sus experiencias con sustancias psicoactivas.  La verdad es que plantea una bonita hipótesis, un bonito razonamiento y se lee con mucho interés. Puedes creer o no las conclusiones a las que llega, pero para mi la clave del libro no está en ellas sino en los razonamientos e indagaciones realizadas para llegar a ellas. Quizá el geólogo que quedó impactado por el libro solo vio las conclusiones y puso su fe en ellas. En mi caso soy bastante escéptico, pero igualmente me ha parecido un libro bien interesante por su manera de tirar del hilo en sus hipótesis.



Ayahuasca, la soga de la muerte. 
Relatos de la Amazonía
Jesús López de Dicastillo Gorricho
Gráficas Xavier. 1992
ISBN 604-2340-9

La lectura de este libro complementa en cierto modo al anterior. Jesús durante la temporada que residió como periodista en la ciudad de Pucallpa en la selva central del Perú se dedicó a recoger historias de las alucinaciones tan características que produce la ayahuasca. Las recopila más bien con la curiosidad de un antropólogo, asistiendo a algunas tomas del “brebaje”. No le quita mística a esas visiones, pero su acercamiento no es la de un creyente de fe ciega en la ayahuasca, sino más bien la de un racionalista curioso por una liturgia y un ritual de gran interés etnográfico más que otra cosa.   

jueves, 22 de septiembre de 2011

Lecturas amazónicas 1

Ratos de lluvia en selvas altas. C.M. Aguilar Gómez.
A lo largo de la estancia de casi tres meses del 2011 por la cuenca amazónica del Perú tuve muchos tiempos muertos. Entre días lluviosos, días de espera para algún plan y ocio voluntario, pude dedicar buena parte de ese tiempo a la lectura. Además en los trópicos se hace de noche a las seis y media así que más tiempo a añadir. Acertar con buen libro para esos momentos es fundamental. El que llevé de Javier Moro me enganchó desde el primer momento y además tenía en tamaño suficiente como para durar mucho tiempo. Aún así tuve que “avituallar” por el camino en alguna librería o echar mano de libros que había en los sitios por los que fui pasando, como la biblioteca del albergue Humboldt en Puerto Bermúdez. De algunas de aquellas lecturas amazónicas y de otras que he hecho de regreso a España va esta entrada del blog. 


Senderos de libertad. La lucha por la defensa de la selva
Javier Moro
Seix Barral. 2005
ISBN: 978-84-322-9646-8

 Este fue mi libro de cabecera del viaje a Perú, con él pase muchos buenos ratos selváticos. Luego se enganchó a él una voluntaria de NPC en La Esperanza que tuvo que apresurar su lectura antes de que yo me fuera a visitar otras zonas el país y me llevara conmigo el libro. Ya en la última etapa del viaje se lo leyó Jesús López de Dicastillo aunque, como buen cascarrabias, empezó echando pestes de él porque se había lo recomendado, … pura rebeldía, pero luego tuvo que reconocer que estaba muy bien. Finalmente me lo pidió para su biblioteca y se lo regalé. Dijo que lo aprovecharía para leer fragmentos en sus programas de radio en Puerto Bermúdez. Pero vayamos al libro en sí. Está narrado como si fuese una novela pero no deja de contener historias reales que su autor fue recogiendo al cabo de varios años por el Amazonas. La historia principal es la vida de Chico Mendes, el recolector de caucho de Brasil, sindicalista y defensor de una explotación racional de las selvas.


Chico fue un icono para el ecologismo internacional a mediados de los años ochenta y finalmente fue asesinado por los terratenientes. Aunque ese final ya lo sabes desde el principio, eso no impide que el desarrollo de la narración se viva casi como una novela negra. Entremezclada con la historia de Chico Mendes hay otro buen número de vidas en las que la realidad supera a la ficción. El libro engancha rápidamente y va saltando entre varias de esas historias personales, la del propio sindicalista, la de seringueiros anónimos de la época, la de indigenistas famosos como Sydney Possuelo o la de varios ecologistas americanos que plantaron cara a los financiadores de la destrucción de la selva, los banqueros estadounidenses y sus prestamos a la dictadura brasileña. Son historias que merecen ser conocidas, tan impactantes y bien contadas que el libro pronto se convirtió en un best seller.



Un rastro de plumas. En busca de los hombres pájaro del Perú
Tahir Shah
Alba Editorial. Barcelona. 2002  
ISBN: 84-8428-126-4


Un tipo que comienza reconociéndose como coleccionista de cabezas reducidas jíbaras pero que todavía no cuenta con ninguna, no tiene desperdicio. Según dice, todas las que intenta adquirir en subastas semiclandestinas se las compran los japoneses y así no hay manera. En una conversación con otra gente que de las asisten a esas subastas, le surge el motivo para un viaje a Sudamérica ir en busca de los hombres pájaro del Perú. Con esa excusa inicia un viaje por diferentes lugares del país tratando de dar con alguna pista sobre los hombres pájaro que aparecen dibujados en las telas de culturas precolombinas. Machu Pichu, Titicaca y finalmente el territorio de los shuar, los jíbaros reductores de cabezas, son algunas de las paradas del viaje. Este libro lo encontré en la biblioteca del Albergue Humboldt y fue toda una sorpresa.




Su autor y protagonista del viaje es una miembro de la nobleza afgana apasionado por lo esotérico pero con un fino humor de sí mismo y lo que ve. Es una especie de antihéroe en su periplo por Perú, le timan y explotan su ingenuidad, pero todo lo cuenta en las páginas del libro sin mayores reparos. Hacía tiempo que no encontraba un autor de literatura de viajes con el que hubiera disfrutado tanto. Muchas veces esos escritores pueden resultar serios, aburridos e incluso melancólicos, si no les pasa nada interesante o si no cuenta historias con acierto. Para mí este no es el caso. Un gran libro de un autor al que seguiré la pista en otras publicaciones.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...