domingo, 27 de noviembre de 2022

Ancares leoneses (2022). «¡Muerte al verde!»

«Un bastardo, eso es lo que es», arengó a sus compañeros Enina, una antocianina que hasta hace unas semanas nadie había visto por la cantina. Sus compañeros de la Fábrica de Luz pensaban lo mismo, pero ninguno se atrevía a decirlo con tanta crudeza. Como ella, todos los pigmentos estaban hartos del ninguneo del verde Clorofila.

«Necesitamos un planeta más veeerde, una economía veeerde, todo de debe ser veeerde...», ironizó aquel pigmento del color de un plátano maduro forzando un tono de voz ridículo e impostado como el de una pija del barrio de Salamanca. «¡Ya está bien compañeros! ―afirmó volviendo a su enérgica voz―. Los días del verde han llegado a su fin».
 
Una turba multicolor, del rojo al amarillo pasando por el naranja, empezó a movilizarse por las hojas. La hegemonía de Clorofila estaba a punto de caer. Octubre es mes de revolución y ellos acudían a su llamada sin ni siquiera saberlo.

Y entonces, aquel pueblo con gentes de nombres feos, betacarotenoides, xantocianinas y taninos, lograron lo que parecía imposible: brillar donde antes lo había hecho la “estupenda” y siempre aclamada Clorofila.

Durante las semanas siguientes los "nadies" de la Fábrica de Luz lo ocuparon todo. Su revuelta fue efímera, aunque por un tiempo el mundo entero quedó boquiabierto ante aquel despliegue de matices y colores. Después, solo después, llegaría el blanco y crudo invierno.

Robledales (Quercus spp) y bosques mixtos de frondosas de fondo de valle. Reserva de la Biosfera de Los Ancares Leoneses. Noviembre 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.
 

Geranium sp. Reserva de la Biosfera de Los Ancares Leoneses. Noviembre 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Primeras nieves del año sobre el robledal. Reserva de la Biosfera de Los Ancares Leoneses. Noviembre 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Olmo de montaña (Ulmus glabra). Reserva de la Biosfera de Los Ancares Leoneses. Noviembre 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Robledales, abedulares, brezales y piornales. Reserva de la Biosfera de Los Ancares Leoneses. Noviembre 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Roble (Quercus sp). Reserva de la Biosfera de Los Ancares Leoneses. Noviembre 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

"Soto" de castaños (Castanea sativa) en torno a Villar de Otero. Ancares Leoneses. Noviembre 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Apotecio del líquen fruticuloso Usnea sp. Reserva de la Biosfera de Los Ancares Leoneses. Noviembre 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Saxífraga (Saxifragaceae) en la fuente ferruginosa de Fumeixín. Reserva de la Biosfera de Los Ancares Leoneses. Noviembre 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.
Roble (Quercus sp). Reserva de la Biosfera de Los Ancares Leoneses. Noviembre 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Arce menor (Acer campestre). Reserva de la Biosfera de Los Ancares Leoneses. Noviembre 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Amanita de los césares (Amanita caesarea). Reserva de la Biosfera de Los Ancares Leoneses. Noviembre 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Fuente ferruginosa de Fumeixín. Reserva de la Biosfera de Los Ancares Leoneses. Noviembre 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

domingo, 16 de octubre de 2022

El Portilla, solo un río. Nada menos que un río.

Llegar a la cabecera del Portilla no es fácil. Hace algunas semanas estuvimos recorriendo uno de los cordales que lo flanquean, el que llevan al Picacho del Camperón (2101 m). Ese día, los pastos montanos estaban tan agostados que teñían de rubio pajizo el suelo calizo. Solo el rosa pálido de los pétalos de las quitameriendas (Merendera montana) daba un golpe de color al paisaje.

El nacimiento del río discurre en uno de los relieves de origen glaciar más impresionantes de La Rioja. Al lado suyo, su valle hermano el Urbión también luce pedigrí glaciar, pero diferente. El paisaje del Urbión es más conocido y, además, reconocido ya que sus lagunas cuentan con el aval de singularidad que da estar en la Lista Ramsar. Sin embargo el encanto glaciar del Portilla es otro: una coqueta turbera con atrapamoscas (Drosera rotundifolia) en la cabecera y un amplio valle en forma de "U" por cuyo fondo discurren zigzagueando las aguas del río entre espantabrujas (Carlina acanthifolia).

No sé cómo llaman en la zona a este paraje de aguas remolonas pero, para entendernos, Ricardo, Javi, Álvaro y yo, los compañeros del recorrido de hoy, nos referimos a él como “aguas tuertas”.  Este nombre tiene reminiscencias pirenaicas y es que, probablemente, este sea el valle del Sistema Ibérico que más recuerda a esa gran cordillera.

Al aproximarnos a las aguas tuertas vemos, entre las numerosas vacas que pastan, algunos ciervos. En un primer momento, y en la distancia, parece un grupo pequeño, pero enseguida empezamos a ver más y más ejemplares: hembras con crías que siguen al menos a un gran macho. El grupo o grupos dispersos, alcanzan casi los cuarenta ejemplares. Los ciervos están inquietos y enseguida empiezan a subir la empinada ladera y se esfuman hacia un valle contiguo. Aún no es berrea pero no tardará en llegarles la época.

Tanto nos ha gustado el recorrido de hoy que tres de nosotros repetimos en unas semanas y accedemos a la cabecera del Portilla por el propio fondo del río. Álvaro, el hijo de Javi, tiene auténtica devoción por la berrea. Desde que era pequeño todos los años acude a Mansilla con su padre para contemplarla. Ahora es un adolescente, pero su interés no ha mermado.

La cabecera del río está alejada de cualquier población y solo pasando la noche allí podremos disfrutar del espectáculo sin prisas. En las aguas tuertas hay un antiguo refugio de pastores. Alguna vez hemos pensado pernoctar allí, pero el otro día comprobamos que ahora está ocupado por los mastines que cuidan el rebaño de vacas que pastan la zona. La alternativa es otro pequeño refugio que no conocemos, situado un poco más abajo en un viejo hayedo entre afloramientos de roca caliza. Promete.

Solo por el sitio de este segundo refugio ya ha merecido la pena la caminata, aunque va a ser imposible dormir esta noche en él. Justo hoy, un grupo de chavales ha venido a pernoctar y no, no cabemos todos dentro. Afortunadamente traemos una pequeña tienda de campaña en la que duermen Javi y Álvaro. Yo haré noche de vivac. ¡Cuánto tiempo desde la última vez al raso!

La berrea está en su punto álgido.  Al caer la tarde la sierra se “enciende”. Las laderas del valle actúan como una caja de resonancia para los bramidos de los machos que se disputan los grupos de hembras. A algunos de estos ciervos los vemos, a otros solo los oímos. Con la llegada de la noche la actividad se acrecienta. Después de cenar tomamos asiento en una ladera y, en silencio, apagamos las linternas y disfrutamos del latido de lo salvaje.

Alejados de poblaciones urbanas, la bóveda del cielo se ilumina con cientos de estrellas. La noche está despejada y la luna aún no ha hecho acto de presencia. Los ojos se acomodan a la penumbra y, en unos minutos, la Vía Láctea se deja ver con gran nitidez. Agotados nos vamos a dormir y, con cada cambio de postura y el consiguiente abrir y cerrar de ojos, el firmamento estrellado se proyecta en mi retina. Y para que nada falte los bramidos no cesan. Así hasta bien entrada la mañana.

Cabecera del río Portilla (Mansilla de la Sierra, La Rioja). Brezales, pinares dispersos y pastizales agostados acompañan al nacimiento del río. Septiembre 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

El equipo sobre el Picacho del Camperón (2101 m): Ricardo, Javi, Álvaro y yo. Detrás la vista del pico Urbión (2228 m) y las lagunas glaciares de su cabecera. Mansilla de la Sierrra, La Rioja. Septiembre 2022. Foto (drone): Ricardo Zaldívar.

Turbera de la cabecera del río Portilla. Mansilla de la Sierra, La Rioja. Septiembre 2022. Foto (drone): Ricardo Zaldívar.

Atrapamoscas (Drosera rotundifolia), planta carnívora característica de las turberas. Portilla (Mansilla de la Sierra, La Rioja). Septiembre 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.
"Aguas tuertas": tramo del río Portilla con forma de U, característico del modelado glaciar. Al final de este tramo (donde crece el pinar) se sitúan los depósitos de la gran morrena frontal del glaciar que desde la cabecera a este lugar tenía 3 km de largo. Mansilla de la Sierra, La Rioja. Septiembre 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.
"Aguas tuertas" del Portilla, la forma de U de este tramo es un modelado glaciar "de libro". Mansilla de la Sierra, La Rioja. Octubre 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.
Caminando por el fondo del tramo de las "aguas tuertas". Desde aquí a la cabecera del río había un glaciar de 3 km de largo. Portilla (Mansilla de la Sierra, La Rioja). Octubre 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.
Otoño es el momento de atiborrarse de los frutos del maguillo (Malus sylvestris). Ácidos, ácidos, pero lo hicimos. Portilla (Mansilla de la Sierra, La Rioja). Octubre 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.
A comienzos de octubre la berrea está en su apogeo en el Portilla. Ciervo (Cervus elaphus). Mansilla de la Sierra, La Rioja. Octubre 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.
Cautivado por su sombra. Ciervo (Cervus elaphus). Portilla (Mansilla de la Sierra, La Rioja). Octubre 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.
Se puede decir más claro, pero no más alto: brama que te brama. Ciervo (Cervus elaphus). Portilla (Mansilla de la Sierra, La Rioja). Octubre 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.
La caída de la tarde presagia una mayor actividad de los mamíferos. Portilla (Mansilla de la Sierra, La Rioja). Octubre 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.
Sentirse observado. Ciervo (Cervus elaphus). Portilla (Mansilla de la Sierra, La Rioja). Octubre 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.
Duelo al atardecer, con reminiscencias de película del Oeste: dos machos de ciervo (Cervus elaphus) se retan con la mirada en lo alto del cordal, mientras las dos hembras de uno de ellos comen despreocupadas. Portilla (Mansilla de la Sierra, La Rioja). Octubre 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

sábado, 8 de octubre de 2022

Guía de las Aves de La Rioja

Ya está presentada y a la venta nuestra guía de las Aves de La Rioja. Una publicación a la que 6 amigos hemos dedicado nuestros ratos libres de los últimos 5 años y que, ahora, el Gobierno de La Rioja ha publicado en su colección de Guías de la Biodiversidad de La Rioja. Bien a gusto que nos hemos quedado.

Guía de las Aves de La Rioja.
Textos: Carlos Zaldívar Ezquerro, Ignacio Gámez Carmona, César María Aguilar Gómez, Óscar Gutiérrez Jiménez, Javier Robres Cabezón y Jesús Serradilla Rodríguez.
Diseño y maquetación: Camino Gil Alcalde.
Edita. Gobierno de La Rioja.
324 páginas
ISBN 978-84-8125-629-5

Descarga de previsualización del libro:

https://www.researchgate.net/publication/392208740_Guia_de_las_aves_de_La_Rioja

Guía de las Aves de La Rioja. Portada.

Guía de las Aves de La Rioja. Contraportada.

Guía de las Aves de La Rioja. Capítulo de introducción al medio natural de La Rioja.



 

Guía de las Aves de La Rioja. Fichas de especies: garceta grande y garza real.

Guía de las Aves de La Rioja. Fichas de especies: oropéndola europea y alcaudón dorsirrojo.


domingo, 11 de septiembre de 2022

El Ebro a través de su naturaleza

(Texto y fotos traídos del muro de mi Facebook personal. Publicado el 11 septiembre 2022)

«Ha sido como vivir un documental en directo» De esta forma tan elocuente resumió  uno de los miembros de Logrokayak el recorrido por el Ebro que ayer guié a los socios de ese club por un tramo del río en Agoncillo.

Logrokayak es un club de kayak de reciente creación, con sede en Logroño, que reman básicamente por ocio, un club “familiar” como ellos lo definen, lejos del deporte competitivo.

En este club tengo buenos amigos, así que me pidieron que les guiara un recorrido contándoles algo de eso que han oído que veo en el Ebro cuando voy en kayak. Cierta “fama” me precede.

Entre nosotros, ayer no vimos nada excepcional: el Ebro no es “Cabárceno”, pero sí está lleno de un diversidad de flora y fauna que hay que saber interpretar y descubrir… y para eso estaba yo allí.

A lo largo del día disfrutamos imaginando la vida de los tres grandes mamíferos acuáticos que hoy habitan aquí: la nutria, el visón europeo y el castor.

Buscamos excrementos de nutria en cada roca o tronco emergido y descubrimos su alimentación a base de peces y cangrejos. Del visón europeo conocimos como había colonizado la península  Ibérica en el siglo XX mientras se extinguía en gran parte de Europa.

Del castor vimos prácticamente todos los rastros para saber de su presencia: árboles comidos, rampas, huellas, marcajes de olor y lugares de alimentación. Obviamente, no vimos a ninguno de los tres ya que son mamíferos nocturnos, pero por la atención que ponían creo que llegaron a “sentirlos” y a imaginar la vida que llevan cuando nadie los ve.

Lo que sí vimos y disfrutamos fue del encuentro con las aves habituales de estos tramos: garzas reales, garzas imperiales, garcetas comunes, martinetes, cormoranes, azulones, martines pescadores, águilas calzadas, ruiseñores bastardos, papamoscas cerrojillos y lavanderas blancas.

También hubo tiempo para entrar en "madres" del río y en la desembocadura del Leza y aprender a reconocer la vegetación; y para saber de la vida oculta que queda bajo nuestros kayak: la de las especies de peces y de las desconocidas náyades de agua dulce.

Un día completo en el que hubo disfrute, risas y la “épica” que siempre imprimo a navegar por... ¡el río más caudaloso de España!

Ayer, con lo atareado que andaba no saqué ni una sola foto, pero para eso ya estaba ahí Juan Scorsese Orellana que hizo su contribución para recordar el día.


 

jueves, 25 de agosto de 2022

Pirineos (2022). Modo verano.

Destino cercano, Km casi 0, bueno... 0+300: Pirineo Central. Amplias zonas sin wifi (¡existen! afortunadamente) paisajes conocidos, algunos idealizados tras décadas sin pisarlos, otros por conocer.  Sin planes, solo dos semanas, una furgoneta, dos hamacas, cuatro pies trotones y un alijo de libros para gandulear.  Nada por obligación. No más de dos noches en un mismo sitio.

Mañanas soleadas, tardes de tormentas. «Anoche era un tigre y hoy soy un ratón». Tormentas, tormentas, tormentas… y así 5 días consecutivos. Granizan pelotas de ping-pong  y el techo de la furgoneta pierde su inocencia. Recuerdo el principio de la campana de Gauss por el que un rayo que cayera sobre un vehículo no socarraría a sus ocupantes. Los esfínteres no conocen la teoría. 

Pete Fromm, ha leído demasiados libros de hombres de las montañas y ahora anda pagando las consecuencias en una tienda de campaña: pasará todo el invierno cuidando huevas de salmón en Indian Creek. ¡Y con solo seis libros para siete meses! Como acto de empatía leo la historia del pintor de bosques en Islandia, donde apenas hay arbolado, y recorro los sótanos del mundo con Ander Izagirre.

De regreso a las cumbres encuentro pastos con flora agostada. El “espantabrujas” irradia su luz en los collados y el edelweiss da frío con solo mirarlo. Imagino los macizos calizos horadados como quesos de gruyer al ver fuentes y surgencias en sitios inverosímiles. Es mi primera vez en el corazón granítico del Pirineo y tengo la sensación de estar andando sobre una enorme encimera de cocina.

Ibones, pino negro, rododendros con las flores más secas que la mojama y gritos de marmota. Y en las horas centrales, los saltamontes no paran de dar la tabarra: estridulan luego existen. También existen las perdices pardillas, aunque para ello tienen que colaborar y alzar el vuelo de ese enebral que las acoge, y el mirlo capiblanco y el quebrantahuesos. Una diversidad de vida tan próxima que a veces nos llega a parecer “lo normal”. Basta mirarlo con ojos de Marcovaldo para descubrir el tesoro que son estos Pirineos. Hasta en agosto.

 

Aviso en la entrada del Camping de Pineta. P.N. Ordesa y Monte Perdido. Huesca

Valle de Pineta, modelado glaciar "de libro". P.N. Ordesa y Monte Perdido. Huesca. Agosto 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Flores de acónito (Aconitum sp). Planta tan bella como venenosa. Valle de Pineta. P.N. Ordesa y Monte Perdido. Huesca. Agosto 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Arcyptera fusca. El amor está en el aire: «Estridula que algo queda». Valle de Pineta. P.N. Ordesa y Monte Perdido. Huesca. Agosto 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Carlina acanthifolia. "Espantabrujas". Clavados en las puertas de las casas de los pueblos del Pirineo su aspecto de gran sol hacía creer a sus habitantes que espantaba los malos espíritus de la noche. Valle de Pineta. P.N. Ordesa y Monte Perdido. Huesca. Agosto 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Tormentas, tormentas, tormentas... Puntuales como un reloj. Valle de Pineta. P.N. Ordesa y Monte Perdido. Huesca. Agosto 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Edelweiss o flor de las nieves (Leontopodium alpinum), un elemento alpino creciendo en los pastizales calizos. Valle de Pineta. P.N. Ordesa y Monte Perdido. Huesca. Agosto 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Atardecer sobre Bielsa. Huesca. Agosto 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Nueva generación de golondrinas comunes (Hirundo rustica) reclamando su ración a la hora del almuerzo. Bielsa. Huesca. Agosto 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Adelfilla (Chamaenerion angustifolium) floreciendo al frescor del río Cinqueta. San Juan de Plan. Huesca.
Agosto 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Adulto de quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) sobrevolando el paso de la Inclusa. Plan. Huesca. Agosto 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Bordas de Viadós. P.N. Posets-Maladeta. San Juan de Plan. Huesca. Agosto 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Turberas con helechos, musgos y rododendros. P.N. Posets-Maladeta. San Juan de Plan. Huesca. Agosto 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Varibilidad de diseños de los caracoles Cepaea sp. P.N. Posets-Maladeta. San Juan de Plan. Huesca. Agosto 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Ibón Pixón. P.N. Posets-Maladeta. San Juan de Plan. Huesca. Agosto 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Inscripción en Casa de Domingo de Rin. Plan. Huesca. Agosto 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Gargantas del río Yaga. P.N. Ordesa y Monte Perdido. Escuaín. Huesca. Agosto 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Tritón pirenaico (Calotriton asper) anfibio endémico de estas montañas. P.N. Posets-Maladeta. San Juan de Plan. Huesca. Agosto 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Fuenblanca. Cañón de Añisclo. P.N. Ordesa y Monte Perdido. Huesca. Agosto 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Esfinge de las lechetreznas (Hyles euphorbiae), el encanto de lo diminuto. P.N. Posets-Maladeta. Puerto Sahún. Huesca. Agosto 2022.Foto: César María Aguilar Gómez.

Centinela avisando a la colonia, voz en grito. Marmota alpina (Marmota marmota) extinguida en el Pirineo durante el último periodo posglaciar y reintroducida en la vertiente francesa en 1948. Cañón de Añisclo. P.N. Ordesa y Monte Perdido. Huesca. Agosto 2022. Foto: César María Aguilar Gómez.

Sin libros no hay paraíso. Ni paraíso sin hamacas.


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